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miércoles, 31 de mayo de 2017

Beastmaker : la maldad y el vacío


Un cráneo quebrado nos permite observar en su interior las alimañas que en él ahora habitan, animales rastreros que emergen entre la sangre que escurre por todos lados. Tétrica imagen que remite al castigo, al sacrificio y a la muerte. Pero al final, todo queda reducido a un cúmulo de restos inertes de algo que tuvo vida. Subimos la mirada y tan sólo miramos un nombre que nos recuerda aquel ruidoso ente que logró estremecernos hace un tiempo: Beastmaker.

Del melancólico penar de almas condenadas y ofrendas dedicadas a los poderes malignos que escuchamos en Lusus Naturae (reseña-review), ahora la banda originaria de Fresno, California nos ofrece en su recién publicado Inside the skull el enfrentamiento del hombre con la llamada vida eterna, con el esfuerzo y el sacrificio por el deseo de alcanzar aquella entidad metafísica que queda reducida en la nada, en la soledad de una tumba que resguarda las cenizas de lo que fue un día, en el vacío que jamás terminará.


Beastmaker construyó en su propio cuarto de ensayos el estudio donde grabaron el Inside the skull, un lugar lleno de memorabilia sobre antiguas películas de horror que sirven de inspiración para los temas compuestos por la banda, aunque un poco de hierba ayuda a terminar de encontrar el riff ideal. El grupo buscó recrear el mismo sonido logrado en su debut, aunque la atmósfera de este material logra una mayor profundidad e intensidad gracias a una mejor masterización.

Inside the skull se distingue por su sonido crudo, quizá rasposo. Encasillados en la tendencia doom, Beastmaker tiene una cercanía melódica con el primer Black Sabbath y aquel mítico Pentagram de los años setentas. Sin embargo, dentro de su estilo podemos escuchar al Danzig de sus primeros discos en mezcla perfecta con la obscuridad lo-fi que han logrado Uncle Acid & the deadbbeats o Electric Wizard. Pero si uno pone más atención en lo logrado en este segundo álbum, la banda ha expandido su universo sonoro hasta hacerlo más pesado debido a su gusto por el metal más denso hecho en los años ochentas por Diamond Head o Metallica, y obviamente los doomers Witchfinder General y Saint Vitus.


La agresividad en los acordes del Inside the skull denotan la desesperación por el estado de vacuidad alcanzado tras la muerte, ese paso hacia adelante sin retorno posible. Bajo este concepto, el vocalista Trevor Church construyó una serie de líricas alrededor del horror y el morbo que existen al término de la vida, ese lugar donde se pierden los límites entre el bien y el mal. Para completar la escena, el bajo de John Tucker repta por el suelo para ofrecer un soporte a los ahora escritos e intensos solos de guitarra de Trevor mientras la batería de Andy Saldate golpea sin piedad hasta dejarnos sin pulso ni respiración.

En Lusus Naturae se escuchan las voces que nos acosan a nuestro alrededor (en un efecto estereofónico), pero en este nuevo disco se escuchan los lamentos de quienes extrañan a los que se han adelantado y los rumores de quienes han cruzado el umbral como si estuvieran encerradas o atrapadas en algún lugar desconocido (en un efecto monoaural). Para construir este juego de voces que hablan desde el interior de cada tema, la banda contó con la participación de Johanna Sadonis (ex-vocalista de The Oath y ahora líder de Lucifer) y de Nate Bahn (guía espiritual de Salem's Pot).

Como inicio a este paseo lúgubre hacia el inframundo, Beastmaker arranca su Inside the skull con "Evil one", tema de aletargado riff que rasga las bocinas como si quisiera escapar de un entierro prematuro. La figura marcada por los instrumentos se engancha inmediatamente a las neuronas, se enquista para no abandonar al cuerpo y lograr que perezca por la enfermedad y el vicio. Su melodía heredera al Ozzy de sus tiempos con Black Sabbath nos hipnotiza mientras nos habla de cómo el maligno tiende sus redes para que entreguemos la vida en su honor, aunque el pago por hacerlo será una eternidad condenada al sufrimiento y al olvido. Las cuerdas rugen para expresar la maldad que nos acecha, las percusiones delatan al hereje ritual que se avecina, los coros se hacen escuchar para entregarse a los poderes de la obscuridad.

A través del canal de YouTube de Rise Above Records, la disquera del líder de Cathedral y With the Dead que publicó el Inside the skull, Beastmaker presentó el video promocional para "Evil one". En este trabajo visual realizado por el director Dan Fisk podemos observar los preparativos para la realización de un sacrificio ritual entre túnicas, cráneos y veladoras mientras la banda explota sus amplificadores y muestra la iconografía hecha por Branca Studio. Como si se tratara de una vieja película de horror, las escenas a blanco y negro se tiñen en una misteriosa atmósfera de solemnidad, devoción y muerte hasta que la sangre corre por el altar pagano, última frontera para lograr una visión del más allá.


Una vez editado el Inside the skull, el obscuro tercio de Fresno girará por Estados Unidos y Europa durante el resto del año para madurar el sonido logrado por medio de las presentaciones en directo y la respuesta del público. En estos momentos están alternando con el proyecto de Zack Wylde (guitarrista de Black Label Society) que tributa a Black Sabbath, siendo esta la primera muestra de lo que esconde el cráneo sangrante de Beastmaker, por lo que sólo disfrutar de su aquelarre sonoro y observar como esta banda se gana un lugar propio dentro del llamado "old vintage metal"...


lunes, 29 de mayo de 2017

Denizen : los secretos que guardan las turbulentas aguas


La vista como invitación al pecado, tentación que no se puede rechazar gracias a la belleza de la imagen y el ofrecimiento de alcanzar el placer. La portada de un disco puede ser utilizada como un anzuelo que enganche y atrape al desprevenido naufrago que está en espera de nueva música que lo pueda salvar de su desesperada situación. Ahogado en múltiples opciones, el experimentado marino se lanza a la aventura sin saber lo que le espera. Sin embargo, la apuesta es arriesgada y todo queda reducido a la suerte...

La ilustración de una hermosa sirena que invita a un hombre a sumergirse con ella en las aguas turbulentas del océano sirve de carta de presentación para el segundo disco de los franceses Denizen, banda de atascados pasajes que se acercó al reconocido dibujante Brice Cossu para que les realizara esta impresionante portada que atrapa y que, afortunadamente, nos ofrece un poderoso tesoro sonoro en su interior.


Denizen se formó en el año 2003 en el pequeño pueblo costero de Sète, muy cercano a Montpellier, Francia. Con la intención de crear una banda que sonara poderosa y energética, cuatro chicos se juntaron para construir un sonido propio basado en el stoner de la costa este de Estados Unidos al estilo de grupos como Clutch y Monster Magnet, aderezado con el grunge más crudo de Soundgarden y hasta el hard rock clásico de Cream y Led Zeppelin.

Los tarolazos secos de Andreas Goumy, los riffs venenosos del zurdísimo Ludovic Barbiero en la guitarra eléctrica, el estruendoso soporte de tonos graves del bajo hecho por Colin Trognée y la rasposa voz a punto de quebrarse de Fabien Aletto. Cuatro elementos fundamentales para crear un monstruo abismal que nos devora de un solo bocado luego de atravesar cada neurona del cerebro con su escándalo y golpear con todo su poder cada célula del cuerpo.


Luego de un éxito local con su álbum debut Whipering wild stories publicado en abril de 2011, la banda terminó de madurar su estilo hasta que en abril de 2015 presentaron su segundo disco llamado Troubled waters a través de Argonauta Records y Stone Stallion Rex. Grabado durante 2014, el material fue masterizado por Nick  Zampello y Rob Gonnella para obtener una colección de diez crudos temas que fácilmente rompen los tímpanos con sus insistentes y distorsionadas figuras.

Este segundo material de los franceses es una granada de fragmentación que explota en mil pedazos y se incrusta sin posible salvación. Desde el primer acorde, Troubled waters agita el ambiente sonoro hasta la saturación aunque no todo queda reducido a ruido y distorsión, pues Denizen logra crear melodías adictivas sobre su energética propuesta con un gran trabajo de estudio que logra darle su propio espacio a cada instrumento. Desde el muro de sonido que construyen "Teddie bear" y "Whoresmoker" hasta las entrecortadas figuras de "King of horses" y "Moonwalk moon", el disco no frena ni por un segundo en su intento por sacudir la tierra a punta de acordes fuertes y voces que se desgarran a cada frase; cosa que no ocurre ni siquiera con su acústica y bluesera "Time to leave" de maravilloso slide.


Hemos escogido "Enter truckman" como el tema ideal para describir al Troubled waters y al estilo de Denizen, pues desde sus primeros segundos quedamos atrapados en sus pantanosas notas. El bajo y la batería se entrelazan en un genial juego que sirve de base para el tema, soporte ideal para una guitarra distorsionada de acordes resbalados y un grito que ruge hasta acabarse las cuerdas vocales. Inesperadamente, Fabien Aletto nos receta una serie de frases sobre un ritmo agresivo muy a la Rage Against the Machine que termina explotando en remates de batería que recuerdan los épicos golpes de Don Brewer con Grand Funk Railroad cuando hacían su versión a "Inside looking out". La guitarra de Barbiero se parte en dos cuando llega a su solo y en cada bocina podemos escuchar figuras distintas. Realmente, esta canción es el clímax del disco!!!


Desde la publicación del disco, Denizen se ha dedicado a presentarlo en cuanto lugar se puede, teniendo la oportunidad de compartir escenario con sus compatriotas de Doctor Doom y con los ingleses de Beardmore; logrando así cruzar las fronteras y salir de su natal Francia. Sin embargo, la banda ha sufrido cambios en su alineación, pues desde octubre de 2016 entró el guitarrista de Black Witches Yann Chinette en sustitución de Barbeiro, llevando a Denizen a una reconstrucción en su sonido.

Por lo pronto, el terremoto que cimbró los océanos ha sido recordado por aquel marino olvidado a su suerte. Mientras la sirena siga cantando, guardamos la esperanza de que muy pronto emerja una nueva criatura que sacie nuestros deseos por escuchar la fuerza que esconden los océanos. Gracias a la suerte por hacernos llegar este mensaje dentro de una botella, pero ahora nos toca devolverla al mar para pedir a Denizen que nos comparta más de su poder...


viernes, 26 de mayo de 2017

Stonerror : entre autos, Polonia y stoner


Eleanor corre furiosamente por las calles Long Beach, Califonia en una persecución que muestra la potencia del Ford Mustang Sportsroof y la pericia de su conductor. Gracias a ésto, ella tiene el honor de ser el primer automóvil que aparece en los créditos de una película: Gone in 60 seconds. Este filme se ha convertido en todo un clásico del cine de acción gracias a que muchas de sus escenas muestran accidentes reales, uno de los cuales provocó que se frenara la grabación al resultar seriamente lesionado el protagonista, escritor y director H.P. "Tony" Halieki tras impactar su coche en un poste de teléfonos a más de 90 millas por hora.

En forma de tributo, la banda polaca Stonerror publicó en enero de 2017 un videoclip con diversos momentos de Gone in 60 seconds para acompañar visualmente al primer sencillo de su álbum debut, tema que es inspirado en dicha película. Es así como Earthquaker ha tenido la suerte de escuchar a este grupo clavado en el stoner según la escena de Palm Desert de gente como Kyuss, Fu Manchu, Nebula y Queens of the Stone Age. Autos, stoner y Polonia son una combinación que gana la atención y, obviamente, algunas líneas en este espacio virtual.


Stonerror se formó en Cracovia en el año 2015 por la unión de cuatros músicos muy cercanos a la escena local alternativa: Jarolaw Daniel en la guitarra, Jacek Malczewski en el baj, Lukasz Mazur en las vocales y Maciej Olownia en la bateria. A través de su gusto por el viejo rock desértico que se gestó en Norteaméica durante la última década del siglo pasado, la banda comenzó a componer temas propios bajo un estilo que han llamado "psychedelic stonerpunk" donde se puede distinguir las arenosas guitarras llenas de fuzz, la agresividad de la batería que insistentemente golpea y la gravedad del  bajo que hace vibrar la tierra a nuestro pies.

Inspirados en la mitología y el antiguo testamento así como en películas y libros clásicos, este cuarteto polaco creo un buen puñado de canciones que comenzó a compartir en marzo de 2016 a través de un EP llamado Rattlesnake moan que hasta incluye un cover a "Tomorrow never knows" de The Beatles. Sin embargo, no fue sino hasta su álbum debut publicado en febrero de 2017 que Stonerror logró establecer su sonido para crear un material redondo y bien armado gracias al trabajo de producción técnica y mezcla realizadas por Maciej Cieslak, un ícono dentro de la escena alternativa de Polonia.


Los ocho temas que conforman Stonerror son un paseo por los desiertos norteamericanos hacia el final del siglo pasado cuando las bandas mezclaron los ritmos repetitivos e insistentes del punk, la acidez sonora de la psicodelia y los riffs hipnóticos del hard rock de los años setentas. Así es como podemos escuchar desde melodías rasposas sobre velocidades sostenidas ("Red tank" y "Misbegotten"), ritmos entrecortados con juegos de percusiones tribales ("The wolf"), aletargados espejismos donde se siente el peso del sol sobre el escucha ("Los hermanos" y "Sierra Morena") y hasta viajes auditivos a través de las dañadas neuronas ("The ride" y "Blues for the red sea").

Con tan sólo dos minutos y 16 segundos, la infección que logra "Misbegotten" nos hace entender porqué fue el tema seleccionado para ser el primer single del disco. Las cuerdas comienzan a vibrar y de manera inmediata nos ponemos en marcha sobre un V8 que cruza el desierto, pero cuando las líricas son recitadas, simplemente somos teletransportados a otra realidad. Melodía cruda que no frena un solo segundo para crear una tensión que logre recrear una persecución, una loca carrera por los caminos arenosos y olvidados que deja a su paso aquel olor a gasolina quemada. Salvaje figura que sin piedad nos golpea al rostro hasta dejarnos vapuleados en el suelo sin respiración.

La llave da vuelta sobre el tablero hasta que el motor arranca para permitir que el bólido inicie su loca carrera por el desierto antes de que los neumáticos se derritan en el asfalto. Kilómetros devorados mientras el recto camino deja atrás el monótono paisaje de arena y arbustos secos. Engranes y gasolina que sirven de vehículo para un escape mental entre el humo de hierba quemada y el abrasador astro solar. No hay oportunidad para regresar la vista en el retrovisor, no hay opción para arrepentimiento, no hay otra salida a este desafío a muerte...

"Bueno, algo está podrido en mi mente. La muerte lentamente me adormece. Amor mal nacido... ella me parecía sorda, muda y ciega como si fuera tan sólo un cadáver vacío para ser barrido. Tú dices que el mundo está a nuestros pies. Dame una espada para abrirlo... ¿por qué no comenzamos por mis venas? Clamor y furia, el sinsentido y una tumba poco profunda. La vida es tan sólo una historia estúpida. No hay juez ni jurado, no hay recompensa para el valiente, no hay piedad ni fianza..."
Stonerror se encuentra en estos momentos promocionando su disco con Cieslak como mpusico invitado en cualquier lugar que les ofrezca la oportunidad, logrando así que su sonido madure gracias a la intensidad interpretativa y a la exigencia del público. Polonia tiene una banda de stoner desértico y ella es Stonerror, así que no se sorprendan que muy pronto su nombre comience a escucharse dentro de una de las mejores propuestas de este género en toda Europa. Escuchen sus treinta y cuatro minutos confirmen esta sentencia...


miércoles, 24 de mayo de 2017

Saturn : entre cervezas, licor y clásico heavy metal


Ya lo habíamos anunciado hace unos meses: el segundo disco de los suecos Saturn estaba en el horno y que era muy próxima la fecha de su publicación. Pues aquí está entre nosotros Beyond Spectra desde finales de marzo de 2017 a través de Rise Above Records (la disquera de Lee Dorrian, vocalista de Cathedral). El infeccioso heavy metal del cuarteto originario de Borås ha regresado con aquel sabor a space rock que ha todos nos enamoró y que se ha vuelto fundamental en el estilo de la banda para terminar de confirmar que estamos frente a uno de los mejores exponentes del resurgimiento del sonido NWOBHM.

Entre los meses de junio y julio de 2016, la banda se metió a los estudios Tapetrade en Ulricehamn, Suecia bajo las órdenes técnicas de Johannes Henningsson para grabar los nueve temas que conforman este material, mismo que fue masterizado por Noel Summerville hasta septiembre. Para completar su lanzamiento, Beyond Spectra cuenta con una genial imagen realizada por Maldo Illustration y un diseño de los catalanes Branca Studio para crear una portada espectacular que recuerda aquellos comics de corte futurista donde caballeros interestelares.luchan contra seres de épocas remotas en escenarios cósmicos. 


A diferencia del Ascending (Live in space) presentado en marzo pero de 2014 (reseña-review), Saturn nos ofrece en su segunda placa un disco más directo en donde quedan olvidados aquellos tímidos instantes de teclados (que ahora ahogan el sonido de Horisont, otra banda nacida bajo el renacimiento del NWOBHM) para permitir que las guitarras gemelas toman el control absoluto al más puro estilo delos primeros discos de Iron Maiden y de Judas Priest. A diferencia del álbum debut, Beyond Spectra tiene un mejor trabajo de producción, pero al mismo tiempo mantienen aquel sabor vintage que identifica a la banda gracias al hecho de no utilizar overdubs (sobreponer varias capas de audio) con la intención de crear un material muy cercano a lo que hace el grupo en vivo.

En palabras de los propios integrantes de la banda, Beyond Spectra habla sobre lo que ocurre en el mundo de hoy a través de diversos puntos vista para mostrar lo que hemos vivido y hacia dónde vamos. Para hablar de estos temas serios, las líricas del disco utilizan el humor y la ficción que logran crear un ambiente de fantasía y sueño que recuerda los juegos temporales de Eddie y la Dama de Hierro.


Para este nuevo material de Saturn, las guitarras de Linkan Lindgren y Robin Tidebrink desarrollan los temas de la banda a partir de constantes figuras de encuentro que terminan tomando distintos caminos hasta el punto de choque. A diferencia del Ascending, el bajo de Oscar Pehrson adquiere personalidad y fuerza propias al grado de marcar las melodías y permitir que las guitarras exploren las posibilidades sonoras sin que el tema pierda sus cimientos. Por si fuera poco, la batería de Ted Carlsen golpea en los lugares exactos sin que su sonido apague al resto de la banda, logrando al mismo tiempo ritmo e intensidad.

 Beyond Spectra comienza con una lenta introducción de figuras clásicas que de repente se convierte en una loca persecución por el universo. "Orbital command" realmente nos deja agitados con su desbocada cabalgata astral, pero cuando "Wolfsson" nos topamos con un crudo tema que tributa al viejo metal de riff cortante e hiriente mientras los coros cantan al unísono el estribillo. El álbum alcanza su cenit con la rebuscada "Electrosaurus sex" y la épica "Force of the north", sin olvidar la desenfrenada "Still young", pero al acercarse a su final, el disco entre en una espiral descendente con la electrizante "Silfvertape" y el galope de las guitarras heredero del power metal alemán en "Sensor data"

Saturn lanzó en febrero de 2017 como primer sencillo del Beyond Spectra a "Still young", por lo que publicó un video realizado por Jim Nedergård (quien también había dirigido el clip para "Rokktori" del Ascending). En esta ocasión tenemos como locación el departamento de Linkan, lugar ideal para que se realice una fiesta llena de alcohol y rock n' roll mientras el sol intenta derretir la nieve que cubre las calles. Entre cervezas y botellas de Järgermeister, la banda explota los amplificadores con su adictiva melodía entre peleas por entrar al baño y enigmáticos enmascarados que se ocultan en todos los rincones del lugar.

"Still young" es una loca carrera de riff descendente que cae por un tobogán eléctrico sin que nada lo detenga. Las guitarras entrecortadas asemejan al correr de los potros salvajes a la mitad de la nada, poder puro que nos arrastra a su locura entre polvo estelar y asteroides olvidados. El endemoniado ritmo nos obliga a levantar la mano cornuta mientras las cabelleras se agitan con su marcada velocidad, aunque por escasos instantes, nos ofrece el tiempo suficiente para tomar la bebida embriagante de nuestra preferencia y tomar un sorbo para seguir con la acelerada caída...

Esta primera cápsula del Beyond Spectra es una pequeña pero adictiva dosis de los que tienen los suecos en su regreso discográfico, material que logra desmarcarse de lo hecho hasta hoy por las bandas suecas cercanas a su estilo, como Horisont, Hypnos y Black Trip (ahora bajo el nombre de VOJD). Ahora es momento de saborear con calma todo este viaje interestelar que nos ofrece Saturn y esperar a que el disco madure en los escenarios, lugar donde la banda terminará por establecerse como la mejor dentro de lo que ellos mismos han llamado como Heavy Metal / Space Rock ...





lunes, 22 de mayo de 2017

The Machine : el sueño lisérgico holandés


La primera vez que supe de la existencia de The Machine fue a través del álbum tributo que armó Cleopatra Records a Led Zeppelin bajo el nombre de Dazed and confused: a stoned-out salute. Su versión a "Nobody's fault but mine" no fue más que una copia distorsionada que no aportaba mucho a la original, pero lograba mostrar lo que era capaz esta banda de Países Bajos. Sin embargo, cuando llegó a mis oídos el Offblast! las cosas fueron muy diferentes, obligándome hoy a escribir estas líneas que están leyendo ahora...

The Machine nació en 2007 dentro de la área metropolitana de Róterdam bajo la inquietud de tres chicos por llevar el jam psicodélico hasta sus últimas consecuencias al grado de acercarse peligrosamente al stoner más distorsionado. David Eering en las vocales y guitarra, Davy Boogaard en la batería y Hans van Heemst formaron a este power-trio inspirados en los escapes cósmicos de The Jimi Hendrix Experience y la poderosa improvisación de los americanos Radio Moscow hasta crear un sonido propio capaz de sumergir las neuronas en ácido y explotar cualquier bocina que se atreva a reproducirlo.


Desde entonces, la banda se ha dedicado a crear verdaderos monstruos sonoros condensados en cinco discos y un split compartido sus compatriotas de Sungrazer. Sin embargo, el cenit lo alcanzaron con su última publicación, álbum titulado como Offblast! que fue editado por Elektrohasch Schallplatten en junio de 2015. Dicho material es una mezcla perfecta entre aquel rock psicodélico sesentero que experimentaba con la distorsión sonora y la furia del stoner californiano de los años noventas para crear una sónica granada que deja clavada sus esquirlas en el cerebro para negarse a salir de él.

Bajo la grabación, mezcla y masterización del propio David Eering realizada entre el estudio De Zolder y Gypsys Brew, The Machine conformó una colección de seis temas que te vuelan la cabeza sin lugar a dudas. Offblast! está escoltada por dos colosales jams: la estridencia de la inicial "Chrysalis" y la juguetona "Come to light" que cierra el disco. La influencia de la escena de Palm Desert queda confesada en "Dry end" y en "Gamma", aunque en ésta última podemos detectar como el grupo utiliza aquella técnica sabbathiana impuesta por el gurú Tony Iommi de las guitarras siamesas y terminar haciendo un solo sobre ácidos filtros sonoros bajo la escuela de aquel Josh Homme de sus tiempos con Kyuss.


Sin embargo, "Coda sun" es por mucho el mejor tema del Offblast! Escogida como single por la propia banda, en sus casi seis minutos podemos escuchar de lo que son realmente capaces de hacer. El poder del wah y el fuzz se funden para crear un tobogán multicolor con reminiscencias orientales donde la voz juega con la realidad hasta hacernos chocar con las estrellas del firmamento. Hipnótica melodía que logra hacernos perder la referencia sobre el espacio y el tiempo para hacernos caer en sus redes.

Un extraño sonido cercano a la vibración de un sitar se escucha de manera enigmática como si buscara transportarnos a las lejanas tierras de la India o Pakistán, pero un fuerte acorde de guitarra nos expulsa fuera de la atmósfera para admirar al sistema solar desde otra galaxia. Sobre una espectacular e imparable de figura de bajo, una guitarra eléctrica vomita sobre los amplificadores un juego de notas reptantes que bailan junto con la melodía. La estridencia se apodera de los audífonos para dejarnos caer por un agujero de gusano y expulsarnos hasta el otro lado del universo, el ruido armonizado se convierte en un torbellino de notas que nos ahoga inevitablemente. Poco a poco el jam se apodera del tema y las cuerdas acaban por pelear en un sangrienta batalla contra los infernales golpes de la batería, sin embargo, al final del orgasmo sonoro todo regresa al silencio y la calma original.

Hace apenas unos días se cumplieron dos años de que The Machine publicara a través de su canal de YouTube el video promocional para "Coda sun", trabajo visual que nos muestra a la banda tocando el tema de manera directa. Las imágenes a blanco y negro nos enseñan parte del equipo técnico que el grupo utiliza en los escenarios: amplificadores Matamp y Hiwatt para la guitarra contra un equipo Sunn para el bajo, una batería Gretsch y un arsenal de pedales al piso. Los colores se posan sobre el parche del bombo y todo queda en manos de los holandeses y su magia eléctrica, poderosa interpretación que por sí sola logra borrar los límites entre el sueño y la realidad.


La gran capacidad interpretativa de The Machine, sumada a su indudable potencia sonora, ha sido su mejor carta de presentación. Gracias a ello, la banda ha tenido la oportunidad de compartir escenarios con gente de la talla de Fu Manchu, Cherry Choke, Samasara Blues Experiment, Asteroid, Sons of Morpheus y My Sleeping Karma, además de encabezar el cartel del Blue Moon Festival 2014 que se celebró en Alemania junto con 1000mods, Stoned Jesus, Valley of the Sun y Greenleaf.

Sin embargo, ¿qué ha sido de The Machine desde entonces? Pues resulta que la banda se ha encerrado en su cuarto de ensayos desde enero de 2017 para preparar la continuación al Offblast!, por lo que sólo tocarán en agosto en el reconocido festival SonicBlast Moledo que se realiza en Portugal. Así que lo único que nos queda es esperar que el tiempo pase para escuchar lo nuevo de los holandeses, y la mejor manera de hacerlo es dejando que se escape a través de los ácidos viajes que The Machine han plasmado en sus discos...



viernes, 19 de mayo de 2017

Red Mesa : el sonido desértico de tres almas perdidas


El desierto siempre ha servido de inspiración para el hombre, un lugar mágico que logra por sí solo que la imaginación corra sin control hasta la locura y la perdición. Sus hermosos paisajes pueden transformarse de un momento a otro en un traicionero espacio donde la muerte espera pacientemente cualquier oportunidad . Desde el calor abrazador del día hasta el frío cósmico de la noche, el desierto ofrece un espacio místico donde las neuronas pueden explotar en un millón de pedazos a través de una imagen, un olor o un sonido. 

Al norte del continente americano, las mesetas áridas se extienden a lo largo de cientos de kilómetros hasta donde la vista se puede perder. Precisamente en medio de este enorme espacio lleno de arena es en donde nace Red Mesa, un grupo con desgarrador sonido originario de Albuquerque, Nuevo México que aprovecha el vasto ambiente que los rodea para crear un rock fuerte y arenoso digno del paisaje que los rodea. No podemos dejar pasar otro segundo más sin escribir de ellos para hacerlo llegar a los ansioso oídos de los amantes del stoner en su faceta desértica.
Con la intención de crear una banda que rescatara aquellos sonidos que emergieron de la escena de Palm Desert, California durante la última década del siglo pasado, tres chicos se juntaron para componer hasta lograr un buen cúmulo de buenas canciones que lograra entrar en dicha tendencia sonora. Brad Frye en guitarra y vocales, Shaen Wright en el bajo y Duane Gasper en la batería... un power trio que logra fusionar el desert rock con la acidez de la pesada psicodelia sesentera y aquel rock denso de principio de los años setentas con su tufo a hojas dulces.

En agosto de 2014, Red Mesa publicó de manera independiente su álbum debut, material grabado en The Lab Studios por Howard Wulkin donde podemos escuchar la influencia directa de Kyuss y su descendencia directa: el estilo hipnótico de Josh Homme con su Queens of the Stone Age y el sabor pasivo pero crudo de Brant Bjork que ha demostrado con Fu Manchu y Vista Chino que terminó de definir en su proyecto solista (reseña-review). Sumando a esta potente base sonora, el trío le suma algunos elementos de hard rock inspirados en el eterno Black Sabbath y el espacial Pink Floyd, por lo que en algunos instantes podemos escuchar los densos riffs de Tony Iommi y los cósmicos solos de David Gilmore.


Durante las nuevas pistas del primer disco de Red Mesa podemos escuchar desde poderosos temas que rasgan los tímpanos y logran despertar los demonios internos ("Self destruction" y "War call") hasta aletargadas y épicas odas llenas de imágenes distorsionadas por el calor y los ácidos ("Sky groove" y "Red mesa"), sin olvidar algunas melodías directas como rápidas serpientes que muerden para inyectar su veneno ("One percenter" y "Poontang shake"). Creados a partir del clásico esquema riff-melodía-lírica, los tracks de este material buscan expandir las distintas posibilidades que un género como el stoner puede ofrecer, alimentándolo a su vez con una visión fresca de quien vive en el desierto lejos del confort y lujo de las paradisíacas playas de la costa oeste.

El tema que logra encapsular el concepto sonoro de Red Mesa sin lugar a dudas es "Low & slow", por lo que se convirtió en el primer track promocional del disco. Un bajo ahogado en fuzz crea la base para que una misteriosa figura de guitarra repte por la ardiente arena, la batería pasa de una percusión tribal a un golpe seco como aerolito que cae de los cielos y todo se transforma en una desgarradora melodía que delata la pasión por el stoner clásico que vive en el alma de la banda. La arena se filtra por las bocinas y la visión comienza volverse borrosa hasta crear espejismos, la música se hace cada vez más pesada como si se cansara de su paso hasta que cae muerta tras el gran esfuerzo.

"Cansado de esperar, los días pasan tan considerados de mi tiempo que termina sientiéndose tan bien... Aquí estoy, paralizado ahí donde estás. No me interesa, me siento tan bien... Estás tan ciego que tan sólo sigues de largo. Hazlo lo correcto, hazme gastar mi tiempo"

A través del canal de YouTube de la propia banda se publicó el video promocional para "Low & slow", el cual fue realizado por Paul Thompson. En sus imágenes podemos observar el clásico paisaje desértico de Nuevo México: arena, escasa vegetación, el intenso color del cielo y las montañas áridas que forman secos cañones. Los tres integrantes de Red mesa comienzan a caminar en dicho lugar hasta que el calor los hace desvanecer, comienzan a rascar sobre la tierra para encontrar agua pero lo único que hallan es ellos mismos. El incandescente sol ahoga todo a su paso hasta convertir toda la escena en un espejismo lleno de ruido y soledad.


Tras el impacto que su álbum debut, Red Mesa desapareció de nuestro radar hasta que a finales de 2016 Ripple Music publicó un disco split de la banda junto con el grupo de stoner metal originario de Michigan, Blue Snaggletooth. Este material forma parte de la serie de discos compartidos que ha hecho la disquera de San Ramón, California para promocionar las bandas emergentes del stoner norteamericano. Así es como se han publicado cinco materiales bajo el título de Second coming of heavy donde han participado otras excelentes bandas como Chiefs, Bonehawk, Geezer, Desert Suns y Borracho. Durante los cuatro temas que forman parte de este trabajo, escuchamos una maduración dentro del estilo de Red Mesa ya que desarrolla la fuerza del stoner y se permite experimentar con otros géneros como el rock sureño y el hard blues de obvio origen psicodélico.

Bandcamp de la disquera Ripple Music:
 https://ripplemusic.bandcamp.com/album/second-coming-of-heavy-chapter-four


Red Mesa no se ha quedado estancado en aquel viejo estilo del que muchos seguimos sintiendo añoranza. A partir del stoner heredero del desert rock han creado un estilo propio que poco a poco lo han hecho crecer hasta lo que podemos escuchar en su última producción. "Low & slow" nos puede servir de excelente referencia porque fue grabada nuevamente para Second coming of heavy, pues nos demuestra que la banda no ha traicionado sus principios y ha logrado obtener un sonido más definido a través de un mejor trabajo de estudio. Ahora sólo nos queda esperar ara que la banda termine de incorporar los nuevos estilos a su cruda base para que, esperamos que un futuro muy cercano, presenten un nuevo disco con horizontes más amplios que refresquen al rock árido que todos conocemos.





miércoles, 17 de mayo de 2017

Prisma Circus : recordando cuando Barcelona era ácida


2013 fue el año en que la ola vintage terminó por arrasar con todos los rincones del planeta. Grandes bandas publicaron hermosos discos bajo una estética retro que tenía la obsesión de rescatar los sonidos que encumbraron al rock y lo convirtieron en un género de múltiples posibilidades. Los jóvenes dentro de los cinco continentes comenzaron a formar proyectos musicales basados en el jam-session a través de la magia de la psicodelia y el hard blues nacida a finales de los años sesentas, logrando así que regresaran al trono aquellos íconos de la explosión ácida como The Jimi Hendrix Experience, Cream y Blue Cheer.

Durante ese año, la escena musical catalana se encontraba en efervescencia por el rumor de la existencia de un poderoso power-trio que estaba creciendo como la espuma gracias a su increíble sonido y su incendiaria forma de tocar sobre los escenarios. El nombre de Prisma Circus poco a poco se escuchaba más hasta que la publicación del disco Reminiscences en agosto de 2013 terminó por develar ese secreto que guardaba celosamente Barcelona, una joya española de salvaje heavy rock psicodélico que podría compararse con bandas del nivel de Radio Moscow, Wolfmother o Brain Pyramid. 


Sin embargo, la lisérgica detonación de Prisma Circus no se quedó contenida a Las Ramblas, pues su álbum debut los llevó de gira por varios países europeos y sus acordes cruzaron el Atlántico para admiración de muchos buscadores de tesoros sonoros y uno que otro clavado en el pasado musical. La calidad interpretativa de los tres jóvenes españoles era tan grande que rápidamente compartieron tablas con gente importante del género como Blues Pills, Graveyard, Samsara Blues Experiment, The Socks y Cheap Wine

Todo comenzó en septiembre de 2010 cuando el baterista Alex Carmona Blanco y el bajista Joaquín Escudero Arce se reunieron para formar un proyecto basado en interpretar el blues eléctrico por medio de la improvisación que sólo la psicodelia sesentera había logrado explotar. Al poco tiempo se incorporó el guitarrista Oscar García Albizu y todo quedo encerrado en un power-trio como aquellos grupos que fundaron el género y lo llevaron hasta el cosmos.


La presentación de un EP durante 2012 con cuatro temas había servido para calentar el ambiente y crear buenas expectativas a su alrededor, pero la publicación de Reminiscences logró cumplir los deseos de escuchar una banda que realmente sonara como aquel pasado perdido pero con una visión moderna y una lírica apabullante. Quizá parte de que el objetivo fuera alcanzado fue gracias al hecho de que Prisma Circus grabara su disco de manera directa en cintas análogas y sin procesos digitales al calor del estudio Black Pepper con el ingeniero de sonido Jaume Figueres, lo que permitió crear un sonido "clásico" y "natural" como el de los discos de los 60's y 70's.

El primer disco completo de Prisma Circus es el ejemplo perfecto de lo que es el heavy psych en el nuevo siglo, ya que el material pasa de las suaves mareas del misterio para convertirse en una granada sonora que explota en las manos en un millón de notas multicolores. Como si se tratara de una guerra sin cuartel, los instrumentos compiten entre sí para ganarse la atención del oyente dentro de un ácido universo de improvisación que explota de manera furiosa. En este álbum podemos escuchar desde el blues eléctrico de suaves texturas por de más cercano al maestro Hendrix ("Born in the red house") hasta el más desenfrenado jam que no se cansa de escupir notas por las bocinas ("Napalm"), pasando por el hippie experimento sonoro que puede conjugar lo eléctrico y lo acústico ("Cain") y el acelerado ritmo de la psicodelia como es entendida en la actualidad por las bandas americanas ("John Doe's paranoia").


Uno de los temas más interesantes del Reminiscences es "Onyx star", ese tema de un poco más de cuatro minutos que comienza con una figura de bajo ahogada en pedal wah que recuerda algunos momentos del primer disco de Wofmother, aunque al paso de unos cuantos segundos se transforma en una tormenta eléctrica de notas que sin duda encuentran su fuente de inspiración en Radio Moscow. Sin embargo, Prisma Circus encuentra su propio estilo al construir una melodía entrecortada que besa el cielo a punta de guitarrazos e insistentes golpes de batería que tan sólo demuestran el poder de unos tipos enganchados en su idea musical como pocos han logrado hasta el día de hoy.

Si uno todavía no llegara a sorprenderse con el fuerte viaje lisérgico que nos ofrecen los catalanes, hacia el final de su tobogán sonoro podemos escuchar un mágico caleidoscopio que nos invita a cruzar su horizonte de sucesos para ser engullidos por un agujero negro hasta desmenuzar cada una de nuestras neuronas. Duelo a muerte entre las cuerdas donde los únicos testigos que quedan son las imponentes percusiones que ni por un segundo ofrecen tregua, ácida dosis que corre por las venas a salvajes kilómetros por hora, experiencia extrasensorial donde los sentidos se fusionan hasta entrar en otro plano de la realidad.

En marzo de 2014, Prisma Circus publicó en su canal de videos de YouTube un trabajo visual para promover el Reminiscences por medio de una interpretación grabada en directo de "Onyx star". Por medio de la dirección de Alex Faust y la producción visual de Jalón de Aquiles (estudio gráfico que se encargó de la portada del disco), podemos observar a la banda entre insistentes luces y colores mientras realizan lo que mejor saben hacer: volarnos la cabeza. El violento choque entre el bajo Rickenbacker de Escudero y la guitarra Fender Stratoscaster de García sólo nos muestra como el mundo se puede contraer por unos segundos para reproducir su estallido y hacernos entender qué es el caos. Un viaje en el tiempo que nos regresa a la psicodelia pura y nos trae de vuelta al presente con un solo golpe.


Así como aterrizó desde el cosmos, Prisma Circus desapareció de la faz de la tierra. Desde entonces, sus integrantes buscaron la forma de seguir plasmando su magia dentro de otros proyectos: Oscar García se integró a la pesadez de Saturna, Joaquín Escudero buscó a través de su perfil de Facebook a músicos que se sumaran a una nueva banda de heavy rock psicodélico y hace unos días fue publicado el primer disco de Cachemira, el nuevo proyecto de Alex Carmona junto con gente de Brain Pyramid y 1886. Es por ello que hoy decidimos ingerir la colorida cápsula del recuerdo para permitir que la memoria se instalara en aquel 2013, año en el cual tuvimos la suerte de experimentar la magia de tres chicos originarios de Barcelona que tenía en las manos la capacidad de llevarnos hasta el espacio exterior con tan sólo el poder de su música. Va por ustedes, muchachos...



lunes, 15 de mayo de 2017

Heavy Stone : ¿a qué suena el hard rock hebreo?


En muy pocas ocasiones nos llegan a este lado del océano Atlántico noticias sobre la música que se hace en el lejano oriente, lugar azotado por la guerra y las diferencias religiosas. Desde que escribimos sobre el hard blues de colores funky del maravillo Diamonds in the sand de Electric Zoo (reseña-review), no habíamos tenido la suerte de escuchar algo nuevo nacido en tierras hebreas que fuera de los intereses de Earthquaker. Sin embargo, hoy la suerte nos ha llevado afortunadamente hasta las salvajes aguas de Heavy Stone y su crudo álbum "Black magic".

Tres chicos de la ciudad de Tel Aviv decidieron en 2014 crear una banda que rescatara el hard rock como se hacía a principios de los setentas donde los power-trio distorsionaban su sonido en base al alto volumen y sus líricas narraban sobre ocultismo y cosas malignas en oposición a la visión hippie que dominaba en dicho momento. Fue así que el guitarrista Ehud Danan, el bajista Aviran Haviv y el baterista Dan Deutsch crearon a Heavy Stone, un pesado grupo que con facilidad entra en la marea obscura de sonidos vintage que ha inundado al mundo desde hace varios años.


La banda lanzó en un demo en junio de 2015 titulado Heavy Stone EP, material de tres temas que nos muestran el poder del grupo a través de la session jam que un buen power trio debe dominar. Esta pequeña muestra de los hebreos es apenas una probada a su gran calidad en la ejecución de sus instrumentos, pero ésto apenas sería el primer paso para lo que alcanzarían con el Black magic, su álbum debut publicado en febrero de 2017 que fue grabado y mezclado por Tom Elbaz.

La primera gran diferencia entre ambos materiales es que el EP de 2015 es instrumental, que aunque en Black magic dos de sus ocho tracks tienen la misma condición, el primer disco formal de Heavy Stone muestra una evolución conceptual dentro del sonido de la banda como en su capacidad lírica dentro de los cánones del heavy rock vintage. El grupo incluye a su estilo heredero de las viejas glorias setenteras un poco de improvisación como en la psicodelia ácida, la obscuridad del proto-doom y algo de la distorsión que encontró el rock desértico de los noventas.


El resultado final que alcanza Black magic es el de un disco equilibrado conformado por temas poderosos de riffs fuertes y melodías concretas que fueron alcanzadas tras varias horas de jamming. Desde la doomy "My world" con sus pesadas y clásicas figuras hasta la épica "Orca" con su aletargada melodía que asemeja a un barco varado azotado por las inclementes olas del mar, y sin olvidar la entrecortada y rebuscada "Need my love", el disco logra poco a poco envolvernos en su densa niebla cargada de electricidad  que encuentra por momentos orgasmos explosivos dignos de recordar por mucho tiempo.

El primer sencillo que se desprende de este disco es "Evil silence", tema con un riff de acordes secos que ofrece una base suficientemente robusta para sostener una voz cruda que se lamenta desde un muro sonoro muy difícil de atravesar. Como era de esperar, la distorsión de la melodía abre paso a un solo de guitarra que permite escuchar la calidad interpretativa del power-trio; pero de manera sorpresiva, al alcanzar su puente, la canción se vuelve misteriosa gracias a las percusiones que golpean para anunciar el sacrificio ritual que estamos por presenciar. Los coros comienzan a escucharse al fondo del escándalo hasta que los espíritus convocados en este aquelarre salen a nuestro encuentro, momento de éxtasis que demuestra el poder de la magia negra y las fuerzas de la obscuridad.

Apenas hace unas semanas, Heavy Stone presentó el video promocional para "Evil silence", trabajo visual realizado por Amalia Banai y el propio Dan Deutsch (baterista de la banda) donde podemos observar una curiosa historia. El automóvil del grupo se ha descompuesto a la mitad del camino, así que el trío sigue su trayecto a pie hasta que un misterioso sendero los lleva a una casa a la mitad del bosque. Los muchachos son recibidos por tres hermosas mujeres que los invitan a un lugar lleno de obscuros objetos que delatan las negras intenciones de las anfitrionas. Las copas han sido llenadas con una extraña bebida, pero tras un brindis y una voz que exclama "lo único que quiero conocer es tu mente", todo se convierte en una fiesta llena de excesos y perdición. La fogata ritual reúne a las tres brujas en un aquelarre hasta que al amanecer sólo queden los cuerpos de los incrédulos jóvenes abandonados en la intemperie...


El álbum debut de Heavy Stone es un tesoro escondido que requiere ser desenterrado y descifrado con calma para disfrutar sus turbulentas aguas. Por si fuera poca la calidad de su interior, el disco nos ofrece una espectacular portada hecha por el ilustrador David Paul Seymour, de quien ya hemos destacado su trabajo anteriormente (The Vintage Caravan, Beelzefuzz y Bad Acid) donde un barco pirata navega a través de un océano furioso. Black magic tiene todo para convertirse en uno de los discos favoritos de quienes adoramos el rock con reminiscencias a los nacientes heavy metal y doom setenteros, pero lo que más vale la pena de este álbum es su capacidad de añadir otros sonidos para ofrecer un sonido fresco hasta alcanzar la sorpresa...



viernes, 12 de mayo de 2017

Golden Void : explosión en la curva del universo


Cuando pensamos en psicodelia, inmediatamente nos viene a la mente San Francisco. Desde aquel verano del amor en 1967, el movimiento contracultural que se vivió en el área de la Bahía se fue desarrollando a partir de la experimentación lisérgica hasta llegar a la creación de un género musical basado en un rock ácido de jams largos, distorsiones fuertes y sonidos rescatados del oriente con la intención de salvar a los espíritus perdidos por la tecnología y el mundo moderno. El nuevo siglo ha vivido una euforia vintage de la que la psicodelia era imposible que fuera olvidada, por lo que los oídos regresaron hacia aquel rincón de California con la esperanza de encontrar nuevas bandas que rescataran ese viejo ruido.

Uno de esos grupos es Golden Void, banda formada en 2009 cuando Isaiah Mitchell, guitarrista de Earthless, se mudó a esta mágica zona del mundo con la intención de crear un proyecto más cercano a sus intereses personales que se diferenciara principalmente por la composición lírica de la que su famosa agrupación carecía. Fue así que junto con Aaron Morgan en el bajo, Camilla Mitchell en los teclados y Justin Pinkerton en la batería como construyó una agrupación que recupera la esencia química de los años 60's para sumarlo con el hard rock de principios de los 70's, específicamente de Black Sabbath, Pentagram y Hawkwind (de estos últimos tomaron el título de una de las canciones de su álbum Warrior on the edge of time para tomarlo como nombre de guerra).


Tras la publicación de un sencillo en 2011 por medio de la pequeña disquera Valley King Records, Golden Void se dedicó a definir su sonido y a crear los temas que terminaron conformando su disco debut, el cual fue presentado en noviembre de 2012. Dicho material fue grabado en los estudios Lucky Cat de San Francisco bajo la producción técnica de Phil Manley, quien buscó capturar la esencia de la banda en vivo al grabar en cinta y utilizar pocas capas de audio superpuestas (conocidas como "overdubs"). El resultado final es un disco directo que delata las estructuras melódicas impuestas por la banda en cada tema, pero que a su vez permite la explosión interpretativa que sólo puede nacer del jam.

A través de los siete temas que forman parte de Golden Void, podemos escuchar a una banda cósmica que nos invita a inyectar un poco de ácido por las venas para realizar un viaje multicolor atascado de imágenes y sonidos. Aquel astro que nos deslumbra desde la portada hace patente el encuentro irónico entre las sustancias químicas suministradas y la búsqueda de la naturaleza anhelada, choque inevitable que se refleja en una música eléctrica que regresa al origen lisérgico del rock ácido y se mezcla con el sentimiento de la nueva era. Bien podemos escuchar un suave tema que nos sumerge en una dulce marea de sonidos estelares y de repente todo se convierte en una eufórica tormenta de acordes que explota frente a nosotros sin control alguno; aunque la voz de Mitchell se acerca peligrosamente a la de Uffe Lorenzen de los daneses Baby Woodrose, lo que nos lleva a una obligatoria comparación de la que ambos salen bien librados. 


La prueba fiel de lo que hemos escrito hasta este momento es "The curve", tema que previamente había formado parte del primer EP del grupo y que para el debut se convirtió en su punta de lanza. Los caballos son desamarrados para comenzar una loca carrera por el cielo, desbocada andanza de guitarras insistentes que nos recetan una dosis de notas ardientes que juegan con el poder del pedal wah. Sin embargo, aquel potro astral toma un respiro para beber agua del manantial mágico que le permite disfrutar del paisaje a su alrededor. Una suave improvisación que nace del jazz, el heavy blues y el rock progresivo de origen espacial nos muestra las posibilidades interpretativas de un monstruo sonoro de dos cabezas, de momentos contrarios que viven en un solo cuerpo. Pero nada es para siempre, y tras un respiro, todo vuelve a una agitada carrera contra el tiempo, una caída por el tobogán de un arco iris fosforescente que llena de luz y magia al firmamento. 

En febrero de 2013 fue presentado el video para "The curve", el cual fue realizado por Alexander Theodoropolus. Mientras la música se agita violentamente por las bocinas, diversas ilustraciones fijas sobrevuelan naturales universos oníricos llenos de colores y figuras alucinantes. Tres astronautas son testigos de la llegada de un hombre espacial que baja de los astros al planeta Tierra, el cual es recibido por la mágica noche desértica hasta que la saturar de luces y brillos. Todo se convierte en una fiesta de animaciones sobre paisajes en movimiento hasta que el último acorde suena.


Luego del explosivo álbum debut, Golden Void presentó en septiembre de 2015 su segundo disco, el cual fue bautizado como "Berkana" y que logra un crecimiento dentro del concepto sonoro de la banda para acercarse aún más al hard rock setentero sin olvidarse de los ácidos escapes musicales. Hasta este momento la banda sigue en gira de promoción de dicho material, misma que los llevará a presentarse en la edición 2017 del reconocido Freak Valley Festival. 

Para hacer más pequeña la espera para recibir nueva música desde la gran bahía californiana, nuestro recuerdo regresa a esta pequeña dosis alcalina que baja desde las estrellas para maravillarnos con el sonido del universo condensado en menos de cinco minutos llenos de energía, impulso y encanto.



miércoles, 10 de mayo de 2017

Gin Lady : mientras mi madre baila


El vinil comienza a girar sobre la tornamesa, leemos la advertencia que la tapa trae y nos advierte "para ser tocado a máximo volumen". Mi madre está lavando los trastes y sin más dejo caer la aguja sobre los surcos e inmediatamente un riff cortante y adictivo inunda la casa entera. Lejos de que ella pida que mueva la perilla al mínimo para recuperar el silencio perdido, deja el jabón a un costado y comienza a seguir el ritmo como cuando era joven e iba a las tardeadas a bailar y convivir por medio de la buena música. La música no para un sólo segundo mientras las bocinas resisten con gran esfuerzo una tarde más de rock...

Los culpables de esa reacción inverosímil en aquel atardecer fueron los suecos de Gin Lady, banda nacida de las cenizas de los Black Bonzo que orientó su sonido hacia el rock pop de principios de los setentas y dejó a un lado el hard rock y progresivo de teclados omnipresentes de esa misma época. La mujer que me dio la vida era fiel seguidora de The Doors, The Beatles y Grand Funk Railroad, pero le encantaban aquellos temas menos agresivos de su juventud que le permitieran mover los pies y soltar el cuerpo. Gran parte de las 17 canciones que conforman el Mother's ruin lograron desencadenar el demonio que guarda mi madre en su interior, así que para mí este disco había cumplido su objetivo: crear excelente música que retomara el buen rock setentero para hacer nuevas cosas que valieran la pena.


Aquellos chicos que habían formado a Black Bonzo, una vez acabado el proyecto abandonaron su natal Skellefteå para radicar en Estocolmo y formar en 2011 a la dama ginebra, una banda sumergida en el buen rock n' roll que mezcló las guitarras de melodías insistentes con diversas posibilidades rítmicas que rompiera con la escena sueca dominada por el vintage obscuro a la forma de Graveyard y Witchcraft. Es así que en su estilo bien podemos escuchar cosas cercanas a The Faces hasta  The Allman Brothers pasando por Alice Cooper y Blue Oyster Cult, lo que logra crear un extraño cóctel de sonidos que son necesarios desmenuzar poco a poco.

Han pasado ya cuatro años desde que Gin Lady presentó su álbum doble Mother's ruin en 2013, disco que hasta el día de hoy sigue sorprendiendo con su irónica frescura sonora hecha a partir del rock de antaño. Magnus Kärnebro en las vocales, Joakim Karlsson en la guitarra, Anthon Johansson en el bajo, Fredrik Normark en la batería y Klas Holmgren construyeron 17 temas llenos de buen rock n' roll que nos llevan directamente al recuerdo de bandas tan distintas como Humble Pie, Steely Dan, The Rolling Stones o Black Crowes gracias a la recuperación de géneros como el pop, el soft-rock y el rhythm & blues; lo que logró crear un disco bien balanceado que te obliga a mover los pies a su ritmo.


El tema que le da título al disco es una cachetada directa a la mejilla, pues sin compasión arranca con un ritmo adictivo que inmediatamente muerde y no suelta. Mientras las líricas hablan de una mala mujer con una terrible reputación, una dama de la noche que es la sensación de las pistas de baile y que seguramente es una vergüenza para su madre. La guitarra se combina a la perfección con los teclados para crear un increíble riff que entra a la sangre para envenenarla y obligarnos a cantar el estribillo una y otra vez. Sus escasos tres minutos y medios se nos escapan como agua entre las manos como los viejos sencillos del pasado, aquellos donde lo importante era ofrecernos una figura que se tatuara en la mente para que corriéramos a la tienda de discos más cercana para comprar el LP con la esperanza de encontrar más canciones parecidas.


A las pocas semanas de haber sido publicado el Mother's ruin, Gin Lady presentó el video promocional de su single, un trabajo visual hecho con base en imágenes a blanco y negro donde podemos observar la vida de la banda entre la carretera y los escenarios. Mezcladas con dichas escenas, podemos ver algunos cortes que incluyen a bellas mujeres fatales que tienen a los hombres a sus pies, damas de dudosa reputación que tratan como esclavos a los caballeros. Miradas intrigantes, sonrisas lujuriosas y cuerpos sensuales que bailan sin control mientras los instrumentos entonan una adictiva melodía.
Luego de gran resultado obtenido con Mother's ruin, Gin Lady publicó en octubre de 2015 su tercer disco bajo el nombre de Call the nation, un álbum que sigue el camino trazado por el material anterior pero que no terminó de alcanzar ese estilo pegajoso lleno de ganchos y estribillos memorables. Sin embargo, la banda publicó hace dos meses en su página de Facebook que su próximo álbum ya está mezclado y masterizado, así que dentro de muy poco tendremos nueva música de la dama ginebra, por lo que sólo tendremos que esperar para saber a qué suena la banda en esta ocasión.

Inevitablemente, regreso la aguja al lugar que inspiraron estas líneas, al recuerdo de mi madre bailando con un buen tema de sabores vintage que sólo ella tiene la facultad de darles el visto bueno. No importa que el tiempo pase y se haga a un lado los quehaceres cotidianos, lo importante es dejar que la música invada al cuerpo mientras la mente vuele al ritmo de una buena melodía y que lo demás pase de largo...