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viernes, 31 de marzo de 2017

Travelin Jack : el Glitter es más grande que Satán!!


Varias bandas del universo rockero que han sucumbido por la invasión vintage están preparando nuevos materiales con los cuales puedan refrendar lo logrado con sus discos debut, estableciendo al mismo tiempo un estilo propio. Durante el último mes, la banda alemana Travelin Jack se ha encerrado en los Big Snuff Studios para grabar su segundo disco, así que esto nos da un excelente pretexto para escribir sobre ellos y compartirlos con aquellos que todavía no han tenido la suerte y el gusto de escucharlos.

Travelin Jack nació en Berlín a partir de la búsqueda de cuatro chicos enamorados de la moda glam setentera al puro estilo de David Bowie, T. Rex y Slide, pero con el deseo de hacer un rock más crudo cercano al sonido de AC DC de la época de Bon Scott, el UFO de sus primeros discos y el estilo agresivo que dió origen al NWOBHM. Entre plumas, diamantinas y rostros pintados se creó la imagen de la banda. Entre riffs afilados de guitarras Gibson, ritmos adictivos y voces forzadas se creó el estilo musical de la banda.


Lo primero que conocimos de estos alemanes fue Madness, energético single lanzado en agosto de 2014 que sirvió como una declaración de intenciones. Un acorde seco abre el telón y da pie a la marcada figura de guitarra interpretada por Flo "The Fly" Kramer que es seguida por el resto de los instrumentos: el implacable bajo de Steve Burner y la marcada batería de Montgomery Shell. Sin embargo, cuando escuchamos la voz cantante caemos rendidos en las redes de la banda, pues la rasgadas cuerdas vocales de Alia Spaceface nos enganchan inmediatamente para no soltarnos un solo segundo. Aun si lo anterior no ha logrado atraparnos, el infecciosos estribillo nos obliga a levantar el puño y cantar a todo pulmón in the middle of the night!!!

Aunque fácilmente podríamos encasillar a la banda en aquellos sonidos glam que sirvieron de base al naciente punk, Travelin Jack le da vuelta a la moneda en su mismo primer sencillo al bajar totalmente la velocidad al llegar a su puente musical para regalarnos un hard blues con un sentido solo de guitarra. Tras unos cuantos compases, todo regresa a la acelerada normalidad para terminar de explotar la canción... sin duda un single ideal!!

Gracias a esta bomba contenida en cinco rabiosos segundo, Travelin Jack logró grabar su álbum debut con el reconocido productor Richard Behrens, ex-bajista de Samsara Blues Experiment y Heat, quien había trabajado con las reconocidas bandas germanas Kadavar y Wucan. Fue así que junto a Madness se crearon siete temas más para conformar el New world, disco que se publicó en septiembre de 2015 a través de This Charming Man Records. 

Las distintas críticas al disco acercaron al grupo con el estilo directo de los suecos Spiders, con quien tuvieron la oportunidad de ser su banda de soporte; pero además fueron comparados con el contemporáneo The transcendence de Honeymoon Disease publicado unos meses después. Sin embargo, New world brilla con luz propia, ya que el disco de los alemanes tiene un sonido más sucio, más crudo y más salvaje. La incontenible voz de Spaceface logra transportarnos al espacio exterior mientras las melodías nos infectan hasta la adicción, pero el éxito del disco esté (quizá) en lo variado del material, logrando que el grupo pueda ofrecer un variado espectáculo musical más allá del cliché visual que podría encasillarlos y, en un caso extremo, ahuyentar a los buscadores de tesoros musicales.   


El amplio espectro sonoro del New world nos demuestra la gran calidad de Travelin Jack, ya que va desde las explosiones proto-punk del single "Madness" y "Heavy chain" hasta las heavy metaleras "Steely sun" y "Home sweet home", sin dejar de resaltar la blusera  "Child of misery", maravillosos tema de ritmo aletargado que nos lleva al recuerdo de algunos instantes del primer disco de los Blues Pills. Quizá en un intento de romper con la cadena glitter autoimpuesta por la banda, el arte de Eugenia Loli para la portada del disco logra transportarnos a otro planeta conceptual a través de las rosas reflejadas en un casco espacial, quedando muy lejos de las estolas de plumas y las brillantinas.

Las explosivas presentaciones de Travelin Jack los llevó a compartir escenario con bandas como Mountain Witch, Baby Woodrose, All Them Witches y The Golden Grass, además de participar en algunos de los más importantes festivales del género como el DunaJam, el Junkyard Openair y el Stoned from the Underground. Zapatos de plataforma, brazos completamente tatuados y largas cabelleras... un espectáculo garantizado sobre los escenarios que son complementados por la belleza cósmica de Alia y la gran capacidad interpretativa de la banda comprobada con las figuras de twin guitars y el alto volumen que truena las bocinas...


Travelin Jack se ha ganado su lugar a fuerza de buena música y explosivas presentaciones, así que ahora es el momento de dar el siguiente paso. Muy pronto tendremos en nuestro oídos el próximo álbum de la banda, así que para hacer más corta la espera, recordemos el gran disco que es New world y gocemos de su búsqueda por hacer renacer el glitter y aderezarlo con otros ritmos para crear un estilo único. Atentos a Berlín en los próximos meses...



miércoles, 29 de marzo de 2017

Sisters Ov The Blackmoon : entre demonios y brujas


La noche ha ganado la batalla contra el día para darle la oportunidad a los seres que se ocultan en ella para salir de sus guaridas, extraños sonidos comienzan a escucharse y poco a poco todo se transforma en un lúgubre ambiente dominado por las tinieblas. Bajo el manto nocturno, nuestra imaginación transforma cada ruido en un riesgo eminente, en una amenaza escondida en cada rincón, en un misterio que en un momento u otro podría arrancarnos el alma. Entre los murmullos alcanzamos a escuchar el canto de una bruja, quien entre conjuros y maldiciones, lanza un embrujo ante la hoguera para sellar un pacto sagrado con los poderes ocultos de la naturaleza, la obscuridad y lo desconocido.

Los obscuros caminos de la música se han cruzado con el destino para que coincidiéramos con el sonoro aquelarre de Sisters Ov The Blackmoon, banda nacida en la ciudad de Los Ángeles, California a finales de 2013. Algunos acordes se escapan por las bocinas entre la fauna nocturna y frases de viejas películas terror hasta crear una mórbida atmósfera de fuertes notas y melodías que hechizan. Es así que en esta caldera que sirve de ofrenda al maligno podemos escuchar una mezcla entre el heavy metal y el primer doom que se hizo en los años setentas, una amalgama de poderosos sonidos bien armados que tienen hirientes riffs y crudas voces femeninas en equilibrio perfecto.


Blood cauldron fue el obscuro espíritu que nos llevó a vivir la experiencia de este rito pagano a la mitad del desierto, un sabbat auditivo formado por una hermosa bruja llamada Sasha Wheatcroft y cuatro demonios: Dan Schlaich y Andrew Vega en las guitarras, Josh Alves en la batería y Jared Baxter en el bajo. Este material es un EP de cuatro desgarradoras canciones que tienen su base en los fuertes rasgueos de las guitarras y la peculiar voz de su hechicera, una mujer que creció entre Deep Purple y ZZ Top gracias a su padre y que logra un estilo propio a la mitad del camino entre las líneas melodicas de Jinx Dawson (Coven), la fuerza de Miny Parsonz (Royal Thunder) y su admiración por Janis Joplin y Christine McVie (Fleetwood Mac).

Sisters Ov The Blackmoon entró a los estudios de grabación durante noviembre y diciembre de 2014, entregaron las cintas a Mick Kenny para que las mezclara y las masterizara, logrando así la publicación de Blood cauldron en abril de 2015 de manera totalmente independiente. Gracias a esta pequeña dosis de su proyecto sonoro, la banda logró llamar la atención dentro de la escena local californiana hasta lograr su participación en el Wastedland Weekend, pequeño festival realizado a la mitad del desierto donde los participantes desarrollan su ingenio con enfermos disfraces que recuerdan el estilo apocalíptico de las películas de Mad Max.


La banda se considera así misma como una familia, un clan donde la música se convierte en su puente de comunicación y entendimiento que busca colocar en una misma balanza el metal pesado y el rock setentero, filtrándose en el resultado final algunas cosas de hard blues y stoner (sonidos herederos de la costa oeste norteamericana). 

El track que abre el Blood cauldron es quizá el tema que condensa el sonido de esta joven banda. El riff de "Haunt" está construido a partir de una aletargada figura de guitarra que se arrastra por el suelo al igual que un viejo reptil por el desierto y la rasposa voz de Sasha que logra meternos en el obscuro universo de los rituales paganos y el misterio de lo oculto. Los tambores resuenan como si una secta tribal escondida a la mitad de la jungla realizara alguna danza ritual, pero al momento que se mezcla con el bajo todo se convierte en un densa música de fondo ideal para una vieja película de horror de los años setentas y ochentas. El muro sonoro se levanta frente a nosotros y a través de él podemos sentir la fuerza maligna que la naturaleza esconde en su interior, el obscuro clamor de la noche que tiñe de miedo y duda todo a su alrededor.

A través de una colección de diversos cortes tomados de viejas películas de horror y serie B, Sisters Ov The Blackmoon realizó un video promocional para "Haunt" que fue publicado en su canal de YouTube. Entre rituales satánicos, vírgenes sacrificadas al macho cabrío y muertos viviente, observamos algunas imágenes de la banda sobre el escenario del mítico Whisky a Go Go de Hollywood. Mientras bellas mujeres son entregadas en sangrientas ofrendas, las hermanas de la obscura luna ofrecen su lenta oda de guitarras distorsionadas al igual que una danse macabre en honor de las almas abandonadas que vagan sin perdón. Brujas y demonios bailan alrededor de la fogata ritual hasta que los primeros rayos del sol obligan el final de la orgía en honor del ángel caído.


Hace algunas semanas nos enteramos por la página de Facebook del grupo que Sisters Ov The Blackmoon había entrado a los Swing House Studios para grabar nuevo material, lo que nos hace pensar que próximamente tendremos nueva música de la obscura congregación. Por lo pronto, volvemos a escuchar el llanto del búho mientras las cigarras y los grillos cantan con su cuerpo con la esperanza de aparearse, una tétrica introducción que nos sumerge en los lejanos valles y los obscuros bosques donde se encuentra la inspiración de este quinteto californiano...


lunes, 27 de marzo de 2017

Rukh : descubriendo el secreto de una obscura perla rusa


Al estar navegando por los profundos océanos de internet, una sugerencia llegó por medio de la reproducción automática de YouTube. Al dejarla correr, las obscuras imágenes dejaban entrever un legendario micrófono 55SH mientras una bella chica de cabello ensortijado se acercaba a él. Una guitarra eléctrica se desliza sobre las cuerdas para hace un riff con un ligero toque fuzz mientras la batería marca el tiempo. A ellos se suma un bajo de notas profundas que reptan sobre la figura principal hasta que la profunda voz de la joven nos impacta irremediablemente.

Tratamos de buscar a los responsables de esta pequeña maravilla de cuatro minutos y medio hasta que sólo encontramos el nombre de la banda: Rukh. A través de este trabajo visual realizado por Dmitriy Ratushniy, observamos al grupo tocando en los estudios DTH (Destroy the Humanity) de Moscú, Rusia, lugar donde grabaron su primer álbum titulado Tickets for a second round, disco publicado en septiembre de 2015 de manera totalmente independiente. Así que con estos pocos datos, nos dimos a la tarea de investigar más sobre ellos...


Una vez que comenzamos a buscar información sobre Rukh en la web, de manera inesperada llegamos a un callejón sin salida: su página de Facebook tiene más de un año sin ninguna publicación y Google no ofrece mayores datos más que los links para entrar a las perfiles del grupo en Bandcamp y VK; ésta última es la red social creada por Pavel Durov que es muy popular en Rusia y que tiene su base en San Petesburgo, la ciudad de origen de la banda.

En la primera página pudimos escuchar el disco en su totalidad los nueve temas del Tickets for a second round y descubrimos que la banda había publicado en noviembre de 2014 un EP con cinco temas titulado Blue surface of the true love. Sin embargo, cuando entramos a VK cochamos con pared al encontrarnos con puros símbolos del alfabeto cirílico. Aún con ello pudimos saber que Rukh se conformó a finales de 2013 con Rimma Trukhina en las vocales, Yury Konstantinov en el bajo, Andrey Abaydulin en la guitarra y Nicolay Snezhko en la batería.


Aunque pudiera ser un inconveniente no tener suficiente información sobre la banda, los pocos datos nos permiten poner plena atención al material para saborearlo sin un prejuicio que nos predisponga a su contenido. Tickets for a second round es un disco obscuro que surca por las aguas del rock alternativo de pasajes sombríos al estilo de Portishead y el occult rock setentero con su resurgimiento durante la última década, aunque por algunos momentos se pueden respirar algunas brisas del stoner a la Queens of the Stone Age y las distorsiones místicas de la psicodelia en tributo a The Doors .

Al revisar las líricas de cada tema que conforma el disco podemos descubrir la influencia de la literatura esotérica y las películas de terror con el objetivo de crear un ambiente místico general, meta que sí fue lograda en este material a diferencia de su primer EP en donde se nota la búsqueda por un sonido propio. Gran parte del responsable de la unidad lograda en Tickets for a second round fue Kea Wood, quien grabó a Rukh en los estudios durante mayo de 2015, para que posteriormente mezclara y masterizara el álbum. Por si fuera poco, para completar la densa atmósfera se contó con el arte de Michael Ninked para la portada del disco, donde una tétrica rosa se entrelaza con el nombre de la banda.


Uno de los elementos que más llaman la atención de Rukh es la voz de Rimma, pues en su estilo podemos encontrar una obvia influencia de Beth Gibbons en consonancia perfecta con el resentimiento vocal de PJ Harvey (a quien recordamos por su colaboración en las Dessert Sessions, proyecto de Josh Homme) y la agresividad de Brody Dalle (esposa del líder de Queens of the Stone Age y cantante de The Distillers y Spinnerette). Dulce por momentos y tétrica por otros, esta chica rusa logra encajar a la perfección con la intención sonora de la banda: fuerza, obscuridad e intriga.

Los senderos que recorre el Tickets for a second round van el rock arenoso de "Dreaming of a night" hasta la inesperada danse macabre de "Loosening the reins", pasando por la ácida ensoñación de "Hard to believe" y el sensual encanto de "Gloomy charm". Pista a pista perdemos el faro de la razón mientras nuestro barco zozobra bajo el manto de las tinieblas. Poco a poco, el disco nos va sumergiendo en su abismo sin luz hasta perdernos irremediablemente mientras su sirena nos hechiza con su canto.


Aquel video que nos atrajo al Tickets for a second round y el universo sonoro de Rukh fue el trabajo visual realizado para promocionar "Secret place", tema de riff adictivo que repta como serpiente al acecho hasta que lanza la mordida traidora para inyectar su veneno. Un muro de sonido se levanta frente a nosotros y entre sus resquicios se filtra la voz de una bella mujer que nos habla de enfrentamiento, vacío y soledad hasta que la muerte hace acto de presencia. La intensidad de la melodía crece al igual que que el volumen de los instrumentos, todo aumenta hasta que una ruidosa explosión truena las bocinas y al final sólo queda un eco hiriente vibrando en los tímpanos.

"Malas caras y lugares extraños, este no es mi mundo. No se requiere educación para ser transformado. Hemos salido sin corazón hasta el final, pero yo sólo recuerdo los ojos vacíos de mi amigo. Me he cansado de tocar el alma vacía de mis amantes por la profundidad de su miedo a descubrir. Estamos yendo a un lugar secreto con mi muerte para formar parte de una competencia feroz y tomar un respiro..."


Tras la feroz impresión que deja "Secret place" en los sentidos, todo ha quedado en silencio. Desde la publicación de Tickets for a second round  tan sólo sabemos que la banda ha tocado en su natal Rusia y tuvieron la intención de realizar una gira por Alemania, Francia, Polonia y los países bálticos. A principios de 2016 sufrieron la salida de su baterista (quien fue sustituido por Cyril) y las presentaciones han sido esporádicas desde entonces; lo que ha aprovechado Rimma para formar un proyecto alterno de indie-pop llamado Karma Lovers con el que ha sacado tres sencillos. El futuro de Rukh es incierto, así que lo único que nos queda es aferrarnos a lo publicado y desear que el grupo tome nuevamente su rumbo para regalarnos algo más de su obscuridad...


viernes, 24 de marzo de 2017

Mother Island : la magia del vintage italiano


Un pequeño bote de madera flota sobre los canales de la hermosa Venecia a la mitad de la noche. El cielo está libre de nube y permite que la luna se refleje en el agua gracias a su fuerte brillo y la claridad del ambiente. La ciudad duerme y la calma se respira en la atmósfera, pero la fiesta de la vida puede seguir, aunque este mágico momento quedará en el recuerdo por siempre.

Este instante tatuado en la mente de la cantante Anita Formilan sirvió de inspiración para Wet moon, segundo disco de Mother Island, banda italiana originaria de la bella Vicenza que ha logrado exportar su sonido más allá del Véneto. Dicho material fue publicado en octubre de 2016 a través de Go Down Records y hasta el día de hoy tenemos la fortuna de desmenuzar su sonido hasta lograr detectar aquel olor a humedad que la luz nocturna pudo imprimir en él.


Mother Island es un proyecto musical formado en 2011 con el objetivo de recuperar los viejos sonidos sesenteros de la costa oeste norteamericana al mezclar el fuzz del garage  y el surf  con la acidez psicodélica. El proyecto se fue estableciendo con el paso de los años hasta llegar al día de hoy con las guitarras de Nicolò de Franceschi y Nicola Tamiozzo, el bajista Giacomo Totti, el bajista Nicola Bottene y el tecladista Diego Pianalto, quienes con la especial voz de Anita Formilan lograron crear una banda que vale la pena escuchar con calma.

Cosmic pyre, su álbum debut publicado en enero de 2015, fue un disco clavado en los sonidos lisérgicos de Jefferson Airplane gracias a la cercanía vocal de Formilan con Grace Slick, las guitarras distorsionadas y los teclados envolventes en atmósferas multicolores. Sin embargo, para Wet moon la banda exploraría otros panoramas musicales a través del blues ("Heroine sunrise"), el pop vintage ("To the wet moon") y hasta un poco del soul ("Eastern memories"), sin olvidar obviamente los sonidos lisérgicos que han formado parte del sonido de la banda desde su formación.


La variedad sonora del Wet moon permitió que su vocalista pudiera explotar su calidad para encontrar otros colores y tonalidades ofrecidos en su primer disco. para esta ocasión Anita Formilan rasga y ahoga sus cuerdas vocales para acercarse al viejo blues de Memphis Minnie, el primer folk sesentero de Karen Dalton y hasta el soul-pop de este siglo de la mano de Amy Winehouse, sin olvidar lo logrado por la psicodelia de los americanos The May Company con su disco Bullyboywithaglasseye y sus guitarras sumergidas en fuzz.

Sin embargo, Mother Island lograr ampliar sus arco iris sonoro para regalarnos una obra variada que alcanza un equilibrio entre los sonidos vintage y la búsqueda actual de líneas melódicas, convirtiendo al Wet moon en un ácido viaje que nos acerca al sonido de bandas como Allah Las, The Growlers y The Black Angels; pero que al terminar de escuchar los diez tracks que conforman el álbum, encontramos elementos propios que despiertan el deseo por escucharlos en vivo y saber de qué son capaces sobre el escenario.


El sonido del Wet moon fue logrado por Matteo Bordin al grabar a la banda con equipo análogo en el estudio Outside Inside y el trabajo de masterización de las cintas por Carl Saff en su estudio en Chicago. Para demostrar lo logrado por Mother Island en el estudio, escogemos los tres minutos de su primer single: "On days like these". La atmósfera envolvente del tema nos atrapa inmediatamente gracias a sus guitarras brillantes que inesperadamente se convierten en un latigazo de fuzz que araña los tímpanos. La gravedad del bajo ofrece un poderoso soporte que es aprovechado por el tenue teclado que alimenta el misterioso ambiente, pero en el momento que la poderosa voz de Anita Formilan, todo queda suspendido a su alrededor bajo un sopor de éxtasis y una extraña sensualidad que enamora y asusta al mismo tiempo.

A finales de diciembre de 2016 fue publicado en el canal de YouTube de la banda el video promocional de "On days like these", trabajo visual realizado por LFR Films. Bajo el cobijo de la obscuridad se escuchar el arranque de un viejo automóvil mientras sus faros alcanzan a iluminar entre las sombras a los integrantes de Mother Island. Su áurea vintage se entremezcla con extraños personajes que sólo el manto nocturno puede albergar: un tragafuegos, un abuelo con su viejo armonio y un sacerdote junto a una madonna. El grupo se refugia del frío de la noche al calor de un antro donde el cigarro, el alcohol y la música ahogan la tenue luz eléctrica mientras una joven baila con la hipnótica melodía.


Tras escuchar esta pequeña maravilla, revisamos la tapa que guarda al Wet moon y observamos una impactante imagen de unas ruinas construidas en alguna cumbre perdida bajo el resguardo de la diosa luna. Este collage  hecho por Madalina Antal nos atrapa directamente, pero dicho trabajo por completado por el artwork realizado por Jacopo Berlaffa. Al poco tiempo de la publicación del disco, Mother Island ha quedado reducida a un quinteto, pero ello no ha evitado que la banda presente su material en cuanto un escenario de su país brinde la oportunidad. Sin embargo, el grupo tiene un sonido tan especial que puede salir de las fronteras italianas para ser escuchado y disfrutado en cualquier lugar... dejemos que el tiempo pase para que Mother Island recoja los frutos de esta excelente producción.


miércoles, 22 de marzo de 2017

MaidaVale : mujeres en cuerpo y alma


En la isla sueca de Gotland se encuentra un pequeño poblado frente al mar Báltico llamado Farösund, y en dicho lugar hay una institución educativa que forma solamente a mujeres que desean aprender un instrumento musical para formar parte de una banda de rock y pop. Esa escuela tan especial se llama Ella Music Education, y en sus aulas se firmaron cuatro chicas que hoy comienzan a tener reconocimiento no sólo en su natal Suecia tras tocar en diversos festivales, sino en Europa y en América. Estas líneas buscan hablar un poco de la historia de MaidaVale.

En el año de 2012 coincidieron en la misma generación de Ella Music Linn Johannesson, Sofia Ström, Matilda Roth y Johanna Hansson, quienes descubrieron su afinidad por las mismas bandas y estilos musicales, por lo que una vez egresadas de la institución musical formaron una banda a la que llamaron como aquel distrito residencial de Paddington que se ubica dentro de la gran ciudad de Londres, Inglaterra; aunque al unir sus dos palabras en una sola, encontrar su propia identidad.


Con la grabación de un EP en 2013 con cuatro temas grabado con el apoyo de Ella Music Education, MaidaVale tuvo un material en las manos que sirvió como demo para hacerse conocer en su país y tener la posibilidad de tocar en donde fuera posible. Debido a que requerían tener a la disposición las mejores facilidades para transportarse por la difícil geografía de Suecia, la banda se mudó a Estocolmo, lugar que tenía demás una escena independiente en efervescencia que les permitió alternar con varias bandas del movimiento vintage que sacudía Escandinavia en ese momento.

A finales de 2015 se metieron al estudio Underjord bajo las órdenes de Joona Hassinen para grabar su álbum debut Tales of the wicked west, disco que sería publicado hasta agosto de 2016 por medio de la disquera The Sign Records, la misma que tiene a Nocturnalia, Hällas, Lizzies y Svartanatt. Nueve temas originales conformarían el material que navegaría sobre las aguas del heavy blues, la psicodelia y el hard rock de finales de los 60 y principios de los 70 en concordancia con la tendencia musical de la Europa nórdica pero con un estilo propio que se añadiría al hecho de ser un grupo conformado por sólo mujeres. 


Por si fuera poco, una ilustración de genial Maarten Donders serviría de portada para el disco, redondeando todo lo necesario para tener un lanzamiento exitoso: buenos temas, impactante imagen y calidad interpretativa obtenida tras los estudios de a banda en  Farösund y el fogueo en los escenarios suecos donde todas las noches hay grupos exponiendo sus propuestas. Los proyectiles cayendo como lágrimas nos llaman la atención mientras la explosión de colores irremediablemente atrapan nuestra atención, exactamente como Donders lo obtuvo con las tapas de los discos de Brutus, We Hunt Buffalo y Monomyth. 

Tales of the wicked west es un disco variado que muestra esa influencia vintage que sólo los suecos pueden tener y que nos ha demostrado en diversas ocasiones. Sin embargo, MaidaVale retoma aquellos sonidos antiguos de los que todos estamos enamorados para crear su propio estilo sin que nos lleve a compararlos con otra banda. Es así como podemos vagar por los distintos paisajes sonoros hechos por estas cuatro chicas para saborear sus distintas texturas, desde la energética "Colour blind" hasta la mística "Standby swing", pasando por aquella danza tribal que es "Restless wanderer".


Sin embargo, nuestra atención se queda varada en  el track inicial del disco. "(If you want the smoke) Be the fire" inaugura el álbum a través de la guitarra eléctrica de Sofia ahogada en pedal wah, que tras una explosión de notas, entona un riff definido y directo que nos deja sorprendidos y ansiosos por saber qué nos depara más adelante. Escoltando la figura hipnótica, entra el serpenteo del bajo de Linn y el juego en los tambores de Johanna mientras que la peculiar voz de Matilda comienza a cantar con su intensidad hasta llegar a un retador estribillo, una declaración de intenciones que no será fácil abandonar sobre una mujer entregada en cuerpo y alma. Además de la espectacular atmósfera creada por la canción, vale la pena resaltar el mágico solo de guitarra al centro de la misma, fantasmal sonido que se pasea por las neuronas de manera sigilosa hasta perdernos por sus laberintos.

Con un trabajo visual realizado por el estudio creativo multimedia Galactic Destruction de Simon Bubach y Holden McNeil, MaidaVale promocionó como primer sencillo de su álbum debut el tema   "(If you want the smoke) Be the fire". En dicho video podemos observar a las integrantes de la banda a vestidas bajo enormes telas estampadas a través de imágenes superpuestas y un efecto de "fotograma-espectro" que nos hacer entender el juego del tiempo, elemento representado por el simbólico conejo blanco rescatado de Alicia en el País de las Maravillas. La mirada retro nos lleva a jugar con la velocidad de los movimientos hasta llevarnos al éxtasis lisérgico que pone en duda la realidad.


Luego de darle la primera mordida a la fruta prohibida de MaidaVale, caemos en el agujero hasta los abismos del inconsciente, onírico viaje que comienza por los tímpanos y conquista el corazón en una explosión de imágenes y sonidos. Esta maravillosa sensación es transportada a los escenarios con espontaneidad y entrega pocas veces vista, lo que les permitió convertirse en abridoras de bandas más reconocidas en su país como Hypnos y Spiders, además de realizar en estos momentos una gira por Europa (España, Francia, Alemania y Escandinavia). Mientras desmenuzamos cada uno de los temas del Tales of the wicked west, dejamos que el tiempo pase para que muy pronto podamos tener en los oídos nuevas cosas de estas maravillosas mujeres...

lunes, 20 de marzo de 2017

WolveSpirit : el rock, la mujer y el cosmos


Hace un año escribíamos sobre WolveSpirit y ese canto sobre la libertad, la mujer y el poder de la música que fue su sencillo "I am free" (reseña-review). Nuestro planeta ha dado una vuelta completa alrededor del astro rey para regalarnos un nuevo material de la banda alemana bajo el título de Blue eyes. Un impacto visual de colores deslumbrantes nos llena la mirada en un afán por conquistar nuestra atención, pero el simple hecho de saber que éste es el más reciente disco de la banda alemana liderada por Debby Craft, ha logrado que no perdamos ni por un instante los pasos del grupo.

WolveSpirit dejó su natal Wurzburgo, Alemania para cruzar el Atlántico y llegar hasta Nashville, Tennessee en septiembre de 2016 para grabar su cuarto álbum en el estudio The Bomb Shelter del productor Andrija Tokic, quien ha trabajado con gente como Alabama Shakes, Benjamin Booker, Denney and The Jets o Doctor Smoke. El largo viaje valió la pena, ya que el sonido que nos ofrece el Blue eyes es una joya analógica que rescata aquellos sonidos de los estudios en los años sesenta y setenta que son la inspiración de la banda.


La banda bávara  ha logrado crear un material que da continuidad a lo logrado en Free, pero que ahora le brinda una orientación más cercana a la psicodelia pesada al estilo de bandas icónicas como The Doors, Deep Purple y Uriah Heep (con quien pudieron compartir escenario al ser su banda abridora durante 2015). La combinación asesina de los hermanos Eberlein nuevamente se han convertido en la clave maestra del sonido de WolveSpirit: los omnipresentes teclados de Oliver y las cortantes guitarras de Richard "Rio" creando melodías penetrantes que sirvan de telón de fondo para las líricas de Debby Craft, la bruja gitana que ha servido de guía espiritual para el grupo desde su formación en 2010. Para completar la escena, las bases musicales del  Blue eyes fueron realizadas por el baterista Daniel Erich Scholz y el bajista Philip Miller, quien entró a finales de 2016 a la banda en sustitución de Andreas Hoffmann.

A través de Spirit Stone Records, en febrero de 2017 fue presentado el Blue eyes, disco conformado por diez temas donde los teclados tomán un papel protagonista, transitando desde el hard rock de Jon Lord (Deep Purple) que se escucha claramente en "Witchcraft" y "I am what I am" hasta el sabor ácido de Ray Manzarek (The Doors) en la intensa "Road of love", pasando por el ligero sabor pop sesentero de Rod Argent (The Zombies) con el que inicia "True blood".


Para cerrar el año 2016, WolveSpirit presentó como primer single de su nuevo disco el tema "I want to love", canción que mantiene el estilo de su álbum anterior con ese vago sabor a la banda sueca Spiritual Beggars con quien estuvieron girando para la presentación de su Sunrise to sundown (reseña-review). Sin embargo, hace unos días los alemanes han publicado como segundo sencillo "Space rocking woman", canción que vale la pena analizar por el giro musical que tiene con respecto al resto del material.

En su búsqueda por nuevos caminos sonoros que alimentaran al estilo del grupo, WolveSpirit incluyó en Blue eyes un tema sencillo que bebe directamente el aceite del garage sesentero gracias al sonido de los teclados y los ritmos desenfrenados de bandas como The Sonics o The Seeds. Dejando a un lado la fuerza de los temas de gran intensidad, Craft y compañía se sumergieron en la acidez psicodélica para obligarnos a dejarlo todo por el baile desenfrenado. Las manos aplauden al ritmo contagioso, la guitarra no para ni un segundo de rasguear las cuerdas y el hipnótico órgano ahoga la atmósfera en una escena multicolor idéntica a la ilustración que sirve de portada al disco; obra que por cierto fue realizada por la propia vocalista del grupo como en el resto de los álbumes anteriores.


Una nave intergaláctica aparece en la pantalla y a través de su luz desciende una mujer que no es de este planeta. El cosmos se ilumina de cientos de colores y la dama espacial nos invita a sumergirnos en su rítmico arco iris de danza y música estereofónica. Largas cabelleras se agitan mientras la policromática portada del Blue eyes baila sin cesar entre amplificadores con atrapasueños, coloridos filtros de imagen e instrumentos vintage como la guitarra Gibson Les Paul y el órgano Hammond; elementos fundamentales del rock psicodélico de los años sesentas que fusionaron al experiencia del viaje lisérgico, la exploración por el universo y los sonidos penetrantes de la música eléctrica nacida del poder de los bulbos... este es el video promocional para "Space rocking woman" que ya podemos disfrutar desde el canal de YouTube del grupo.


Cuando una banda forja una prolífica carrera con varios discos publicados, quizá sea dificil que el grupo salga de su zona de confort y pruebe nuevas posibilidades líricas y musicales, sobretodo si su estilo ha sido reconocido y ha tenido buen recibimiento por parte del público. Blue eyes es un riesgo, una apuesta por el cambio y un deseo por recorrer los senderos de la experimentación. WolveSpirit ya sentó sus bases musicales y ha logrado conformar una legión de seguidores tras siete años de carrera, así que ahora es el momento de dar el siguiente paso para encontrar nuevas opciones que alimenten lo obtenido hasta el día de hoy. Esta es la oportunidad que tenemos para repasar la discografía del grupo y reconozcamos el trabajo logrado en su nueva producción, la cual tendrá que pasar la prueba de fuego al ser interpretada en vivo sobre los escenarios...


viernes, 17 de marzo de 2017

Mother Mooch : lo que nos puede ofrecer Irlanda


Una sensual chica de torno desnudo y grandes cuernos de carnero en su cabeza levanta las manos hacia un espectral cráneo. La atmósfera se vuelve turbia y una densa neblina se posa sobre las flores y los huesos que acompañan a la impactante dama hasta que la imagen se vuelve confusa; pero quizá en su misterio radica su fuerza, misma que nos hace olvidar cualquier cosa a nuestro alrededor.

Toda esta serie de imágenes y mágicos elementos forman parte de la ilustración realizada por Emmett Mulligan que sirve de portada para el álbum debut de la banda irlandesa Mother Mooch, dibujo que logra condensar diversos íconos que distinguen los tres conceptos musicales que guían al grupo: el hard rock setentero nacido de la acidez psicodélica y la obscuridad proto-doom, la inspiración melódica del stoner desértico y la fuerza interpretativa del grunge noventero.   


Mother Mooch se conformó en 2010 en la ciudad de Dublín a través de la unión de los guitarristas Sid Daly y Eric Farrel con la cantante Chlöe Ni Dhúada, quienes con el paso del tiempo han construido un estilo musical propio a través de sus diversas y contradictorias influencias musicales. En ese momento, el baterista Mateusz Gwizdowski y el bajista Colm Culhane completaron la alineación; sin embargo, como ocurre con todas las bandas en sus inicios, los diversos intereses musicales y el difícil camino que debe realizar cualquier grupo para establecer su sonido y darlo a conocer con el público, llevó a que ambos músicos abandonaran a Mother Mooch. Fue así como llegó Danni Nolan a los tambores en 2013 para quedarse de manera definitiva, pero la posición de bajista desde entonces ha cambiado constantemente.

La banda tuvo la oportunidad de ser el grupo abridor para la presentación del ex-bajista de Kyuss y Queens of the Stone Age Nick Oliveri, lo que posteriormete les permitió entrar a grabar en los Ashtown Studios de la mano de Darren O'Reilly para grabar su primer EP bajo el nombre de Preludes. Dicho material grabado por John O'Donoghue en el bajo y conformado por tres temas se publicó en marzo de 2015 logró tener una repercusión gracias dos factores: la publicación de un video promocional para el tema "L.H.O.O.Q." y la inclusión de "Into the water" en el recopilatorio The enchanter's ball que realizó la reconocida página electrónica Doomed and Stoned.
Con la atención puesta en la banda, Mother Mooch regresó a los estudios de grabación para registrar lo que sería su álbum debut, pero en esta ocasión sería en los Red Lake Sound Studios con Gary Duncan en los controles técnicos y Barry Hayden en las cuatro cuerdas. Una vez terminado el material, el disco fue publicado en noviembre de 2015 con el título de Nocturnes, con la fabulosa ilustración de Emmett Mulligan y el diseño de Olga Milejska para Red Squirrel Design.

Nocturnes sorprende al que se adentra en sus surcos porque es un disco ecléctico que tema a tema varía hasta dejarnos extraviados, pero lejos de que sea esto un problema o una falta de sentido en el concepto de Mother Mooch, abre las posibilidades sonoras para una banda que inicia y reta a los escuchas a los juegos de sus mareas sin que por un momento se pierda la atención en el material. Es de esta manera que en un mismo lugar podemos ver confluir las dos escenas de la costa oeste norteamericana que revolucionaron el rock en los años noventas: el grunge de Seattle y el stoner de Palm Desert.


Los tres temas de Preludes fueron incluidos en Nocturnes, así que decidimos escoger una de ellas como punto de encuentro en ambos discos. Los dos minutos y medio de "L.H.O.O.Q." son una acelerada muestra de lo que son capaces de hacer Mother Mooch: una melodía arenosa sobre un guitarra ahogada en un eléctrico wah, una línea de bajo que repta sobre la base del tema, una batería que corta los tiempos de manera adictiva con sus platillos hi-hat y una voz que nos enamora con su estribillo adictivo mientras que su color mezcla los tonos de Harriet Bevan de la banda inglesa Black Moth y la icónica PJ Harvey.


"¿Tienes algún plan para moverte?¿Algún pensamiento sobre cómo te demostrarás a tí mismo tu inocencia? Sólo yo sé lo que estás perdiendo al creer que la vida te elige, pues éso sería lo mejor que pudieras tener. Será mejor que lo dejes de pensar como si tuvieras a la Mona Lisa en tu cabeza. Llámame a pesar de  esa ilusión, de tu abuso nocturno sobre ti mismo mientras tienes el pasado en tus manos. Ella no es una reina ocultando un engaño, pues ella ni siquiera te encuentra divertido...en su interior sólo piensa: ¿tendrá a alguna chica?"

"L.H.O.O.Q." sirvió de promoción para el EP Preludes a través de la publicación de su video, un trabajo visual que fue hecho por Kieran Quigley Productions donde podemos observar a Mother Mooch sobre el escenario del pequeño pub The Thomas House. La banda desciende sobre unas escaleras que nos llevan al lugar mientras una guitarra SG con calcomanías de Black Sabbath  y Led Zeppelin conectada a un amplificador Orange se hace escuchar con la fuerza de unos brazos tatuados. El bello rostro de Chlöe Ni Dhúada se acerca al micrófono para hacernos levantar la mano cornuta, tomarnos una buena cerveza y caer rendidos a los pies de la acelerada melodía. Chamarras de cuero y playeras negras, barbas crecidas y largas cabelleras, obscuridad y reflectores sobre la banda tocando frente a su público.


Irlanda nos ha regalado una nueva esmeralda que deberemos seguir de manera muy cercana, una banda que tiene la posibilidad en sus manos de crecer y ser reconocida más allá de la isla. Con un nuevo cambio en su alineación, Mother Mooch busca finalmente establecerse con León O'Griofa en el bajo para crear nueva música que en un futuro conforme su siguiente disco. Este quinteto ya no es un secreto guardado, así que ahora ellos tienen la posibilidad de seguir creando nuevas cosas con ese estilo propio que ha sorprendido a más de uno y que hace despertar el deseo por algo más...


miércoles, 15 de marzo de 2017

Electric Lady : retro-hard rock hecho en China


Cuando uno analiza los alcances de la música a nivel mundial, es imposible imaginar a los lugares hasta donde se infiltran ciertos géneros que se consideran correspondientes a una cultura específica. Esto puede generar algunas preguntas si observamos que la música occidental es la que ha entrado a los países orientales, surgiendo inmediatamente el fantasma de la penetración y la invasión ideológica que puede generar resistencia. El caso de China especial, lo que nos lleva a recordar las tristemente célebres protestas estudiantiles de la Plaza de Tian'anmen, un evento histórico que con el tiempo llevó al régimen totalitario del país asiático a permitir una incipiente apertura, logrando con ello a que los jóvenes se acercaran a otras formas de expresión artística.

Hoy decidimos buscar alguna referencia sobre la historia del rock en China, descubriendo en ella que el género comenzó a desarrollarse bajo la figura de Cui Jian a finales de los ochenta. Sin embargo, con el paso de los años y la resistencia de las bandas en el underground de Beijing, los sonidos que ahora dominan la pequeña escena son el post-punk, el dream-pop y el noise-music. Es así que podemos identificar más allá de la gran muralla nombres como Zhou Shouwang y sus experimentales Carsick Cars, el rock suave de influencia reggae de Miserable Faith o el indie de Hedgehog. A pesar de lo logrado en nuestra primera búsqueda, nuestra ansiedad por encontrar un rock más fuerte nos llevó a un nombre que recuerda al maravilloso dios de la guitarra Jimi Hendrix: Electric Lady.


Con una población de más de 1,300 millones de personas, las posibilidades se multiplicaban para encontrar a gente interesada en el hard rock de los años setentas, quizá en la ácida psicodelia o en el doom primerizo. Fue así que cuatro chicos de Beijing se reunieron desde 2013 para formar a Electric Lady con la intención de recuperar las semillas del rock pesado: Bai Hauchen "Baizong" en las guitarras, Chen Kaiyu en el bajo, Sun Wufan en la batería y Jenny en las vocales.

Con el apoyo del ingeniero de sonido Zhang Yuan, Electric Lady grabó su disco debut a través de Catalyst Production conformado por siete temas propios y un cover a la banda americana de culto Sir Lord Baltimore. Tras un largo trabajo de estudio, la banda presentó en enero de 2016 Queen of electricity and her coming kingdom, un material nacido directamente por el gusto a aquellas bandas que sembraron las semillas del heavy metal, principalmente Black Sabbath.


Esta placa realmente puede ser calificada como "revival", pues desde el momento en que escuchamos sus primeros segundos, un dialogo en inglés sacado de alguna película de serie B olvidada y un riff asesino levanta de manera inmediata una densa neblina que mezcla los espasmos multicolores de la psicodelia y el hard blues con la obscuridad del reino de las tinieblas que sólo el proto-doom logró reunir. Mientras los acordes llenos de fuzz sirven de telón de fondo para duelos a muerte entre un bajo reptante y una guitarra ahogada en wah, una carismática voz femenina nos canta mórbidas líricas que sólo pueden encontrar referente en el pasado con la emblemática Jinx Dawson de Coven.

Queen of electricity and her coming kingdom es un derroche de rock vintage que por momentos alcanza el virtuosismo en su interpretación. Desde el obvio homenaje a "NIB" de Black Sabbath en "Heaven in my eyes" hasta la psicodelia de "Jimi the exploder" al estilo de Janis Joplin en sus épocas en el Big Brother & The Holding Company, pasando por la crudeza de "Crisis pig" y su entrecortada figura que deja sin palabras a cualquier enamorado del hard rock inspirado en el tufo setentero.


Quizá uno de los mejores temas del disco sea su track inicial, canción que inmediatamente nos toma de la mano con su riff adictivo, que cuando ya estamos envenenados, nos sumerge en una melodía aletargada donde podemos saborear esa añoranza por las figuras encontradas de Tony Iommi y Geezer Butler que de manera libre siguen caminos distintos y terminan creando juntos un monstruo sonoro de dos cabezas y un solo cuerpo. Bajo es sugestivo título de "Space lady #48", una potente voz femenina entona una melodía dictada por la guitarra mientras nos habla sobre una mujer con un terrible mensaje para todas las criaturas del universo, palabras sobre un cambio que sólo traerá dolor y maldad.

"Durmiendo en la obscuridad, ella entró al vacío. El despertar se aproxima y ella podrá sentir el dolor otra vez. Las criaturas del universo pelean contra la dama del espacio nuevamente, aquella que ha aterrizado luego de haber despegado. Ella dice que todo se destruirá por la maldad sagrada para traernos un nuevo orden al mundo..."

Con un sencillo video realizado para "Space lady #48", Electric Lady promocionó su Queen of electricity and her coming kingdom a través de su canal de YouTube. En sus imágenes podemos ver como una extraña escena toma el control de nuestra vieja pantalla receptora para mostrarnos a una extraña figura femenina caminando por un sendero que cruza un misterioso y desolado bosque. Tras un largo recorrido, la dama encuentra un viejo altar en ruinas donde podrá realizar un ritual satánico con velas y un pentagrama marcado en el suelo. Filtros multicolores y juegos simétricos juegan con nuestra percepción mientras nuestro recuerdo nos lleva a las épocas cuando los primeros instantes del hard rock y la psicodelia eran transmitidas por la televisión.


A través de los créditos registrados dentro de humilde arte realizado por Smart GE que acompañó al disco debut de Electric Lady, nos enteramos que Sandy, la chicá que formó parte del grupo desde sus inició y grabó las voces en el Queen of electricity and her coming kingdom, abandonó la banda al terminar las sesiones de estudio. Desde entonces, la encargada de darle voz a la dama eléctrica es Xiao Pi, chica con la cual promocionaron durante 2016 el disco y con quien la banda está haciendo nuevas canciones; así que seguramente tendremos noticias de ellos muy pronto. Mientras tanto, pulsemos nuevamente el botón de play y disfrutemos de lo que saben hacer en China...



lunes, 13 de marzo de 2017

Bad Acid : un fuerte viaje hacia el cosmos interior


Hace muy poco tiempo escribíamos sobre la banda sueca Mamont y el deseo que teníamos de escuchar su stoner psicodélico. Al buscar algunos rastros sobre ellos, nos encontramos que el mastodonte lanudo de un solo ojo se había transformado en una bella y mística hechicera que nos enseñaría las revelaciones del tercer ojo a través de un viaje cósmico, lisérgico y distorsionado. Ahora todo quedaba bajo la protección del nombre Bad Acid para recuperar el tiempo perdido y regalarse así una nueva oportunidad en el difícil universo del rock.

Una vez terminada la caravana del mamut, Victor y Jonathan Wårdsäter decidieron comenzar desde cero y fundar una nueva banda. Para ello, contactaron a la pareja conformada por el guitarrista Mattias Lundberg y por la vocalista Simona Mignola con los que encontraron la química perfecta para componer y hacer un fabuloso disco lleno de colores, magia y poder. Sin embargo, lejos de hacer un rompimiento con el sonido de banda anterior, los Wårdsäter encontraron la fórmula perfecta para complementar lo logrado con Mamont al sazonarlo con la psicodelia más ácida que pudieron encontrar.


La arena del desierto se convierte en polvo de estrellas y el onírico paseo comienza para no soltarnos durante más de cuarenta minutos en los cuales entramos a nuestro interior para observar como nos explotan las neuronas sin control. Una hermosa bruja ácida nos toma de la mano para subirnos a su escoba y volar a la mitad de la noche, una voz que fácilmente podría competir con la de las nuevas divas del hard rock vintage del siglo XXI como Rosalie Cunningham de Purson, Elin Larsson de Blues Pills, Ann-Sofie Hoyles de Spiders o Alia O'Brien de Blood Ceremony.

Revelations of the third eye fue presentado en abril de 2016 y ha sido distribuido desde entonces por Ozium Records y Transubstans Records. El material que se escucha en él fue grabado y producido por Fedrik Lundberg en el estudio Goldfish, quien junto con los hermanos Wårdsäter lograron darle el sabor equilibrado entre la distorsión furiosa del stoner que tenían con Mamont, el sonido lisérgico de los teclados con la guitarra ahogada en wah y una voz que conjuga dulzura e intensidad necesaria para este cocktail sónico.


Si aún la descripción sonora de lo que ofrece Bad Acid no fuera suficiente para despertarnos el deseo por escuchar su álbum debut, una granada visual nos explota ante los ojos gracias a su espectacular portada. Así como lo ha hecho con bandas reconocidas como The Vintage Caravan, Beelzefuzz y Wo Fat, el ilustrador David Paul Seymour nos vuelve a regalar un dibujo genial que coincide con los conceptos que la banda en cuestión ofrece: el desierto y el universo unidos a través de una hechicera que tiene el don de ver más allá de lo evidente, fuerza y sensibilidad que nos llevan por los senderos interiores del inconsciente.

La aguja cae sobre el vinil para inyectar una sustancia multicolor que es capaz de mostrarnos el cielo y el infierno al mismo instante con tan solo cerrar los ojos. Una explosión estereofónica se escapa por las bocinas e inmediatamente sabemos que no hay posibilidad de escape ante el bombardeo de estridencia demoledora y melodía adictiva. El cuerpo se libera de sus ataduras para permitir que un arco iris de acordes nos inunda hasta saturar las neuronas, para sentir que el manto estelar se despedaza poco a poco hasta aplastar todo a su paso, para gozar aquella música emanada de los amplificadores hasta enamorarnos perdidamente del sonido y la magia.


Y para muestra, tan sólo pulsamos un botón para escuchar el tema que bautiza a la banda, pegajoso himno que previamente había sido publicado por el grupo para enganchar a los buscadores de tesoros melódicos. Las guitarras de Mattias Lundberg se deshacen al cruzar los altavoces, pasando desde el fuzz más arenoso hasta llegar al wah más místico, pasado por un maravillo solo que sumerge las metálicas cuerdas en el ácido lisérgico que inspira este fuerte viaje llamado Revelations of the third eye. Mientras la seductora voz de Simona Mignola nos habla sobre una odisea psicotrópica, los platillos de la batería de Jonte no ceden un segundo al silencio y el bajo de Victor construye una densa atmósfera que ahoga todo en una nube de sopor y pesadez.

El efecto del brebaje a cedido, la dosis ha terminado y los últimos acordes del Revelations of the third eye se han dejado escuchar. La adicción ha surtido efecto y rápidamente buscamos el botón de play para repetir la alucinante sesión de notas metafísicas que nos han hecho vibrar y despertar sensaciones extrasensoriales. Sacudidos hasta los huesos, ahora tan sólo queda esperar de manera irremediable que estos cuatro suecos lleven esta quimera auditiva a los escenarios y, ojalá muy pronto, entren de nuevo a los estudios de grabación para regalarnos otra porción de esta dulce droga ruidosa que embelesa y hace despegar los pies de la tierra...