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lunes, 26 de junio de 2017

Black Road : repitiendo tres veces el nombre maldito


El manto de la noche ha caído sobre la tierra, la obscuridad se ha adueñado del lugar para darle espacio a los ritos que despiertan a los poderes ocultos en honor del maldito. Brujas y demonios danzan alrededor de la hoguera ritual hasta que la sangre de una hermosa mujer se escapa de sus venas al roce del cuchillo. Damas y caballeros se entregan al mal con la esperanza de alcanzar su deseos más prohibidos, sin embargo todo queda cubierto bajo el pesado velo de la muerte.

Esta imagen sea quizá una de las más recurrentes en los últimos años gracias al boom que se ha dado alrededor de las viejas películas de terror y el renacimiento del occult rock setentero que con sus semillas nació lo que hoy conocemos como doom. Muchas bandas durante la última década se han subido al mórbido tren de lo maligno, sin embargo, sólo algunas han logrado despuntar del resto, ya sea por su calidad interpretativa, por su estilo sonoro o por un tema en especial... y aquí es donde nos encontramos con Black Road.


Esta historia comienza a mediados de 2015 cuando el guitarrista Tim Morano cansado de participar en diversos proyectos que no lo terminaban de satisfacer, formó una banda clavada en aquellos densos sonidos retros con su chica y algunos compañeros de la escuela. Fue así como nació en la ciudad de Chicago Black Road, teniendo a Anthony Petrucci en la batería, Andrew Becker en el bajo y Suzi Uzi en las vocales. Tras un tiempo tratando de definir su estilo y componiendo temas propios, el grupo comenzó a sufrir algunos cambios en su alineación hasta que en noviembre de 2016 llegaron de manera definitiva Robert Gonzales en la batería y Casey Papp en el bajo para completar a Black Road junto con la pareja.

La banda tiene como obvio referente visual a Suzi Uzi, una chica que nos recuerda un poco aquella facha de niña buena tratando ser mala como ocurre con Laura Dolan de Electric Citizen; pero una vez que toma el micrófono para entonar sus tétricas líricas termina escuchándose como a las hermosas brujas que nos ha regalado el rock obscuro de los últimos años como Johanna Sadonis de  The Oath y Lucifer, Jillian Taylor de Ruby the Hatchet, Alia O'Brien de Blood Ceremony o Virginia Monti de Psychedelic Witchcraft y Dead Witches.


En lo musical, Tim Morano es el guía obligado a través de sus demoniacos riffs y espeluznantes solos que se arrastran sobre aletargadas melodías que adoran el primer doom. Por algunos instantes podemos descubrir escasos vestigios de la ácida psicodelia y el heavy blues setentero, aunque todo termina ahogado por el denso tufo de la maldad y la noche. La llegada de Robert Gonzales y Casey Papp ha logrado que Black Road descienda a los abismos gracias a la precisión en los ritmos que dan soporte a la melancólica guitarra que no frena ni un segundo de llorar su maldición.

A partir del estilo que ha ido confeccionando Black Road a fuerza de ensayo y presentaciones, la banda logró en agosto de 2016 un contrato con DHU Records, disquera originaria de Países Bajos que tienen en su catálogo a grupos como Doomstress, Old Blood, Year of the Cobra y Youngblood Supercult. A partir de este canal de difusión, los de Chicago pretenden publicar durante este 2017 un álbum que pueda reunir lo hecho en su corta carrera, además de que les sirva como plataforma física para su crecimiento.


Por lo pronto, Black Road ha lanzado a través de su página de Bandcamp varios sencillos y versiones en vivo de los temas que contendrá su esperado disco, lo que nos ofrece una cara idea de su concepto y su sonido. Inspirados en aquellos filmes de serie B y leyendas místicas alrededor de la magia negra y el ocultismo, la banda construye espesos himnos que no se encierran bajo un solo punto de vista, sino que exploran diversas posibilidades sonoras que brindan una diversidad en el estilo y una oportunidad para atrapar a los incautos escuchas que tengan la suerte de encontrarlos.

Por medio de su canal de YouTube, el grupo presentó el video promocional de su primer single grabado en estudio: "Bloody Mary", tema grabado por Brad V Earl y mezclado por John Morrison y la propia Suzi Uzi. Lo que comienza como un inocente paseo por los bosques, se transforma en una historia de terror que nos muestra rituales satánicos, casas embrujadas y hasta "la mano de la gloria", objeto malévolo del cual ya habíamos escrito su leyenda gracias al tema "Ninth night" de Wolf People (reseña-review). Sin embargo, la historia creada y filmada por Don Corthier queda eclipsada bajo la figura de Suzi Uzi iluminada entre velas y la banda tocando entre amplificadores.


"Cuando la obscuridad golpea, ella llega sin misericordia arañando y rasgando la carne, dibujando con tu sangre. Repítelo tres veces y te arrepentirás, pero será demasiado tarde pues el daño estará hecho. Mira tu reflejo y apaga la luz, el miedo crece adentro de ti y se anticipa al terror. No digas su nombre, porque la condena es real y el dolor que sentirán no es tan sólo un mito..."

"Bloody Mary" es un tema entrecortado donde la guitarra sirve de afilada navaja mientras el resto de los instrumentos golpean salvajemente hasta dejarnos derribados en el suelo. Una voz hipnótica nos cuenta la historia de un alma en pena que al ser repetido su nombre tres veces ante el espejo se aparecerá para descuartizarte. Sin embargo, al susurrar en tres ocasiones Bloody Mary lo que aparece es un desgarrador solo nacido de las manos de Tim Morano que literalmente nos toma de sorpresa tras una desoladora pausa musical de fantasmal atmósfera para clavarnos literalmente cada nota en el cuerpo.


El primer single lanzado en marzo de 2017 por Black Road realmente nos hace frotar las manos además de despertar la ansiedad porque que pronto sea publicado su álbum debut. Por lo pronto, podemos escuchar los adelantos grabados en vivo para que estemos preparados de lo que son capaces sobre el escenario, por lo que no sería extraño que próximamente se conviertan en una de las bandas fundamentales dentro de la escena de occult rock norteamericano. Mientras éso ocurre, pulsemos de nuevo sobre el botón de play y dejemos que la sangrienta María nos destruya otra vez...

viernes, 23 de junio de 2017

Space Paranoids : el poder salvaje de la montaña


Al escribir "Space Paranoids" inmediatamente nos viene a la mente aquel juego ficticio que es robado según en la historia de película Tron de 1982, sin embargo, cuando nos volcamos al mundo de la música nos encontramos con una banda fundada en 2006 al amparo de las montañas al norte de Italia dedicada a fundir en su sonido el stoner según el este norteamericano con algunos instantes del grunge noventero y la psicodelia en su vertiente más pesada.

Desde el Breo hasta la Piazza, Space Paranoids fue estableciendo en su natal Mondoví con el correr de los años su nombre como la mejor banda de rock alternativo gracias a sus densos paseos sonoros de guitarras distorsionadas, voces desesperadas y profundas melodías de gran intensidad interpretativas. Sin embargo, todo comenzó a tomar forma cuando la banda pudo publicar en julio de 2012 su disco debut titulado Under the king of stone a través de la disquera Madhouse Music, álbum clavado en los cánones establecidos de lo que el mundo musical se ha acostumbrado a llamar stoner metal y que fue producido por Mr. Dango de los Truckfighters.


Como ocurre con todas las bandas que en la búsqueda de un estilo propio pasa mucho tiempo hasta que comienzan a recoger los primeros frutos, Space Paranoids comenzó a sufrir cambios en su alineación original. No fue hasta que alcanzaron la estabilidad a través de Simone "Mucco" Rossi en las vocales y percuciones, Luca "Suzza" Bruno en la batería, Andrea Giostra en la guitarra y "Squallo"  en el bajo que el grupo pudo definir un sonido, mismo que fue demostrado hasta su segundo álbum The eternal rambler, disco que fue grabado y mezclado en el MAM Studio Recording  de Riccardp Parravicini y publicado en octubre de 2015.

Hace poco escribimos sobre el intento de los portugueses de It was the Elf por orientar a la fuerza de los acordes distorsionados hacia nuevos caminos más allá de la eterna atmósfera desértica del stoner californiano o la eterna obscuridad del heavy metal setentero. Para el caso del primer material de larga duración de Space Paranoids, la colección de nueve temas que lo conforman están inspirados en la magia y el misticismo de la montaña y la naturaleza; pero al mismo tiempo alimentan su estilo con algunos sonidos alternativos del nuevo siglo que permiten enriquecer a sus composiciones más allá de las etiquetas para salir de lo "clásico", convirtiendo a The eternal rambler en un punto de fuga hacia muchas direcciones.


Sin abandonar el stoner metal que distinguió a la banda en sus primeros años como bien lo demuestra "Boletus Satanas" y "Shaman horse drum", The eternal rambler permite a los italianos a explorar nuevos caminos como en la introspectiva "Galaverna", la cavernaria "Ave Roche" y las plenamente alternativas "Post-avalanche avenue" con su entrecortada figura y la mágica "Upon the king of stone".

Con la intención de hacer llegar a la mayor cantidad de lugares posibles su nuevo material, Space Paranoids publicó The eternal rambler por medio de varias disqueras que lograran ampliar su difusión. Es así como Tadca Records, Scatti Vorticosi Records, Vollmer Industries y Edison Box lanzaron en conjunto el disco en diversos formatos, siendo ésta última la que comparte el link para su descarga gratuita desde su página de bandcamp:
https://edisonboxrecords.bandcamp.com/album/the-eternal-rambler


Para promoción de este disco, la banda un video promocional para el tema "Call of the wild", un trabajo visual realizado por Mattia Napoli con la edición de Guilia Baciocchi donde podemos observar la historia de un hombre perdido en los bosques que termina encontrando a un extraño hechicero dentro de las ruinas de una vieja construcción olvidada. Tras el encuentro, nuestro vagabundo a un personaje cubierto por un traje de apicultor mientras juega con diversos pescados como si se trataran de muñecos vudú. Finalmente, nuestro protagonista llega a una remota casa donde se encuentra con varias mujeres esclavizadas, aunque el desenlace de este última escena será inesperado.

"Call of the wild" es el ejemplo perfecto de la transición sonora que tuvo Space Paranoids del stoner metal de sus primeros años y al que han llamado mountain stoner, que en pocas palabras es un rock de guitarras distorsionadas que rompen el silencio para jugar con figuras insistentes que se clavan como agujas a la piel mientras un bajo ahogado en fuzz mantiene la fuerte base melódica y sirve de soporte para una voz fuerte que habla sobre el influjo de las zonas montañosas que rodean Mondoví. La batería explota al mismo momento que el climax del tema es alcanzado, pero casi hacia el final del mismo, el wah domina la escena para sumergirnos en una atmósfera tranquila pero que guarda en su interior un misterio que inquieta.


El poder de las redes sociales es tan grande que, de manera inesperada, algunas cosas se vuelvan virales hasta el punto de que algo pequeño o local se haga enorme y mundial. Quizá el caso de The eternal rambler se encuentre en esos caso, pues la intención de Space Paranoids era consolidar su nuevo sonido para hacer llegar su nombre a toda Italia; sin embargo, la bola de nieve se convirtió en una avalancha y el disco ha sido escuchado y compartido más allá de Europa. Gracias a la respuesta que ha tenido su segundo material, la banda ha tenido la oportunidad de compartir escenario con gente de la talla de The Grand Astoria, Doctor Cyclops y Isaak, lo que sirve de comprobación sobre su calidad. Ahora, sólo nos resta esperar que Space Paranoids regrese a los estudios y nos regalen más historias sobre la magia de la montaña por medio de su desgarrador sonido...


lunes, 19 de junio de 2017

Electric Mountain : el stoner mexicano es zurdo

Las viejas lenguas que algunas vez hablaron en el México antiguo llamaron a su principal deidad como el colibrí zurdo, traducción directa lo que un día tuvo como nombre Hitzilopochtli. En su imagen condensaba la representación del sol y la guerra, fuerzas creadoras que fundamentaron la cosmovisión de un pueblo que se desarrolló a partir de la lucha y la conquista. Las leyendas tributan al dios caído, los cantos mantienen su historia y la música rescata su magia...

Desde hace varios años, un rumor se hizo cada día más fuerte hasta que las cosas se hicieron realidad. Una banda formada en la Ciudad de México desde 2013 había recuperado aquellos sonidos que identificaron a la California de la última década del siglo pasado, pero seguía oculta bajo el velo del underground hasta que su explosión sonora fue incontenible. A través del nombre de Electric Mountain, tres zurdos jóvenes fundieron en un mismo sonido los procesos alucinatorios de una constante exposición solar y la crudeza de los acordes arrancados de las fauces de la temible dama llamada guerra.


La energía eléctrica de los instrumentos se encuentra inevitablemente con los poderes de la naturaleza para que de su conflicto nazca una impresionante banda escondida por mucho tiempo en los callejones de la gran Tenochtitlan. Sin embargo, el ruido comenzó a envolver todo el horizonte auditivo hasta que el día de hoy (¡al fin!) tenemos en nuestras manos el primer disco de Electric Mountain, un álbum grabado en los sencillos estudios Rec On por Gibran en la guitarra y voces, Max en la batería y JB en el bajo con la mezcla y masterización de Jorge Trejo.

El álbum debut de la banda ha sido publicado en mayo de 2017 a través de Loud, Slow and Distorted Rifs Records (LSDR), sello fundado por Román y Juan Tamayo (integrantes en algún momento de la ahora reconocida banda Vinnum Sabbathi y administradores de la página web Doomed & Stoned Latinoamérica) que reúne en su catálogo a los grupos mexicanos dedicados al sludge, doom, psicodelia y stoner con la intención de compilar la escena local, registrarla con una buena calidad de audio y difundirla a partir de las distintas redes sociales a forma de colectivo (tomando la imagen de Lxs Grises, un grupo de músicos y artistas gráficos que unieron sus fuerzas para crear espacios y apoyos).


El esperado Electric Mountain es un disco centrado en el stoner clásico de sangre desértica que logra fundir en su sonido la vibrante distorsión del fuzz y los lisérgicos juegos del wah, creando de esta manera una colección de temas rasposos que nos teletransportan al cosmos para replantear lo alcanzado por un género olvidado en México a pesar de la cercanía con su epicentro. La explosión vintage que en la última década nos ha llevado al rescate de la psicodelia más pesada ha traído con su marea el recuerdo por el rock desértico al estilo del sonido Palm Desert con bandas emblemáticas como Fu Manchu, Nebula, Kyuss y sus descendientes directos Queens of the Stone Age y Slo Burn; todas influencias directas para Electric Mountain que se reflejan claramente en su disco debut.

En diversos sitios electrónicos y blogs especializados hemos leído sobre la gran claridad sonora alcanzada en el material a pesar de ser un material independiente, pero en Earthquaker tenemos dos ideas por las cuales la banda mexicana se escucha así: 1) los años que tienen sus integrantes juntos en la búsqueda de un estilo definido que los ha llevado ha afianzar por lo menos las 8 composiciones que se escuchan en su primer material; y 2) el impresionante sonido del grupo que tiene en vivo, mismo que se trató de reflejar fielmente en la grabación, obteniendo así un espacio propio para cada instrumento sin perder su potencia distorsionada.


Electric Mountain es un reptil que pasea por las ardientes arenas del desierto, un extraño monstruo multicolor que esconde su veneno en la mordida, una inyección lisérgica de efectos alucinatorios idénticos a los de una insolación, un poderoso V8 rodando a salvajes kilómetros por hora sobre el asfalto derretido. Bien podemos planear las quemadas dunas por medio de "Going under" como podemos besar las estrellas con "Space rocket", tenemos la posibilidad de bajar la velocidad y disfrutar del paisaje con "Down on the road" o dejar que las bocinas del autostereo se fundan por medio del ruido infeccioso de "Heavy stone".

Así como los pies pisan el acelerador para que el auto se transforme en un metálico potro sobre la carretera, Electric Mountain pisa el pedal para que las cuerdas se conviertan en magia desbocada corriendo por nuestras neuronas. "Free woman" abre el disco debut de la banda para mostrarnos lo que bien saben hacer: acordes rasposos sobre la base de un bajo envolvente y los golpes de una batería monolítica, cambios de figura que posibilitan los juegos melódicos y solos de guitarra que demuestran el dominio del wah y el fuzz, un power trio que domina el escenario y que ha logrado encapsular en cuatro minutos y medio de grabación todas sus posibilidades sonoras. El tema es una granada que una vez lanzada es imposible de controlar...


En este espacio virtual hemos hablado en repetidas ocasiones sobre el resurgimiento del stoner como género, un movimiento que nos ha permitido conocer a muchas bandas de diferentes partes del mundo con diferentes ideas que han alimentado a este estilo más allá de los cánones establecidos. Sin embargo, existen pocos grupos que dentro de su esencia ha logrado alimentarlo hasta regresarnos en el tiempo cuando estos sonidos eran descubiertos: Electric Mountain es una de ellas. Ahora bien podemos decir que México tiene un verdadero exponente del stoner clásico, pero lo más importante, que tiene una espectacular banda que sin problemas podría ser disfrutada en cualquier escenario del mundo y que seguramente nos dará más ácidas sorpresas.


viernes, 16 de junio de 2017

Black Thunder : el eléctrico estruendo canadiense


Entre las ciudades de Winnipeg y Calgary se encuentra Regina, capital de la provincia canadiense de Saskatchewan. Esta pequeña ciudad construida alrededor del lago Wascana vio nacer en 2009 a una banda que utilizó la psicodelia pesada como una forma de expresión hasta colocar el nombre de su lugar de nacimiento dentro del mapa musical del frío país de la hoja de maple.

Bajo el nombre Black Thunder, tres jóvenes comenzaron a ensayar hasta que lograron construir un buen repertorio de temas para grabar un álbum debut de manera independiente, mismo que fue publicado en mayo de 2011. Tony Frank en las voces y guitarra, Neil Lutz en la batería y Jason Ziegler en el bajo crearon un disco que logró insertarlos en la pequeña escena underground de Regina. Sin embargo, las cosas comenzaron a caminar para el grupo cuando editaron en abril de 2013 el Through the mirror, un material orientado hacia al hard rock setentero de obscuros y secos riffs que pudo llamar la atención más allá de Regina.


Sin embargo, Black Thunder sufrió su primera baja cuando Jason Ziegler abandonó el grupo. Fue así que se incorporó en la vacante frente a las cuatro cuerdas Dustin Wiebe con quien presentaron el sencillo Coffe and bronuts en agosto de 2014. En este material se puede escuchar un cambio mucho más marcado que en los anteriores, pues los instrumentos alcanzan un volumen mayor hasta generar una distorsión cercana al stoner, pero sin perder esa esencia vintage proto-doom que les valió el reconocimiento. 

Fue así que la banda se metió a los estudios de Down the Hatch para grabar un nuevo álbum bajo este concepto sonoro alcanzado lleno de intensidad y fuerza, motivo por el cual decidieron volver a trabajar en los controles técnicos con el ingeniero de sonido Orin Paquette con quien crearon el Coffe and bronuts. En dichas sesiones registraron nueve temas que fueron masterizadas por Orion Paradis para conformar el III, disco que fue presentado a finales de junio de 2016 a través de la disquera Transistor 66 y que al fin logró trascender en Canadá para permitir que la banda fuera escuchada más allá de sus fronteras.


El tercer disco de Black Thunder juega peligrosamente en las aguas del hard rock heredero del Black Sabbath muy en el gusto del baterista Lutz, en conjunción del amor que tiene el guitarrista Tony Frank por el moderno rock progresivo de Steven Wilson y por la semilla stoner que cultivó el bajista Wiebe desde su llegada a la banda. Gracias a esta combinación de estilos, III se debate desde el arranque entre la doomy "Corp" y el cerrador metal progresivo de "Alpha barrier", donde los largos pasajes instrumentales se convierten en la marca propia de la banda. Dentro de estas posibilidades sonoras,  el disco nos regala divertimientos a la Primus como en "How to wake man and her son while you Criss Cross your bill" y "Acomplishing extinction", sin embargo III logra un equilibrio a través de los fuertes riffs a la Tony Iommi y los rebuscados pasajes instrumentales que desembocan en estribillos infecciosos.

La muestra perfecta de lo que es III la podemos obtener a través de "Agents of decay", tema de guitarra cruda que corta como cuchillo mientras el resto de los instrumentos intentan seguir sus pasos infernales. Tras marcar una serie de figuras descendentes llenas de intensidad, la melodía se mantiene en un ritmo hiriente mientras permite la entrada de las voces para entonar sus líneas en un color que nos recuerda inmediatamente a Gabriele Fiori de Black Rainbows y Killer Boogie. Sin embargo, el tercer tema del tercer disco del trío es una inyección letal llena de maldad y agresividad que sólo las bandas que sembraron las semillas del doom y hard rock en los años setentas lograron hacer, una tormenta venenosa de notas que caen del cielo hasta destruirnos por completo.

Desde la publicación de III, la banda se ha dedicado a tocar por todo su país, logrando así compartir escenario con otras bandas locales como Black Wizard y Black Mastiff, además de la máquina sueca constructora de stoner desértico Truckfighters. Sin embargo, el esfuerzo de Black Thunder se está quedando encerrado tan sólo en Canadá por la falta de difusión y, quizá, por la falta de un video que pudiera servir de promoción en redes sociales y canales de streaming. Por lo pronto, Earthquaker coloca su granito de arena dentro de la enorme playa de posibilidades sonoras para que sean descubiertos, valorados y, sobretodo, disfrutados en su plenitud, fuerza e intensidad...


miércoles, 14 de junio de 2017

It Was the Elf : Portugal y su stoner montañoso


Cuando uno escribe stoner inmediatamente viene a la mente el desierto californiano, las arenas cubriendo los olvidados caminos y el sol cayendo con todo su poder hasta crear alucinaciones llenas de colores. Sin embargo, el género ha cruzado las fronteras hasta llegar a inspirar a diversas bandas que viven en cualquier lugar menos en las dunas norteamericanas. Hoy la suerte nos ha hecho encontrar a It was the Elf, un grupo portugués que halla en las montañas la fuente perfecta para crear un rock crudo de guitarras desgarradoras y velocidades sostenidas.

Sin embargo, cuando pensamos en stoner nacido en Portugal, nuestras neuronas tienen como referentes obvios a bandas ya establecidas como KillimanjaroMiss Lava o PhaZer; tercio de poderosas muestras de lo que se hace en las costas lusitanas (Barcelós la primera y Lisboa, las segundas). Pero cuando pensamos en las zonas montañosas al interior del continente, la idea de que un grupo dedique sus esfuerzos a crear un sonido hiriente que cimbre el suelo desde sus cimientos resulta imposible, mínimo sorprendente.


Originarios del distrito de Guarda, a los pies de la Serra da Estrela, cinco jóvenes tomaron la furia que esconden los bosques para crear una densa banda de desgarradores acordes e hipnóticos riff herederos del stoner más clásico. Edgar Ferrão y Vasco Bicker en las guitarras, Diogo Ferreira en la voz, Israel Felix en la batería y Emanuel Mareco en el bajo le dieron vida a una pesada bestia que grita hasta sacudir la tierra, pero que a la vez esconde su fuerza bajo la imagen de un pequeño duende que se esconde en la frondosidad de los montes.

La primera muestra de lo que podía ser capaz It was the Elf fue Suspicious activity, un EP editado en marzo de 2014 con cinco rabiosos temas que lograron colocar a la banda dentro de la escena local, pero sería necesario que a su calidad interpretativa se le encausara para crear temas más definidos junto con una mejor producción técnica que lograra colocar a los instrumentos en su lugar justo. Esta primera mordida de los portugueses era una ruidosa y violenta prueba de lo que podían hacer, sin embargo el material requería aterrizar en su estilo sonoro para que desde un punto de partida explotara todo su potencial.


En marzo de 2016, la banda se encerró junto con Ricardo Bernardo en los estudios de Villa "L'Dourado" Resort ubicados en Viseu, Portugal para grabar su álbum debut, mismo que sería presentado en junio del mismo año bajo el nombre de Fire green. De esta manera, en 46 minutos quedaron condensados los esfuerzos de It was the Elf por establecer un estilo propio a través de aquel stoner desértico y el hard rock violento que se acerca peligrosamente al metal, además de construir una serie de temas redondos con visión clara y sonido perfecto que logra aprovechar todo el espectro auditivo.

Una ilustración hecha por Vasco Duarte que muestra a un búho anclando sus garras, a un lince rugiendo y a un jabalí de aterradores colmillos escondidos entre la hojarasca, nos remite inmediatamente a los territorios indómitos de los bosques que cubren las cadenas montañosas; pero al servir de portada para un disco logra rápidamente unir la fuerza sonora y lo violento de la naturaleza. Esta imagen encierra en su interior a nueve temas de riffs alucinantes hechos a base del fuzz más vibrante y los ritmos más ahogados en el misterio de lo que acecha dentro de la maleza.


Fire green es un disco que muerde y no suelta, un animal salvaje que muestra sus fauces para defender lo que es suyo, un rugido que truena las bocinas mientras la imaginación vuela en una desbocada carrera entre los milenarios árboles que cubren las lúgubres montañas. Desde el ácido viaje de humeantes guitarras que es "The ride on the white horse" hasta el ardiente zarpazo de "When beast collide", sin olvidar la aletargada "Nomads" y la hipnótica "Long time no see", Fire green nos ofrece una tormenta eléctrica que suspende por algunos momentos la obscuridad que se posa sobre las montañas. Pero contrario a lo que se podría pensar, el álbum de los lusitanos se engulle fácilmente gracias a sus riffs adictivos y a la construcción melódica de cada tema, ya que más allá de la ruidosa distorsión, la imagen que la banda busca recrear es alcanzada claramente.

Como un prueba de lo que hemos escrito hasta este momento, tomamos el primer aullido lanzado por el material. "The mountain's Elder" es una declaración de intenciones, una cruda advertencia de lo que se avecina y una confesión de sus influencias. Esta canción es quizá la más cercana a la escena de Palm Desert por su insistente figura y su imponente atmósfera, misma que se permite frenar un segundo para levantar la mirada y observar la magia del cosmos. El fuzz y las percusiones cavernarias toman el control mientras permiten sobrevolar el paisaje, eléctrico sonido que recorre los senderos del bosque hasta hacerlos propios, furia que exorciza las almas y libera los cuerpos para entregarlos a la salvaje danza de la madre naturaleza. Una voz se desgarra mientras cuenta la historia de aquel ser que resguarda las montañas y corre a la par de las bestias, el ser que atemoriza a los hombres mientras el viento que mece las hojas secas.

"Una vez que nazcas y te levantes sobre la montaña, tus ojos se abrirán más rápido para que puedas ver mientras corres entre ramas y piedras. Como guardián de esta montaña, siempre permanecerás firme, no te inclinarás ante nadie y no le temerás ni a monstruos ni demonios. ¿Caminarás como un rey? Eres un desconocido, sólo una sombra del hombre, un creador de vida bajo cualquier destrucción. ¿Correrás con las bestias? Eres un desconocido, sólo una sombra del hombre que es feliz por estar en libertad. Sólo podrás ser quemado por el sol y el olor de tu propia carne podrá durar miles de años. Montado sobre hojas muertas en el suelo, llegará tu día, aquel donde la pesada llave colgará del tronco más fuerte y donde tu cuerpo lentamente podrá descansar..."

Fire green está en estos momentos sobre los escenarios, lo que ha permitido a la banda alternar con Sulfur Giant y The Black Wizards, ademas de tener la oportunidad de formar parte del festival Stonefest 2017 a realizarse en  Asturias, España junto con Nashville Pussy, Dead Lord, Salem´s Pot, My Sleeping Karma y Black Rainbows. El poder de la montaña ha saturado las bocinas y su explosión ha llegado más allá de los límites posibles, logrando de esta manera que el nombre de It was the Elf salga de su natal Portugal y se instale como un referente obligado del stoner lusitano, uno con personalidad propia y un sonido que simplemente arrasa con lo que se ponga enfrente...

lunes, 12 de junio de 2017

Blue Snaggletooth : las mutaciones de una bestia cósmica


Cuando escribimos Blue Snaggletooth en cualquier buscador de internet, inmediatamente nos aparece un extraña figura con cara de reptil el cual forma parte de la infinidad de personajes de la saga Star Wars, pero cuando filtramos la búsqueda hacia el universo de la música, nos encontramos con una banda originaria de Ann Arbor, Michigan mientras maravillosas ilustraciones colorean la pantalla entre seres fantásticos, fabulosos rockeros con guitarra en mano y extraños hechiceros con poderos eléctricos, imágenes todas que irremediablemente provocan que nuestra mirada se admire y despierte el deseo por escuchar qué es lo que esconden.

Desde el primer guitarrazo sabemos que hemos sido afortunados por coincidir con esta banda fundada en 2009 a partir de la figura de Chris "Box" Taylor, quien construyó a un grupo con el cual pudiera exponer un crudo hard rock heredero de aquel pasado remoto donde el metal en sus muy diversas facetas dominó la escena pesada y conquistó al planeta. Blue Snaggletooth es un explosión sonora semejante a la que puede provocar un cometa caído del cielo, un áspero huracán que golpea sin piedad y nos deja en medio de la nada. Sin embargo, la historia de la banda hasta el día de hoy no ha sido nada sencilla, así que hoy nos damos la oportunidad de recordar lo que ha hecho que su nombre tenga un lugar especial en el mundo del rock norteamericano.


Con guitarra en mano y voz en cuello, "Box" Taylor se lanzó a buscar a un grupo de músicos que lo ayudaran a plasmar sus ideas musicales, siendo así que se lograra para primera formación de la bestia azul: Ian "Pit Viper" Sugierski en la batería, Ian Harris en el bajo y Jess Willyard en la segunda guitarra. Con esta alineación, la banda grabó su álbum debut Dimension thule en el que podemos detectar un gusto por el buen hard rock setentero  a través del blues eléctrico, la psicodelia, el boogie y el proto-metal.

Sin embargo, esta primera encarnación de Blue Snaggletooth se quedó reducida al Dimension thule hasta que Taylor decidió resucitar al reptil intergaláctico para hacer nueva música y grabar otro disco. Fue así que llegaron al grupo el baterista Mike Popovich, el guitarrista Cassey O'Ryan y el bajista Joe Kupiec para meterse durante marzo de 2014 al estudio Metro 37 para grabar Beyond thule, un disco que, sin perder la esencia sonora de la primera alineación de la banda, ahora se centraba en las guitarras distorsionadas del stoner.


Beyond thule es una lección sobre cómo hacer buen hard rock en el siglo XXI a través de una buena dosis de guitarras distorsionadas, un buen viaje lisérgico y mucha imaginación surgida directamente de los relatos de Robert E. Howard y toda la literatura fantástica cósmica. Desde los infecciosos y cortantes acordes iniciales de "Reptiles" hasta la salvaje "Transmutation" con su riff inspirado en el "Communication breakdown" de Led Zeppelin, el disco no permite ni por un segundo la posibilidad de respiro. Mientras las magnéticas figuras de "Serpent and the king" atrapan inmediatamente al escucha, caemos rendidos ante la sabbathiana "All you see" no sin antes perdernos en los misteriosos pasajes de "Nameless cults".

Pero si aún no fuera mayor nuestra sorpresa ante la fuerza del álbum, Blue Snaggletooth gira 180 grados y nos ofrece una épica melodía de acordes entrecortados que nos habla del cumplimiento de una vieja profecía sobre una bestia que sueña bajo una montaña dormida. Su combinación entre el rugido de las guitarras y los espacios que permiten al silencio adueñarse de la escena, hacen de "Sleeping mountain" en la canción perfecta para atrapar a los buscadores de ruidosas joyas, por lo que era obvio su lanzamiento como single del Beyond thule.

"Si llegó del espacio más profundo jamás lo sabremos, sin embargo provocó una inmensa decadencia que fue extendida como si fuera una espora. La gente gritó "libéranos de este día" y desde entonces los ancianos han hablado del cumplimiento de la profecía: "No despiertes a la bestia que sueña bajo la montaña dormida porque habrá un millón de años de lágrimas, obscuridad y destrucción, porque traerá  el miedo, la plaga y la muerte...". En los conjuros murmurados y en los hechizos lanzados, los obscuros magos libraron su guerra y nada salió bien pues todo fue eliminado y no queda nada más. Luego de que han pasado miles de millones de años, los señores se han ido dejando un legado que permanece hasta nuestros días. Nuevamente leemos los pergaminos para repasar lo aprendido: no debemos molestar a los gigantes durmientes..."

En febrero de 2015 fue publicado el video promocional de "Sleeping mountain", convirtiéndose así en el segundo sencillo del Beyond thule luego de "Transmutation". En este trabajo visual realizado por Brad Torreano a través de The Garage Auteurs podemos observar a la banda entre grandes amplificadores Orange y Marshall mientras se entremezclan algunas imágenes astrales y otras de demonios y aquelarres sacadas de Häxan, una vieja película escandinava de 1922 que muestra de forma dramatizada la historia de la brujería, el ocultismo y la magia negra desde la Edad Media.


Esta versión del Blue Snaggletooth logró colocar el nombre de la banda dentro de las más interesantes de la escena hard rock vintage y stoner de los Estados Unidos, lo que les permitió compartir escenarios con importantes grupos como The Sword, Royal Thunder, Windhand o All Them Witches; además de que todo su proyecto visual fue utilizado por Oliver Brewing Co. para lanzar al mercado dos cervezas artesanales bajo el nombre de "Serpent and the king ESB", inspirada obviamente en el tema incluido en Beyond thule. Desde entonces la banda no dejó de tocar todo el 2015 hasta la presentación de su EP The last voyage of Amra.

Desde entonces, Blue Snaggletooth tomó un merecido descanso durante 2016 que permitió al bajista Joe Kupiec y al guitarrista Casey O'Ryan crear un proyecto alterno llamado Wild Savages, además de que éste último forma parte también de la genial banda vintage Bison Machine. Sin embargo, eso no ha logrado frenar el vuelo de "Box" Taylor, pues además de publicar en diciembre de 2016 un split junto con los desérticos Red Mesa a través de Ripple Music por medio de la colección Second coming of Heavy; ya se encuentra reclutando nuevos músicos para recrear al reptil cósmico por tercera ocasión. Mientras éso ocurre, recordemos la magia de sus guitarras que logra hacer coincidir en un solo acorde a las arenas del desierto con las estrellas del cosmos...

Bandcamp de la disquera Ripple Music: Second coming of Heavy, Chapter Four
https://ripplemusic.bandcamp.com/album/second-coming-of-heavy-chapter-four


viernes, 9 de junio de 2017

The Wizards : musas, lunas y odas


Las guitarras se afinan para entonar juntas una melodía furiosa dedicada a la musa Caliope, aquella que tenía bajo su custodia la elocuencia y la persuasión a través de su bella voz. Los tambores marcan el tiempo para esta agitada carrera por el cosmos mientras un ritmo entrecortado toma las riendas y nos dirige hacia la luna que descansa sobre la casa de Escorpio. Todo se alinea para sacrificar a un alma y complacer así a los poderes malignos, sólo de esta manera podremos recibir la bendición del espíritu creador y la fuerza indomable que logre romper las barreras del tiempo y el espacio. 

Nacidos bajo el nombre de The Wizards durante 2013 en la ciudad de Bilbao, dentro del País Vasco, esta congregación de tipos enamorados del hard rock  y el metal clásico de Black Sabath, Pentagram, Dio, Danzig, Manowar y Blue Oyster Cult crearon a una banda que lograra fundir dichos sonidos con la agresividad del hardcore a la Black Flag y lo hecho por los grupos escandinavos del nuevo siglo que rescatan los sabores del NWOBHM como Horisont. Estos extractos fueron destilados y vertidos en un cáliz que el día de hoy tenemos el placer de beber hasta la embriaguez, música adictiva que nos hace levantar la mano cornuta e infiltrarnos por los misterios que guarda la obscuridad.


La publicación de un EP en enero de 2014 sirvió como carta de presentación dentro la escena vasca, pero su disco debut de abril de 2015 logró que España dirigiera sus tímpanos hacia el hard rock de esencia metalera que poco a poco estaban construyendo como marca personal. Ahora tenemos entre las manos su Full moon in scorpio, álbum editado en mayo de 2017 a través de Fighter Records que tiene planeado rodar por Europa, pero que sus ecos han cruzando ya los océanos, lo que nos permite el día de hoy poderlos degustar y escribir sobre su proyecto.

Sin embargo, The Wizards no son un grupo de jóvenes que se enganchan en la moda por el viejo metal; sus integrantes han girado por muchos años en el underground del país vasco hasta que ahora han logrado coincidir en un mismo sendero y en una misma dirección: Ian Mason en las vocales, Felipe Sobrado y Jorge González en las guitarras, Eneko García en el bajo y David Aranda en la batería.


Una impactante portada hecha por Pol Abran de Branca Studio tenía algunos meses rodando por las redes. Un torso desnudo bajo un cráneo cornudo que sostiene en sus manos un grial sagrado sobre un fondo de intenso rojo bien podría ser suficiente para llamar la atención, sin embargo, al bajar la aguja sobre el vinil todo se transforma en una tormenta de acordes que nos hacen creer que todavía es posible el hard rock bien hecho.

Full moon in scorpio comienza amenazante con una granada llamada "Avidya" y termina con "When we were gods", un menguante blues que sabe esconder su fuerza para hacerla explotar en el momento indicado. Sin embargo,  el segundo disco de The Wizards puede ofrecer desde un cortante riff ochentero ("Odinist") hasta temas francamente proto-doom de innegable corte ocultista ("Leaving the past behind"), pasando por figuras adictivas herederal del metal clásico que obligan a llevar su ritmo ("Stardust") y por canciones inspiradas en el metal aletargado de Danzig ("Who are you, , Mr. Gurdjieff?") ideal para el tono vocal de Ian Mason.


El primer mordisco al Full moon in scorpio es "Calliope (Cosmic revelations)", tema que habla sobre las voces que vienen desde insospechado lugares y dictan al hombre sus acciones; lírica obviamente inspirada en las musas de la mitología griega. Esta canción inicia con una figura de guitarra que inmediatamente engancha a los amantes del viejo metal por su energía e insistentes notas. La voz se desgañita mientras la batería golpea salvajemente sin freno ni piedad, la melodía nos va enamorando hasta que caemos rendidos a sus pies, la atmósfera se levanta alrededor de los acordes para cubrir con un velo de misterio y magnificencia esta fuerte oda. Una vez alcanzando el climax, la banda nos regala un memorable solo de guitarra obligado, pero simplemente maravilloso y totalmente explosivo.

Full moon in scorpio fue grabado en abril de 2016 en el Gaua Studio por Dean Rispler, bajista de The Dictators; pero fue hasta un año después que se publicó el video promocional de "Calliope (Cosmic revelations)" para preparar al público sobre la inminente salida del material. Dicho trabajo visual fue realizado por Gaizka Izaguirre, quien nos muestra a un nobel alquimista quien juega con los poderes ocultos mientras la banda muestra su fuerza en la Sala de Plenos del Ayuntamiento de Bérriz (provincia de Vizcaya) rodeados de clásicas guitarras Gibson (SG y Flying V), un bajo Rickenbacker  y amplificadores Marshall y Orange.

El disco apenas fue presentado en sociedad hace unos días, teniendo como padrinos a las bandas Tötenwolf y Saturna, así que el material comienza a madurar sobre los escenarios. Sin embargo, el quinteto vasco sabe codearse ante los reflectores con grandes bandas pues ya han sido abridores de Iggy Pop, Turbonegro y hasta de los propios The Dictators; además de alternar con Horisont, Hypnos y Brian Pyramid. Este es el momento ideal para The Wizards para consolidar su estilo y entrar a las grandes ligas, pues tiene la calidad interpretativa necesaria, pero quizá lo más importante, una colección de temas que realmente valen la pena...


miércoles, 7 de junio de 2017

Doublestone : mientras el sol duerme


En muchas ocasiones hemos hablado de la importancia de los países nórdicos dentro del desarrollo de la música desde hace varios años. Siempre la atención queda atrapada por el gran semillero que es Suecia en cuanto hard rock de sabores vintage y por la influencia que han desarrollado desde el inicio de este siglo bandas como Witchcraft o Graveyard. Sin embargo, el día de hoy viajamos hasta Dinamarca para escribir sobre una de las mejores agrupaciones que rescatan aquellos sonidos de antaño para crear verdaderas joyas: Doublestone.

Originarios de Copenhagen, dos amigos se juntaron en 2011 para crear una banda que rescatara aquella cadencia del rock clásico de finales de los años sesentas con la obscuridad de los primeros momentos del heavy metal de los años setentas. Bo Blond en las guitarras y Michael Bruun en la batería fueron construyendo su proyecto sonoro, pero no fue hasta que se les unió Kristian Blond (primo de Bo) para crear un power trío bajo a lo ellos mismos bautizaron como cult boogie.   
Tras la publicación de dos EP, la banda presentó en noviembre de 2013 su álbum debut Wingmakers, un disco rabioso que contó con la participación de Tony Reed de Mos Generator y que logró colocar a Dinamarca dentro del mapa de aquellos que se infectaron con el virus del retro hard rock. Su inicial "Save our souls" (reseña-review) ya mostraba un atisbo de la gran calidad interpretativa de estos tres daneses que bien podía competir con otras obras del momento como Abra Kadavar de Kadavar, Behind the mountains de Brutus, Anthropos de Mother of God y los discos debut de Wedge, Nocturnal y Vidunder.

Sin embargo, desde entonces la banda desapareció de nuestro radar, mostrando tan sólo como señal de existencia la publicación de una recopilación de lados B en septiembre de 2015. No fue hasta enero de 2017 que tuvimos nuevas noticias sobre Doublestone: la banda ahora formaba parte de la disquera Ripple Music con quien publicarían su segundo disco en el mes de mayo, mismo que había sido grabado por Andreas Krohn y que contaría nuevamente con la masterización de Tony Reed.  


Devil's own (Djævlens Egn, en danés) es un disco que confirma el estilo de Doublestone, pero que al mismo tiempo muestra otros horizontes sonoros. Bien podemos escuchar aquellos aires setenteros en "War machine" y "Man on the hill" así como la influencia del nuevo siglo como en las doomy "Here comes the serpent" y "Djævlens Egn". Como si fuera un tema olvidado del Wingmakers, entre los surcos del nuevo disco podemos encontrar a "Fuglene kalder", pero al mismo tiempo escuchamos cosas totalmente diferentes como la acústica "Devil's own".

A diferencia de las bandas que arriba mencionamos, Doublestone se ha distinguido por no refugiarse en el inglés para hacerse escuchar más allá de su país, pues siempre le han dado su espacio a su propio idioma. "Solen sover" es el tema que cierra el Devil's own pero que sirvió como su carta de presentación al ser publicado como primer single, mismo que nos sirve de perfecto ejemplo del crecimiento sonoro de la banda y como muestra de cómo un tema no es necesario que sea cantado en la lengua de Shakespeare para que funcione en cualquier lugar del planeta. Su inicio acompasado nos hace prestar atención en su melodía bien construida que aprovecha los momentos de silencio que dejan los instrumentos, pero una vez que atrapan la atención de sus incautos escuchas, la figura cambia a un pequeño riff heredero de los antiguos dioses Black Sabbath y Pentagram para que sorpresivamente se acelere en un tempo que hechiza irremediablemente con sus notas decadentes pero llenas de energía. 

"Cuando el sol duerme y la luna prueba la sangre, cuando el día termina no hay nada que te contradiga. Tú los puedes escuchar que te llaman desde algún lugar del horizonte, ellos te esperan ahí donde el sol se oculta. Cuando todos duermen, tú sabes que tienes que ir a donde no se toman riesgos y nadie quiere seguir. Ellos te esperan ahí donde el sol se oculta, ahí en la noche donde el alma encuentra la paz..."

Para promocionar el regreso de Doublestone, la banda publicó un video para "Solen sover" que nos muestra un poco de cómo fue la grabación del Devil's own en el estudio WolfRam durante abril de 2016, el cual fue construido en lo que algún día fue un bunker de la Segunda Guerra Mundial. El trío trató de capturar la esencia de la banda  sobre los escenarios, por lo que trató de grabar en directo todo el material que después fue enviado a Tony Reed. El golpe de las pastillas del bajo truena en las bocinas, la intensidad de la batería alcanza la claridad sonora y la guitarra se desenvuelve en un mágico solo improvisado. Con esta pequeña muestra en la intimidad del estudio de grabación, Doublestone comprueba que su estilo es directo y sin mediaciones, que lo que escuchamos en el material será simplemente lo que viviremos cuando los escuchemos en vivo.


Gracias a su calidad interpretativa, el trío danés ha tenido la oportunidad de compartir escenario con gente de la talla de Greenleaf, Pentagram, Heat, Wo Fat, Mothership y Spiders, además de sus compatriotas Demon Head. Sin temor a equivocarnos, podemos escribir que Doublestone tiene todo para convertirse en una de las mejores bandas revival de Europa a través de su mezcla de hard rock vintage con la psicodelia más distorsionada que dio origen al stoner y con aquel proto-doom setentero. Devil's own servirá para colocar a la banda en su merecido lugar, así que dejemos que el tiempo pase mientras disfrutemos de estos maravillosos 37 minutos que ha hecho Doublestone...



lunes, 5 de junio de 2017

Stubb : bajo un pesado y triste cielo


La mente juega de manera caprichosa con nuestros conceptos, pues lo que creemos un día al siguiente se transforma en algo erróneo. Este es el hombre y su contradictoria naturaleza, un cúmulo de ideas que buscan un sentido al caos, quizá un intento por alcanzar la calma tras su estallido interno...

Cry of the ocean es un canto que cuestiona a la libertad y lo que en ella habita, es un irónico himno que por un momento se alegra por alcanzar lo que un día fue anhelado pero tras un instante de reflexión todo queda en duda. Este es el lapso de tiempo exacto en que sentimos sobre los hombros al pesado y triste cielo, que aunque nos ofrece un horizonte ilimitado, las cadenas siguen amarradas a los pies. A lo lejos se observa la tormenta eléctrica que se avecina, un ruido que anuncia una sacudida para el alma.


La banda londinense Stubb presentó su disco Cry of the ocean en noviembre de 2014 a través de Ripple Music y en él se demostró un cambio en su estilo sonoro, pues de aquel power trio de explosión psicodélica que escuchamos en su álbum debut de 2012, en este material encontramos a un grupo que toma como base al heavy blues de Cream, Blue Cheer y The Jimi Hendrix Experience. El fuzz original de la banda no quedaba olvidado, pero ahora era bañado dentro las aguas del sentimiento multicolor y la imaginación fértil.

Stubb fue un proyecto creado originalmente por el guitarrista y vocal Jack Dickinson a finales de 2006, que tras la publicación de un EP llamado Dropout sessions en 2007, se reconfiguró en un trio de sabores lisérgicos con la llegada del bajista Peter Holland y el baterista Christopher West. Con esta alineación grabaron su exitoso álbum debut en 2012 y un single en 7" llamado Under a spell al año siguiente. Sin embargo, la banda tuvo un cambio de integrante en ese momento, permitiendo la llegada de Tom Fyfe frente a las percusiones del grupo.


Con esta alineación se metieron a los estudios Skyhammer para grabar su segundo disco con la intención de expandir su panorama sonoro, mismo que se había quedado encerrado en los límites del ácido hard rock de guitarras distorsionadas inspirado en el jam que escuchamos en su debut. Es así como en Cry of the ocean un disco de diversas posibilidades que bien podemos escuchar en cada uno de sus ocho temas, desde el pop psicodélico muy a la Hendrix de "Devil's brew" hasta el rock entrecortado de tintes progresivos de "Snake eyes" con sus atmosféricos teclados, sin olvidar el acústico paseo de "Heartbreaker" y la suavidad etérea del tema que da título al disco que se transforma en un denso blues hasta que en su segunda parte termina convertida en una plegaria llena de voces.

Si lo logrado por Stubb con sus nuevas composiciones fuera poco, Cry of the ocean cuenta con la mezcla y la masterización de Tony Reed, guitarrista de Mos Generator y que en varias ocasiones hemos hablado en Earthquaker de su gran trabajo de estudio como lo hecho con Desert Suns, Cloud Catcher, Doublestone, Seedy Jeezus o Doctor Doom. De esta forma, el segundo disco completo de los británicos logra ser una obra redonda, pues además de una atinada selección de temas con los más diversos matices, éstos tienen una calidad de sonido logran profundidad, intensidad y claridad.


El tema que podemos utilizar como muestra de lo que podemos escuchar en el Cry of the ocean es su primer sencillo, "Heavy blue sky". Como era de esperarse, en dicha canción encontramos el hard blues más clavado que nos podemos imaginar: un riff lento de notas sostenidas vertidas con gran sentimiento, una base de batería con grandes juegos en los tambores y un bajo eléctrico que ofrece el soporte necesario a la guitarra pero que se permite explorar otros caminos más allá de la melodía. La quebrada voz de Dickinson a punto del llanto nos coloca a la orilla del abismo, pero cuando llega su solo de guitarra ahogado en wah a través de un bajo arenoso lleno de fuzz incontrolable, nos da el empujón final para hacernos caer hacia la nada.


Si con su primer disco había llamado la atención, Stubb logró con Cry of the ocean el reconocimiento de la prensa especializada y la admiración por parte del público amante del buen hard rock. En base a grandes presentaciones en vivo y la gran calidad de su disco, los británicos lograron expandir sus horizontes más allá de lo que ellos mismos hubieran imaginado. Sin embargo, las cosas comenzaron a cambiar cuando Peter Holland decidió darle prioridad a un nuevo proyecto basado en una psicodelia más densa y ruidosa: Elephant Tree.


Desde entonces, Stubb presentó a Tom Hobson como el nuevo encargado de las cuatro cuerdas con el que grabaron en 2015 un disco split con Mos Generator llamado The theory of light & matter y participaron en un disco tributo a Jimi Hendrix organizado por Redux Records. Para este año 2017, la banda se ha embarcado en un ambicioso proyecto llamado Burning moon, una épica trilogía que será presentada mientras se prepara su siguiente disco. Mientras eso ocurre, Stubb está sobre los escenarios como en el del festival Desertfest de Londres y abriendo las presentaciones de Geezer en Inglaterra; lo que nos habla de una banda más que viva que sigue experimentando bajo ese estilo que mezcla la improvisación del blues y la experimentación de la psicodelia...

Primera parte de Burning moon, a través de Bandcamp:
 https://stubb.bandcamp.com/track/burning-moon


viernes, 2 de junio de 2017

Mount Atlas : cuando los teclados lo transforman todo


Un teclado inunda el panorama sonoro para permitir que el resto de los instrumentos marquen un ritmo directo, fuerte y sin contemplaciones. Así son los primeros segundos de Titan, el álbum debut de los alemanes Mount Atlas publicado a finales de abril de 2017 a través de Daredevil Records donde podemos escuchar siete temas hechos a partir de una mezcla entre el hard rock setentero y el stoner metal del nuevo siglo. Quizá estas influencias no podrían sorprender a nadie tras la invasión que hemos sufrido en los últimos años con cientos de discos bajo esta lógica, pero al bajar la aguja sobre este vinil, el asombro nos llega a los tímpanos y la agitación por el gusto ahoga cada una de las neuronas del cerebro.

Bajo el resguardo de la hermosa ciudad de Oldemburgo, al norte de Alemania, cuatro jóvenes se unieron en el año de 2009 para formar una banda inspirada en el doom. Hendrik Kurre en la batería, Thomas Greenway en el bajo, Lars  Rempe en la guitarra y Christoph Ramke en las vocales crearon a The Coffin Riders con la intención de satisfacer sus gustos musicales, mismos que alcanzaron su primer paso al publicar un demo en 2010 bajo el título de Saddle your coffins, un material denso de figuras aletargadas y tonalidades obscuras.


Con el paso de los años, The Coffin Riders buscaron consolidarse con una alternativa en su país, pero poco a poco fueron cambiando su estilo para acercarse más al hard rock de principios de los setentas. A finales de 2015, Christoph Ramke dejó las vocales para dedicarse al cien por ciento a los teclados, por lo que se integró Jonas Willenbrink para tomar la vacante en el micrófono. Dicho cambio terminó por darle un giro completo al sonido de la banda, por lo que sus integrantes decidieron cambiar el nombre para terminar con la metamorfosis.

Fue así que a mediados de 2016 nació Mount Atlas, un nuevo proyecto que retoma las notas distorsionadas de The Coffin Riders para acelerarlas y ahogarlas en profundos teclados herederos de los antiguos dioses conocidos como Deep Purple y Uriah Heep. El resultado final de esta mezcla ha quedado registrada con el nombre de Titan, un disco de riffs crudos que se enganchan inmediatamente por su intensidad, pero que logran al mismo tiempo una profundidad gracias a la inclusión de los pianos eléctricos de atmósfera vintage.


Bajo la producción de Matthias Lohmöller, Mount Atlas se metió a los estudios DocMaKlang a principios de enero de 2016 para grabar su álbum debut. En dicho material podemos escuchar rabiosos temas con teclados atmosféricos como la inicial "Titan" y en "Down" hasta instantes que delatan su pasado "doom" como en el puente musical de "The haunt", pasando por intensas baladas como  en "Loss" y algunos pasajes progresivos como en el interludio "Atlas". Titan es un genial álbum que abre las posibilidades sonoras de una banda que se ha reconfigurado y busca su estilo propio, aunque es inevitable que su sonido nos recuerde a otros grupos como Spiritual Beggars o Beelzefuzz.

Para darnos una idea clara de lo que es Mount Atlas, los alemanes lanzaron como primer sencillo del Titan el tema "Go for a ride", infecciosa melodía de velocidad sostenida que logra clavarse en la memoria gracias a su buen ritmo e hiriente figura. Su estribillo logra su cometido al obligarnos a cantarlo junto con la banda, pero al llegar su puente, la canción se transforma en un suave pero enigmático sopor que sirve para darle mayor intensidad a su estructura. La guitarra dirige el tema, la seca voz nos toma de la mano para llevarnos de paseo por el cielo mientras la música sirve de hermoso vehículo sobre el asfalto, pero los teclados terminan imponiendo sus condiciones gracias a su neblina protectora, la batería juega con las percusiones a cada oportunidad brindada y el bajo termina con la ambiente envolvente comenzada por el órgano.


Para promocionar "Go for a ride", Mount Atlas publicó un video realizado por Peter Duddek donde podemos observar a un grupo de motociclistas recorrer las carreteras mientras la banda interpreta el tema en su cuarto de ensayos entre amplificadores y viejos posters de clásicas agrupaciones de metal como Sodom, Kreator, Motorhead o Iron Maiden. Los motores cruzan las arboledas y los campos de sembradíos como una negra parvada de cuervos mientras en las bocinas se puede escuchar un espectacular duelo entre la guitarra y el teclado donde el único ganador somos quienes tenemos la suerte de escuchar este pequeño tesoro escondido.


Aquí está el titán condenado a sostener los pilares del cielo, pero hoy se ha convertido en la deidad que da origen a una nueva generación de bandas alemanas enamoradas de aquellos sonidos antiguos que hacen referencia al primigenio hard rock pero que no olvidan las posibilidades sonoras del presente. La ilustración relizada por Headbang Besign (estudio que realizó la portada para el debut de Telekinetic Yeti y el Into your mind de Freedom Hawk) nos muestra parte de la antigua leyenda griega, pero en sus manos podemos observar el nombre de un grupo que seguramente estaremos escuchando constantemente: Mount Atlas. Ahora sólo resta dejar que el tiempo corra para que este material madure en los escenarios y que poco a poco sea descubierto por los amantes del rock de fuertes notas y aromas vintage...