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viernes, 29 de julio de 2016

Salem's Pot : la culpa que hay en cada uno de nosotros


La noticia corrió como reguero de pólvora por las páginas electrónicas y blogs especializados: un nuevo álbum completo de Salem's Pot saldría la vente en julio de 2016. La enigmática y bizarra banda sueca presentaría a través de RidingEasy Records su segundo álbum bajo el nombre de Pronounce this!, aunque las sorpresas que existen bajo su manga son mayores de las que podríamos haber esperado.

Luego del avasallador éxito que tuvo ...Lurar ut dig pa prärien y el disco compartido junto con Windhand, las expectativas sobre la banda crecieron alrededor de aquel sonido espectral y denso hecho por cuatro tipos enmascarados. Sin embargo, la publicación del single The vampire strikes back sacudió a los que esperaban un nuevo salto hacia el abismo sonoro cercano al doom y al hard rock atmosférico de los ingleses Electric Wizard, pero dichas sospechas de cambio de dirección han sido confirmadas una vez que se ha develado el nuevo disco completo.


La entrada de un nuevo baterista y la inclusión de un tecladista ha llevado a Salem's Pot a una fuerte experimentación, mismo que ha transformado el sonido del grupo hacia un rock ácido que juega con efectos cósmicos herederos del Krautrock y con las guitarras fuzz de la psicodelia dura. Los aletargados ritmos semejantes a grilletes en los tobillos han sido sustituidos por un baile de espectros, un aquelarre que hará danzar a los demonios y a las brujas en un ritual alrededor de una fogata a la mitad de la noche. 

The vampire strikes back había mostrado a un Salem's Pot más "bailable", más rockero y más psicodélico gracias a su rímica melodía muy cercana a Deep Purple y a Hawkwind, aunque con una extraña voz que recordaba al pop lisérgico de Cesar Vidal de sus compatriotas Caesars y su one-hit-wonder "Jerk it out". Este sencillo fue una advertencia sobre las nuevas rutas que habían tomado Knate y los suyos, un camino sin retorno aparente...


El primer sencillo formal del disco se llama "Trinny takes a trip", aunque "The vampire strikes back" forma parte del álbum de seis tracks. Inspirada en una noche de insomnio que llevó al líder de la banda a vagar por las calles de alguna ciudad nórdica con la ropa travesti y el maquillaje que ahora sirve de su vestuario, esta canción se remite hacia aquella vieja frase publicitaria inglesa de los años 60's que decía "the Granny takes a trip". A forma de sátira, este viaje lisérgico nos muestra un mundo difícil, nocturno y agresivo donde encontramos ignorancia, miedo y olvido a través de colores y un ritmo francamente hipnótico.

"Trinny takes a trip" es tomarse una píldora para dejarse llevar por el conejo blanco a través de un paisaje sórdido que sólo las ciudades muestran a la mitad de la madrugada, aquella realidad olvida por la televisión y que nadie quiere mirar. Imágenes insistentes, sonidos penetrantes y atmósferas que sin lugar a dudas capturan para no permitir la huida. Un zumbido satura las bocinas y sin previo aviso una guitarra entona un riff de acordes secos que terminan por seguir el resto de la banda. Mágicos efectos, una guitarra wah y teclados nos toman por asalto hasta dejarnos desnudos en un ritmo sugestivo y narcótico que invade poco a poco las neuronas del cerebro. Las guitarras hacen un juego durante el magnético coro que nos hace recordar los ganchos logrados por Uncle Acid & the deadbeats en todos sus discos, por lo que su influencia en innegable en esta versión psicotrópica de Salem's Pot.

"Ésto es lo que está pasando y puedo ver que algo está mal. No hay nuevo qué decir, excepto que el espectáculo debe de continuar. Una brisa helada de burlas y mentiras está esparciendo ignorancia y miedo, pero nosotros estamos mirando hacia otro lado mientras la comodidad esté cerca; de cualquier forma, nos guste o no, todos somos parte de esta máquina y la situación es peor de lo que se muestra en las pantallas. En este futuro no habrá pacifista que requiera una pistola ya que habrá mucha gente en las alcantarillas apreciando desde ellas al sol. Ahora que esa brisa helada es tan grande como para derribar nuestro hogar, no es una sorpresa saber que la culpa no es de nadie más que de nosotros mismos..."

La realidad nos ha alcanzado según Salem´s Pot con su "Trinny takes a trip", apocalíptica melodía apta para que a su ritmo bailen los muertos vivientes cegados por los medios de comunicación y por su propio egoísmo ansioso de confort, negación y olvido. Los colores sonoros nos deslumbran, pero las líricas se mantienen crudas, venenosas y llenas de obscuridad. Los disfraces se han convertido en una bizarra mascarada, en una colección de seres urbanos que son cubiertos por el manto de la noche urbana. El horror y el miedo a lo desconocido ya no está en la naturaleza, en la noche, en las cuevas, en los bosques... ahora está aquí: en las calles, en los parques, en la ciudad, en la sociedad, en nosotros mismos.


El nuevo sonido que Salem's Pot presenta en su recién estrenado Pronounce this! llega a romper con lo logrado con su debut. A coloreado ácidamente su obscuridad, pero ahora la densidad y el terror está en las líricas, aquellas que voltean al creador de historias, al dueño de una imaginación fértil en miedos y atrocidades, al individuo que destruye, golpea y asesina  al otro, al ser indescriptibles que hemos llamado hombre...



miércoles, 27 de julio de 2016

Pirámide : los primeros pasos de una banda retro en México


A pesar de la cercanía que tiene México con los Estados Unidos, algunos ámbitos culturales (sobre todo los musicales) se quedan atrapados en la frontera y logran cruzar el muro divisorio. Gracias a los medios alternativos, a las recomendaciones de voz en voz y ahora con el poder los medios electrónicos y las redes sociales, la realidad musical nos llega a los oídos hasta que poco a poco comienza a permear en las composiciones de las nuevas bandas que se encuentran encerradas en los cuartos de ensayos o que apenas están dando sus primeros pasos en el pequeño circuito que existe en la ciudad para el rock original.

Podríamos tomar el año de 2014 como un "parteaguas" para el hard rock mexicano. Los australianos de Wolfmother se presentaban en el Salón Vive Cuervo junto con los alemanes de Kadavar, concierto mítico que enseñó al público nacional lo que se estaba escuchando fuera del país y que a su vez mostró a las bandas extranjeras el gusto que tiene México por el rock fuerte de reminiscencias setenteras. Unos meses antes había publicado Apolo su primer EP junto con su exitosa "Dama del viento", un huracán sonoro que arrasó desde la frontera norte hasta establecerse en la capital para enseñarnos que nosotros también podíamos hacer buenas cosas, cantadas en español y producidas con nuestras propias manos...


Es precisamente en ese año cuando una nueva banda del Distrito Federal decidió meterse a los estudios de Madriguera Records para grabar de manera precipitada un EP con seis tracks. Pirámide nació a finales de 2013 como una necesidad por escapar de los eternos covers para hacer su propia música con aquel sabor a vintage. Miguel Vázquez- Rescalvo en el bajo y Christian Solar en las vocales y guitarras se presentaron con Iván Almanza, baterista de Apolo, para que él los grabara en los estudios recién abiertos. Fue así que comenzó la historia de la banda.

El nombre de la banda surge de búsqueda de una palabra que resumiera en sí misma las raíces mexicanas, un término conceptual y algo sencillo para recordar. Sin embargo, en ello denota una influencia en su gusto por Chac Mool, grupo pionero de rock progresivo en México lidereado por Jorge Reyes y Armando Suárez. Así es como la banda va desde Emerson, Lake and Palmer hasta Black Sabbath de un momento a otro, mostrando la diversidad de sonidos que los influyen.



Pirámide EP es un disco ambivalente, ya que por un lado muestra el gusto por los clásicos como Led Zeppelin y Pentagram gracias a riffs infecciosos y melodías pegajosas; pero por otro se nota la premura de su lanzamiento debido a un descuido en la grabación de las voces y algunas notas fuera de afinación. A pesar de ello, la energía nos remite a un par de jóvenes con ganas de comerse al mundo más allá de los pocos meses de conformados como banda, decididos a grabar una placa con el apoyo de una disquera independiente que apenas comenzaba, y por si fuera poco, sin un baterista fijo (los tambores del disco fueron grabados por el propio Miguel y por Iván Almanza como músico invitado).

Con esta base, Pirámide se ha dado a la tarea de tocar en cualquier lugar donde sean invitados, desde el camellón de una calle hasta los reconocidos Foro Alicia y Multiforo 246, pasando por la Pulquería "La hija de los Apaches" y la explanada delegacional de Iztacalco. Esto los ha llevado a ir definiendo su sonido, a consolidarse como banda con la entrada de Edgar López como baterista, y a componer con mayor trabajo y paciencia los temas que conformarán su primer disco; el cual grabarán durante este 2016 y será publicado hasta 2017.


Para darse a conocer, el grupo a decidido lanzar como sencillo el tema abridor de su EP: "Temblor". Según lo que han comentado en diferentes entrevistas, Pirámide la publicará como video promocional. El tema es un rock directo de escalas descendentes que inmediato engancha en el gusto, una rola digna de un power trío donde la batería pega sin piedad, el bajo mantiene la insistente melodía y la guitarra eléctrica entona una melodía cortante. Esta canción es la muestra de una banda en plena gestión, pues en ella se puede sentir la mano de Apolo como referente musical, la voz recuerda un poco al tono del propio Álbar en mezcla con el de Ramón de Yucatán a Go Go, y algunas líneas melódicas se acercan misteriosamente al salvaje rock urbano de Banda Bostik. Sin embargo, en su base fundamental podemos oír el hard rock fuerte de las bandas setenteras, aquel sonido que inunda al mundo y que México estaba quedando ajeno a él. Aquí están las semillas de una banda que busca su propio camino y que apenas comienza a construir su estilo, el primer golpe para enfrentar el difícil mundo del rock en un país que lo ha olvidado y lo ha relegado hacia algunos rincones olvidados.

"Estamos en medio de la ciudad, en su bullicio y su locura. Ruído, gente, automóviles. La cabeza se encuentra a punto de estallar. Aunque uno mismo se quiera engañar, todo nos está llevando a la locura, la pérdida de los sentidos ante la velocidad, el eterno movimiento y el sonido ensordecedor. Estamos en medio del temblor, pero quizá en las manos tengamos nuestro destino, la oportunidad de cambiar y salir de este abismo..."


No dudamos que con paciencia, mucho trabajo en el estudio y la experiencia que están ganado en los escenarios, Pirámide nos de una gran sorpresa con su próxima producción, un disco más cuidado técnicamente, con un sonido propio y con mayor proyección. Quizá este primer EP pueda quedar como un primer intento, quizá un demo, una declaración de intenciones. Pero ahora debemos reconocer al grupo el gran valor para decidir meterse a los estudios con mayor calma, muestra de una madurez necesaria para crear un buen producto. Las redes sociales están de su lado, el público comienza a reconocerlos y esta vertiente del rock está tomando auge nuevamente en esta ciudad, por lo que podemos asegurar un excelente futuro para la banda. Atentos a lo que nos depara Pirámide el día de mañana...

Descarga gratuita de Piramide EP desde el bandcamp de la banda...



lunes, 25 de julio de 2016

Corners : un fuerte viaje de California hasta la estratósfera


Escuchar el Maxed out on distractions de los norteamericanos Corners es como escuchar dos discos intercalados al mismo tiempo, dos universos chocando entre sí donde podemos encontrar los restos de cada uno sin confundirnos. Por un lado podemos escuchar el post-punk y el synth-pop más clavado al estilo de Joy Division y la primera época de The Cure, y en la otra esquina podemos identificar el garage sucio, ruidoso y desarrapado de los Black Lips. 

El segundo disco de estos californianos fue publicado en octubre de 2014 bajo la pequeña disquera Lolipop Records, la cual editó la placa sólo en versión LP. Al poco tiempo, Burger Records presentó el material en casette. Si esto no fuera extraño en plena era digital, bajar la aguja o poner play en un viejo walkman para escuchar un contradictorio álbum lleno de obscuridad, tensión y enfermedad quizá no sea lo más sencillo para cualquiera que se arriesgue a lanzarse al abismo sonoro de este cuarteto.


La banda se formó originalmente como un proyecto personal del vocalista y guitarrista Tracy Bryant, quien publicó un primer material en 2012 con el título de Beyond way. Aunque en dicho disco se pueden dislumbrar algunas ideas, no fue hasta que se integraron al proyecto el bajista Robert Cifuentes y el baterista Rick Mabery que el grupo fue delimitando su estilo gracias a dos sencillos: el garage-surf de tonalidades insistentes y obscuras que empapan a My baby de agosto de 2013 y a Pressure de enero de 2014.

Sin embargo, el ingreso de Jeff Ramuno "Jeffertitti" con su capacidad como tecladista y segundo guitarrista, Corners cambió radicalmente su panorama hacia aquellos sonidos de finales de los setentas caracterizados por densas atmósferas de sintetizadores. Una vez publicado el Maxed out on distractions y presentado como sencillo "Love letters", nuestra sorpresa fue mayor, pues la banda había cambiado radicalmente de sonido, pero no había renunciado al que los había colocado en el gusto del público californiano.


Con la intención de recuperar aquello que podría haberse perdido, Corners lanzó como segundo sencillo del disco el track de cierre: "The spaceship". Sin embargo, esta pieza también era una sorpresa, pues aunque mantenía aquel estilo garage que los identificó en algún momento, la banda insertaba un ritmo desesperado y repetitivo muy al estilo del post punk británico de The Jesus and Mary Chain y el noise de The Raveonettes. De esta manera, el grupo se acercó más al sonido que se estaba gestando en Orange Country con bandas como The Growlers y Mistic Braves  que ellos mismos han denominando Beach goth

Un misterioso eco sonoro cercano al de una brisa marina sirve de entrada para recibir a una angustiosa figura de bajo que no para de sonar una y otra vez. La batería calca el ritmo grave y una guitarra entona acordes de ligero reverb y fuzz para marcar así una melodía cruda que la voz no duda en seguir. La tensión sube hasta dejarnos al límite gracias a la monotonía e insistencia en las frases repetidas una y otra vez. La guitarra eléctrica aprovecha  la obligada estabilidad sonora para jugar sobre su mástil y regalarnos así notas mágicas y misteriosas.


"Alucinaciones abajo en el sótano. La separación de la nave espacial... Si quieres ver la verdad, acaba de salir y está comiendo el cubo. Si quieres hacer un viaje sólo tienes que ir a la orilla del lago y podrás ganar, pero cuando la distancia y el tiempo entre los demás comienza a crecer y las horas pasen, tú estarás arriba preguntando por qué..."

Para completar la fuerza que tiene por sí sola "The spaceship", la banda presentó un video para acompañar su promoción como single. Con la producción y fotografía de Ben Mullen y la dirección de David Gantz y Theo Cohn, el trabajo visual nos muestra un historia cruda de un triángulo pasional protagonizado por Samson Kohanski, Austin Carr y la hermosa Giselle Gilbert. En una soleada playa podemos ver a un hombre vestido de cazadora negra, y mientras fuma, observa la llegada de una pareja en una motocicleta. La bella chica decide entrar al mar, pero el novio alcoholizado se percata del obscuro joven y despierta sus celos. Tras un altercado y una navaja clavada, la escena nos lleva a un billar donde la pareja disfruta del juego, pero la presencia del rebelde desconocido hace que la chica se pierda en su mirada. Nuevamente cambiamos de escenario y ahora nos encontramos en un cuarto donde la pareja comienza un jugueteo sexual, lo que es aprovechado por el misterioso joven para quebrar algunas partes de la motocicleta y observar el escarceo. La chica aprovecha el momento y decide amarrar a su pajera a la cama y escapar en el vehículo dañado, sellando su destino de manera sangrienta.


Tras una fuerte promoción a su Maxed out on distractions, Corners comenzó a trabajar en lo que sería su continuación. Sin embargo, en noviembre de 2015 se anunció la salida de la banda de Rick Mabery para dedicarse de lleno a la producción musical en su pequeño estudio, dejando vacante el puesto de baterista. Ahora se encuentra en las baquetas Modesto Cobian, lo que ha llevado también a una modificación en el sonido del grupo.

Por lo pronto, Corners anda girando por la costa oeste y Canadá las últimas semanas, lo que nos obliga a seguir esperando su nuevo material a pesar de que a finales de 2015 habían anunciado desde su página de Facebook que ya estaban grabándolo. En lo que aguardamos su publicación, recordaremos lo que han hecho anteriormente y disfrutaremos ese extraño sonido hipnótico que mezcla obscuridad y playa...



viernes, 22 de julio de 2016

Los Trasgos Muertos : entre duendes, calaveras y guitarras fuzz


Leer la palabra trasgos como nombre de una banda, inmediatamente nos hace buscar en el diccionario o teclear en Wikipedia para saber a qué se refiere. Es así como descubrimos que se trata de unos duendes que forman parte de las tradiciones y mitos españoles, mismos que podríamos relacionar con aquellos que hablan de gnomos, glemlins, goblins o chaneques. El origen de la palabra viene de el que trasgrede o aquel que rompe la ley; pero bien podríamos confundirnos en una primera impresión y creer que hace referencia a tragos de alcohol, y a pesar del error, no estaríamos muy lejos por el gusto al tequila que tienen los integrantes de Los Trasgos Muertos.

A pesar de tener un nombre en español, esta banda es originaria de Manchester, Inglaterra como los demonios beligerantes que corren por sus escuelas de los que habla Morrisey en sus tiempos con The Smiths. Con esta referencia, sin duda podemos escribir que el grupo gusta de la ironía, el sarcasmo y los juegos misteriosos. Túnicas y máscaras forman parte de su vestuario, ilustraciones de calaveras y catrinas sacadas del "Día de muertos" de la tradición mexicana conforman su imagen, líricas extrañas y lúdicas encerradas en un contexto obscuro completan la enrarecida atmósfera que envuelve al grupo... Con todos estos elementos, era imposible dejarlos pasar y no escribir sobre lo que hay más allá de esa portada que muestra a un ser mitológico que nos observa, nos reta y nos intimida.
Bueno, y a todo ésto, ¿quiénes son Los Trasgos Muertos? Ellos se han hecho nombrar como Captain Reed (un viajero sin descanso que toca el bajo y el teclado que además canta, un alma criada en la miseria con la luna como única compañera a través de su paseo por las tierras olvidadas), Von Beek (un caníbal de mirada perdida que vive en el caos como si fuera una fiesta, la guitarra y la voz son sus únicas compañeras) y El Flieshe (el recolector, el maestro de la posesión que ronda el mar del ruido y de la muerte con sus golpes de batería). Tres almas en pena dentro de la tormenta, espíritus vagabundos que buscan escapar del silencio, fantasmas que se han hecho carne para hacerse escuchar entre los vivos.

Estas místicas criaturas que han regresado del umbral de la muerte para ofrecernos cuatro tracks por medio de un EP homónimo publicado en febrero de 2015, cuatro melodías que navegan sobre los mares del garage, el psych y el fuzz con claras influencias de monstruos sonoros del calibre de Ty Segall, Thee Oh Sees, Billy Childish y hasta The Black Lips. Aprovechando un espacio en los estudios Eve de Bredbury, Los Trasgos Muertos grabaron bajo las órdenes de Henry Broadhead y Martin King, aunque la propia banda mezcló y masterizó el material final. 


Para tratar de comprender este extraño cocktail de guitarras distorsionadas, duendecillos perdidos en la obscuridad de los bosques y resurrecciones poéticas, escuchamos el sencillo que se desprendió del disco: "Fire in the sky". Unas extrañas y pequeñitas voces se escuchan cuchichear cerca de nuestros oídos para dar la bienvenida a un riff contagioso de guitarra adornada con fuzz. El bajo acompaña insistente al paso de su compañera y la batería mantiene el ritmo para crear un baile que nos obliga tomarnos de las manos ante una fogata ritual. Un cambio de melodía nos lleva al recuerdo proto-doom y occult-rock al estilo Sabbath, escalas pentatónicas que bajan la velocidad para acompañar un canto inspirado en el fuego que ilumina la noche del que habló Deep Purple en su icónica "Smoke on the water"; pero en la versión de Los Trasgos Muertos nadie se ha salvado, este es un aquelarre donde las almas sin perdón ofrecen un sacrificio a la obscuridad, al misterio y a la muerte.


Con un video de Twisted Edge Films realizado por Scott Thompson, Los Trasgos Muertos promocionaron su "Fire in the sky". En sus primeros segundos podemos observar una tenebrosa iglesia a blanco y negro, pero ya en su interior logramos ver entre sombras un pasillo iluminado que es recorrido por una mujer en un vestido de bodas. Mientras tanto, la banda se ha adueñado del altar y tocan su maldita alabanza a través del poder de sus amplificadores. La novia toma de la mano a su caballero, que él no es un hombre, es la muerte que la escogido para dejar este plano de la realidad. Sangre recorre el bello rostro y ahora un espectro es el que recorre los rincones de la iglesia abandonada.

Los seres de la noche, los espíritus de los bosques, las voces de la obscuridad, Los Trasgos Muertos. Ellos nos han abandonado de nuevo, pero cada noche aguardamos su regreso, un retorno musical que nuevamente nos haga agitar nuestro mortal cuerpo y que, sin más, sacuda nuestras almas mientras recorremos aquel sendero hacia el más allá. Estamos esperando... y ellos lo saben.


miércoles, 20 de julio de 2016

Guadalupe Plata : cuando la música del diablo nos toma por asalto


Cuando pensamos en el blues, a la mente nos llegan los esclavos negros de los plantíos de la cuenca del Mississippi o de las fábricas manufactureras de Chicago; pero cuando rascamos un poco sobre las arenas de otras playas, nos encontramos con maravillas, tesoros que aguardan ser encontrados. Dentro de aquellas joyas descubiertas, hemos tenido la fortuna de escuchar a una banda española que regresa al viejo blues de los años 20, lo fusiona con el rock-a-billy y lo termina cantando en el idioma de Cervantes bajo una estética serie B... Con ustedes, Guadalupe Plata.

Originarios de Úbeda, pequeño lugar andaluz enclavado entre cerros y con una vista privilegiada al valle del Guadalquivir, nos llega un trío desarrapado, desvergonzado y desenfrenado amante de aquel blues acústico de antaño al estilo de Johnny Lee Hooker, Leadbelly, Robert Johnson, Blind Lemon Jeffersson o Skip James. Sin embargo, más allá de sus raíces, en sus enfermas melodías podemos escuchar instantes eléctricos de Scremmin' Jay Hawkins y Willie Dixon en mezcla con el rock-a-billy blanco de los años cincuentas, el psychobilly ahogado en escenas de horror del cine norteamericano de baja calidad de los años 60's y 70's, el sentimiento flamenco más arraigado en la España, el garage blusero que recuerda lo mismo a The White Stripes y The Black Keys que a Los Peyotes, y la música de raíces aferrada en el uso de los objetos más ordinarios y caseros para hacer ruido "de la nada".

Conformados originalmente en 2006 de la mano peluda de Paco Luis Martos y su contrabalde (una especie de tina metálica o barrendo con un palo anclado y una cuerda vacilando entre ambos), la banda se transformó hasta lo que ahora conocemos tras la publicación de su primer álbum en 2011. Con la peculiar voz de Pedro "Perico" de Dios y su guitarra llena de ecos y feedbacks sumado a la bateria llena de cascabeles, panderos, sonajas y todo un arsenal de percusiones llenas de semillas y cascarones a cargo de Carlos Jimena, Guadalupe Plata encuentra su identidad y su alma propia, aquella que ha logrado sorprender hasta el enamoramiento de quienes gozan su espectáculo sonoro.

Quizá como ellos mismos lo han mencionado, Guadalupe Plata no ha inventado absolutamente nada, pero el hecho de recibir su carga energética en cada célula del cuerpo simplemente hace que jamás olvidemos su existencia. Letras cargadas de sarcasmo y muerte sirven para revestir los ritmos salvajes llenos de demonio, sexo y obsesión. Su tensión entre base rústica y necio golpeteo eléctrico no hace otras cosa que causar hipnosis hasta el punto tal, una vez que nos tiene absortos, rompe en una locura melódica que logra la explosión orgásmica. En pocas palabras, que son la suyas propias, Guadalupe Plata hace blues endemoniado, acelerado y pantanoso...


Con la publicación de tres discos, todos ellos titulados de manera homónima, sólo nos queda remitirnos a ellos a través de su año de publicación. El último de éstos, el de 2015, se encuentra en plena promoción. De él se desprende el sencillo "Calle 24", un himno a dos de los elementos omnipresentes en cada uno de sus producciones: los gatos y la muerte. De ritmo rápido e infeccioso, esta rola nos cuenta la historia de cómo una abuelita ha matado a un pobre gato. Las cuerdas resbalan sin piedad mientras su eco cruza de bocina a bocina hasta volar nuestras neuronas. Canción simple que nos sirve de ejemplo para vivir la destreza musical de un trío clavado en su estilo. No hay otra que hacer más que soltar el cuerpo a una invasión sonora que simplemente nos obligará a llevar el ritmo alocado con los pies.


Con la misma velocidad que tiene la primera probada del Guadalupe Plata versión 2015, la banda se acercó a Blanca Sánchez en diciembre de dicho año para hacer el video de "Calle 24" con la intención de que fuera publicado en enero de 2016. Gracias al trabajo hecho por la artista gráfica con la banda en canciones como "Lorena" (una historia de rebeldes sin causa peleando por una chica con motocicletas imaginarias) y "Esclavo" (un onírico juego surrealista de cuerpos sin cabeza trabajando en una fábrica, una esclava con un balde en la cabeza escoltada por un par de gorilas y un extraño conjunto de seres invasores), Guadalupe Plata la escogió como la persona ideal para sacar la historia de "Calle 24".

Para dicho video, Blanca Sánchez se basó en el humor absurdo que la propia canción tiene para hacer un videoclip donde se puede palpar un poco el cine de serie B, el collage dadaísta y hasta un poco del humor involuntario de Scooby Doo. Los tres integrantes de Guadalupe Plata y su perro Fuffy se suben a una vieja Combi Volkswagen para iniciar una aventura que los llevará a la calle 24, lugar donde ha ocurrido un asesinato. Tras pasar los polvorientos caminos, llegan a la casa de una viejita inocente donde los cuadros tienen vida propia y las cosas comienzan a tornarse extrañas. Calaveras bailarinas, gatos de peluche con enormes colmillos sangrantes y cabezas degolladas que vuelan por los pasillos. El recuerdo entre las bizarras películas de El Santo y el terror sangriento de "Evil dead" del 81 para hacer una "beatrocidad" con la única finalidad de acabar con la vida de un gato maldito.


Este tercio de geminianos españoles (todos nacieron en junio) son dinamita pura en el escenario, y gracias a su última producción, misma con la que se han acercado aún más el psychobilly y al garage, están dispuestos a explotar cualquier tarima donde se presenten. El video de "Calle 24" está ganando reconocimiento, lo que ha llevado al tercer disco de los andaluces a ser buscado y disfrutado. El combo de géneros e influencias que forman parte del bagaje sonoro de los Guadalupe Plata son una garantía para quienes buscan diversión, ritmos pegajosos y energía melódica con la simple intención de pasar un buen rato y tentar un poco a la muerte.

  

lunes, 18 de julio de 2016

The Picturebooks : entre la carretera, la motocicleta y el blues rock


Hace algunos años atrás, un niño tuvo como compañero de juegos a un caballo imaginario, un amigo que lo acompañó por mucho tiempo y por todos lados. Ese infante creció y terminó transformando al onírico equino en un animal motorizado con el cual rodó sobre las carreteras. Ahora, la metáfora sirve de título para un disco lleno de sonidos tribales, raíces sonoras de aquellos pueblos olvidados en los polvorientos caminos, y como encuentro entre las percusiones arcaicas y la electricidad personificada en una guitarra.

Imaginary horse es el álbum debut de The Picturebooks, banda alemana que mezcla pasión y sonido a través del amor por las motocicletas. Fynn Claus Grabke y Philipp Mirtschink se conocieron en un parque con pista de patinaje y skatebording en su natal Gütersloh. Entre patinetas, este par de chicos tuvo la oportunidad de platicar sobre distintas cosas, encontrando así su gusto por la música de The Smiths, The Cure y Minor Threaf. Esto los llevó a formar un grupo en el garage de su casa, buscando un sonido propio que los identificara.


Poco a poco fueron componiendo una serie de canciones hasta tener un repertorio suficiente como para presentarlo en vivo. Todo quedó así reducido a la guitarra y vocales a cargo de Fynn y la batería en manos de Philipp. Gracias a su calidad interpretativa, su potencia sonora y su explosión escénica, el dúo llamó la atención de distintos promotores quienes los fueron contactando para presentarse en diferentes eventos por toda Europa. Con esta base, el grupo tomó la decisión de saltar el charco para irse a radicar por un tiempo a California, aprovechando la oportunidad que se les había ofrecido: ser la banda abridora de los Eagles of Death Metal.

Todo el 2013 se quedaron en Estados Unidos, lo cual aprovecharon para disfrutar de su música, pasear en motocicleta por la Pacific Coast Highway, firmar un contrato con la disquera RidingEasy Records y comprar instrumentos de segunda mano para adaptarlos y dotar de personalidad a su sonido. A principios de 2014 se regresaron a Alemania, se encerraron en su garage a grabar lo que sería su álbum debut. Dicho lugar tenía piso de concreto, en el techo estaba la tubería del aire acondicionado y a su alrededor sus motocicletas. Por si fuera poco, el improvisado estudio se encontraba en medio de la nada, lo que ayudó a que en el proceso de grabación no hubiera distracciones.


Recordando aquella vieja historia sobre su "amigo de la infancia", Flynn propuso para título del disco Imaginary horse, nombre en el que coincidían el amor por las motocicletas y las raíces del ser humano: el poder de su mente y de su alma. El año que estuvieron The Picturebooks en la costa oeste norteamericana, les sirvió para acercarse al sonido tribal de los pueblos antiguos, el misticismo de su música ritual y el eterno retorno a lo más esencial. Es así como podemos escuchar el blues más rural en mezcla perfecta con cascabeles y sonajas, tambores espectrales y campanas ferrocarrileras.

La búsqueda por el sonido deseado por la pareja alemana, los llevó a experimentar en el estudio, pues su intención era crear una atmósfera mágica, abismal e íntima donde la música pudiera encontrar sonidos crudos, directos y poderosos. Aquel garage ofrecía la reverberación natural como si se encontrara en alguna cueva perdida en los cañones desérticos de Estados Unidos, en alguna fábrica llena de trabajadores negros de Chicago, en algún rincón olvidado de la ciudad donde dos amantes se pueden demostrar toda su pasión.


Imaginary horse se publicó en enero de 2015, y uno de los singles que se desprendieron del disco fue "The rabbit and the wolf", un blues primitivo que mezcla el dolor negro de los campos en el delta del río Mississippi y el misticismo ritual de los indios en el desierto, un encuentro entre la modernidad eléctrica que surge del llanto de la guitarra en slide y el pasado cercano a la naturaleza y a la magia que brota a cada golpe de mazo en los tambores. Un lamento ahoga todo a nuestro alrededor y los cascabeles reptantes se agitan en la obscuridad, la noche y la ansiedad ante el vacío, la fuerza y el deseo.

Según lo que explica el propio Fynn Claus Grabke, las canciones del Imaginary horse nacen a partir de un ritmo descomunal que guía a una guitarra blusera y a una voz que no para de aullar. Sin embargo, sus líricas se escribieron por medio de un método utilizado por David Bowie: a partir de anotar algunas palabras sueltas, se creaban ideas en un intento por unirlas, darles sentido sin perder su fuerza propia. Como resultado tenemos historias de suplicio y añoranza a la mitad de la noche.


"Cuando se animaron, el conejo y el lobo ya no escondieron más la semilla, aquella tan inocente y tan pequeña. Yo lo sé, es difícil creerlo... El carnívoro y la bestia al fin se están tratando de conocer ahora que están atrapados en un callejón sin salida...  La ciudad llora mientras estás sangrando. Aquí están: buscados, cazados"

La letra de "The rabbit and the wolf" busca reflejar lo que es la banda y lo que significa para ellos estar de gira y convivir con el público. Es por ello que decidieron hacer un promocional del grupo con diversos extractos de videos que ellos mismos y distintos amigos habían filmado durante sus presentaciones en Europa y Estados Unidos, los cuales en su mayoría fueron grabados en pequeños lugares antes de que la banda fuera firmada por su disquera. En pocas palabras, este video es un agradecimiento para el público que les ha dado la oportunidad de mostrar su trabajo, pero a la vez, es una probada a la potencia que tiene The Picturebooks en el escenario y una muestra de los elementos que conforman a la banda: motocicletas, desierto, patinetas, hermosas mujeres, carretera y rock primitivo.


El estilo musical de The Picturebooks podría ser encasillado junto a lo hecho por gente como Black Rebel Motorcycle Club, Royal Blood y los primeros álbumes de The Black Keys y All Them Witches, sin embargo, el dúo germano es mucho más salvaje, más crudo, más tribal. Aquella guitarra slide con reverberación natural, esa batería sin platillos ni baquetas de golpes graves y abismales, además de las voces indias de coros rituales que buscan liberar el alma son inigualables.  A éso se escucha el Imaginary horse.

Una vez hipnotizados con magia del chaman, el cascabel en la cola de la serpiente y el calor del desierto despiadado, nuestras neuronas exigen más; sin embargo, tendremos que esperar... The Picturebooks ha anunciado que está trabajando en estos momentos con su siguiente disco, mismo que será publicado a través de Another Century; por lo que no sabremos nada de los alemanes hasta principios de 2017. Así que no nos queda de otra mas que tomar la motocicleta, agarrar carretera y disfrutar del paisaje árido que nos ofrece el caballo imaginario, aquel compañero fiel que no abandona y vive en nuestro interior junto con nuestros peores demonios...



viernes, 15 de julio de 2016

Slow Season : entre las arenas de Damasco, California y Kashmir


Ya por nuestros oídos se habían dejado escuchar este cuarteto originario de Visalia, California, pero lo que hoy se ha publicado simplemente es para sacudir la tierra y abandonar este plano de la realidad. Sonido estereofónico que logra ocupar todo el horizonte sonoro posible hasta sumergirnos en su impresionante abismo. Aquí está entre nosotros el sorprendente tercer disco de Slow Season: Westing.

En ocasiones anteriores hemos escrito sobre distintas bandas que toman el ejemplo sonoro de Led Zeppelin para crear nuevas maravillas, como ha sido el caso de Barbarian Overlords, Mad Shadow y los primeros discos de Rival Sons. Dentro del mismo apartado podemos incluir a Slow Season gracias a lo hecho en su álbum debut de 2012 (mismo que fue re-editado a finales de 2015) y en Mountains de noviembre de 2014; pero en este julio de 2016, la banda nos presume su Westing, álbum que retoma las figuras directas de la guitarra de Jimmy Page, la perfecta compañía y puntería en los tonos graves de John Paul Jones, la fuerza y los juegos rítmicos de John Bonham y hasta la potencia vocal y el sentido melódico de Robert Plant.


Sin embargo, lejos de lo que podríamos esperar, el tercer disco de Slow Season no es una copia del zeppelin de acero, un fusil de la máquina que sentó las bases del hard rock. El cuarteto californiano retoma el sentimiento blusero, la fuerza del heavy metal y la magia del tan amado oriente medio por la dupla Page-Plant para crear un disco lleno de pasajes desbordantes de buena música, rock sincero y excelente interpretación, una muestra de que todavía se puede crear maravillosas melodías llenas de fuerza bruta, sexual y delirante.

Daniel Rice en la voz y guitarra acompañamiento, David Kent en la guitarra principal, Hayden Doyel en el bajo y Cody Tarbell en la batería se metieron al estudio móvil de Double Wide Studio ubicado en unos terrenos de algodón en descanso de su natal Visalia para escribir, grabar, mezclar y producir ocho temas entre enero y febrero de 2016. Una vez terminado el material, Slow Season lo envió a masterizar con su técnico de cabecera, el experimentado Eric Oberthaler (miembro de The Residents y productor de gente como Sons of Huns, Spelljammer, Electric Citizen y Mondo Drag). Así es como rápidamente que en este julio de 2016 tenemos en las manos el Westing, por medio de la distribución de Riding Easy Records.


Según lo que podemos leer en la reseña que nos presenta la propia disquera, Westing nos habla de la pérdida de inocencia y cómo la triada avaricia-poder-violencia provoca la injusticia entre los hombres. A través de la historia de un individuo sin nombre, se narra la encrucijada donde éste se encuentra entre las diferentes lealtades ideológicas y religiosas frente a su identidad social. Creencia e ignorancia se funden en una senda que obliga a tomar decisiones, a cerrar posibilidades y a negar las oportunidades.

Quizá el clímax de esta narración sea "Damascus", pieza central del disco que sitúa a un viajero ante la Ciudad del Jazmín mientras queda cegado ante el nacimiento de un nuevo sol, una revelación que le solicita que se levante y continúe. La sangre permanece en las manos, la tierra ocre sigue llorando sobre la inocencia de sus hermanos; sin embargo, el viajero no se puede resistir ante el llamado de su fe, aquel que trae a sus espaldas la maldad, la negación y la muerte. Entre la alabanza y las leyes morales, el hombre es seducido por la lógica por la cual muchos han caído y otros se han levantado, por la promesa del sacrificio propio para que otros sean salvados. Ahora el hombre se siente elegido para navegar sobre la sangre derramada y montarse sobre la bestia, está convencido que lo que ha visto es la segunda venida de su Señor y que debe cumplir su mandato: todo deberá ser quemado para mantener su voluntad y sus enseñanzas.


Una guitarra ahogada en fuzz retumba en las bocinas mientras una batería Ludwig juega con el hi-hat y golpea sin piedad la tarola y el bombo. La voz entona una melodía sobre la fe y la encrucijada entre el bien y el mal donde el hombre queda en medio; y a momentos, ese canto queda abandonado ante la soledad del desierto, un clamor que muestra al individuo solo con sus decisiones. El bajo acompaña el riff de la guitarra con la intención de crear profundidad en el sonido, logrando que la integración de los instrumentos sea cruda, directa e impresionante. De la nada, un mágico solo de guitarra Gibson Les Paul explota en nuestros oídos sin remedio, hipnotizando con su sonido y sorprendiendo con su ejecución... En pocas palabras, "Damascus" lleva la pesada psicodelia de regreso al cosmos y lo  termina aterrizando en el infierno interno del hombre.


A pesar del poco tiempo de gestación que tuvo el Westing, esta placa no es un disco hecho al vapor. Al contrario de lo que se podría esperar, el tercer disco de Slow Season es un disco con una línea conceptual que termina por redondear la maravilla de su sonido, mismo que tampoco termina siendo una repetición sin fin de la misma fórmula. Los diferentes colores que podemos escuchar en cada track logran que la producción sea una obra bien balanceada y fácil de digerir aunque su temática sea una bomba ideológica sobre el hombre, la sociedad y el enfrentamiento entre creencias. Sin temor a equivocarnos, uno de los mejores discos del 2016 que dará mucho de qué hablar y que será necesario escucharlo una y otra vez...


miércoles, 13 de julio de 2016

Demonauta : la fuerza del stoner fuzz chileno


Las guitarras distorsionadas entran en un riff quebradizo, tierra seca de un desierto olvidado que suelta su polvo para volar lejos de nosotros. Fuzz omnipresente que sacude el terreno, que nos arranca los pies de los cimientos y que nos lleva a la estratósfera para realizar un viaje por la obscuridad del Universo. Irónico peso instrumental que permite a la vez abandonar la gravedad y disfrutar del vacío espacial. Un recuerdo para aquellas viejas culturas humanas que supieron voltear a los cielos y enfrentaron con tenacidad el paso de los tiempos. Estas son las ambivalentes imágenes que nos regala Demonauta con su último disco...

Desde Santiago, capital chilena, nos llega este trío stoner aferrado al fuzz, el paseo cósmico y al sonido psicotrópico con la intención de hacernos partícipes de un desierto sonoro que intenta llegar hasta las estrellas. David Véliz en las esporádicas vocales y zurdísima guitarra, Miguel Quezada en el ahogado y potente bajo eléctrico, y Alejandro Sanhueza en la aguerrida batería. 


La densidad sónica lograda por Demonauta tras dos discos de estudio y uno en vivo busca nuevos caminos de experimentación y libertad creativa a través de una producción totalmente independiente a penas lanzada en junio de 2016 bajo el nombre de Tierra del Fuego. Con el debut Vol 1 de 2011 dieron su primer paso dentro de la pequeña escena local de su país, pero con Camino en la luna de 2012 lograron cruzar las fronteras para escucharse en Argentina y Brasil a través de la publicación del material por medio de Kozmik Artifactz y la masterización del disco realizada por Tony Reed de Mos Generator. Woodstaco 2014 significó una pausa en el trayecto para tomar aire y mostrar a qué suena la banda en vivo, pero hoy podemos tener en las manos la nueva cara de uno de los mejores proyectos surgidos del cono sur. 

Tierra del Fuego está inspirado en aquel archipiélago sureño de cordilleras cubiertas de nieves eternas e incontables islas boscosas que dieron hogar a los selknam, viejo pueblo nómada. La muerte de Angela Loij, última representante con sangre pura de dicha étnia, sirve de pretexto para regresar la mirada a las antiguas culturas, a su extrema forma de vida y a su forma de ver al universo. Tomando la Patagonia como punto de partida para un viaje intergaláctico, el último disco de Demonauta se convierte en el llanto ancestral que busca llevarnos muy lejos de aquí, un encuentro con las luces que se observan en el manto nocturno, la esencia humana más allá del tiempo y del espacio.


A través de la página de Bandcamp del grupo, en abril de 2016 pudimos escuchar un adelanto del disco, mismo que estuvo conformado por dos piezas: "Into the darkness" y "Cosmos". Este par de canciones nos dejarían en claro hacia dónde se dirigía el Tierra del Fuego: el stoner más desértico del repertorio de Demonauta y la experimentación instrumental llena de psicodelia, space-rock y fuzz. Ya ubicadas en el material completo, "Into the darkness" se convertiría en la bienvenida perfecta para el material y "Cosmos" en la pieza central del disco.

Precisamente tomamos como referencia para hablar del Tierra del Fuego su pieza inicial, un rock stoner clavado en su vertiente más desértica como lo marcaron los cánones noventeros del género con las bandas californianas de Kyuss y Sleep.  Riff infeccioso atascado de fuzz que sirve de base para huir del mundo de los sueños y entrar al reino de las tinieblas, la noche y la incertidumbre. La fuerza e insistencia del ritmo llega a un remanso muy doomy que en su gravedad ofrece el espacio perfecto para un sentido solo de guitarra y un puente cósmico, mismos que nos toman de la mano para no soltarnos hasta que nos hacen chocar con los astros. Las bocinas revientan y nuestro cuerpo se entrega al baile ácido que los acordes entonan en honor a la ausencia de luz, del recuerdo y del deseo humano por seguir adelante ante el morbo y la duda que ofrece la obscuridad.

Con este demoledor inicio, Demonauta derrumba los fantasmas del pasado y se abre paso para ofrecernos su trabajo más experimental donde los tenues paisajes instrumentales se funden con las poderosas distorsiones mientras las líricas tornan del español al inglés con naturalidad, lo que no niega la intención del grupo de cruzar el océano Atlántico para llegar a nuevas audiencias. El primer paso ya lo han dado al presentar parte de las canciones del Tierra del Fuego en el concierto que ofrecieron los suecos de Truckfighters en la capital chilena, levantando la mano para mostrar lo que son capaces.

La extraña portada que muestra en una ilustración el encuentro entre las antiguas tribus, la naturaleza y el cosmos es suficiente para llamar la atención e indagar sobre su contenido. Colocar el primer track y encontrarse con una bofetada stoner sólo sirve para despertar nuestro deseo por conocer más sobre Demonauta. Las sorpresas que nos puede dar este trío chileno a partir de su tercer disco son muchas, algunas cumpliendo las expectativas de quienes esperan algo cercano a lo presentado en producciones anteriores, otras asombrando a quienes no los conocían o a los incautos que podrían encasillar a la banda en un solo género (o hasta en un solo idioma). La mesa está puesta y ahora es el momento de permitir la entrada a los nuevos destinos sonoros de una banda establecida y segura de sí misma...


lunes, 11 de julio de 2016

Vinum Sabbatum : preparando el camino para su regreso


A finales de 2015 tuvimos la noticia de que la banda finlandesa Vinum Sabbatum publicaría su segundo disco para la primera parte de 2016. Hasta este momento no se anunciado nada más, así que no nos queda otra cosa más que dejar pasar el tiempo; pero para que dicha espera sea menos larga, traemos al recuerdo los primeros pasos del grupo a través de la primera canción que escuchamos de ellos: la hipnótica "Witch woman".

Vinum Sabbatum se creó a principios de 2009 en la pequeña Tuusula, a la afueras de la zona metropolitana de Helsinki, cuando el bajista Mika Pajula y el guitarrista Juha Köykkä decidieron formar una banda que mezclara el hard rock psicodélico y progresivo con el sonido del primer doom setentero. Fue así que buscaron a distintos músicos que pudieran formar parte de un proyecto donde los sonidos tuvieran a Deep Purple, Uriah Heep y Atomic Rooster por un lado y a Black Sabbath, Lucifer's Friend y Pentagram por el otro.


Fue así que se unieron Janne Salo en las vocales y Marko Jylhä-Ollila en la batería, dando así soporte a la idea original de la banda. Tras algunos meses trabajando en el concepto, Vinum Sabbatum tuvo la necesidad de incorporar a un tecladista en sus líneas, por lo que invitaron a Tomi Korpela de Innocent Victims (banda tributo a Uriah Heep) para que los apoyase en la construcción de los temas y en las presentaciones en vivo. Sin embargo, con el tiempo, Korpela abandonó a su banda para formar parte de Vinum Sabbatum de manera oficial.

Con el grupo completo y algunas canciones propias bajo el brazo, Vinum Sabbatum se trasladó a Hyvinkää para grabar un EP con sus propios recursos. Dicha "auto-producción" se conformó de cinco canciones que se agruparon bajo el nombre de Songs from the convent, siendo publicadas en febrero de 2010 a través de Eye Like Snow, un sub-sello de Northern Silence Productions. Gracias al impacto que tuvo en la gente dicho material, llevó a la banda a presentarse en todos los escenarios posibles en su natal Finlandia.


Gracias a las redes social y, sobretodo, al propio trabajo hecho por la banda, el EP se colocó rápidamente en el gusto de gente ansiosa de recuperar los viejos sonidos setenteros a través de bandas que compusieran nuevas melodías por medio del sabor vintage. La ola retro que sacudió Europa durante 2012 con bandas como Graveyard, Kadavar, The Oath, Uncle Acid & the deadbeats y Blues Pills ayudó a que nuevas bandas de distintos países pudieran colocar sus materiales en los oídos de distintos públicos por el mundo. 

Este movimiento llegó a que Eye Like Snow decidiera publicar una re-edición del Songs from the convent con una nueva mezcla de las grabaciones originales, añadiendo además dos pistas más que en su momento formaron parte de un disco split junto con los ingleses de Groan, una banda de heavy metal y stoner. La nueva versión del primer material de Vinum Sabbatum contenía como portada una ilustración sugerente que muestra una monja semidesnuda lamiendo un crucifijo, lo que ayudaría todavía más a llamar la atención y el morbo del público.


De este material, rescatamos "Witch woman", quizá el track más sonado de la versión original del Songs from the convent gracias a su riff de guitarra totalmente heredero del proto-doom de Sabbath y a su juego de teclados Hammond muy a la Jon Lord del Deep Purple en su época del Mark II. Por si fuera poco, la voz de Janne Salo mostraba una extraña mezcla entre el eterno Ian Guillan y los tonos melodramáticos de Arthur Brown, aquel que fue toda una revolución sonora y visual con su Crazy World y el clásico "Fire". Gracias a estos elementos, esta canción servía de claro ejemplo de los dos universos musicales que Vinum Sabbatum buscaba unir: el hard rock nacido de la psicodelia y el naciente doom surgido de la obscuridad y la maldad.

Paso a paso se acerca la misteriosa mujer llena de vacío. Ella ha dibujado un círculo en el suelo y comienza a lanzar conjuros en una lenguas extrañas, quizá olvidadas. En sus ojos perdidos se puede observar su maldad, en sus dedos el paso de los años y de los hechizos realizados. El aquelarre se hace lento alrededor de la fogata sagrada, pero todos bailamos tomados de las manos entre gritos, mentiras y deseos.
De entre las distintas opciones que ofrece YouTube para observar y escuchar "Witch woman", al no tener un video oficial, escogimos uno que contiene extractos de Necromancy, filme clásico de 1972 que fue conocido como The Witching protagonizado por Orson Wells, Pamela Franklin y Sue Bernard. Un ritual entre cuerpos desnudos y un muñeco vudú nos sirven de excelente acompañamiento visual para un poderoso occult rock de sabores ácidos y mórbidos.


Los años han pasado y Vinum Sabbatum se ha convertido en una de las bandas más importantes del género en Finlandia. Una vez consolidados con su primer álbum completo (Bacchanale premiere, Agosto 2012), el grupo se hizo de un nombre propio que le ha permitido desarrollar más su concepto musical. Sin embargo, el mundo de las presentaciones y las giras ha cobrado sus facturas: Marko dejó la banda antes de la grabación del álbum debut y fue sustituido por Jarno Jaakkola, y apenas en enero de 2015 Juha colgó la guitarra para ceder su lugar a Janne Riihimäki.

Estos cambios se han hecho notar en el material que grabó Vinum Sabbatum entre agosto y noviembre de 2015 para su segundo disco aún sin título. Lo que hemos podido escuchar de los siete temas grabados en los estudios Killhill que lo conformarán, logramos distinguir una evolución sonora del grupo donde se hace a un lado la psicodelia para abrir paso a un rock progresivo y hard rock muy parecido a lo que hacen los suecos de Spiritual Beggars. Estamos a la espera del nuevo disco para poderlo desmenuzar y lograr de esta manera digerir las transformaciones. Por lo pronto, regresamos a sus orígenes en lo que el futuro de Vinum Sabbatum nos alcanza...


viernes, 8 de julio de 2016

Stone House on Fire : una oveja eléctrica dentro de una cinta de Moebius


Hemos entrado a un ciclo sin final, hemos sido ingeridos por una serpiente que come su propia cola, somos la hormiga que dibujó M.C. Escher dentro de una cinta de Moebius. Vuelta y vuelta intentando comprender esta colección de demonios internos, monstruos creados por nosotros, víctima y verdugo, un destructivo reproche a sí mismo. Todo gira en torno al individuo, aquel ser que poco a poco se ha alejado de los demás al permitir que su propia obscuridad lo ahogue, ese hombre que busca escapar de su mente, de su cuerpo y de su alma...

Brasil nos ha regalado muy gratas sorpresas: desde el estruendoso hard rock de El Negro hasta el denso doom de Son of the Witch y de Ruínas de Sade, pasando por el hard blues de tintes psicodélicos hecho por Muddy Brothers. En esta ocasión, directamente nos llegó la invitación de Stone House on Fire para internarnos en su bucle infinito con la intención de perdernos en su interior. Unas cuantas palabras y un link compartidos por Andre Leal (baterista de la banda) sirvieron de boleto sin regreso a un viaje mágico por la circunferencia sin final de su segundo disco.


Quienes compraron su mentira sabrán que su engaño no fue completo y a todos nos quedaron a deber más música, pero la ansiedad ha sido satisfecha con una segunda placa que gira y gira sin detenerse. Buy this lie de diciembre de 2013 es un golpe stoner sin clemencia que desarrolla el rock desértico desde las más distintas ópticas posibles. Ahora en junio de 2016 recibimos el Neverending cycle, un ácido paseo que aprovecha el juego de palabras que existe en el nombre de donde nos llega Stone House on Fire: Volta Redonda (vuelta redonda, un regreso en círculo, retorno en español).

Este bucle que se torna sobre sí mismo busca el infinito, pero su metáfora no queda en una placa que gire epor siempre, sino en el eterno retorno a lo mismo que vive el hombre, un regreso sobre sí, una vuelta a su interior. Fuerte viaje psicodélico que desarrolla al stoner más allá de sus propias fronteras, un análisis al individuo desde sus propias pesadillas en un intento por escapar de sus pensamientos, sus emociones y sus sentimientos. 
Pero si ésto no fuera suficiente para llamar nuestra atención, Stone House on Fire grabó su disco en el estudio Jukebox por la propia banda "en vivo", es decir, de forma directa en una cinta de dos tracks. La mezcla y la masterización corrió por cuenta propia de Andre Leal y Kleber Mariano (guitarrista y vocalista), lo que nos habla de la calidad del grupo como músicos, además de su capacidad para sacar un producto con su propio esfuerzo. Completando la alineación de la banda, encontramos a Leonardo Moore en el bajo y a Marcus Oliveira en la guitarra y lap steel, quien además realizó el arte del disco a partir de las ideas del propio Leal.

El primer sencillo que nos invita a internarnos en el círculo perfecto es "Electric sheep", una rola de riff muy pesado que satura las bocinas, una batería que no cesa de golpear los platillos, un bajo que busca no dejar un solo espacio vacío y una guitarra atascada de wah que nos transporta a otra dimensión. El ritmo se hace lento, monolítico y denso, una melancolía personal que se arrastra como un grillete amarrado al tobillo. La desesperación llega a las vocales hasta que éstas revientan dentro de su deseo por romperlo todo. Stoner ácido con un ligero asomo proto-doom que pretende sorprendernos con su intensidad, una oda a la angustia y a la búsqueda de escapes por puertas falsas.


"La vida es una perra que se rasga, se puede salir con la suya o simplemente se deja ir. Aquí estamos tragando píldoras de alegría que nuestro valor no puede mantener. Si la ignorancia es un regalo, lo mejor será seguir siendo estúpidos. Dejemos el juego de la racionalidad en algún lugar cercano para encontrarlo después, por lo menos déjame pensar que lo puedo lograr. ¿Puedes colorear mi pena? ¿Podrás seguirme en mi pena? Me he convertido en nada. Enciendo un cigarro, disfruto el viaje y sepulto algunas lineas de mi sonrisa. ¿Recuerdas a la oveja eléctrica que pasó de largo y que se inclinó por conveniencia? "

Imágenes en primer plano de los integrantes de la banda entre luces sepias y sombras sirven como acompañamiento visual para "Electric sheep", video publicado en el canal de YouTube de Stone House on Fire a principios de mayo de 2016. Conforme va avanzando los segundos junto con la intensidad de la melodía, los colores van tornando hacia un juego multicolor psicodélico, clara referencia psicotrópica de alucinación y escape de la realidad. Distorsiones caleidoscópicas y juegos simétricos que acompañan a las misteriosas voces que se escuchan en nuestro interior, mismas que terminan quebrando el plano hasta levantar el vuelo.


Stone House on Fire ha creado una obra redonda, encerrada en sí misma y con muchos escondites donde cualquiera se puede perder. Un laberinto sonoro que termina por convertirse en círculo sin principio ni final, situación que bien podría haberse creado musicalmente con figuras que se encontraran repetitivamente en distintas partes del álbum; sin embargo, el logro de esta obra en su objetivo es en lo conceptual, en la idea del hombre regresando eternamente a sí mismo a pesar de sus intentos por huir. El cansancio, la depresión y la asfixia del individuo ante una realidad que se ha volcado hacia el mismo se convierten en una losa muy difícil de cargar, pero que de todos modos y aunque no lo deseé, seguirá cargando por el resto de sus días... ¡bienvenidos a nosotros mismos!