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lunes, 30 de mayo de 2016

Miss Lava : el silencioso fantasma de su propia condena


"¿Cuánto tiempo hace que no hablas contigo mismo? ¿Será que no tienes nada que escuchar? ¿Cuántas veces te has tenido que quedar donde has respirado por inercia en lugar de donde hay abundancia? ¿Es apatía la que está en tu puerta? ¿Es el tedio parte de tu decoración? ¿Es la aburrición la que enmarca tu espalda? ¿Estás escondido en la sonrisa de todos tus héroes muertos? ¿Tu vida ya está escrita? ¿Te encuentras entre los estantes llenos de ediciones especiales? ¿Es nuestra condena caminar en círculos? ¿Es nuestra condena aplaudir en secuencia? ¿Es nuestra condena perder nuestros sentidos? ¿O acaso estamos sólo condenados a escoger el silencio?"

Con estas frases recitadas por Rui Guerra de la banda de hard rock The Quartet of Woah! es como nos recibe el segundo sencillo del último disco de Miss Lava, el cual se llama Sonic Debris y que fue presentado en este mayo de 2016 a través de Small Stone Records. Portugal nos comparte otra de sus joyas, en este caso, de rock alternativo de sabores stoners que sacuden la tierra y hacen mover la patita a su ritmo contagioso.


Miss Lava no es nuevo en este negocio... La banda de Lisboa formada desde el ya lejano 2008 ha publicado dos discos anteriormente: Blues for the dangerous miles de 2009 y Red supergiant de 2013. Con un largo camino que los ha llevado a diversas presentaciones en Europa y los Estados Unidos, su experiencia la han ganado a fuerza de esfuerzo, mismo que ha sido recompensado al ser invitados para alternar con gente del nivel de Queens of the Stone Age, Mastodon, Graveyard, Greenleaf, Fu Manchu y Truckfighters.

Luego de ofrecer la desoctavada "In the arms of the freaks" como primer mordida al Sonic Debris junto con su video en animación de "colorida emoción y psicodélica destrucción" (video), para la publicación del disco se lanzó "The silent ghost of doom", una granada sónica que explota en nuestros tímpanos gracias a su potencia de acidez desértica y su crítica al individuo ensimismado, desconectado, apático y olvidado dentro de sus memorias sobre un "mejor pasado".


Tras las palabras abofeteadas sobre nosotros recitadas por Riu Guerra, la guitarra eléctrica de K. Raffah entona un riff arenoso que sólo puede ser seguido por el profundo bajo de Ricardo Ferreira en conjunción distorsionada, mientras los golpes secos de la batería José García sacuden cualquier rasgo de tranquilidad. Con una innegable herencia a Queens of the Stone Age, la melodía se posa en algún polvoriento camino en medio del desierto californiano para devorar millas sobre el ardiente asfalto. Segundo a segundo podemos sentir como el hipnótico sonido nos traga hasta que quedamos absortos con su estructura compacta, amalgamada e impenetrable.

Riu Guerra, grabando con Miss Lava
Mientras los instrumentos saturan el stereo de aquel auto en su loca carrera por el árido paisaje, Johnny Lee (Joao Filipe) y su clara voz nos habla en primera persona de aquel tipo encerrado en sus recuerdos, ese que ha quedado atrapado en el pasado sin la fuerza ni el ánimo para romper la barrera del conformismo y el desgano.

"Observo adentro en mi mente: sólo hay aburridos pensamientos clavados en ideas fijas, obscuros espacios que quiebran mis huesos y relámpagos del pasado. Estoy perdido en el mismo guión, mi voz es silenciada y mi juventud va de regreso hacia el vacío. Estos son recuerdos de otra época, memorias y antigüedad... me siento muerto una y otra vez. Soy el reflejo de un espejo roto, un silencioso fantasma condenado. Existo sólo a blanco y negro, y en esa misma fotografía estamos tú y yo"


Acompañando este sencillo, se lanzó un video promocional hecho por el director  Bruno Simoes con la fotografía de Ivo Cordeiro, la pareja creativa de Drumkick Films que realizó el video de "Black rainbow" , canción incluída en el álbum debut de Miss Lava. En esta ocasión podemos ver a la banda tocando en una sala vintage entre reflectores, amplificadores e instrumentos. Un gran espejo en la pared refleja a Johnny Lee mientras está sentado en un sillón cantando despreocupadamente. El color sepia y los cuadros de celulosa que salen de cuadro nos transportan al recuerdo del viejo Super 8 y los carretes corriendo sobre su riel con el afán de mostrarnos su contenido.


Sonic Debris es el primer intento de reconfigurar el sonido de Miss Lava tras la salida de Samuel Rebelo, primer bajista de la banda. De momento, podemos escuchar un grupo con un sonido muy integrado y conciso, donde el rock alternativo de tintes grunge se convierte en momentos viajes eléctricos de ensoñaciones psicodélicas para pasar de manera salvaje a guitarrazos fuertes francamente stoners. La colorida portada realizada por José Mendes podría confundirnos un instante, pero al pulsar el botón de play las cosas regresan al camino ya andado por la banda.  Sin embargo, este es el resultado de dos años de trabajo entre estudios y escenarios: un disco maduro donde cada integrante tiene el suficiente espacio para mostrar sus capacidades, pero que en su unidad logra convertirse en un macizo intento por sacudirnos las neuronas.


viernes, 27 de mayo de 2016

Gorilla Pulp : un espíritu llamado peyote


Aquí está la nueva joya del hard rock italiano, un estruendoso combo de guitarras distorsionada dispuestas a arrancarnos los pies del suelo para llevarnos a un viaje ácido de estridentes colores, fuertes sonidos y mágicas imágenes. Bajo el nombre de Gorilla Pulp, cuatro músicos de Viterbo (Provincia al norte de Roma) nos ofrecen una colección de poderosos himnos que intentan sacudir al más desprevenido oyente para dejarlo caer en un abismo sonoro de adicción segura.

Con el tilde de "Tufo rock", este cuarteto logra hacer explotar un volcán lleno de rock poderoso del que desprevenidos recibimos una lluvia de piedras incandescentes, música al rojo vivo desde el interior de la Tierra, golpes de furia interna que nos muestran al hombre indefenso ante la fuerza natural. Heavy rock en mezcla perfecta con el denso stoner californiano que logra tomar diferentes caminos como ardientes ríos de lava, mismos que pueden recordar lo hecho por la clásica triada Sabbath, Zeppelin, Purple o llevarnos a la pesada acidez de gente como Orange Goblin, Mothership o Mos Generator.


Tras una primera bocanada a través del EP Hell in a can (presentado en diciembre de 2014), Gorilla Pulp publicó en abril de 2016 su primera erupción titulada Peyote queen por medio de Retro Vox Records. Bajo la grabación, mezcla y masterización de Emiliano Natali, la banda trabajó en los Fear No One Studios desde julio hasta septiembre de 2015 hasta pulir lo que ya podemos tener en nuestras manos. Siete poderosas canciones acompañadas de dos remansos instrumentales que logran sacudir la tierra con un hard rock directo, sincero y sin pretensiones.

Nacidos de la unión del guitarrista y vocalista Maurice Flee y el guitarrista Angioletto Mr. Vernati en 2014, la banda terminó encontrando sus cimientos en el bajo eléctrico de Choris y la batería de Giorgio "Bulldozer" Pioli. Con un estilo ya definido y un sonido estructurado, Gorilla Pulp sale de su natal Italia para mostrar al mundo lo que en sus venas corre: las distintas posibilidades del heavy metal masticadas y digeridas para crear una nueva pasta a la italiana.


Peyote queen se puede resumir como el encuentro del hombre con el mundo místico que ofrecen las drogas naturales, una atmósfera mágica llena de hongos se teletransportan las neuronas a universos distantes, ácidos y lisérgicos. Hermosas mujeres se transforman en místicas brujas que enamoran y llevan a la perdición, fuertes alucinaciones que desorientan y engañan la mente hasta derrumbar la realidad. Fantasía ritual que hipnotiza hasta despegar los pies del suelo, viaje psicodélico que estimula la imaginación y muestra los abismos del ser humano.

Como primer sencillo del Peyote queen, se escogió el tema que le da nombre al disco. Esta canción es un tributo a la mágica cactácea, un fuerte viaje con el espíritu del desierto que deja a un lado su posibilidad ritual para transformarse en una arriesgada alucinación relacionada con el mundo del rock, la experimentación y las almas libres. Mescalito se convierte en mujer, tentación, debilidad y sexo que llevan al incauto enamorado a la perdición total. Engañado el espíritu, el alma se queda sin salvación y termina entregándose a la lujuria y a la salvaje libertad.


Para acompañar el lanzamiento del sencillo, Gorilla Pulp presentó en febrero de 2016 un video promocional realizado por Daniele Ercolani de Sbob TV. En su historia podemos ver a un sacerdote hablando con una prostituta, que tras su charla, el hombre quema su alzacuellos y se lanza a una aventura más allá de lo permitido por la moral y su religión. Un dedo arriba para pedir un "aventón" (ride) y comienza un extraño viaje al desierto y al interior del individuo, un "jalón" a la pipa y las neuronas abandonan este plano de la realidad. La transformación se completa y un nuevo hombre seguro de sí mismo y lleno de valor observa a Gorilla Pulp tocando al aire libre, pero una bella mujer al micrófono le llena la pupila  hasta que cae rendido a sus pies. El control se pierde y todo comienza a tornarse extraño: el suelo arenoso mágicamente se convierte en una casa donde se realiza un extraño ritual al peyote, sin embargo, en un lecho del lugar se encuentra a la mágica dama recostada. El bello encanto es roto a través de bofetadas y la realidad cae por su propio peso...


Recuerdo hippie de guitarras fuertes que constantemente cambian de velocidad, "Peyote queen" nos lleva por diversos paisajes que van del hard rock de manufactura bluesera hasta una aletargada ensoñación stoner. Los amplificadores Marshall contienen dentro de sí directos acordes de guitarras de ascendentes escalas y vibrantes solos de guitarra, pero a la vez albergan densos pasos arenosos que reptan en búsqueda del cactus sagrado. Fuerte viaje de constante cambio, mutación que rompe cualquier regla, libertad total que logra regalar sorpresa, zozobra y sobresalto. ¿Te animas a dar una mordida al peyote para que la hechicera que vive en su interior te devore?


miércoles, 25 de mayo de 2016

Demon Eye : un llamado desde la obscuridad


La luz comienza a desaparecer. El manto de la noche se posa sobre la faz de la tierra para llenarla de obscuridad y misterio, paso a paso, momento a momento. Una espesa neblina comienza a cubrir al bosque que habita en las montañas. La mente comienza a crear demonios, miedos y seres sobrenaturales para que estos habiten las sombras que la noche ha traído consigo. La imaginación y el temor comienzan a tomar el control, hasta que finalmente, la desesperación invade sin remedio al cuerpo indefenso y temeroso del hombre, aquel ser que ha sido devorado por la imponente ausencia de la luz...

Imágenes como ésta son las que nos regala Demon Eye en la totalidad de su Tempora infernalia, segundo disco de la banda de North Carolina, Estados Unidos que se ha convertido en un complemento para lo logrado con Leave the light. Si en el álbum debut todo estaba inspirado en cosas fantásticas retomadas de la literatura de H.P. Lovecraft y de las películas de terror serie "B" de los años 70 donde se podían observar el ocultismo y la magia negra, para esta nueva producción los horrores tendría como único origen al propio ser humano.


Retomando el sonido "maligno" de bandas clásicas como Black Sabbath, Pentagram, Pagar Altar y Witchfinder General, Demon Eye nos lleva de paseo por los lúgubres senderos de las montañas norteamericanas para hablar de aquella obscuridad que el hombre ha creado a su alrededor, de sus propios miedos y de cómo el mundo toma venganza tras un largo proceso de muerte y destrucción. Estos son los tiempos infernales que la humanidad vive gracias a sus propias acciones.

Con esta línea melódica bien definida, la banda de Raleigh nos regala 10 canciones publicadas en mayo de 2015 a través de la disquera holandesa Soulseller Records bajo el ojo técnico del productor Alex Maiolo y la masterización de Pete Weiss con la intención de mantener el mismo estilo sonoro obtenido en la placa anterior. Es así como podemos escuchar un doom primigenio como el confeccionado por las bandas de hard rock profundo setentero en mezcla perfecta con el primer Maiden salvaje y directo de Paul Di'Anno y el sonido vintage y obscuro de las importantes bandas como Uncle Acid & the deadbeats o los suecos de Witchcraft y Graveyard


Este sonido no es gratuito, ya que en sus orígenes Demon Eye fue un grupo de covers setenteros que en su momento se llamó Cadillac Summer, pero al plantearse la idea de escribir canciones propias, la banda cambió de integrantes y se bautizó con una de sus rolas favoritas que formaban parte del repertorio: "Demon's eye" de Deep Purple. Es así que desde 2012 la agrupación está conformada por Erik Sugg en las vocales y guitarra. Larry Burlison en la guitarra líder, Bill Eagen en la batería y Paul Walz en el bajo.

Gracias a la calidad de su sonido y el nivel de sus composiciones, las presentaciones para promover sus dos discos los ha llevado a compartir escenario con High on Fire, Corrion of Conformity, Witch Mountain, Valient Thorr, Mos Generator y los propios Pentagram de Bobby Liebling. Sin embargo, todo a quedado reducido a pequeños conciertos realizados en los Estados Unidos, lo que lleva a Demon Eye a buscar el siguiente paso: tocar en festivales y girar por Europa.


Tempora infernalia nació directamente del Leave the light. Los guitarristas Erik Sugg y Larry Burlison presentan a la banda ideas musicales y riffs que una vez trabajados en conjunto se convierten en estructuras definidas. Con dicho material elaborado, el propio Sugg se escapa del mundo algunos días para internarse en una cabaña de las montañas de North Carolina con la intención de escribir las letras de las canciones. Algunos han planteado que por la cercanía entre la publicación de cada álbum, varias de las rolas del Tempora infernalia eran temas descartados del primer disco, sin embargo, el propio Sugg ha declarado en distintas entrevistas que comenzó a trabar con el material de esta placa a los dos meses de haber salido a la luz el Leave the light.

Para acercarnos a estos "tiempos infernales", decidimos escoger una canción que sirve como "puente" entre los dos discos gracias a su sonido y a su lírica: "I'll be creeping". Un feedback de guitarras nos da una lúgubre bienvenida, la cual se vuelve terrorífica por medio de unos golpes secos de tambores y un riff directo, hipnótico e hiriente. Todos los instrumentos se unen a esta "danse macabre" en un ritmo que invita a levantar el puño y hacer la "mano cornuta". Pero si aún la melodía no nos ha calado en el fondo de nuestra alma condenada, el coro explota de manera increíble a pesar de la sencillez de su estructura de ascendente intensidad.


"Yo soy el elegido, éste que ves en su lugar para serlo, el que es de noche, aquél que vive más allá de tu lado. Si tú decides caminar a mi lado, podrás observar las señales que yo puedo ver, entrarás a mi casa y tu vida será de mi propiedad. Seré un reptante, aquél que se arrastra por el suelo, uno mismo con la negra noche que hará que nunca vuelvas a ver la luz. La obscuridad es todo lo que podrás ver, esa obscuridad que nos liberará..."

Cuatro minutos bastan para saber hacia dónde nos quiere llevar Demon Eye. "I'll be creeping" es una himno a la obscuridad, a los poderes de la noche y al hombre resignado a la ausencia de la luz. Soledad, abandono y temor como motor para observarse a sí mismo, para buscar respuestas y para ubicarse en este mundo de tinieblas creadas por la humanidad. Sueltos los demonios y los fantasmas, sólo queda escuchar sus tétricos lamentos y sufrir con ellos las consecuencias de nuestros propios actos...


lunes, 23 de mayo de 2016

Galactic Superlords : sin un lugar dónde esconderse

En alguna ocasión anterior habíamos escrito sobre los cambios en las corrientes que forman parte de la ola vintage que ha inundado Europa desde hace ya varios años. La nueva línea que ha marcado este rock de recuperación es aquel que funde en sus sonidos el hard rock setentero y el heavy metal ochentero, ambos momentos musicales unidos por las "twins guitars" que hacen vibrar el suelo con sus mágicos riffs y duelos llenos de virtuosismo. El recuerdo de los maestros llega a nosotros: por un lado a Thin Lizzy, Scorpions y UFO, por el otro a Iron Maiden y Judas Priest.

A través de algunos videos difundidos por medio de YouTube, nos llegó la noticia al otro lado del Atlántico de la existencia de una banda ubicada dentro de esta marea llamada Galactic Superlords; grupo de Colonia, Alemania que había cruzado el viejo continente en una vagoneta para participar en uno de los escenarios alternos que formaron parte del Sonic Blast Moledo, evento realizado en Portugal a mediados de agosto de 2015. Para imaginarnos el tipo de festival en el que los germanos formaron parte, entre las bandas del cartel estuvieron The Vintage Caravan, My Sleeping Karma, Greenleaf, The Black Wizards y Pentagram.


Al rascar un poco más en las infinitas arenas de Internet, descubrimos que Galactic Superlords acababa de publicar un EP homónimo en las mismas fechas que realizaron su viaje a Portugal y otro EP titulado Eagle presentado en enero de 2015. Con los ocho temas presentados (uno de ellos es repetido en los dos discos), pudimos formarnos una idea clara de lo que es esta banda: un acelerado combo heavy que retorna a las raíces del hard rock lleno de guitarras eléctricas y poderosos ritmos de bajos llenos de potencia y tambores hirientes. Por si fuera poco, las vocales estaban repartidas entre uno de los guitarristas y una chica, elemento que definitivamente nos hizo abrir más los oídos a esta propuesta.

Tras una larga amistad, estos cinco chicos decidieron en el verano de 2014 hacer una banda donde tocaran aquella música que era su pasión: Carsten Krohn en la batería, Danis Sennekamp en la guitarra y voz, Christian Lantin en el bajo, Alex Miller en la guitarra y Katharina Heldt en la voz. Este es un grupo que en tan poco tiempo ha pasado del cuarto de ensayos a tocar como abridores de gente como Vidunder, Valley of the Sun, Phiasco, Hypnos o The Golden Grass.


De sus dos pequeñas producciones, rescatamos su primer sencillo promocional llamado "Nowhere to hide", una clara muestra de su sonido basado en guitarras gemelas, ritmo sin freno, salvaje y energético que inevitablemente logra hacernos mover la patita. Golpes seguros de tarola y platillo, guitarras afiladas como cuchillos que marcan los tiempos, un bajo insistente que no para de dar la nota y una poderosa voz femenina que canta sobre los horrores de la guerra.

"Estamos huyendo a las montañas, pero no hay razón para caer y no hay miedo a morir. El fin está cerca, así que será mejor proteger nuestro reino. No tendrá caso guardar el dinero si la obscuridad llega y se adueña de todo... Recordemos los nombres de los hermanos caídos, aquellos que tiñeron de rojo los ríos con su vida. Será mejor luchar y abrir los candados que cierran las tumbas. Tu ejército de la muerte no tendrá un lugar dónde esconderse".


En julio de 2015, Galactic Superlords publicó en su canal de YouTube el video que acompañaba el lanzamiento de su segundo EP. "Nowhere to hide" nos muestra a la banda tocando bajo una estética de imagen televisiva de los años ochentas, mismas que se mezclan con algunos extractos relampagueantes y llenos de color de las películas de finales de los años cuarenta y principio de los cincuentas The Rocket Man, donde se observa al personaje de Jeff King / Commando Cody volando gracias a sus cohetes propulsores sobre ciudades bombardeadas y tratando de salvar al mundo con su pistola de rayos gamma.


Sin embargo, Galactic Superlords no se queda únicamente con el recuerdo del ya viejo New Wave of British Heavy Metal (NWOBHM), ya que su segundo EP nos regala instantes stoner ("Coyote" y "Wrath of the golden knight") y momentos épicos de hard rock rozando el primer doom al estilo de Black Sabbath ("Eagle"). Con estas líneas musicales planteadas, podemos asegurar que la banda puede ampliar su abanico de posibilidades para afirmarse dentro del público enamorado de estos ritmos y construir así un espléndido disco completo que les asegure reflectores, festivales y fanáticos.


viernes, 20 de mayo de 2016

Cardiel : la distintas posibilidades de una tabla


Valencia es una de las principales ciudades de Venezuela, pero si pensamos este lugar dentro del mundo del rock, todo se nos va como arena entre las manos. Dos chicos nacidos de entre sus calles tomaron la decisión de abandonarlo todo y mudarse a la Ciudad de México para cambiar su suerte y comenzar un nuevo proyecto musical... este es el inicio de la historia de Cardiel.

Una vez instalados en el Distrito Federal mexicano a mediados de 2010, el guitarrista Miguel Fraino y la baterista Samantha Ambrosio comenzaron a ensayar con la idea de componer para musicalizar videos de skateboarding (el mundo de los patinetos y sus acrobacias) a partir de la agresividad y fuerza del llamado "psychedelic dub", una combinación de punk y hard core con algunos tintes de sludge y stoner al estilo desértico. Sin embargo, el proyecto prosperó hasta tener identidad propia más allá de los tubos y las patinetas.


Tras la publicación de dos EP's (Sheriff Hernández de 2011 y Preveral en el Coping de 2013) Cardiel llamó la atención del público por su poderoso sonido en vivo, al grado de ganarse el apodo de "el dueto de la muerte". Salvajes golpes de batería y un ejército de guitarras eléctricas armadas de fuzz, distorsiones y reverberaciones produciendo una gigantesca ola sonora infranqueable, imponente y amenazante. Velocidad y furia contenida en pequeños extractos de unos cuantos segundos salvajes que explotan como granadas.

Fue así que para 2014 Cardiel se metió al Studio V34 en la Ciudad de México para grabar lo que sería su álbum debut, material que tuvo como título Local solo. Este disco es una bofetada sin aviso, un golpe de knock out que te sacude las neuronas y te desconecta de la realidad. Pero si ésto es para sorprender, cuando vemos que toda la producción y mezcla fue hecha por la propia banda, todo termina por romperse; ya que estos sonidos son difíciles de escuchar en México y mucho más crearlos para compartirlos entre los pocos elegidos.


Gracias a la calidad sonora y al impresionante derroche de energía sobre el escenario, Cardiel ha salido de los espectáculos "skates" para formar parte en los carteles de distintos festivales alternativos e importantes foros si de rock se trata como lo son el Caradura, el Multiforo Alicia o el Imperial, al grado de que fueron invitados para abrirle en el Pasagüero a los legendarios Green Jelly, aquella banda de metal recordada por su "Three little pig and the big bad wolf ".

Con la finalidad de alimentar la escasa escena ruidosa de México, el colectivo y sello discográfico independiente Lxs Grises comenzó a organizar presentaciones y festivales propios para darle cabida a los distintos grupos que cierta similitud sonora. Es así como hemos visto participar a Cardiel junto con el catálogo que ofrece Lxs Grises con gente como Nazareno el violento, Bar de Monjas, Vinnum Sabbathi, Tormentas, Apocalipsis, Akuma, Los Viejos y Terror Cósmico.


Uno de los cortes de difusión del Local solo fue su track inicial: "Tabla". Esta pieza comienza con unos segundos de acordes stoner y arenosos, los cuales se transforman en un demonio estridente dispuesto a romper los tímpanos de quien sea, un gran tiburón blanco atacando a un desprevenido surfista, una caída sin protección. La distorsión de la guitarra sufre en instantes una mutación ácida gracias a la magia de un pedal wah y efectos de octavación, sonidos que hacen temblar la tierra desde sus cimientos. La batería es un coloso machacante que resulta difícil pensar que una bella mujer es la que domina a dicha bestia. La lírica es gritada casi en la desesperación, un clamor hecho en la angustia que lleva a las cuerdas vocales hasta su extremo. Para rematar, las aceleradas escalas descendentes nos hacen imaginar una ola rompiendo y tragando con su fuerza todo lo que está a su paso.


Cuando pensamos en una tabla, y más en el contexto de Cardiel, podemos tener dos ideas: a) La patineta, skateboard, el monopatín... aque tabla de madera y cuatro ruedas que hiciera famosa gente como Allan "Ollie" Gelfland, Tony Hawk "La leyenda" o George Cardiel (reconocido patineto del grupo AntiHero Skateboards de quien nace el nombre de la banda); y b) Las tablas de surf, mismas que se utilizan para montar las enormes olas del mar y que ha inspirado hasta un género musical de sonido propio. Sin embargo, en una pequeña entrevista realizada con Noyse, al pedirle a la "pareja de la muerte" algunos palabras que identificaran cada una de sus canciones, al referirse de "Tabla" todo fue resumido en "Ouija", aquel tablero que contiene un abecedario y números utilizado para comunicarse con los espíritus, difuntos y almas en pena.


A principios de 2015, Cardiel presentó en su canal de YouTube el video que promocionara "Tabla", el cual fue dirigido por Francisco Sainz de Frankcinema. En él podemos observar a la banda tocando entre sombras mientras una proyección se muestra sobre ellos, una colección de imágenes que contienen a un perro manejando una camioneta en el desierto, el muñequito hawaiano agitándose con la fuerte vibración, el rompimiento de grandes olas que tragan surfistas, una monstruosa piraña y un gran tiburón blanco esperando su oportunidad para atacar.


Pocas bandas en la actualidad pueden alcanzar el alto nivel de decibeles que provoca Cardiel por medio de tan sólo dos integrantes. La explosividad de Samantha en la batería y el muro sonoro de Miguel con su ejército de efectos a través de su guitarra y una desesperada voz sacada desde los infiernos, se convierten en la delicia de aquellos que buscan sonidos fuertes, agresivos y cavernosos. Tras la sacudida provocada con Local solo, con ansiedad esperamos algo nuevo de Cardiel. Por lo pronto, sabemos que publicarán algunos sencillos durante 2016 y no será sino hasta 2017 cuando se publique un larga duración. México, Estados Unidos y Argentina seguirán recibiendo sus salvajes descargas mientras que Venezuela seguirá esperando tener algo más de sus hijos, pero podemos escribir con seguridad que Cardiel es un orgullo latinoamericano que fácilmente entrará en los circuitos internacionales a punta de su estruendosas presentaciones y su calidad sonora indudable.


miércoles, 18 de mayo de 2016

Desert Colossus : tulipanes en la arena


Cuando buscamos información sobre Zaandam, encontramos que es una ciudad industrial de los Países Bajos, lugar donde nacieron los famosos hermanos futbolistas Koeman y que en su pasado estuvo atascado de molinos de viento, además de alcanzar la fama por su industria alrededor de las maderas finas y la caza de ballenas. Sin embargo, hoy la música nos hace regresar la mirada a este espacio holandés gracias a la explosión stoner que ha sacudido a Europa.

Tecleamos en el buscador "Desert Colossus" y los resultados arrojan un espacio arenoso que forma parte del mundo virtual de "The Legend of Zenda: Ocarina of Time" que contiene en su interior al Templo del Espíritu. Sin embargo, no deseamos entrar al universo ficticio de un videojuego, sino deseamos saber algo sobre la nueva sensación del rock desértico nacida en la tierra de los tulipanes.


Conformados a principios de 2014, Desert Colossus es una banda que busca rescatar aquel rock arenoso al estilo de Palm Desert, Califonia de Nebula, Fu Manchu y Queens of the Stone Age para fusionarlo con algunos sabores más alternativos como lo hecho por Monster Magnet, Red Fang y Black Mountain. Apenas en enero de 2016 publicaron su álbum debut, mismo que fue grabado en los Cat Studio durante 2015, y que poco a poco se ha ido filtrando en los blogs y páginas especializadas en esta línea musical.

La banda está integrada por Frank Zoomer en las vocales y guitarra, Leon van Wijk en la guitarra, Tom Collé en el bajo y Frank Fey en la batería. Desert colossus suena a lo que sería obvio: arena, carretera y viajes oníricos a través del ácido y el desvarío mental provocado por calor desértico. Ocho temas llenos de fuzz, guitarras distorsionadas y composiciones cavernosas que atascan las bocinas de potencia sonora y las neuronas de recuerdos de aquel rock stoner fumado y/o lleno de pastillas.


Para demostrar lo escrito hasta aquí, compartimos la canción que abre el disco... Los primeros dos minutos y treinta y cinco segundos del álbum son un viejo V8 corriendo constante, monótono y potente sobre una carretera abandonada a la mitad del desierto. La batería marca el acelerado ritmo, un bajo ahogado en fuzz decide la insistente melodía y las guitarras cortan el plano con algunos relampagueantes detalles que logran erizar la piel. Como si hubiera espacio en tan pequeño y colosal tema, una diminuta grieta le da lugar al bajo para que, abandonado a su suerte, sature el horizonte sonoro y abra paso a unos extraños e hipnotizantes cantos que logran perdernos junto con la inmensidad del desierto. En pocas palabras, "Golfshoes" es agarrar a mordidas un peyote y dejar que la mente vuele sin control...


Por si fuera poco el golpe de insolación recibido por este poderoso disco, la banda no nos permite asimilar su debut y sin aviso nos aplica otra cachetada en la mejilla. Desert Colossus se encuentra grabando ya lo que será su segundo disco, hecho que compartieron en su página de Facebook. Con lo ofrecido en el primer disco y con los instantes escuchado sobre el siguiente, lo que podemos asegurar es que estos tulipanes tienen un lugar asegurado dentro de la escena desértica del stoner, y que de seguir los pasos correctos, se podrían convertir en una referencia segura sobre la nueva tormenta de arena que nos ha azotado desde hace algún tiempo. Atentos, señores...

lunes, 16 de mayo de 2016

King Gizzard and the Lizard Wizard : vértigo dentro del polígono infinito


Si existiera un punto intermedio entre lo ecléctico y lo bizarro, seguramente ahí encontraríamos a King Gizzard and the Lizard Wizard, un combo australiano de siete hombre que tocan a baja fidelidad y sobrevuelan enfermas ideas hasta el absurdo. Con estos antecedentes, ¿cómo podríamos entender un estridente álbum ahogado en símbolos, obscura magia y numerología?

Pulsamos el botón de play y nos internamos en un bucle, un circuito eterno que recorremos sin principio ni fin. El Nonagon infinity ha abierto sus puertas para que busquemos respuestas en su interior. Giro tras giro, vértice tras vértice, lado tras lado... todo se convierte en una monotonía escandalosa, un eterno retorno a lo mismo, una prisión sin salida posible. El nueve como número que nos obliga regresar al origen y como elemento indefinido que sólo puede compararse con el círculo. Polígono y circunferencia que nos sumergen al abismo del individuo, de la unidad, del centro, del yo.


Estos conceptos y la delgada línea que los une salen de la cabeza Stu Mackenzie, vocalista y guitarrista de la banda, quien se dió a la tarea de crear un cocktail musical donde pudieramos saborear en una misma copa la psicodelia más ácida, el blues más negro del Mississippi, la velocidad del surf y  la capacidad de improvisación y desfachatez del garage, todo reunido en un ruido compilado lo-fi que explota todas y cada uno de nuestras neuronas.

Escuchar a King Gizzard and the Lizard Wizard es pegarse un viaje psicotrópico hacia lo más profundo del ser y perder el control. Ecos, ruidos y reverberaciones se fusionan a velocidad de la luz, mismos que no dejan pasar un solo instante de remanso y silencio. Si acaso este concepto era poco, con Nonagon infinity la banda se va al extremo.


El octavo disco de la banda es un álbum conceptual donde las nueves canciones que lo componen fluyen sin cortes gracias al mantra que las une: "Nonagon infinity opens the door". En otras palabras, esta producción es un "disco sin fin" como si fuéramos una hormiga dentro de una cinta de Moebius, como si nos encontráramos en alguna obra de M. C. Escher o si estuviéremos dentro de una historia de Julio Cortázar. Un grito filtrado y electrificado sirve como paso entre las realidades que establece cada melodía, pero la unidad sonora que mezcla escándalo y euforia termina uniendo más al disco como una obra completa y sin cortes.

Sin embargo, para una realidad sintetizadora, inmediata y reduccionista, King Gizzard and the Lizard Wizard decidió tomar un extracto del disco para convertirlo en sencillo promocional y que a su vez sirviera de anzuelo para hipnotizar y sumergir a cualquier incauto escucha a sus abismos de locura y perdición. "Gamma knife", tercer ciclo del Nonagon infinity, se convirtió en la parte diseccionada, el instante sacrificado como ofrenda a los dioses de la música; pero eso sí, no sin escapar del salmo que empapa al disco y robar el riff inicial de "People-vultures", siguiente ciclo dentro de este monstruo sonoro.


"Gamma knife" está construida a partir de una figura de guitarra de 12 cuerdas y una línea melódica de Stu Mackenzie. A él se le unen inmediatamente las guitarras de Joey Walker y Cook Craig, quien no contento con el ruido creado, acompaña algunos momentos con su teclado. La base que soporta las cuerdas está a cargo de Lucas Skinner y su insistente y profundo bajo eléctrico. Pocas bandas están conformadas por dos bateristas en escena, pero King Gizzard and the Lizard Wizard cuenta con Eric Moore para mantener el ritmo y a Michael Cavanagh para los remates. Finalmente, el alucinante sonido es completado por Ambrose Kenny-Smith y su mágica armónica, más negra que la mismísima noche.

Si buscáramos cobrar facturas a King Gizzard and the Lizard Wizard por su frenético "Gamma knife", culparíamos a la locura psicodélica de Frank Zappa o Captain Beefheart & his Magic Band y a los delirios progresivos de King Crimson, al salvajismo desenfrenado del garage de los Black Lips o Ty Segall y a los viajes cósmicos de Pink Floyd y del Krautrock. Guitarras afiladas, baterías rituales, voces ácidas, un bajo pesado y una armónica bluesera... ¿qué más se puede pedir?

"Gamma knife" de King Gizzard and the Lizard Wizard, desde Spotify:
https://open.spotify.com/track/0zzNqaiYikonsmiUoCvaqA


¿Cómo fue posible la construcción de este hipnótico muro de sonido? King Gizzard and the Lizard Wizard viajó a Brooklyn, NY. para grabar en los Daptone Studios (espacio conocido por haber tenido a Ammy Winehouse, Bruno Mars o Michael Bublé en sus micrófonos), bajo el cuidado de Wayne Gordon, quien ha trabajado con los Black Lips y con Endless Boogie. Ya de regreso en Melbourne, Stu Mackenzie hizo las voces y la mezcla con la supervisión técnica de Michael Badger (cantante de The Demon Parade).

Por si no fuera suficiente la locura sonora del sencillo, la banda publicó su video promocional dirigido por Danny Cohen y auxiliado por Jason Galea (quien realizó el arte del disco), una colección de imágenes en movimiento que aseguran el vértigo para quien lo ve. En un franco recuerdo a las "Ruinas circulares" de Jorge Luis Borges, observamos a la banda cubiertos con túnicas ofreciendo un ritual en una vieja ágora al aire libre, un recinto circular abandonado. Los rostros pintados de diversos colores buscan los más diversos significados, a los cuales se van sumando siete sacerdotes portadores de mágicos cuchillos que asegurarán el objetivo deseado: un sacrificio colectivo en honor del nonágono infinito.


El psicótico collage de King Gizzard and the Lizard Wizard es un laberinto donde es fácil perderse, pero que a final de cuentas nos regresa al mismo lugar donde comenzamos. Ritmos acelerados que teletransportan a una era robótica, ácidos monstruos que bailan enjaulados bajo luces psicodélicas y insistentes coros que nos invitan a cruzar portales hacia dimensiones escondidas. Nonagon infinity es un adictivo disco que irónicamente es difícil de asimilar; sus melodías logran engancharse en nuestra memoria, pero su desenfadada locura y su saturada baja fidelidad logra espantar a cualquiera que haya nacido en la era digital. Sin embargo, una vez colocado un pie dentro del polígono sagrado y su templo circular, nuestra mente no podrá escapar de su loop infinito...


viernes, 13 de mayo de 2016

“Thrones in the sky” de Son of a Witch : una pesada invasión que cae del cielo


Desde hace varios años algunas etiquetas rockeras se han fusionado hasta romper los límites de la comprensión para aquellos que sólo desean escuchar la música, además de comprometer cualquier opinión de quienes escribimos en un blog, una revista o un comentario impreso/electrónico. Stoner, metal y doom podrían ser caracterizados cada uno de manera separada, pero cuando una propuesta musical los tiene como influencia, usarlos como subgéneros nos hace entrar en los abismos de lo desconocido.

Al colocar estos conceptos sobre el álbum debut de los brasileños de Son of a Witch, tendríamos la oportunidad de ser perdonados, redimidos y salvados de la hoguera porque dentro de su sonido caben perfectamente cada una de estas etiquetas. Riffs de estructura demoníaca, ambientes abismales donde el peso nos hunde hasta el fondo, y sonidos ácidos y desérticos que se desbaratan en los oídos. Fuerza, densidad y distorsión encapsuladas en cinco temas apoteóticos  que pueden asustar a cualquiera, pero que a la vez, pueden enganchar al más exigente.


Más allá de géneros y nombres, Thrones in the sky realmente cumple con aquella imagen de William Burroughs sobre “un metal pesado que cae desde el cielo”. Escuchar a Son of a Witch es como ser pisados por un enorme Mastodonte, es como recibir un knock-out de un peleador de peso completo, es como un fuerte viaje psicotrópico sin retorno asegurado, es como un taladro rompiendo los tímpanos, es como una sesión de electroshocks matando cualquier neurona que esté a su paso… Hemos abierto la puerta para dejar pasar a este monstruo de cinco cabezas, así que tomen asiento y permitan ser devorados.




¿Pero quién carajos son estos tipos?

Natal es una de las principales ciudades brasileñas donde sus playas y sus dunas llenan las pupilas hasta el éxtasis. A unos cuantos kilómetros de ella, se encuentra el centro de lanzamiento de cohetes “Barrera del Infierno”, fundada a mediados de los años sesentas. Viajes espaciales, referencias satánicas y el momento donde el rock fuerte comenzó a gestarse, sirvieron de suficiente inspiración para la formación de una banda pesada llena de arena y polvo de estrellas.

Dos de los integrantes de Outset, importante banda brasileña de Death Metal y Grindcore, decidieron hacer un proyecto alterno donde pudieran desarrollar su gusto por el rock stoner más clavado, teniendo como inspiración a grupos como Kyuss, Sleep y Down. Haciendo un juego de palabras con la conocida ofensa, nace el nombre de esta idea musical: Son of a Witch.


Patrick Schafstein tocaba el bajo con Outset, pero para el nuevo grupo decide colgarlo para tomar la guitarra eléctrica. Bajo el seudónimo de “Space ghost”, Patrick adquirió una nueva personalidad que llevara a su nuevo instrumento a una ruta cósmica, sucia y golpeada por asteroides errantes.

La guitarra principal continuó en las manos de Flávio França, pero su nombre se mutó al desértico apodo de “Gila Monster”. Dunas, arenas, playa o desierto…no importa, todos sirven de ambiente ideal para un reptil mágico que sirve de guía espiritual a través de sus seis cuerdas densas.

El año de 2008 fue el momento en que esta pareja se encaminó a una aventura que en principio fue instrumental, que como lo demostraron los maestros stoners, era la base fundamental para viajar en el tiempo y en el espacio, en otras palabras, usar la música como si fuera un “hoyo de gusano”. Para cumplir esta idea, contaron con la participación de Felipe en la batería y Adriano en el bajo.

Para el año 2009 llegó Nelson Macedo, quien tomó el sobrenombre de “King Lizzard” en un recuerdo obligado a Jim Morrison. Sin embargo, esta inclusión de vocales en el muro sonoro que estaba creando la banda en ese momento, obligó que los colores se tornaran obscuros y tétricos, desgarradores gritos llenos de grietas y sueños de lejanas galaxias.


El concepto se fue afinando con el paso de los años, pero ello generó cambios en la estructura de Son of a Witch. Fue así que llegó Carlos Garibaldi para adueñarse de las baquetas con su fuerza y con el sabor que tienen los brasileños para las percusiones, aquellas que tienden a adentrarnos a lo profundo de la selva donde las tribus danzan en ritos místicos. Ahora con la identidad de “Asteroid Mammoth”, el elefante lanudo toma el control del ritmo y golpea con toda energía sobre la arena planetaria.



Finalmente, en 2010 se integra el bajista Gustavo Rocha, pero en su transformación a “Bong Monkey”, los tonos graves de su instrumento se volvieron aún más densos, desbaratados y profundos. Por si fuera poco, su incorporación a  la banda significaría tener también a un artista plástico que ayudaría a definir su imagen.


Tras un arduo trabajo de composición y definición de su sonido, Son of a Witch se metió a os estudios para grabar lo que sería su primer EP, bajo el título de Snake arms woman, publicado en diciembre de 2011 con la pequeña disquera Space Ghost Records. Sin embargo, este mismo material con tres canciones fue nuevamente editado de manera independiente en enero de 2012 con el sencillo nombre de Son of a witch EP.


Este material logró captar la atención de muchos especialistas y de aquellos amantes de la música fuerte, lo que los llevó a tocar en diferentes partes de Brasil, obteniendo así un contacto con la productora Abraxas quien los llevó al Estudio Superfuzz de Río de Janeiro para grabar lo que sería su primer álbum y participar en varios festivales, como el organizado para septiembre de 2015 donde compartieron cartel con gente como Kadavar y Monster Coyote. Dicha casa productora ha llevado a Brasil a gente del nivel de Mars Red Sky, The Flying Eyes, Jeremy Irons & the Ratgang Malibus, Radio Moscow y Stoned Jesus.


Gracias al trabajo de estudio realizado durante mayo de 2014 bajo las órdenes de Gabriel Zander, Son of a the Witch conformó lo que sería su primer disco completo, el cual fue titulado como Thrones in the sky; mismo que está acompañado gráficamente por las ilustaciones de Ars Moriendee y el diseño de Gustavo Rocha, bajista del grupo. Sin embargo, el lanzamiento de la placa fue realizada de manera independiente hasta febrero de 2016, aunque tendrá una re-edición en vinil hecha por la disquera Kozmik-artefactz. Por si fuera poco, la banda ha sufrido la salida del propio Bong Monkey, quien ha sido sustituido por Claudio Eyh Nascimiento, "Old goat" dentro de la mística cósmica del grupo.





El concepto

Tras varios años de picar piedra hasta pulir su sonido para convertirlo en algo propio (más allá de las evidentes influencias y referencias musicales), Son of a Witch hace de su Thrones in the sky un colosal trabajo sonoro que sólo los arriesgados intentarán penetrarlo en sus más abismales rincones.

Cinco canciones repartidas en más de cincuenta y siete minutos nos hablan del poder del universo como fuente de vida y muerte, un caos creativo y destructor de fuerza inconmensurable más allá de cualquier tiempo y cualquier espacio. El hombre sólo queda un espectador, un cosmonauta perdido en la inmensidad estelar sin poder hacer otra cosa que aceptar su diminuta existencia y su irremediable e intrascendente aniquilación. Espectáculo hermoso y terrible en sí mismo, la ironía y la contradicción, inicio y fin, alpha y omega.


La ilustración hecha por Ars Moriendee que sirve de portada para el disco nos da la bienvenida a esta densa atmósfera de poder cósmico. El rayo contenido por el puño de los dioses nos muestra el control sobre la naturaleza, dando origen a todo lo conocido y conteniendo su final. El manto estelar se ilumina para regalarnos un solo mensaje: todo está aquí en este momento y en cualquier otro desaparecerá.

Es así como Son of the Witch recrea un soundtrack para este paseo intergaláctico. Luces nos visitan de otras galaxias y nos toman de la mano para presenciar lo que es el cosmos. La música como sonda espacial, acordes fuertes que muestran lo magnífico, lo espectacular y lo colosal. Guitarras llenas de distorsión, un bajo que se deshace por el calor infernal del Sol, una voz agrietada por las arenas y el tiempo y una batería que golpea sin piedad como si de una lluvia de meteoritos se tratara. Bajamos la aguja y abrimos la caja de Pandora… demonios, cometas y truenos contenidos en cinco cápsulas tóxicas que intentan hacernos comprender el espectáculo del universo.



Canción por canción

Thrones in the sky: Se puede observar un anillo de fuego entre las densas nubes. Las criaturas de los cielos descienden en sus luminosos tronos con su sabiduría y una advertencia para el hombre. Antorchas ardientes, un sol cegador y carros de guerra que muestran su gran poder. Naciendo desde los océanos, levantando su vuelo desde cuevas ocultas, escribiendo sobre piedra la voluntad de los creadores entre sabiduría y advertencia. Ellos siempre nos han observado y sólo esperan la resurrección. ¿Acaso vendrán a ayudarnos o este será nuestro fin?... Una extraña voz distorsionada se escucha en las bocinas, una mezcla entre ser de otro y planeta y el “Iron man” de Black Sabbath. Pero si esto fuera poca referencia a uno de los padres del metal, el riff pasmado, misterioso y abismal nos lleva al recuerdo de “Electric funeral” y su guitarra que se deshace con su efecto wah. Antiguos tambores tribales se dejan escuchar y abren paso a una extraña danza que sólo puede ser un preámbulo para lo peor. Un bajo en fuzz retumba mientras una mágica guitarra sobrevuela encima de nosotros, sonido perfecto para hacernos voltear al cielo y quedarse admirado por lo que tiene nuestra mirada al frente. Ellos ya están aquí y se siente su peso a cada acorde, a cada golpe, a cada frase.


Alpha Omega Astra: Antes no había nada de lo que hoy conocemos, sólo teníamos obscuridad y miedo, cosas fuera de nuestro control gracias a la soledad y el vacío. El universo fue creado en la vacuidad del tiempo, pero luego llegó la vida en todas sus formas, se crearon los planetas y aún hay parte de su polvo estelar en nuestras venas. En las arenas del presente ya no hay misterios, sólo nos queda esperar desnudos a los extraños del cielo que llegarán en sus resplandecientes carruajes. La vida que un día comenzó alguna vez terminará, en ello radica su fuerza. Alpha y Omega, principio y final… Golpes pesados, secos y directos. Acordes de fueres distorsiones que van acompañando lo que la batería dicta. Una oda de dos tiempos principales que identifican el inicio (Alpha, un Big Bang explosivo que implosiona con toda su fuerza) y un término (Omega, un navegar eterno por la nada, un vacío en expansión, obscuridad y soledad). La conjugación del riff denso y la poderosa voz de King Lizzard nos traen al recuerdo algunos momentos del Church of Misery de Tatsu Mikami. Melodía contradictoria, las dos caras de la misma moneda, ying-yang sonoro que se reduce a nuestra existencia y que terminará con nosotros mismos. El final de ritmo tribal simplemente nos recuerda al hombre y a su breve presencia dentro del correr de los tiempos cósmicos.


Far away from dreaming (Giant spheres and humanoids): Más allá de este sueño, el cosmonauta terrestre se encuentra viajando a casa lentamente. Esferas gigantes, humanoides y utopías tecnológicas se mueven rápidamente dentro de este caleidoscopio, llevando cada vez más lejos de aquí. En esta obscuridad eterna, sólo se observan  estrellas, místicas nubes y encuentros cósmicos. Sólo en el dios místico que cabalga sobre aquel frío cometa hacia el mañana está la decisión sobre si algún día el hombre regresará a su lugar de origen y terminará en el infierno… Fuerte riff de inicio que en su efecto pareciese que se desbarata dentro de sí mismo. Quizá podamos percibir algunos remansos mágicos a través de un suave y ácido wah, un delay que se desvanece y un aletargado fuzz que sirve de soporte al lento sopor. Esta melodía contiene fuertes cambios de intensidad que de un momento a otro nos sacuden la ensoñación para arrastrarnos al mundo de las pesadillas. Canción que nos demuestra cómo una banda que trabajó a partir del jamming fue estructurando un monstruo sonoro unificado e identidad propia. Esta pieza formó parte del primer EP de la banda, pero a diferencia de aquella edición, aquí podemos sentir la notoria disminución de velocidad y fuerza para obtener una marcada frontera entre el abismo de Morfeo y la fuerza astral.


New monster: El día contra la noche desde antes de la existencia del mundo, como si se tratara de un llanto solitario o un juego de susurros. Sensación de soledad imparable a través de la noche, un deseo por escapar de la obscuridad que permanece. Quizá estén quemando el camino para lograrlo, quizá estén quemando este mundo… Este “nuevo monstruo” es un ejemplo de lo que debe ser ese stoner galáctico, aquel que por medio de la obscura e imponente noche se unen el manto estelar y el desierto: guitarras de fuertes distorsiones que se funden con los poderosos golpes de la batería y el bajo ahogado en fuzz, acordes nacidos del doom más abismal, riffs ácidos en pedal wah y líricas cósmicas narradas con una gran potencia vocal. Son of a Witch logra con esta rola encapsularnos en una sonda, enviarnos al espacio sideral y abandonarnos en pleno paseo en el total olvido. Punto extra por el juego de figuras que desarrollan las guitarras, ya que una vez que despegan, jamás nos permiten perder el viaje a golpe de una imparable cascada de notas.


Jupiter cosmonaut: Ahí está el Sol, despiadado como siempre, solitario, poderoso, dispuesto a derretir cualquier cosa que se acerque a él. A lo lejos, la quinta esfera que gira a su alrededor lo observa detenidamente. Astrónomos de tiempos ancestrales lo llamaron Júpiter, un coloso identificado por su gran mancha roja, sus satélites galileanos y su vasallo Gamínides. Aquí está el enorme cosmonauta acompañando al poder colosal del Sol… Comienza los primeros segundos y escuchamos cómo un bajo eléctrico se desbarata nota a nota, como si su trayectoria lo llevara directamente al Sol. Las guitarras eléctricas acompañan su viaje, una prueba de wah, delay y demás artilugios que nos permiten entender que estamos ante un escenario estelar, uno ácido y mágico al mismo tiempo. Aletargado ritmo heredero del doom más clavado que sirve de telón de fondo para admirar este espectáculo cósmico: el enorme gigante gaseoso Júpiter girando alrededor del Sol mientras éste se mata lentamente a sí mismo, una “danse macabre” lenta, estruendosa y magistral. Más de quince minutos impresionantes que nos caen del cielo como una pesadísima losa casi imposible de soportar. Oda épica que sirvió de primer sencillo del disco y que logra perder al viajero espacial en la nada total, un paseo sin regreso que hace explotar las neuronas, un final apoteótico que deja sin palabras a aquel que se decida entrar en su lúgubre pero ruidosa órbita.


Thrones in the sky de Son of a Witch, stoner mastodónico desde las dunas brasileñas que nos obliga subir la mirada hacia las estrellas. Cinco colosales piezas que tienen en su interior polvo de estrellas y arena, verdadero metal que cae desde el cielo y cimbra los cimientos de este planeta.