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lunes, 30 de noviembre de 2015

Out of Space: rock desértico a la francesa


La guitarra eléctrica alimenta el carburador y la máquina comienza correr a salvajes kilómetros por hora sobre la ardiente carretera que cruza el desierto. El quemante sol abraza todo a su paso y sin remedio alguno. La humedad llega a los labios más rápido con un golpe de whiskey que con un beso en la boca.  Con el deseo de tener como copiloto a una chica sexy, la travesía se vuelve más pesada, más árida y más alucinante. No hay nada que ocultar en este sangriento camino.

Desempacados desde Lyon, Francia, llega a nuestros oídos el primer EP de Out of Space, una poderosa banda que por medio del rock desértico y el repudiado concepto "stoner" alimentan nuestro gusto por la música de alto octanaje, fuzz en los instrumentos y un fuerte viaje en las líricas donde la acidez en la imaginación se entremezcla con los espejismos creados por el asfixiante calor del desierto californiano. 


Invaders fue publicado en abril de 2015 de manera completamente independiente, siendo grabado y mezclado en los cuartos de ensayos de la banda a finales de 2014. Durante las cinco rolas que componen el EP podemos encontrar sonidos que van desde el rock desértico atascado de fuzz al estilo del Queens of the Stone Age de sus primeros discos, hard rock con sonidos space que recuerdan algunos viajes psicodélicos de Pink Floyd y el grunge del sonido Seattle de Nirvana y Soundgarden bajo la influencia de lo más sucio de Led Zeppelin.

Además del espectacular sonido del grupo, el disco se encuentra acompañado por el arte gráfico de Jo Riou Graphics Designer, un especialista en carteles para conciertos y portadas para distintas bandas de rock stoner y psicodélico como Danizen, The Quill, Lewis & the Magic Stranges, Shelvy o Mondo Generator. donde podemos encontrar una espectacular portada de un astronauta que carga una piedra con la intención de tirarla sobre una construcción de una civilización extraterrestre, mientras una misteriosa luna acompaña la escena. 


Esta infecciosa placa fue hecha por Nicolas Nguyen en las vocales y guitarras, Guillaume Hugonot en el bajo y Sebastian Pinaud en la batería. Una vez editado el disco, Pinaud salió del grupo y fue sustituido por Kevin Mendiola, quien también forma parte de la banda de rock garage The Fakirs, banda muy al estilo de Royal Blood .


La pista que abre el disco es "Bloody road", una desenfrenada melodía que por su ritmo y su efecto fuzz en las guitarras nos remite directamente a la también abridora "You think I ain´t worth a dollar, but I feel like a millonaire" del Song for the deaf de Queens of the Stone Age. La velocidad se siente a cada golpe como si nos encontráramos en la marcha de un poderoso auto que corre impecable sobre alguna de aquellas autopistas que atraviesan los desiertos californianos. 


Un riff de guitarra insistente que sólo se corta dos veces a cada ciclo nos va hipnotizando sobre la monotonía y la magia del paisaje desértico, el cual es una herencia innegable del sonido de Josh Homme. La batería golpea para intentar seguir el ritmo hasta que llega a él. El bajo completa el sonido para convertirlo en un infranqueable y poderoso muro. El contagioso ritmo es cortado por una colección de acordes descendentes que logran dotar de mayor intensidad a la rola. Una vez rendidos ante el espectacular arranque, sólo queda enamorarse del solo de guitarra que logra subirnos al desenfrenado bólido que termina despegando sus ruedas del asfalto para elevarse y estrellarse sin remedio hasta el manto estelar. 


Gracias a esta carta de presentación, Out of Space ha logrado abrirse espacios en su natal Francia hasta convertirse en la banda abridora del proyecto solista de Nick Olivieri, ex-bajista de Kyuss, Mondo Generator y de Queens of Stone Age. Esta es una banda que vale la pena escuchar, y que por si fuera poco, tiene un futuro prometedor; que si logran combinarlo con incendiarias presentaciones en vivo, sin lugar a dudas pronto sabremos más de ellos.




viernes, 27 de noviembre de 2015

Purple Hill Witch : criaturas eléctricas que cabalgan en el horizonte de los sueños


Cada día nos enteramos más de la existencia de muchas bandas que están surgiendo con la intención de hacer la música que les gusta, sin importar la moda o las tendencias implantadas en los medios de comunicación convencionales. Gracias a las redes sociales, llegan a nuestros oídos las producciones de nuevos grupos desde distintas latitudes del planeta, mucho antes de que puedan ser distribuidos o, en la mayoría de los casos, ni serán publicados en forma física en el lugar donde nos encontramos. En esos días de pesca en la mar de la información electrónica, tuvimos la suerte de que cayera en nuestro anzuelo el álbum debut de una joven banda noruega que a su vez nos enganchó a nosotros con su enigmática portada: Purple Hill Witch.

Cinco misterios personajes ataviados con sendas túnicas se reúnen alrededor de una extraña fogata mientras ésta se eleva hacia un manto estrellado, donde la luna sirve de único testigo. El nombre de la banda corona la imagen y nuestro interés ha sido captado. Navegamos en pos de algún dato que nos informe sobre el hallazgo recién desenterrado y nos encontramos con un power trío originario de Oslo que en junio de 2014 publicaron esta placa. Las recomendaciones son amplias para un público que espera doom y stoner.


Unos cuantos clicks y nos encontramos con la oportunidad de escuchar las primeras notas del disco entero. En la era de la inmediatez y del desecho fácil, enfrentarse a una producción conformada por siete tracks que en promedio duran más de cinco minutos, se convierte en un reto para los oídos precoces y nerviosos. Sin embargo, un bajo distorsionado de melodía aletargada abre las expectativas para aquellos que rascan en las desérticas arenas en búsqueda de agua fresca que les salve de la insolación mental. La colina morada es el anhelado oasis, un espejismo hecho realidad. Hechizados irremediablemente, caemos rendidos a los pies de aquella malvada bruja que se llama música.

¿Pero quién carajos son estos tipos?

Poco a poco, Noruega se ha convertido en un semillero de nuevas bandas, que con el resto de Escandinavia, ha construido una fuerte escena para el metal, y en especial, para los ritmos de la perdición del doom.  Las atmósferas lentas y pesadas han atrapado la tierra de los vikingos hasta transformarla en un lúgubre espacio para el nacimiento de grupos extasiados por los riffs graves y las letras obscuras y místicas. Aquí es donde encontramos a Purple Hill Witch.

La banda se formó durante 2010 en Oslo a través del encuentro de tres jóvenes, que con sus distintos gustos musicales, construyeron su sonido hasta llegar a lo que son el día de hoy. Por el puro gusto de tocar, el trío se metió a los cuartos de ensayo para realizar largas sesiones de jam con la intención de conocerse como músicos y conformar una buena banda. Purple Hill Witch es un verdadero combo metalero que termina convirtiéndose en un grupo de doom aderezado con stoner y acidez psicodélica.



Tras varios años de trabajo y experiencia ganada en los escenarios al tocar cada integrante con distintas bandas, el grupo noruego decidió meterse en los estudios de grabación y probar suerte con un EP de dos rolas grabadas para The Church Within Records durante 2013. Este es el árbol genealógico del que bebe esta promesa nórdica:

Andreas Schafferer se encarga del bajo eléctrico. A pesar por su gusto por el “metal-groove”, él forma parte de la banda de doom psicodélico Spectral Haze, con quienes presentó el disco I.E.V.: Trasmutated nebula remains durante 2014. Su sonido está construido a partir de un clásico bajo Rickenbacker, un cerebro Orange y bafles Ampeg de donde podemos escuchar un amplio bagaje de efectos wah y graves distorsiones.


Oyvind Kvam es el baterista de la banda, además de alternar con Condor y con Mabuse, grupos que se mueven alrededor del trash y death metal. La fuerza y su potencia son mediadas con la lúgubre sobriedad de Purple Hill Witch, pero en ciertos momentos podemos escuchar su kit Tama o Ludwig con toda la capacidad que tiene en sus brazos y piernas.



Las voces y la guitarra eléctrica están a cargo de Kristian Ingvaldsen, quien además de tocar con Purple Hill Witch, es el guitarrista principal de la banda de heavy metal Flight quienes apenas en octubre de 2015 presentaron su álbum debut homónimo con el que están llamando la atención de los amantes del hard rock de los 80 y el NWOBHM. Por si fuera poco, también se integrado como músico invitado para las presentaciones en vivo de Condor junto con Kvam. Su equipo está conformado por sendos amplificadores Marshall y su guitarra Jackson Flying V.


Gracias a la buena recepción que el EP Alchemy tuvo, sumado a su participación como grupo abridor de los finlandeses Lord Vicard a través de sus presentaciones en Europa, el dueño de  The Church Whithin Records, Oliver Richling, animó a la banda a regresar a los estudios para grabar un álbum completo con las rolas que habían montado en los últimos dos años. Fue así que con lo grabado en los Caliban Studios a principios de 2013 y un largo proceso de edición con las voces, Purple Hill Witch logró presentar su disco debut en junio de 2014,  un trabajo a cargo de Erik L. Dudek en la grabación, mezcla y masterización del material.

El concepto

¿Cómo podríamos hablar del concepto de un álbum el cual fue trabajado a partir de las jam sessions? A pesar de lo increíble que parezca, una vez definidas las estructuras musicales que dieron forma a cada canción de la banda, el trío noruego se dio a la tarea de buscar una coherencia a las líricas que acompañaran a sus melodías. Todo gira alrededor del mundo de los sueños, el viaje mental y la búsqueda interna que nos arrastra a un ácido recorrido donde podemos observar misas negras, colisiones estelares y mundos fantásticos sacados de mágicos cuentos infantiles nórdicos.


El poder del fuzz que sirve de puente entre el doom y el stoner nos toma de mano para realizar el despegue hasta un plano astral donde la mente se pierde y termina sin poder diferenciar en la realidad y el mundo onírico. Ya sea en los sueños, en un viaje psicotrópico generado por drogas sintéticas o por el simple hecho de cerrar los ojos, podemos encontrarnos con esa mancha luminosa que nos sumerge en un misterioso universo de perdición. Ésa es la bruja de la colina morada, aquella que con su hechizo nos extravía en lugares desconocidos y obscuros sin salida.

Tras un largo recorrido donde el alma y nuestra mente han sufrido un extraño encierro, la única posibilidad de escape la encontramos en nuestras propias manos. Abrimos los ojos y nuevamente estamos en el mundo real. Sin embargo, ¿cómo podemos saber si de verdad nos hemos escapado de su maldito encantamiento? Cada noche, cada parpadeo y cada viaje se convierte en una duda, en un temor y en un eterno encierro.



Canción por canción

Queen of the hill: Caminando sobre el viejo y retorcido sendero de los magos inmortales para encontrar la tierra de la reina morada, la mujer maldita, la bruja. La última fuente de luz se pierde mientras el camino baja cada vez más. Criaturas eléctricas se observan en el horizonte hasta que se acercan para tomar mi mano para llevarme a través de las sombras a la colina sagrada. El veneno inunda las venas mientras escuchamos su encantamiento maldito. Encerrados en una fría celda de piedra, ahora sé que soy su esclavo por siempre… Un denso bajo entona un riff de aletargado paso. A su tétrica marcha se suman la guitarra haciendo una misma melodía y una batería que marca el ritmo. Hacia la mitad de la rola, la velocidad aumenta en una desenfrenada danza donde un bajo perdido en fuzz y wah se convierte en una delicia. Tras el agitado puente, la melodía regresa a su paso lento, en un recuerdo muy cercano al sonido del clásico “Electric funeral” de Black Sabbath, aunque el efecto del bajo se acerca también al “Dragonaut” de Sleep. Mística lírica que nos hipnotiza con su melodía y la lenta marcha de los instrumentos que nos lleva cada segundo más adentro del lúgubre abismo que se convertirá en nuestra prisión, rendidos a los pies de la obscura mujer.


Astral booze: Amigo, entra y tómate un trago para observar un giro del universo, dale una calada al amanecer de los tiempos. Los planetas se alinean mientras las estrellas nacen y mueren. Agujeros negros desean engullirnos mientras el tiempo pasa a la velocidad de la luz. Este elixir lleva a tu alma a un viaje estelar, hasta que una vez emborrachados astralmente, bailemos hasta la muerte… El ruido comienza a salir de los amplificadores mientras escuchamos acordes muy stoner acompañados de una melodía fuertemente influenciada por el Ozzy Osbourne de sus épocas con Black Sabbath. Desde las profundidades de su sonido, se logran escapar algunos solos de la guitarra de Kristian Ingvaldsen, los cual se encuentra encadenados a su influencia heavy metal, pero que finalmente bajan la intensidad para respetar el “mood” de la rola. El efecto wah-wah en el ácido bajo de Andreas Schafferer es el que logra convertir la canción en un viaje cósmico, pero su fuzz nos lleva al recuerdo de bandas más densas como Electric Wizard (reseña), Uncle Acid & deadbeats (reseña) o hasta Church of Misery (reseña).


The final procession: La marcha fúnebre se encamina hacia la misa negra de una ancestral galaxia a través de un reino de enfermedad. Dentro de una lenta implosión, todos sabemos que no hay regreso una vez atravesada la frontera de la realidad. Todas las iglesias y los templos sagrados se quemarán por siempre en un infernal fuego. Bendecidos por las fuerzas malignas, dejamos atrás el mundo y las mentes sin reposo. Sepultura o agujero negro, no importa el nombre, la maldad se ha postrado sobre nosotros una vez iniciado el ritual  y todo será devorado para dar paso algo nuevo… Acordes de guitarra entonan una lánguida marcha fúnebre que a su paso nos va hipnotizando hasta llevarnos a la perdición. El muro sonoro que logran al combinarse la guitarra y el bajo no pueden tener otro nombre que doom. Una vez en el pozo de la perdición sería muy difícil escapar de él, pero siguiendo los cánones del género, la melodía sube de intensidad en un orgasmo melódico que nos hace explotar la mente. Esta rola fue enviada a Kristian Valbo, baterista de las bandas Obliteration y Spectral Haze, para que realizara la portada del disco, quien captó la esencia del mismo con una sola canción. Al término de la lúgubre rola, de la nada surge una improvisación de bajo que es acompañado por la batería en un obvio tributo a “N.I.B.” de Black Sabbath, obligándonos a comparar a Andreas Schafferer con Geezer Butler.

Karmanjaka: Luego de cruzar las desérticas planicies y pasar a través de la catarata de Karm, podemos observar al malvado Tengil cabalgar sobre su obscuro corcel. El tirano sopla en su mágica trompeta un encantamiento que logra despertar a la dragona Katla, quien termina esparciendo el terror sobre los habitantes de Törnrosdalen. Desde su castillo en Karmanjaka, el temible Tengil hace caer su ira sobre una mística tierra que ahora es bañada en sangre y fuego… Obscuro hard blues que recuerda los orígenes del doom nacido de la lúgubre mente de los eternos Black Sabbath. La distorsión de la guitarra se enfrenta contra un bajo en fuzz que entona la misma melodía. Desde el fondo de los abismos sale un solo de guitarra lleno de electricidad y misticismo que termina ahogado en sí mismo. Densa rola que termina acercándose al profundo stoner de la mítica banda Sleep. La letra de esta rola está basada en el controvertido cuento infantil “Los hermanos Corazón de León”, escrito por la sueca Astrid Lindgren y publicado en 1973 donde se narra la historia de un par de hermanos que llegan a Nangijala, un mundo después de la muerte. Dicho lugar está controlado por un tirano llamado Tengil, quien domina el lugar gracias a su ejército y a una dragona de nombre Katla, la cual es controlada a través de una trompeta mágica. Karmanjaka es un lugar desolado y obscuro de Nangijala donde se encuentra el castillo de Tengil. Katla se encuentra encadenada en una gruta cerca de la catarata de Karm y sólo sale de su encierro cuando Tengil la utiliza para atacar a la gente de Törnrosdalen (El valle de las rosas espinosas) en su intento de conquistar todo Ningijila. El bajista de Purple Hill Witch, Andreas Schafferer, subió a su cuenta de YouTube el audio de la canción acompañado por algunas escenas de la versión fílmica del cuento de Lindgren, la cual fue dirigida por Olle Hellbom en 1976 y que utiliza paisajes de Islandia para representar la lúgubre Karmanjaka.


The landing: Estamos en un viaje hacia lo desconocido, hacia un lugar que ningún hombre ha visto. Mientras los árboles sonríen, nuestra mente comienza a conectar los puntos entre lo correcto y lo erróneo. En este estado, pensamos en todas esas cosas que deseamos decir mientras observamos a la gente a nuestro alrededor. Ante la iluminación que nos deja abandonados, lo único que podemos pedir es comprensión y entendimiento para saber qué es la vida… Con el pedal del fuzz hasta el fondo, el bajo marca la pauta para una melodía ácida que puede hacer agitar las cabezas sin reclamo alguno. Con un sonido que logra una mezcla entre el Sabbath más denso, el Electric Wizard más clarificado y el pago por uso de suelo a Lord Vicar, Purple Hill Witch busca aterrizar sus influencias en una rola que habla sobre el temor de encontrarse con su propia verdad ante un mundo que impone su realidad. Vale la pena resaltar que casi al final de la rola podemos escuchar sobre una tormenta de notas de un furioso bajo se escucha un hermoso solo de la guitarra de Kristian Ingvaldsen, donde podemos descubrir su esencia heavy metalera sobre la densidad doom y la acidez más profunda de la psicodelia que distinguen a la banda.


Aldebaranian voyage (Into the sun): prendemos nuestra mirada al manto estelar y nos encontramos con la hermosa Aldeberán, la estrella más brillante de la constelación de Tauro. El “ojo del sur” nos invita a un paseo cósmico mientras esperamos que la famosa sonda Pioneer 10 llegue a él con su mensaje, aquella placa que dice quiénes somos y dónde nos encontramos… Melodía que originalmente fue pensada como introducción para alguna rola o para la entrada del disco, pero por su extensión, terminó siendo una pieza instrumental completa. Esta rola es una de las tantas improvisaciones que hizo el grupo mientras construía su concepto musical y que nos muestra la forma de trabajo de la banda: algún miembro presenta un riff inicial y sobre él comienza el jam, permitiendo que él mismo tomo su ruta hasta encontrar un feliz destino (tal y como la historia de la sonda Pioneer 10, que tras cumplido su objetivo principal de captar a Jupiter y Neptuno en los años setenta, se dejó que siguiera su camino en dirección a Aldeberán, estrella a la que llegará en 1,690,000 años).

Purple Hill Witch El sendero me lleva hacia abajo, hacia aquel lugar donde puedo observar a un encorvado chamán quien me pide que cierre los ojos y caiga dentro del sueño. El ojo de Orión me habla de malos designios, de malos sentimientos que me rodean por completo. Alejado de la realidad y tras un repentino golpe de gravedad, me encuentro en una colina morada, tendido sobre el lecho de una bruja. Sin embargo, nada ha sido real, todo está en mi cabeza. He logrado despertar, estoy en casa… Las notas se resbalan sobre los mástiles en una danza mística, como un suave viaje que nos lleva a la misteriosa colina que nos han relatado cada una de las canciones del disco. Antes de que cumplan los tres minutos de canción, la banda nos toma de la mano para un fuerte viaje ácido entre clavados solos de guitarra que compiten con un cúmulo de notas distorsionas de un bajo insistente. La batería golpea sin cesar marcando los juegos de la improvisación, en un claro ejemplo de lo que es la banda. El bajo cambia de melodía y todo se sumerge en un pantanoso ritmo donde una tétrica armónica nos da la bienvenida. La guitarra eléctrica toma nuevamente el control y poco a poco bajamos más a las profundidades de un mundo obscuro. Esta épica canción de más de once minutos fue la primera rola hecha por la banda, de la cual tomaron su nombre para bautizar al grupo; pero gracias a su denso sonido y su larga extensión, se decidió utilizarla como espectacular cierre del disco.


Cerremos los ojos y sumerjámonos en los 46 minutos del onírico y cósmico viaje que Purple Hill Witch nos invita a realizar con su álbum debut. Doom, stoner y psicodelia se encuentran en un mágico universo que puede perder a quien decide internarse en sus paisajes sonoros…


miércoles, 25 de noviembre de 2015

Honeymoon Disease : las mujeres suecas saben hacer rock n’ roll


Napalm Records nuevamente dio en el clavo. Apenas en mayo anunciaron con bombo y platillo la firma de una nueva banda a su catálogo, que más allá de la selección de grupos de metal que los has distinguido por varios años, ahora se han dado a la terea de cazar agrupaciones que tienen en su repertorio rolas de sabor vintage que tanto ha funcionado en el mercado europeo y que poco a poco está permeando en los demás continentes. Ahora con ustedes: Hooneymoon Disease.

El grupo nació en Gotemburgo, Suecia, lugar que ha visto a dos de las bandas de retro rock más importantes de la actualidad: Graveyard (reseña) y Horisont (reseña). Teniendo enfrente a referencias tan imponentes, es imposible que los jóvenes no conformen agrupaciones que comiencen a componer su propia música a través por lo establecido por ambos colosos.  Ubicados en esta escena, poco a poco se fueron dando las situaciones para crear a Honeymoon Disease, llegar a los estudios y firmar con una disquera trasnacional de gran importancia en el género.


¿Pero a quién se le puede ocurrir llamarse así? El “síndrome de la luna de miel” es una cistitis o infección urinaria que le da a las mujeres derivado por bacterias compartidas durante la actividad sexual. Sin importar la razón, la banda se bautizó así y comenzó a componer desde finales de 2013 para también empezar a rodar por los escenarios de la mano de los ya establecidos Spiders.


Hooneymoon Disease comenzó como un proyecto entre mujeres. Jenna en las vocales y guiatrra rítmica junto con Anna “Acid” Skogö en la guitarra principal se juntaron para componer rock a partir de su gusto por bandas de hard rock setenteras como Thin Lizzy, Scorpions, Rush, Suzi Quatro y Led Zeppelin. Este par de chicas tatuadas coincidieron con el baterista Björn X. Hörberg con en el que comenzaron a dar forma a las ideas musicales que ya tenían, pero no fue hasta que se incorporó Anders "Admiral" Bergstedt en abril de 2014 cuando el grupo completó la base musical deseada. 


En el momento en que la banda se disponía a entrar a los estudios para grabar su sencillo "Fast love", Björn decide abandonar el grupo. La batería fue grabada por Jens Fuglede y lanzado el single para octubre de 2014. Es en ese momento cuando se integra al grupo Jimi Karlsson, quien había sido baterista de la banda stoner Mamont. "Fast love" funciona en las diferentes plataformas electrónicas, por lo que recibe buenas críticas en los blogs y revistas impresas especializadas, con lo que les da la oportunidad de encontrar mejor cartel en los escenarios, logrando convertirse en abridores de Vidunder (reseña) y tocar con Black Trip.


Para mayo de 2015 se anunció que la banda acaba de firmar con la trasnacional Napalm Records, con la cual distribuirían su álbum debut. Así mismo, Honeymoon Disease ganó espacio en distintos carteles, teniendo la oportunidad de tocar en julio de 2015 en el Festival "Stoned from the underground" que se realiza en Alemania, compartiendo espacio con gente de la talla de Mammoth Mammoth (reseña), Stoned Jesus (reseña), Grrenleaf, Mos Generator, Nick Olivieri, Radio Moscow, Electric Wizard (reseña) y John García (vocalista de Kyuss y Vista Chino reseña). 


Fue así que se anunció que para el 20 de noviembre de 2015 se publicaría el ansiado disco de Honeymoon Disease, The Transcendence,  una colección de 11 cortes infecciosos llenos de rock n´roll donde el recuerdo nos lleva a bandas clásicas setenteras hasta la energía de los legendarios Hellacopters de Nick  "Royale" Andersson. Sin embargo, unas semanas antes de la presentación de la placa, Anders "Admiral" Bergstedt salió de la banda, ocupando su espacio el bajista de bandas como Pan y Dying for Some Action, Nick Hellqvist.


Precisamente del The Transcendence rescatamos el segundo corte promocional, que como fiel a una costumbre que recientemente ha implantado la Napalm Records, se decidió lanzar acompañado de una animación con las letras de la rola: "Gotta move". Adictiva melodía que nos habla de la búsqueda de libertad a costa de todo, y como en este caso, hasta el grado de hacer a un lado a aquella persona con la que se comparte una relación amorosa. 

Hay ocasiones en que el corazón deja de latir, no bombea más y no hay nada qué hacer. Este es el momento de hacer a un lado todo y correr. En el recuerdo quedarán aquellos ojos que dificultaban la respiración, esa electricidad que se sentía en el alma y hasta aquella noche en que se dejaba en trance al ser. Lo que se necesita es escapar, encontrar la satisfacción y aprovechar esta noche para moverse y dejar todo atrás...

"Gotta move" es un hard boogie que fusiona perfectamente el ritmo de Thin Lizzy con la energía de la última etapa de las Runaways cuando Joan Jett y Lita Ford habían tomado el control de la banda. Sin embargo, como buen grupo sueco, se siente la influencia de Graveyard y hasta de los Spiders. El estribilllo simplemente es pegajoso y no deja otro remedio que cantarlo insistentemente. Mientras Jenna nos canta su deseo de correr y abandonar a su pareja, la guitarra de "Acid" juega en un solo sencillo pero de gran sabor. La base rítmica entre las figuras graves de "Admiral" y los geniales golpes de Jimi logran que la canción jamás caiga. 

Sin lugar a dudas, "Gotta move" como el resto de las canciones que componen el The Transcendence, son una colección de melodías que sin problemas se pueden convertir en clásicos instantáneos, gracias a sus letras venenosas que son imposibles de no cantar, a su ritmo adictivo que no da tregua en ningún segundo y a la energía que muestra la banda sobre el escenario. 



lunes, 23 de noviembre de 2015

En versión lunática: Pappo, el amigo ausente del hard blues argentino


"La Manzana" fue un afamado lugar en el Buenos Aires de finales de los años 60, un boliche donde se podía escuchar rock en la Argentina de los gobiernos controlados por la junta militar. En aquel lugar que era administrado por Giuliano Canterini (a quien el mundo del rock conocería como Billy Bond, vocalista y guitarrista de La Pesada del Rock and Roll), muchos jóvenes lograban encontrar un espacio donde la música se convertía en una forma de escapar de la cruel realidad de control y sometimiento. Fue ahí donde se conocieron David Lebón, un multi-instrumentalista que acababa de regresar de los convulsionados Estados Unidos, y Norberto Napolitano, un espectacular guitarrista que había formado parte de la primeras bandas de rock argentino: Manal, Los Abuelos de la Nada y Los Gatos. La semilla que germinaría en una de las bandas más importantes del hard rock en español estaba sembrada: Pappo's Blues.

 El famoso "Carpo" estaba buscado formar su propia banda tras un errante camino por los grupos más importantes en Argentina, fundando en 1970 al Pappo's Blues, una poderosa máquina de rock pesado y hard blues. Bajo el concepto de los power trío de bandas como Cream y Blue Cheer, Pappo reclutó a uno de los mejores bateristas que ha tenido el rock  argentino: Juan Carlos "Black" Amaya. Tras el paso de ambos en La Pesada del Rock and Roll, era necesario conseguir a un virtuoso bajista para terminar con la trinidad que deseaba crear Napolitano. Los azares de la vida llevaron a David Lebón a dejar a un lado la guitarra para convertirse en un poderoso bajero que pudo levantar el muro sonoro que identificaría a Pappo's Blues.


La banda se metió a los estudios a finales de ese 1970 bajo la producción de Jorge Álvarez y Pedro Santiago Pujó para grabar su álbum debut, el cual sería conocido como Vol. 1, un poderoso disco heredero del sonido de las bandas de rock pesado que mezclaban lo más ácido de la psicodelia y el blues electrificado de Chicago, y que a la postre, daría las bases del heavy metal. Contrario a lo que pasó en otros países latinoamericanos, los grupos argentinos tenían en el idioma español el medio perfecto para expresarse, y Pappo's Blues no sería la excepción. 

Se colocaba la aguja del tocadiscos sobre los surcos de la placa y lo primero que se podía escuchar era un riff de guitarra construida por dos acordes seguidos por una escala pentatónica, sencilla explicación técnica que no logra contener la maravillosa explosión de sentimientos que logran erizar la piel. Eso es "Algo ha cambiado", la canción abridora del Vol. 1 que electrifica todos los sentidos gracias a la fuerza impresa sobre un hard blues que habla sobre la necesidad de romper con el pasado para encontrar un nuevo presente, una nueva conciencia entra en el ser, un renacimiento que logre encontrar un verdadero cambio. 


La mágica interpretación de Pappo hecha en este disco lo eleva al término de "leyenda de la guitarra". Con una innegable influencia de gente como B.B. King, Eric Clapton y Jimi Hendrix, su estilo fusiona el clásico blues negro norteamericano con el juego psicodélico de interminables escalas ahogadas en efectos de pedal wah, como si éstas fueran un grupo coral que acompañaran la voz que canta el coro. 

El bajo de "Davies" busca su espacio tras la exhibición de cualidades guitarrísticas del Carpo, creando una base energética que compite directamente contra todo, y que al término de los más de cuatro minutos que dura la rola, logra crear figuras diferentes a la estructura general de la canción para romper con una posible monotonía. Por si fuera poco, podemos escuchar la impresionante fuerza rítmica de "Black" Amaya, una poderosa combinación de tambores y platillos que incesantemente golpean y logran apoderarse de todo aquel que lo escucha. Bajo el juego hipnótico de su bombo, la mente vuela y hace perder el control de cualquier moribunda alma que anhela su trasformación ante un mundo de violencia, represión y odio.



"Algo ha cambiado" es un himno generacional que entona la revolución del ser y la lucha contra el totalitarismo, una búsqueda de la libertad y un quiebre de las cadenas que desean frenar el vuelo. Tomando por la fuerza al idealismo para llevarlo al plano de la realidad, esta gran rola enfrenta a los fantasmas del temor y la violencia para cumplir con un nuevo destino. Este es el mensaje que nos deja el gran Pappo, quien nos abandonó hace diez años tras un desafortunado accidente en motocicleta, pero que en el recuerdo encontramos sus penetrantes frases y el sentimiento de su fascinante forma de tocar la guitarra.



La lengua inglesa se ha convertido en el idioma madre para el rock. Con el nacimiento del género en Estados Unidos y su crecimiento en Inglaterra, esta música ha utilizado el idioma de Shakespeare y Poe en su forma de expresión fundamental. Bandas de todas las latitudes del planeta ha compuesto en dicha lengua, y obviamente, han realizado "covers" cantando la rola como fue hecha originalmente. Sin embargo, existen pocas bandas anglosajonas que han volteado su mirada hacia lo hecho en Latinoamérica, y menos aún, las que se han decidido a interpretar alguna de sus melodías... quizá sean contadas con los dedos de las manos la que se han atrevido a cantar en español.

Tras su partida, se han realizado innumerables homenajes al Carpo. Argentina ha llorado una vez más tras la partida de otro de sus ídolos. Sin embargo, quizá uno de los tributos más sorprendentes es el que le realizó hace algunos años Clutch, banda norteamericana de hard rock que se ha hecho de un lugar muy importante en la escena "stoner". Para la conformación del noveno disco del grupo, el Strange cousins from the west de julio de 2009, Clutch realizó un espectacular cover a "Algo ha cambiado" del primer álbum de Pappo's Blues.


¿Cuáles serían las razones por las que la banda originaria de Maryland, Estados Unidos se animaría a realizar su versión a este clásico del rock argentino? En una entrevista, el vocalista de Clutch, Neil Fallon explicó que un par de años antes de la grabación del Strange cousins from the west se encontró con la discografía de Pappo's Blues, resultándole sorprendente no haberlos escuchado con anterioridad. Dentro de la pléyade de bandas que los medios han encapsulado en el renegado y controvertido término de "rock stoner", Fallon confiesa que todos los grupos que se encuentran bajo el yugo de este concepto no pueden negar la influencia en su música por el hard rock de los años setenta y la recuperación de los ideales de libertad, la cual es combinada con la energía del nuevo siglo. Muchas de esas bandas han sido injustamente olvidadas por el paso de los años, pero gracias a la fiebre "revival" se ha logrado sacar del baúl de los recuerdos a muchas de ellas... este es el caso de Pappo's Blues. Si muchas bandas están recuperando a Cactus, a Pentagram, a Sir Lord Baltimore, ¿por qué no hacerlo con la banda de Norberto Napolitano?

El español ha sido un idioma muy cercano a Clutch: podemos escuchar algunas frases sueltas en sus canciones (recordemos el famoso estribillo de "Electric worry" de su disco de 2007: bang bang bang... vámonos, vámonos); el tour manager de la banda es mexicano y la madre de Jean- Paul Gaster (baterista del grupo) es uruguaya. Aunque no puede hablarlo de manera fluida, Fallon escucha constantemente el español, lo que provoca que se integre en las melodías de Clutch de manera "natural". 

La versión que hace Clutch a "Algo ha cambiado" transforma el original hard blues de la rola original en un energético hard rock que un sonido se respeta el pedal wah de la guitarra de Pappo, pero que logra "actualizar" el sonido gracias al trabajo que imprime en los estudios de grabación el productor James Robbins: reflejar lo que hace la banda cuando toca en vivo, evitando al máximo el uso de procesadores de sonido y manteniendo lo más "analógico" posible los instrumentos. Clutch no es una banda "revival", por lo que ha diferencia de otros grupos que utilizan amplificadores de bulbos de los años setenta, los norteamericanos se ubican en su tiempo y sólo se dedican a interpretar su música con lo que tienen a la mano en la actualidad, recuperando únicamente el sentimiento plasmado por las bandas que ellos admiran.

La guitarra de Tim Sult busca imitar todas las figuras que plasmó en la grabación original el Carpo, pero al final del día termina imprimiéndole su sello. El bajo de Dan Maines y la batería de Jean-Paul Gaster no compiten por un espacio como lo hecho por "Davies" y "Black" Amaya con el Pappo's Blues. Esto provoca que cada instrumento se escuche "en su lugar", como si desde su espacio expresara sólo lo necesario, de manera pulcra y sin lucimientos. Contrario a lo que podría esperar, la versión de Clutch resulta una poderosa canción que presenta al mercado anglosajón un himno latinoamericano, un distorsionado juego de guitarras que permite disfrutar con claridad las ideas del power trío argentino con la intensión de no perder el más mínimo detalle de la canción original.


El recuerdo por uno de los mejores guitarrista que ha tenido el rock en español nos hace sentir nostalgia, tristeza y deseo por escuchar a nuevos músicos de su innegable calidad, sin embargo, al escuchar el tributo que le hace una banda consagrada como Clutch, nos despierta el orgullo por tener un himno tan mágico y trascendental entonado en nuestro idioma. Norberto "Pappo" Napolitano ha traspasado las barreras del idioma, donde su rock logró tocar el corazón de otros seres humanos gracias a su sensibilidad y su fuerza interpretativa. 


viernes, 20 de noviembre de 2015

Seedy Jeezus : a echar a volar las barbas


Una incesante y cortante guitarra decorada con fuzz nos marca el ritmo. Los pies se mueven y se entona la melodía. Inevitablemente cantamos el riff en un contagioso "nah nah" al término de cada línea de la estrofa. La infección del veneno melódico corre por nuestras venas gracias a ese sabor a boogie psicodélico y stoner que nos invita a dejar el piso y elevarnos hasta el cosmos. Desde Melbourne, Australia para ustedes: Seedy Jeezus.

Acordes de acelerada velocidad que agitan el cuerpo a través de una descarga eléctrica que enferma a quien las escucha. El recuerdo de antiguas bandas llegan a la mente mientras se mezclan con sonidos más actuales: Blue Cheer, MC5, Grand Funk Railroad, Black Sabbath y Cream se encuentran con Queens of the Stone Age, The Black Keys y sus compatriotas Jackson Firebird (reseña). Salvajes notas nos golpean directamente al rostro en un enfrentamiento de instrumentos que los cánones de un power trío imponen.

Foto original por Barry Takes Photos

Mark Sibson en la batería, Paul Crick en el bajo y Lex Waterreus en la voz y guitarra. Un trío de barbudos que asaltan nuestra atención con ritmos contagiosos y calidad interpretativa espectacular. Integrados desde 2010, fue hasta marzo de 2015 cuando publicaron su álbum debut por medio de las disqueras Blown Music y Lay Bare Recordings, grabado en los estudios The Tote en su natal Australia y que fue supervisado sonoramente en los Estados Unidos en los HeavyHead Recording por Tony Reed, guitarrista de Mos Generator y Stone Axe, a quien respalda su trabajo de masterización y producción de bandas como Saint Vitus, Witch Charmer, Desert Suns (reseña) y recientemente Moon Curse. 


En esta ocasión compartimos "Universal Overdrive", un infeccioso boogie de guitarra y bajo con sabor fuzz que busca envolvernos para dejar este plano de la realidad y arrastrarnos a un viaje astral lleno de luces, estrellas y millones de soles entrellándose entre sí. La batería golpea insistente, el bajo dispara agresivas figuras sin control y la guitarra entona acordes llenos de fuerza y magia hasta que logra hacernos salir de la atmósfera terrestre para presenciar el espectáculo del universo. Fuerte viaje que lleva en sus venas los pasajes más pesados de la psicodelia de Jimi Hendrix y la acidez de rock stoner y desértico versión California.


Por si fuera poco, la banda se acompaña de un fuerte dispositivo gráfico en manos del artista conocido como Mr. Frumpy, quien es conocido por trabajar en algunos proyectos visuales como Mos Generator. Así es como podemos ver como mascota del grupo a un sórdido mesías con su báculo en la mano, animaciones psicodélicas para cada rola del álbum, mujeres sensuales y carteles llenos de color que terminan con la frase "Seedy Jeezus loves you!"


Poderosa y ácida banda que ha ganado su reputación con sus incendiarias presentaciones, lo que les ha llevado a alternar con gente de la talla de Earthless, Freedom Hawk, Mammoth Mammoth y los propios Mos Generator. Esta es la nueva y potente máquina australiana, la cual se le augura un gran futuro si guarda sus pasos como lo han hecho hasta el día de hoy...



martes, 17 de noviembre de 2015

Iron Void : música, guerra y otras cosas


El deseo de poder, control y posesión son inherentes al hombre desde que es hombre. Al buscar imponerse sobre otros, el ser humano aplica dolor, violencia y sufrimiento sin remordimiento.  El odio disfrazado de orgullo. El diálogo se rompe y la única salida que queda para terminar con las diferencias es la pelea. Reducidos a ideales patrióticos, religiosos  o ideológicos, los individuos se organizan para el ataque, que sin miramientos, lanzan sobre al que han llamado "enemigo" para buscar su derrota, su exterminio, su muerte. 

Para su primer disco de estudio, la banda británica Iron Void dota de personalidad a la guerra y la hace hablar en primera persona. Siendo una banda de doom, abordar a la muerte desde cualquier perspectiva será fundamental para su estilo, y aquí no es la excepción. Herederos de bandas clásicas del género como Black Sabbath, Witchfinder General, Saint Vitus y Pentagram,  este trío originario de West Yorkshire, Inglaterra se presenta ante nosotros con una imponente mujer desnuda en la portada de su placa y una colección de canciones que eran mover la cabeza mientras escuchamos historias obscuras y densas.


"I am war" es una rola donde las guitarras entonan un fuerte riff que cabalga junto con el caballo rojo del Apocalipsis en una alocada carrera para quitar la paz entre los hombres. El bajo y la batería mantienen el ritmo hasta conformar un muro sonoro que dotan de solidez a la melodía. Algunos arreglos de pedal wah y un solo de guitarra que logra darle mayor intensidad a una canción que narra los horrores que produce la guerra, aquel sangriento acto que siempre ha acompañado a la humanidad desde su nacimiento. 

"Marchando a través de los siglos, haciendo olvidar lo que es la libertad mientras se derrama sangre inocente. En búsqueda de la victoria final, el miedo se convierte en lujuria. Destruyendo al enemigo se impone el poder de la muerte. La fragilidad de la paz de siente cuando los niños comienzan a llorar. ¿Acaso no hemos aprendido las duras lecciones del pasado? ¿Acaso los hijos del viejo dios Marte siguen deseando ser los héroes? Este es el destino del hombre y este su epitafio: encontrará su final a través de la guerra..."


Iron Void fue una banda originalmente conformada como un cuarteto en 1998, pero que tuvieron una efímera vida al desintegrarse en el año 2000 y no haber grabado ningún disco. Fue en 2008 que su bajista, Jonathan "Sealey" Seale, reformó a la banda junto con el baterista original, Damien "Diz" Park.Para completar el sonido del grupo, Sealey reclutó a Steve Wilson, su ex-compañero en su banda anterior So Mortal Be. Tras varios años de construirse un nombre propio dentro el doom inglés, Iron Void grabaron dos EP's y un disco en vivo, siendo hasta junio de 2014 que publicaron su primer placa entera de estudio. 

Iron Void es un disco producido ymezclado por Matt Richardson, quien es conocido en el mundo de la música por ser el guitarrista y vocalista de la banda de sludge Bastard of the Skies. La placa fue grabada en el Fall Stack Studio de Great Harwood, Inglaterra durante los meses de abril, mayo y junio de 2013. Por si fuera poco, el álbum fue masterizado por James Plotkin, el cual ha trabajado en los discos de Egypt (reseña), en el album en vivo de Saint Vitus de 2012 y el imponente Time to die de Electric Wizard (reseña). Únicamente 666 copias se publicaron de la placa a través de la marca alemana Barbarian Wrath, por lo que su promoción quedó reducida a los medios electrónicos, tratando de convertir al Iron Void en un disco de culto; situación que se logró al presentar una portada hecha por la artista gráfica Goatess Doomwych, chica que ha trabajado durante varios años realizando logos para varias bandas de doom (Bleach Eater, From Beyond, Misty Grey o Vampyromorpha, entre otros).


Las redes sociales se ahogan entre imágenes de cuerpos desmembrados, banderas pintan las fotos de perfil de Facebook en una batalla ideológica disfrazada de comprensión y molestia ante el atacante en turno, los noticieros nos hablan de miles de refugiados que huyen  de sus hogares mientras que centenares de civiles fallecen bajo un intenso bombardeo dirigido desde una computadora desde otro continente. La guerra no es nueva ni más cruel, tan solo los medios de comunicación nos acercan más a sus sabidos horrores y hacen temblar nuestro concepto de paz y tranquilidad. La ambición humana no descansará jamás, por lo que el motor de la lucha y la muerte no dejará de alimentar la pesadilla que acabará con toda la humanidad.





viernes, 13 de noviembre de 2015

Out of the Earth: viviendo como si no hubiera mañana


Cuando hablamos de Grecia nos vienen a la mente muchas cosas: un país del Mediterráneo, una importante civilización antigua, una nación con una gran deuda económica que sacudió la Unión Europea y las bolsas de valores de todo el mundo en los últimos años. Filosofía, Ciencia, Democracia y Reflexión. Sin embargo, cuando volteamos hacia su horizonte artístico, encontramos aquel lugar donde se concibieron las siete bellas artes y se cultiva el valor estético. La música no es la excepción, y dentro de gran explosión rockera que ha vivido Europa en lo que va del presente siglo, la república helénica no se ha quedado atrás.

Si penetramos las arenas del internet para buscar el rock griego, fácilmente podremos quedar atrapados en él. No sería exagerado hablar de una escena, que a pesar de su situación económica y social, se ha mantenido constante en cuanto la formación de bandas nuevas como en la publicación de materiales, la mayoría de ellos de manera independiente (por no decir propia, casera y autodidacta). Gracias a las redes tendidas en los medios electrónicos, el mundo ha tenido la posibilidad de acercarse al rock griego, y además, saber que existe un mercado importante ahí para que las bandas de otros países se animen a tocar.


Dentro del espectro creado alrededor del hard rock, psicodelia, rock desértico y stoner podemos mencionar a gente como 1000mods (reseña), Planet of Zeus, Nightstalker, Lord 13 (reseña) y  Lizardia entre otros más. En este contexto musical nos hemos encontrado con Out of the Earth, un power trío de una pequeña ciudad helénica que mezcla el rock stoner, el hard blues y el grunge en su álbum debut que logra fijar nuevamente la mirada en Grecia.

¿Pero quién carajos son estos tipos?

Lamía es una pequeña ciudad ubicada en la zona central de Grecia. Por su ubicación estratégica dentro del Golfo de Malia, esta antigua localidad fue punto importante dentro del proceso histórico de la nación helénica. Este lugar sufrió diversas invasiones, las cuales influyeron hasta en su nombre: romanos, francos, aragoneses, otomanos. Finalmente, ese espacio retomó su nombre original, del cual se ha debatido su origen.


Quizá la razón más cercana a la realidad sea que este lugar haya tomado su nombre de Lamia, aquel ser mitológico enraizado en el folclore europeo. Siendo hija de Poseidón, dios de los mares, Lamia encontró el amor con Zeus; pero por los atemorizantes celos de Hera, fue transformada en monstruo mientras sus hijos fueron asesinados. Ahora la tradición occidental dice que las “lamias” son seres seductores que asusta a los niños o, en una versión moderna, podrían ser comparadas con las vampiresas.

Más allá de las etimologías, Lamía y sus alrededores son más conocidos por una de las batallas que acontecieron ahí, aquella en la que el rey espartano Leónidas y sus 300 guerreros lucharon para detener la invasión persa comandada por el rey Jerjes. Esta historia se hizo muy conocida gracias a la película realizada por Zack Snyder, haciendo del dominio público esta leyenda de valentía, coraje y patriotismo. La batalla de las Termópilas es una muestra de orgullo y resistencia ante la amenaza, el engaño y lo irremediable.


Bajo este ambiente de historia y cultura nace Out of the Earth, una banda que imprime el sentir de unos jóvenes griegos que buscan a través de su música expresar los valores de su pueblo y mezclarlos con el lenguaje universal del rock. Fuerza, coraje y potencia se hacen sentir a cada nota mientras sacuden el alma de todo aquel que los escucha, logrando así su objetivo: transportar muestro cuerpo y nuestra mente fuera de los confines de este planeta.

Out of Earth está conformado por Thanos Vlachos, un guitarrista de barba cana y gran calidad que llena su sonido con distorsiones rasposas nacidas de su amplificador Orange, efectos wah que juegan con la imaginación y figuras que van más allá de las fronteras que podrían delimitar sus melodías. A pesar de la magia que sus dedos postran en cada nota, la atención no se centra en ello. Cuando se escuchan las primeras frases del track de apertura de su disco, nuestro recuerdo noventero se engancha en aquellas bandas grunge que Seattle acogió en aquella movida que volvió a recuperar al rock de la debacle ochentera. Thanos es el punto de encuentro entre el Chris Cornell de los discos clásicos de Soundgarden y el Eddie Vedder de las canciones más altas y agitadas de Pearl Jam.


El bajo eléctrico se encuentra a cargo de Stelios, quien en búsqueda de complementar la máquina sonora que es Thanos, logra imprimir en su instrumento profundidad, fuerza y certeza. En algunos momentos podemos sentir cómo sus notas se derriten bajo los influjos del fuzz, logrando que el recuerdo del rock desértico y su derivación stoner salga a flote.


Finalmente encontramos a Marios Papapavlou en la poderosa batería, una percusión que logra dotar de energía y ritmo a la pared sonora que logra la dupla Thanos-Stelios. La larga cabellera se suelta y se agita a cada golpe que se asienta sobre los tambores.


Gracias al sonido que han construido como power trio, Out of the Earth ha logrado alternar en los escenarios griegos con gente de la talla de Nightstalker, 1000Mods y Beggars; y por si fuera poco, grabar con sus propios recursos su álbum debut, una placa que requiere ser escuchada, disfrutada y repasada nuevamente.

El concepto

El primer disco de Out of Earth fue grabado de manera directa en los estudios Echokipos de Lamía, Grecia y publicado en agosto de 2015. La fuerza y el coraje que respiran a cada nota, a cada golpe y a cada instante. Con las voces trabajadas en el propio departamento del guitarrista de la banda, podemos escuchar a un grupo de rock con gran calidad que su potencia está en interpretación tomando como base las estructuras melódicas  que beben directamente del hard, rock, el blues, el rock desértico y del grunge.

Para que pudiera tener la calidad necesaria para salir a la venta, el grupo envió sus cintas para que fueran mezcladas y masterizadas a Thanasis Papaeftimiou. Redondeando la fuerza bruta de la banda que tienen tocando en vivo, este álbum debut nos muestra un pedazo del alma griega, aquella que no se deja vencer por nada y ante nadie.


Out of the Earth cumple la frase clásica del rey Leónidas de Molon labe (“Ven y tómalas”, expresión hecha por el guerrero persa ante la solicitud hecha por el ejército enemigo de entregar sus armas). Canción a canción escuchamos una lucha encarnizada por recuperar y mantener al yo contra todo, ya sea contra los sentimientos, la sociedad, la suerte, los deseos insanos y los placeres mundanos.

Un mundo lleno de incertidumbres se postra sobre el ser humano desprotegido ante las decisiones de los dioses y echado a su suerte. Lamias seductoras tientan al hombre desvalido para que finalmente muestren sus verdaderas y aterradoras intenciones. Personas encerradas en su moral lanzan miradas de repruebo y emiten juicios sumarios para reprimir a cualquiera que salga de la línea ética. ¿Dónde queda la individualidad del ser ante un círculo de circunstancias ajenas a su albedrío?


Este disco habla de la recuperación del ser como individualidad. Al intentar retomar su dominio propio, las consecuencias derivadas por sus decisiones serán únicamente suyas. Placeres, ideas, experiencias y sufrimientos serán completamente responsabilidad de quien las viva. No hay mañana, sólo existe el día de hoy.

Canción por canción

Need: Necesito algo que agite mi mundo y lo necesito ahora. El precio es alto para lograrlo y la suerte se ha alejado. Buena comida, hermosas mujeres y abundante bebida es lo que requiero. En bancarrota y hecho un desastre, será mejor seguir cantando esta tonada… La guitarra marca un riff de buen ritmo que juega sobre escalas en sus cuerdas. Entre la fortaleza de un robusto bajo y la batería completa la fuerza necesaria para hacer de esta canción una plegaria. Muy cercana al color de Eddie Vedder, la potente voz de Thanos expresa su anhelo con intensidad, pero cuando entra la guitarra haciendo su solo, la melodía se convierte en una necesidad. Al contrario de lo que podría esperarse de la rola por las figuras que se escuchan, su estructura termina siendo un hard blues “ad hoc” a su letra.

Out of the Earth: Quiero hacerte mía aquí y ahora. Besar, tocar, chupar y lamer. Quiero comerte pulgada a pulgada. Estoy saliendo de la Tierra y estoy tan excitado… Bajo un riff de guitarra, que a pesar de surgir obscuramente de los arreglos de guitarra de Tony Iommi de Black Sabbath, la velocidad nos hace cambiar la perspectiva. En esta rola, Thanos nos recuerda al Chris Cornell de los primeros discos de Soundgarden gracias a su fuerza, a las sílabas alargadas para reflejar intensidad y a la forma de entonar la melodía. Una letra llena de referencias sexuales que hacen de la rola una delicia. Un solo de guitarra ahogado en pedal wah nos despega de la tierra hacia la estratósfera, buscando en sí mismo cumplir el nombre de la canción, del álbum y de la propia banda.


Sinewave: Palabras dichas con anterioridad y ceños fruncidos se convierten en puñaladas en el corazón. La mente y el alma se ahogan en momentos agridulces, ya que la vida es como una onda: cuando estás en la cima de la cresta te encuentras fuerte, pero cuando estás hasta abajo del valle eres tan débil que no habrá lugar para esconderse de sí mismo. No hay razón para sentir arrepentimiento, lo hecho y hecho está y se ha ido. Así es la vida y ahora es momento de seguir adelante…. Un feedback nos trae a la mente una onda sonora que sube y baja hasta que las cuerdas dejan de vibrar. Los instrumentos rompen el plano y un blues en toda la extensión de la palabra nos sorprende La guitarra se desbarata mientras marca cada uno de sus acordes, dejando las notas sueltas al final de cada línea para que estas nos atrapen en su sentimiento. Thanos hacer explotar su guitarra con una colección de figuras que conforman el solo, hasta que con un nuevo feedback, el ritmo se agita y escuchamos un hard rock que nos trae a la memoria alguna melodía setentera y, apurados un poco, hasta de los primeros intentos del doom y heavy metal. Vale la pena resaltar como el bajo eléctrico de Stelios satura las bocinas mientras no deja de entonar la melodía final.

Mother nature: Gente feliz corre por aquí y por allá sin ninguna carga en sus corazones. Hermosas mujeres bailan por todos lados mientras en el aire se puede respirar la música y la naturaleza. Flores en el cabello y cuerpos desnudos se lanzan a la construcción de un nuevo mundo. Estos son los hijos de la Madre Naturaleza… Los acordes de la guitarra marcan un ritmo desértico que nos pone en la carretera y nos obliga a revisar el panorama a nuestro alrededor. Con una voz muy cercana a Eddie Vedder, escuchamos una letra totalmente sacada de la época hippie y el verano del amor de la Costa Oeste, aunque las guitarras distorsionadas nos sacuden y nos enfrentan con los ritmos nacidos en el desierto californiano. Como referente directo del final de los años sesenta, una guitarra psicodélica con pedal wah nos regala un mágico solo.


All mine: Un beso, un abrazo y un anzuelo. La única forma de salvarse es teniendo a aquella fresca flor de primavera. Totalmente prendido de la hermosa mujer, el hombre se siente como un rey cuando ella es totalmente suya… Blues de notas agresivas que marchan imponentes y seguras. Paso a paso va acechando a su presa hasta que la toma en sus brazos y la hace suya cuando llega al final de cada estrofa. El pie aprieta el pedal wah y un sentido solo de guitarra nacido de la más clásica escuela se deja escuchar insistente.

My way: Las miradas recaen sobre el extraño. Su forma de llevar su vida es mal vista, como si se tratara de un extraterrestre. Nunca estarán satisfechos porque siempre estarán pidiendo más. Nadie es perfecto, ¿pero cuándo tendremos la capacidad de entenderlo y dejar a los demás en paz con sus vidas?... Un bajo lento entona una melodía densa y aletargada, otorgándole un respiro a la velocidad que llevaba la placa. La guitarra sube la intensidad con feroces rasgueos distorsionados, logrando que la canción se impregne de coraje. Cuando Thanos toma su guitarra y comienza alguno solo, es muy difícil frenarlo gracias al sentimiento que fluye en cada figura. Hacia el final de la rola, la guitarra logra hacernos salir de la tierra al encerrarse en una nota insistente que entra en una burbuja por medio del pedal wah y que jamás saldrá de ella.


Last day: Viviendo cada día como si no hubiera mañana. Aburridos de disculpas y pretextos, mejor esperamos que se cierren las bocas y que las opiniones se vayan al carajo. Será mejor vivir a nuestra manera, a lo mejor, este día sea el último… Con un ritmo grunge nacido directamente de Seattle, esta rola enarbola la bandera posmodernista del “vive ahora y no dejes nada para mañana”. Como si se tratara de una rola de Pearl Jam, Out of the Earth se agita con un rock garage de solo de guitarra ahogado en wah y desenfadada actitud.

Crave: Algo extraño está pasando, como si todas las memorias regresaran y nos golpearan a la cara. Amor y odio terminan siendo diferentes caras de una misma moneda, abandonando al hombre sin saber qué debe sentir. Sólo queda el anhelo de que algún día conozcamos la respuesta correcta…Un guitarra muy funky comienza con su ritmo cortante, mientras un bajo la persigue en una agitada melodía que recuerda a Audioslave, que al entrar la voz de Thanos, el recuerdo por la banda conformada por los ex-integrantes de Rage Against the Machine y Chris Cornell es completo. El juego en la batería de Marios rompe con todo lo escuchado en el resto del disco, ya que termina compitiendo con sus golpes contra el muro sonoro de Thanos y Stelios. Una excelente rola para cerrar el disco, una explosión que logra volar por los aires todo lo que se encuentre a su paso.




Este es el álbum debut de los griegos Out of the Earth, 44 minutos de excelente rock que nos muestra lo que está sucediendo en Grecia. Este es el momento en que aquellos sonidos construidos por el rock están conformando una escena muy importante más allá de lo que podríamos imaginar. Hard blues, stoner y grunge para gozarlo a todo volumen…