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viernes, 31 de julio de 2015

“Voyage” de The Vintage Caravan: un fuerte viaje ácido desde el ártico hasta el cosmos.


Desde hacía algunos años, ya sea en medios especializados o en aquellos blogs que inundan la red, una banda de Islandia estaba haciendo mucho ruido. Las recomendaciones eran inevitables y la búsqueda de su música comenzaba a ser obligatoria para aquellos que gustan del hard rock con reminiscencias de lo hecho en los años 70. Así fue como nos encontramos con The Vintage Caravan, un power trio que  a fuerza de sus energéticas presentaciones y a su calidad musical se ha ganado un espacio en el cada día más competitivo mundo del rock con sabor retro.

Originarios de Álftanes, una pequeña población  ubicada en la bahía humeante de fuentes termales y geisers donde también está la capital Reikiavik, este trío de muchachos comenzaron a tocar hasta que la necesidad de expresar sus propias ideas se dieron a la tarea de escribir su propia música. Con dos producciones hechas a través de Sena, un sello discográfico local, The Vintage Caravan se dieron a conocer en su local Islandia y comenzaron a ser escuchados en otras partes de Europa; pero no fue hasta que los firmó Nuclear Blast en 2014, el grupo logró despegar y ha ser conocidos en otras partes del mundo.

Y gracias precisamente a esta firma, tenemos en nuestras manos la redición del segundo disco de The Vintage Caravan, una obra de potencia musical y grandes letras que invitan a un viaje ácido con un rock pesado del que presumen otras bandas y que al final terminan careciendo. Nos subimos a una antigua carroza que es arrastrada por un par de osos polares para comenzar un fuerte viaje a través del cosmos y la mente de un tercio de chicos que buscan divertirse y hacer excelente música.

¿Pero quién carajos son estos tipos?

Uno podría pensar que estar en una pequeña población dentro de una enorme bahía de una remota isla volcánica podría ser factor para estar alejados del mundo. Sin embargo, un par de adolescentes se encontraron este extraño lugar de lava petrificada y frío constante para conocer música y comenzar a componer. Óskar Logi Águstsson y Gudjón Reynisson coincidieron en la escuela y descubrieron en el rock un punto de encuentro que logró despertar sus anhelos de tocar y de llenar auditorios. Tras cuatro años de aprendizajes y trabajo arduo, lograron publicar The Vintage Caravan en 2011, lo que les aseguró difusión en su país y mayores compromisos con su proyecto.


Óskar es un frontman en toda la extensión de la palabra. Además de componer las líricas de todas las canciones de la banda, él es el guitarrista y el vocalista. Muchacho de largo y lacio cabello con gran carisma en el escenario, quien termina bailando en el escenario emulando a Mark Farner de Grand Funk Railroad, pero que su forma melódica recuerda a Ian Guillan de Deep Purple. Armado con una Gibson Les Paul, Óskar inunda el escenario de riffs y notas que demuestran su calidad interpretativa, pero quizá lo que destaque más sea su fértil imaginación para crear atmósferas melódicas acompañadas de mágicas líricas.

Como compañero en este viaje, Gudjón sirve de soporte, de fuente de poder y de empuje. Baterista de gran fuerza y figuras originales que beben directamente del hard rock y el progresivo de los años setenteros. En contraste a su cara de niño, Gudjón llena el escenario de tambores y ritmos que han logrado llamar la atención de diferentes bandas enamoradas del sonido vintage. Remates, acompañamientos y juegos que complementan el universo paralelo de Óskar.


No fue hasta 2012 y buscando alguien que pudiera redondear el concepto de la banda, que Óskar y Gudjón decidieron cambiar de base de operaciones a Reikiavik, preparar su segundo disco y cambiar de bajista. Así fue que encontraron a Alexander Örn Númason, chico citadino que traía en sus venas la fuerza metalera y que en The Vintage Caravan tiene la oportunidad de explotar. Y la verdad es que Alex no se contenta con ser sólo un apoyo melódico de Óskar, sino tiene la capacidad de crear sus propias figuras hasta abrir un espacio para hacer solos y lucirse en el escenario.



Estos son los miembros de The Vintage Caravan que grabaron el Voyage en 2012, y que tras dos años de presentaciones y giras, lograron llamar la atención de los ejecutivos de Nuclear Blast para obtener mayor promoción, una reedición de este disco y la posibilidad de entrar nuevamente a los estudios de grabación.

El concepto

The Vintage Caravan es un trío de jóvenes, que apenas con 18 años, entraron  a los Studio Reflex para grabar su segundo disco, el primero en estudios profesionales y con el reto de forjar un sonido propio como banda al incorporar a un nuevo bajista. Con la supervisión técnica, producción y mezcla de Flexi, la banda arrancó su Voyage, disco que literalmente los elevó hasta las estrellas, más allá de las referencias oníricas y la acidez de sus letras.


Fue así que Óskar Logi Águstsson se apresuró a componer líricas con una idea muy fija en su mente: describir qué es lo que pasa por el interior de un joven músico que desea hacer un paseo por su mente a través de drogas alucinógenas, con la intención de encontrarse a sí mismo y experimentar nuevas sensaciones que lo transporte a otros universos. Expandiendo las posibilidades, Óskar no sólo lograría escribir un mundo nuevo, sino que podría hacer crecer su música hacia nuevos horizontes; encontrando en Alexander Örn Númason, un aliado que lograría empujar sus conceptos musicales hacia la potencia del hard rock de los setentas, donde el duelo y la improvisación logran revestir las psicotrópicas líricas.

La placa quedó limitada a una promoción dentro de Islandia, pero gracias a su difusión en los medios electrónicos, el disco llegó a los oídos de los ejecutivos de Nuclear Blast, que tras la búsqueda de nuevos valores en Europa donde encontraron a bandas como Kadavar o Blues Pills, inmediatamente les ofrecieron un contrato. Fue así que en 2014 tomaron la decisión de difundir al grupo en Estados Unidos y el resto de Europa con el Voyage, pero en una reedición que cambiara el orden de las canciones y como agregado extra, un bonus track.

De esta manera, Voyage se convierte en un anhelo, en el ansia del músico por encontrarse así mismo para ofrecer algo a los demás, lo que lo obliga a abandonarlo todo: casa, amigos, amores y lugares. Una apuesta fuerte para construir al ser, pero que al final del paseo, sólo puede quedar algo: la música.

Voyage no sólo es un paseo por el subconsciente, en una aventura por los arriesgados deseos de la juventud, que sin freno y reparo, se avienta hacia el abismo de lo desconocido tomando como referencia el único punto fijo que se tiene a la mano: los gustos, las aficiones y los deseos. Así que no será una sorpresa que en esta trayectoria nos encontremos como punto de inicio a Led Zeppelin, a The Jimi Hendrix Experience, a King Crimson, a YES, a Black Sabbath o a Cream. Pasajes líricos, efectos sonoros, riffs de guitarra, improvisaciones y atmósferas ya asimiladas para despegar hacia un nuevo universo personal que abre sus puertas a todas las posibilidades. Eso es Voyage: un sendero que mira hacia las estrellas pero que no olvida la tierra, una trayectoria por el hard rock clásico pero que busca su propio estilo para expresarse, un camino lleno de posibilidades pero que tiene sus riesgos y dificultades.


Canción por canción

Craving: Con la cabeza en la almohada y los ojos cerrados, los sueños llegan a la mente y los anhelos se palpan. Se desea tener sus labios, su dulce voz y su amor. ¿Qué es lo queremos tener a nuestro alcance? Esta es una metáfora que mezcla el deseo sexual con el ansiado estrellato: “Estaremos geniales juntos, como rock y cuero”… Notas fuertes que suben una pendiente para alcanzar el firmamento. Las líricas se recitan tras dejar las notas sueltas, recordando la forma de “narrar” la letra de Óskar como lo hacía el mismísimo Ian Guillan de Deep Purple. Los remates de batería nunca se detienen, logrando el lucimiento de Gudjón y sus capacidades como baterista. Las escalas pentatónicas que suben insistentemente sobre las estrofas nos llevan directamente al recuerdo del riff final de Chindren on the grave de Black Sabbath o las figuras de los solos de guitarra de Mark Farner de Grand Funk Railroad. El agitado cambio del puente logra que la rola termine explotando en un espectacular solo de guitarra lleno de wah. Gran rola abridora del disco.


Let me be: Todos requerimos un momento para estar a solas, un momento para uno mismo y dejar el mundo atrás. Todo lo que se necesita para estar bien es tener la guitarra colgada en el hombro y dejar que las cosas pasen por sí solas… En palabras de Alexander, ésta es una de esas canciones en que necesitas estar listo para tocarla o si no olvidarla por completo. Rola de gran poder a través de sus remates de batería, un bajo lleno de fuzz y energéticas figuras de guitarra, la cual logra resumir en su solo los tres pilares del hard rock inglés: un riff basado en Tony Iommi de Black Sabbath, velocidad y cambios de melodía al estilo de Jimmy Page Led Zeppelin, e ingeniosas figuras y efectos sonoros como los de Ritchie Blackmore de Deep Purple.


Do you remember: La estrella de rock se da un momento de tranquilidad y voltea a su pasado. Aquellos días de los acetatos de Simon and Garfunkel en el tocadiscos, flores en las paredes y de tardes enteras en casa se han quedado atrás. Los recuerdos se agolpan en la memoria, la distancia es enorme y ahora las miradas están puestas hacia el futuro… Baladita con sabor a pop setentero al estilo de bandas como Bread o America en su estrofa, pero con un tufo a rolita noventera a la forma de Creed. Las notas del solo de guitarra fluyen sobre sí mismas, lo que la convierte en un puente entre el pasado y el presente, siendo coincidente con el concepto del disco. Una ligera guitarra electroacústica  y un tenue teclado acompañan toda la melodía, dejando una sensación a melancolía que no lo abandona en ningún momento.


Expand yor mind: Una invitación al viaje, una insinuación al desenfreno, una plegaria a la liberación. La mente está llena de cuestionamientos y las respuestas siempre engañan, pero al romperle sus cadenas podremos encontrar la paz y tranquilizar al corazón. Este viaje será ácido, los colores explotarán y las voces se dejarán escuchar en murmullos… Una introducción de batería  abre la puerta a un pegajoso riff de guitarra y bajo que acompañará cada estrofa. El coro es un verdadero gancho gracias a su melodía que asciende y desciende en cada línea, jugando con la idea de la lírica. La rola comienza su despegue gracias a un espectacular duelo de solos entre Alex en el bajo y Óskar en la guitarra, donde el efecto fuzz satura las bocinas. El ritmo baja en acordes místicos logrando un efecto ácido de viaje, pero este vuelve a tener una subida con un segundo solo de guitarra (muy cercano al sonido de Tony Iommi de Black Sabbath) mientras el resto de los instrumentos golpean sin freno.

Esta canción fue el primer sencillo del Voyage, para lo cual se le hizo un genial video dirigido por Bowen Staines donde se puede observar el peculiar paisaje de Reikiavik mientras el grupo se dirige a un pequeño bar, lugar que los recibe con unos hongos alucinantes gigantes. The Vintage Caravan entra al bar y de fondo se escucha “Do you remember”, y aquí es donde comienza realmente el viaje. Cada integrante del grupo encontrará el elemento mágico que le permita expandir su mente. Luego de lamer un conejo, Óskar tiene un viaje psicodélico de colores y figuras distorsionadas que lo llevará desde su cerebro hasta el espacio sideral, teniendo a un pez como su guía. Alexander decide comer una hamburguesa psicotrópica que le ofrece una bella mujer, lo que lo trasporta a un viaje de animaciones donde el mismo pez le rememora la emoción del concierto de la noche anterior. Finalmente, Gudjón es devorado por su propia bacteria para sumergirse en un extraño sueño donde observa una lobotomía y recibe una orientación mística por un cuyo que está rodeado por un par de hermosas mujeres, quien además le ofrece unas “baquetas de anfetaminas” con la intención de alejarlo de la maldad. Este fuerte viaje termina cuando el propio cuyo ayuda al grupo a aterrizar a la realidad.

M.A.R.S.W.A.T.T.: ¿Qué pasaría si un día llegara una nave extraterrestre y aterrizara en la plaza central de la ciudad? Algunos gritan asustados, otros desean ser llevados de paseo a través de las estrellas. Mientras tanto, la nave desaparece frente a nuestros ojos… Un bajo inundado de fuzz nos da la bienvenida a una rolita que bebe directamente del sonido que tuvieron en a mediados de los setentas bandas como Aerosmith o Scorpions, aunque el solo de guitarra recuerda en algunas notas a lo que hacía Slash en Guns n’ Roses.


Cocaine Sally: la destrampada vida de una chica “fácil” que vende su cuerpo en la noche de una ciudad cualquiera, un alma perdida que nunca regresará a casa. La cocaína se inhala y solo así se podrá olvidar el aire frío del invierno que sopla en las calles… Un rocknrolito que rememora las estructuras melódicas de Led Zeppelin y que permite fluir una cascada de notas de la guitarra de Óskar.

Winterland: ¿De qué otra cosa podría hablar una banda que vive tan cerca del círculo ártico polar? Una fría canción parta la tierra del invierno eterno… Una lenta balada de sabor melancólico llena de delay y reverb que nos congela hasta los huesos, pero que en el momento más inesperado, el delgado hielo se rompe y nos deja caer en un abismo salvaje y misterioso. El sentimiento que se respire en el solo de guitarra de Óskar es indescriptible.


Midnight meditation: la obscuridad, las estrellas y la luna: la noche es el mejor momento para encontrarse consigo mismo. Ante la inmensidad del universo, el viaje hacia uno puede comenzar… Como caballo desbocado, los instrumentos se sueltan en un ritmo indomable que es adornado con un cencerro que golpea sin piedad. Hacia la mitad de la rola, un redoble de batería sirve de fondo para un solo de guitarra que nos lleva a la estratósfera. Perfecta melodía que sirve como segundo single del Voyage.

The king’s voyage: Islandia fue tierra de vikingos, una isla de hombres de mar que lucharon por conquistar nuevos territorios. Sobre las olas se encuentra el rey junto con cientos de guerreros con la intención de hacer sentir el poder de sus espadas. Sin embargo, esta afrenta no fue alcanzada y ahora abandonado en un ajeno lugar, el líder busca la forma de regresar a su hogar… Melodía épica que narra historias similares a las de canciones como “Immigrant song” de Led Zeppelin o “By-Tor and the snowdogs” de Rush. Los cambios musicales que dotan de atmosferas a la historia del vikingo conquistador son fabulosos: desde el salvaje cruce de olas en un embravecido océano, la batalla con el enemigo, el extravío del guerrero en un mundo tenebroso y el frío regreso a casa. Los efectos de sonidos del puente medio de la canción son un tributo directo a “Whole lotta love” de Led Zeppelin. Doce minutos que narran una odisea a través de una espectacular canción digna para ponerse de pie.



Psychedelic mushroom man: El hombre que regresa de los horrores de la guerra en Vietnam se encuentra con su país en una revuelta juvenil que exige el amor y paz. Los hongos alucinógenos crean su efecto con la intención de escapar del mal sueño y acabar con los fantasmas y los espíritus. Es momento de abrir las alas y salir de este plano de la realidad… Para la re-edición del Voyage con Nuclear Blast, se decidió presentar esta rola como bonus track. Con dos riff que diferencian las estrofas del coro, “Psychedelic mushroom man” nos enfrenta la realidad contra el viaje alucinógeno. Las voces llenas de ecos y los instrumentos en distorsión logran finalmente transportarnos fuera de este mundo. La influencia de Jimi Hendrix en la guitarra de Óskar es innegable.


The Vintage Caravan es una con un gran futuro por delante, aunque la salida de Gudjón Reynisson tras la grabación de Arrival, el nuevo disco de la banda publicado este 2015, pone en duda lo que seguirá en el camino. Por lo pronto, regresamos la mirada a la producción que les hizo dirigir los reflectores hacia ellos... Voyage.


miércoles, 29 de julio de 2015

Muddy Brothers: un viaje ácido al Brasil


Cuando hablamos de bandas que tocan hard blues y rock vintage, nuestra mirada se dirige a Estados Unidos y Europa (especialmente a Inglaterra, Alemania y los países nórdicos), olvidando asó lo que se hace en otras latitudes del planeta. Buscando en la red sobre recomendaciones alrededor de este tipo de música, encontramos referencias sobre una banda nacida en la pequeña ciudad de Vila Velha, ubicada en Espírito Santo, Brasil. Su nombre es Muddy Brothers.

Con un nombre como éste, es de esperarse escuchar un grupo que toque blues, cosa que se demuestra en su álbum debut Handmade, publicado de manera independiente a finales de 2013. Esta placa es el ejemplo perfecto de la mezcla entre el pasado y la actualidad musical, ya que podemos escuhar hard blues heredado al estilo de Cream o Jimi Hendrix pero haciendo referencia directa al sonido de guitarras atascadas en distorsión y fuzz que recuerdan a The White Stripes o The Black Keys. Sin embargo, el sonido preponderante de este disco está en un hard rock vintage que tributa al Led Zeppelin de sus dos primeros discos en un equilibrio con los riffs de guitarra de Andrew Stockdale de Wolfmother.

Muddy Brothers tiene en la voz, teclados y armónica a Joao Lucas, un chico con la imagen de Jim Morrison en sus épocas del L.A. Woman, pero su voz se acerca al color de Robert Plant. Junto con él, la banda está conformada con los hermanos Just: Will toca todas las guitaras, mientras la batería es hecha por Renato. Sentimiento bluesero al estilo del Delta del Mississippi y la fuerza de las bandas inglesas de principios de los 70.


Sin embargo, la carta de presentación del Handmade sale de todo lo que se ha escrito hasta el momento. "Last chance trip" es la canción abridora del disco, además de ser el sencillo de promoción. Un hard rock orientado totalmente en el sonido de los primeros discos de Black Sabbath, donde Joao Lucas olvida a Robert Plant y se transforma en un Ozzy Osbourne de manera mágica e hipnótica. Fácilmente podemos sentir la presencia de Tony Iommi en el riff de guitarra, destruyendo a su paso el sonido blusero que impregna el resto de la placa.


En el video promocional de este single, podemos observar a la banda tocando mientras son bañados en juegos de luces y efectos psicodélicos. Las sombras se postran sobre las paredes mientras la fuerza de la melodía nos hipnotiza y nos toma de la mano para arrancarnos del piso hacia un fuerte viaje ácido, la última oportunidad para abandonar este plano de la realidad.


El riff principal de "Last chance trip" es un golpe constante a la cabeza que logra irremediablemente el movimiento de nuestros pies. Hacia la mitad de la rola, el ritmo cae en un puente que logra hacernos sentir la acidez del sueño musical. Sonoramente impecable y con fuerza suficiente, esta rola adolece de una sola cosa: un solo de guitarra, cosa que bien podría lograr Just Will con facilidad por lo que se puede escuchar en el resto del Handmade.


Les dejamos el video de esta canción, pero les compartimos además el link de descarga con el resto del disco por cortesía de la página brasileña Eu Escuto! para que comparen su sabor garage-blues y la energía de este single.


lunes, 27 de julio de 2015

En versión lunática: "Crosstown traffic"...entre la psicodelia y el stoner


En abril de 2015, la disquera neoyorquina Magnetic Eye Records lanzó un single titulado Hendrix, el cual contenía tres canciones del tercer disco de The Jimi Hendrix Experience, el Electric Ladyland de 1968, interpretado por Open Hand, Wo-Fat y Child. Sin embargo, no fue sino hasta julio que se publicó el disco completo hecho por varias bandas del catálogo de la MER, canción por canción del disco original. 

De esta manera, podemos escuchar a varias bandas stoners y de hard rock como All them witches, Earthless o Mos Generator tributando a la banda ícono del blues y la psicodelia de finales de los sesenta, pero teniendo la libertad de acercar la canción original a su estilo propio. Sin embargo, hacer una versión de una placa que se convirtió en "parteaguas" para la música y para la forma en que se producía (Andy Johns y Eddie Kramer fueron los ingenieros de sonido y responsables de la mezcla), puede convertirse en un arma de doble filo.


El track que presentamos el día de hoy es "Crosstown traffic", el tercer track del Electric Ladyland y que fuera lanzado como segundo sencillo tras el éxito de "All along the watchtower", rola original de Bob Dylan, y que tenía como cara "B" la rola "Gypsy eyes. Ha sido interpretada por gente como Red Hot Chili Peppers, Gil Evans y Living Colour. Esta canción habla sobre el tráfico que se genera en la zona de Manhattan y su comparación con las mujeres citadinas. 

La versión de Jimi Hendrix es famosa por el uso de un kazoo en combinación de su guitarra para hacer la melodía, notas sueltas de piano para crear una atmósfera sonora, además de diversos "paneos" de los instrumentos (efecto sonoro de producción y mezcla donde los instrumentos cambian de una bocina a otra).

Para el Electric Ladyland (Redux) que publica MER, "Crosstown traffic" es interpretada por Superchief, una banda de hard rock y stoner originaria de Des Moines, Iowa y que está conformada por Haldor Von Hammer en la voz, Jason "The Archer" Monroe en las guitarras rítmicas, James Segovia en el bajo, Ryan Marcum en la batería y Casey "Proton Pack" Doser en la guitarra líder. 


Influenciados por el sonido de bandas como Clutch o Monster Magnet, Superchief elimina la psicodelia de Hendrix para hacer una rola más fuerte donde la guitarra eléctrica "canta" sola la melodía. Es innegable que la voz de Von Hammer es muy cercana a la de Niel Fallon de Clutch, lo que acerca a esta versión de "Crosstown traffic" hacia el stoner de la costa oeste de Estados Unidos; que además de la voz, su sonido es más crudo debido a la que la guitarras tienen efectos más cercanos a las distorsiones que a los fuzz.

La aportación que hace Superchief  al clásico de Hendrix es que hacia el final de rola, aprovechan los acordes finales para improvisar y demostrar el sonido de la banda. Al olvidar el pop psicodélico de la versión original, las guitarras se vuelven agresivas para golpear insistentemente al ritmo de la batería, dejándonos con ganas de escuchar más del grupo.


viernes, 10 de julio de 2015

Blues Pills: un melancólico canto a la naturaleza y al hombre en su soledad


Tras una búsqueda en tiendas de discos y la red, una portada nos llama la atención sobre las demás. Una ilustración de fuertes colores azul y amarillo nos atrapa irremediablemente. Una mujer con el torso desnudo y un pavo real sobre su cabeza forman un círculo al centro de la imagen, mientras que a su alrededor se vive una contienda entre la noche y el día sobre un psicodélico paisaje. Sólo una banda podía utilizar la vieja iconografía de los años setenta creada por la artista holandesa Marijke Koger-Dunham: Blues Pills.

Luego de una espera de dos años, tenemos en nuestras manos el primer álbum completo de una de las bandas que muchos medios musicales han alabado y que sin duda serán revelación durante esta década. Gracias a su contrato con la discográfica Nuclear Blast, Blues Pills logró meterse a los estudios para aterrizar sus conceptos forjados por medio de las incendiarias presentaciones en vivo atascadas de improvisaciones y la publicación de algunos EP’s de la mano de Plattenlabel Crusher Records.    


Estamos frente a un disco que no nos podrá decepcionar, que precisamente gracias a su portada, podemos obtener las suficientes pistas para saber qué podemos esperar: hard rock de gran manufactura que mezcla el “revival” de las bandas hippies de finales de los sesenta, el blues blanco al estilo de los power trios ingleses de la misma época y ese empalagante aderezo de blues y soul que nos trasmite una voz femenina que versa sobre un mundo en destrucción y que es necesario salvar cuanto antes.

¿Pero quién carajos son estos tipos?

La historia de este grupo se remonta al año 2011, cuando Zack Anderson y Cory Berry formaban parte de Radio Moscow y durante una presentación en California conocieron a la cantante sueca Elin Larsson. Ellos quedaron perdidos ante el poder vocal de esta chica, por lo cual le propusieron grabar algunas ideas en casa de Zack. Tras escuchar el resultado de las grabaciones, decidieron subir la maqueta a un canal de YouTube, lugar que les sirvió de plataforma para que varias discográficas independientes se fijaran en ellos.


Parker Griggs, líder de Radio Moscow, sentía que su concepto musical se estaba estancando, por lo cual decide darle las gracias a su banda de soporte. Ya sin compromisos, Zack y Cory deciden construir formalmente la banda junto con Erin, por lo que comenzaron a viajar por Europa para empaparse de la música que se estaba generando allá; y fue en Francia donde se encontraron con Dorian Sorriaux, un chavito de 16 años de grandes cualidades como guitarrista, y no dudaron en invitarlo al proyecto. Con la banda completa, tomaron la decisión de tomar como base de operaciones Örebro, Suecia, ya que la escena musical de rock vintage que inunda dicho país escandinavo era el espacio ideal para encerrarse a escribir y soltar sus habilidades interpretativas.

De esta manera, sólo faltaba el nombre de la banda, el cual nació del nombre de un blog que buscaba hacer conocer la música hecha en los años sesenta y setenta y que no había tenido tanta suerte como la que ahora conocemos como “clásica”. Así nació el nombre de Blues Pills.

Zack Anderson nació en California, Estados Unidos. Creció alrededor de jóvenes que adoraban el hard rock y el blues de los años setentas, por lo que fue creando una afición por esta música. Fue así que comenzó a tocar el bajo eléctrico y a formar parte de varias bandas del circuito californiano. Fue ahí donde lo escuchó Parker Griggs, quien al ver la gran calidad de improvisación en Zack, lo invitó a formar parte de Radio Moscow, banda con la cual grabó el espectacular Brian cycles de 2009 y el ácido The great escape of Leslie Magnafuzz de 2011. Gracias a su calidad como bajista, Zack no sólo estuvo en los estudios de grabación, sino se volvió miembro en vivo de Radio Moscow. Su larga cabellera rizada y el sonido de su bajo Rickenbacker son su sello personal, además de su innegable imaginación para crear melodías.


Zack coincidió con Cory Berry al formar parte de la banda de soporte en vivo de Peter Griggs. Cory es un chico americano de grandes habilidades como baterista, que además de su capacidad de improvisación obligatoria con Radio Moscow, tiene el potencial de establecer ritmos acelerados, para que con un solo remate, cambia a ritmos suaves de balada y blues.


Elin Larsson es la vocalista de Blues Pills, una rubia chica nacida en Suecia que bebe directamente del blues y el soul que escuchaba desde niña gracias a su madre. Su mayor inspiración interpretativa son Aretha Franklin. Janis Joplin y Robert Plant, influencia que se siente directamente en la música que toca la banda: soul, blues y hard rock.

Finalmente, tenemos al joven Dorian Sorriaux, guitarrista francés que el resto de los integrantes de la banda conocieron mientras recorrían Europa para escuchar música y  conocer de fuente directa lo que estaba ocurriendo de ese lado del Atlántico. Escoltado de amplificadores Marshall y una fundamental guitarra Gibson SG, Dorian juega con los riffs y las notas para incluir al coctel sonoro de Blues Pills la psicodelia al estilo de The Jimi Hendrix Experience con un ligero toque de Jazz muy al gusto de las bandas vintage francesas.

El concepto

Una vez establecidos en Suecia, y con el apoyo de su discográfica, Nuclear Blast, Blues Pills tuvo la oportunidad de conocer a Don Alsterberg, productor de Graveyard. La banda buscaba inyectar a su sonido de estudio el espíritu vintage de obscuro blues y lúgubre psicodelia que Alsterberg imprimió en el Lights out que Graveyard grabó en 2012. Ya con el sonido definido, gracias a la grabación de un EP titulado Devil man a finales de 2013 y a una serie de presentaciones por toda Europa como banda telonera de los norteamericanos Orchid y Scorpion Child, el grupo se refugió en Gotemburg para componer y grabar su primer álbum completo.

Blues Pills es un disco que recupera las raíces del blues negro del delta del Mississippi y su transformación al hard rock y psicodelia que lograron bandas como Cream y Led Zeppelin a finales de los sesenta. Tomando como base las cualidades vocales de Elin Larsson, Blues Pills creó un compacto muro sonoro que permite fluir un blues energético sin la exageración de las improvisaciones que Zack y Cory realizaban en Radio Moscow, a lo que se suma el sabor “soul” de la voz de Elin.


Sin embargo, las cualidades musicales de Blues Pills nos distraen y nos hacen olvidarnos de los temas que hacen referencia en esta placa. Con líricas escritas por la propia Elin, Blues pills es un disco que nos habla de un enojo contra la sociedad actual. Retomando los ideales hippies del amor por la naturaleza, el grupo busca regresar la vista hacia el mundo natural, libre y salvaje. Sin embargo, el discurso es de coraje contra el mundo moderno de desidia social y exterminio comercial que ciega al hombre con su discurso de cambio, orden y progreso. Se destruye el planeta y no estamos haciendo nada por salvarlo. Estamos obsesionados con la tecnología, el dinero y lo virtual, olvidando nuestras raíces y a nosotros mismos.  

Ahora el individuo se encuentra solo. Acabado su entorno, todo se vuelca contra él, dejándolo en el abandono, a una orilla del abismo y a un paso de la muerte. Sus pasos no pueden volver hacia atrás, pero quizá esta sea su última oportunidad para reflexionar y pueda cambiar su forma de pensar, de actuar y de sentir.

Canción por canción

High Class Woman: la naturaleza puede ser observada en todo su esplendor: aves levantando el vuelo desde el suelo, la vegetación crece y el sol se extiende sobe el cielo. Este es el momento para que el hombre deje a un lado sus intereses económicos y regrese a su estado natural, para que vuelva al verano del amor del hippismo, para liberar la mente y el cuerpo… Tras un remate, todos los instrumentos entran sigilosos sobre un ambiente salvaje y misterioso de constantes percusiones. La voz de Elin nos narra sobre un maravilloso paisaje lleno de naturaleza que es roto por un coro que habla sobre la modernidad y los hombres de clase alta que olvidan sus orígenes naturales. El suave solo de guitarra de Dorian nace directamente del blues blanco, el cual explota junto con el resto de los instrumentos que buscan reflejar la magnificencia del estado salvaje que es necesario mantener. Esta rola fue el primer sencillo del disco y tiene un buen video, el cual presenta la historia de un chofer de taxi que circula por la vida nocturna de la ciudad mientras su mente divaga por el deseo de escapar de situación y reencontrarse con la naturaleza: un enfrentamiento entre las calles, las luces neón y la Coca Coca contra los bosques, los lagos y la magia.


Ain’t no change: una fuerte crítica a la sociedad que enarbola la bandera del cambio y el progreso, pero que a la vez está destruyendo al propio hombre y todo lo que lo rodea. Los gobiernos nos espían y establecen impuestos hasta por el aire que respiramos, pero las sociedades no reparan en ello y se deslumbran con la idea de la “modernidad”. Ya no hay lugar para la esperanza, porque lo que se está extinguiendo es la mente, la consciencia y la comprensión humana... Guardando el mismo ritmo sigiloso de percusiones e instrumentos de cuerda que se escuchaban en “High class woman”, esta rola truena finalmente tras su introducción en un riff de bajo con fuzz de Zack que es difícil dejar pasar y sobre el cual logramos disfrutar las cualidades vocales de Erin.

Jupiter: ¿Qué pasará cuando la Tierra ya no pueda dar más vueltas alrededor del Sol? ¿Por qué no empezamos a actuar antes de que eso ocurra? El deseo por salvarlo no sólo puede ser una esperanza, sino una acción. La madre naturaleza llora, pero sus hijos todavía están a tiempo de hacer algo… Esta rola es la versión en inglés de “Bliss”, publicada en el EP del mismo nombre. Guitarra y bajo se pierden en una distorsión fuzz mientras otra figura de guitarra juguetea con el pedal wah, lo que nos hace recordar el pasado de algunos integrantes de la banda en Radio Moscow. Electrizante rola de rápido ritmo y puente mágico e hipnótico.

Black smoke: este es el momento que el alma deja al cuerpo, pero queda una duda: ¿ésto es un sueño o la muerte? Hay un ángel tocando la puerta mientras que el humo negro de un bosque que se quema llena el cielo. No hay momento para la tranquilidad, los demonios tienen capturados los sueños del hombre… Rola de letra psicodélica de inicio lento en blues y que luego encuentra su explosión, la cual fue recuperada del EP de 2012, Bliss, pero en una versión contenida de improvisación. Para esta canción, Erin canta en dos tonos distintos para darle mayor profundidad, recordando a lo que hizo Don Alsterberg con los juegos vocales de Joakim Nilsson en varias partes del Lights out de Graveyard. Los ecos de la guitarra en las estrofas juega con la psicodelia muy cercana a Hendrix, pero el solo de Dorian alcanza un sonido propio al complementarse con los duelos provocados por el bajo de Zack y la batería de Cory.

River: ¿el dinero y los placeres banales o los sentimientos y un alma en paz? El individuo llega a esta bifurcación tras seguir “el río y encontrar oro en él”. Amigos y personas nuevas se acercan tras el descubrimiento, pero lo que los mueve es el interés. El verdadero tesoro no está en las cosas materiales sino en uno mismo, pero ¿será demasiado tarde para encontrarlo?... Un lento blues que la banda ya había presentado en el EP Devil man de 2013. Gran solo de guitarra slide que termina de redondear el melancólico ritmo. Cuando la lírica enfrenta los deseos con el individuo, nuevamente escuchamos la voz de Erin en dos tonos diferentes como en “Black smoke”.


No hope left for me: La melancolía y la soledad invaden la atmósfera. La caída es inevitable gracias al abandono y la mentira. El control se ha perdido y sólo hay enfermedad y dolor. Sólo queda regresar a uno mismo y resconstruírse desde los escombros de uno mismo… El clímax del Blues Pills está en las tres canciones bluseras de su parte media, y ésta es la última de ellas. La guitarra juega con diversos efectos de sonido, creando un mágico ambiente que refleja el extravío y la soledad de los que habla la canción. El solo de guitarra recuerda los efectos sonoros de Led Zeppelin cuando se combinan una guitarra y un teclado. Esta rola tiene un video donde podemos imaginarnos como es el proceso de grabación de la banda. Como detalle curioso, en las imágenes ya no vemos a Cory Berry en la batería, ya que al mes de la publicación del Blues Pills, él decidió dejar al grupo. En su lugar observamos a André Kvarnström, quien fue baterista de la banda stoner sueca Truckfighters.


Devil man: La tentación, el pecado y la maldad se materializan en una sola persona, en un ente. Demasiado tarde para pedir perdón…Una de las rolas favoritas de la banda, la cual fue presentada en los EP’s Bliss y en su homónimo, pero que en esta versión se siente más fuerte el hard rock y la psicodelia a través de los efectos sonoros de la guitarra de Dorian, los cuales continúan con lo hecho en la rola anterior de la placa. Al eliminar la voz “a capella” de Erin que tenía la versión original, el coro se queda con toda la fuerza y el coraje que desean expresar las líricas.

Astralplane: Esta es la última oportunidad para plantear las cosas y escapar. La sangre se vuelve fría, los ojos se cierran y el cielo se torna obscuro ante un alma que sufre. Todavía se puede huir del miedo y de la muerte…Otra melodía de ritmo lento y misterioso que se convierte en un hard blues que implora y sufre. El tenue teclado interpretado por Robert Wallin logra redondear la atmósfera melancólica que busca la rola, pero la voz de Elin es la que nos logra despegar los pies de la tierra.


Gypsy: Esta es la historia de un gitano, que como tal, viaje errante desde Kansas hasta atravesar la frontera para llegar a México. Nadie puede detener su recorrido, esu tren no tiene forma de frenar…Un cover a Chubby Checker, quien fue conocido como el rey del twist, pero dentro de su chistera tenía más sorpresas y ritmos. Esta canción fue publicada en 1973 en una versión funky soul muy al estilo de James Brown, pero en la versión de Blues Pills se transforma en un pop psicodélico muy cercano a lo último que grabó Jimi Hendrix, y la guitarra de Dorian no lo puede negar. Punto y aparte se merece la batería de Cory  que se mezcla con unas percusiones tribales hechas por el músico de sesión Joel Westberg. El video promocional de es una oda de imágenes simétricas en blanco y negro que tornan a una lluvia psicodélica en su punto climático.


Little sun: Cuando la noche es obscura y solitaria, no hay lugar a dónde ir. La tierra tiembla, las montañas se derrumban y el océano se ahoga en sí mismo. En medio de esta neblina se puede ver la luz de ese pequeño sol. No estamos solos, él siempre estará ahí… Lenta melodía que sube poco a poco, pero sin lograr la explosión que tenía su versión original, publicada en el EP Bliss. Para este disco se le aumentó la letra, se matizó la voz de Elin y se le quitó el coro con su explosiva fuerza musical, cosa que se extraña mucho ya que precisamente en él se contenía la frase que le daba nombre a esta belleza: “Hey little sun just keep on shinning!”.



Les presentamos el disco homónimo de Blues Pills, un precioso tesoro musical que logra llevarnos a los ideales del amor y paz del hippismo sesentero, pero de la mano de un hard blues de gran calidad… Disfrútenlo.


miércoles, 8 de julio de 2015

"Dinosaurs" de Cyclone 60: desenterrando una banda del olvido



Dentro de la invasión de bandas de hard rock con ese sabor vintage que tanto gusta, encontramos a un grupo de Nueva Jersey, Estados Unidos que sólo tiene dos discos en su haber: Smash Hits, publicado en el 2000 y el Instant Classic del 2009. Ellos son Cyclone 60.

Con un ritmos fuertes que rememoran el final de los 60 y principio de los 70, Cyclone 60 maneja la filosofía de que el rock no ha muerto y que sólo es necesario recuperar su vitalidad y su espíritu. Por ende, la banda esta conformada por un clásico Power-Trio: Ricky Klondike en las voces y guitarra eléctrica, Cezar Finderglass en el bajo y Bobby Gone en la batería.


Precisamente de su Instant Classic se desprende su único sencillo, titulado "Dinosaurs". Esta esta una poderosa rola que obliga al cuerpo a sacudirse, a mover la patita al ritmo de la batería y agitar la cabeza de un lado a otro. La guitarra explota a través de solos de gran calidad, mientras la fuerte melodía no para gracias a un muro sonoro creado por el bajo y la misma guitarra. 

Con un video retro donde se mezclan imágenes viejas de la gente durante presentaciones en vivo sus bandas favoritas (con cuerpos desnudos incluídos), mientras el grupo toca en un escenario lleno de luces psicodélicas expresándose por medio de las fundamentales guitarra Gibson SG y bajo Rickenbacker. 

Disfrutemos de esta rolota mientras buscamos entre los escombros de la modernidad algo nuevo sobre este gran grupo. Desde el olvido para ustedes: Cyclone 60.


viernes, 3 de julio de 2015

“The Eldritch Dark” de Blood Ceremony: un obscuro ritual desde Canadá


El provocador sonido de la flauta se deja escuchar, que como en la historia recuperada por los hermanos Grimm sobre aquel músico errante que llega a Hamelín, caemos como hipnotizados ante una extraña y mágica melodía sin remedio. Probablemente el místico ritmo haya sido inventado por el mismísmo Pan, aquella deidad griega de naturaleza salvaje y sexual que con su instrumento de viento enamoraba ninfas en los bosques. Quizá sea un Fauno, aquel espíritu profético del bosque que en sus oráculos creaba apariciones espectrales y sonidos terroríficos…

Abrimos los ojos y nuestra mirada se postra sobre un dibujo parecido a las pinturas hechas en Medievo y que muestra un grupo de demonios asediando a unas personas mientras unos seres zoomorfos los observan desde las alturas. Esta es la portada del The Eldritch dark de la banda canadiense Blood Ceremony publicado por Rise Above Records en 2013, un grupo que logra reunir en un mismo lugar el misticismo pagano y el doom del corte más cercano a la psicodelia de finales de los años 60.

A través de mágicas historias del pasado y obscuras películas sobre sacrificios rituales, Blood Ceremony crea melodías que bien les pudieran servir de soundtrack. Brujería, ritos satánicos y ceremonias paganas son narradas por medio de un sonido vintage heredado de dos vertientes: por un lado la acidez de una psicodelia insipiente de bandas como Jefferson Airplane y The Big Brother and the Holding Company, y por otro la crudeza de las melodías cambiantes de riffs de guitarra arriesgados basados en el siniestro sonido del tritono (Si bemol, la nota del diablo) de bandas como King Crimson, Black Sabbath y Jethro Tull. Al escuchar a los canadienses, nos vendrá a la mente el sonido psicodélico de Purson, el retro de Jess and the Ancients Ones o el metalero de The Devil’s Blood, pero Blood Ceremony lograr establecerse con un sonido propio dentro de la ola de bandas de hard rock con mujeres en las vocales.

Teclados, guitarras, bajo y percusiones unidas en una danza maligna gracias a una flauta transversal que nos toma por asalto. Rendidos ante el hipnótico sonido y las misteriosas líricas, sólo queda soltar las amarras para ahogarse en un plácido viaje hacia las profundidades de lo desconocido, lo obscuro y lo misterioso.

¿Pero quién carajos son estos tipos?

Blood Ceremony es una banda nacida en Toronto, Canadá. Al ser una de las principales ciudades del norte del continente, y por su cercanía con Estados Unidos, la influencia por la cultura anglosajona es irrenunciable. En un mercado musical inundado de la música americana y británica, nació esta banda en un intento de hacer sus propias composiciones a partir de su propio gusto por grupos de hard rock que escucharon durante su adolescencia.

La cabeza pensante de los canadienses es Sean Kennedy, un guitarrista de gran manufactura e imaginación fértil, que a partir de los conceptos musicales de su gran héroe, Tony Iommi de Black Sabbath, construye melodías para “musicalizar” viejas leyendas y películas mudas de historias mórbidas. Asimismo, él mismo escribe todas las letras de las canciones de la banda bajo el mismo concepto: dar voz a los personajes de aquellas películas, intentando meterse en la mente de esos personajes misteriosos que están fuera de la normalidad moderna.


Sin embargo, quien tiene el papel preponderante en los escenarios es Alia O’Brien. Mujer de extraña belleza, que cual mística bruja, inunda el escenario con su presencia. Ella pone la voz a las líricas escritas por Kennedy, lo que produce una extraña contradicción: aunque las letras hagan hablar a hombres y demonios sedientos de sangre de vírgenes, una mujer nos relata las lúgubres historias. Su voz recuerda directamente a la de Grace Slick de la banda californiana de Jefferson Airplane mezclada con la de Marianne Faithfull, aunque logra despuntar hasta dejar un sello propio. Así mismo, Alia crea las tétricas atmósferas por medio de los teclados y órganos, pero quizá su aportación más importante en el sonido de Blood Ceremony es la interpretación de la flauta transversal, que bajo el indudable sabor a Ian Anderson de Jethro Tull, logra transportarnos a épocas tan remotas como el medievo, el barroco o el siglo XVIII.


El encargado de completar las densas atmósferas creadas por las composiciones de Kennedy es Lucas Gadke, un bajista que lograr demostrar sus habilidades a la menor provocación. Y por si fuera poco, Gadke ayuda a Alia con las voces de soporte, o como en el caso de la rola “Lord Summerisle”, hace dúo con ella además de escribir parte de la letra. Desde que grabó el disco Living with the ancients de 2011, el bajista se ha vuelto parte fundamental de la banda.


Finalmente, en 2013 se unió a Blood Ceremony el baterista de origen latino Michael Carrillo, un músico que logró desarrollar su destreza para complementar el sonido del grupo, alcanzando una excelente mancuena con Gadke en el soporte rítmico de la banda.

Para la grabación del The Eldritch dark, se contó con la producción de Ian Blurton y con la masterización de una leyenda como Nick Blagona, quien ha trabajo con gente del nivel de Deep Purple, Rainbow y Chicago. Utilizando los estudios de ProGold en su natal Toronto, Blood Ceremony logró plasmar la acidez psicodélica, la obscuridad del folk británico y la fuerza del hard rock de principios de los setenta para crear a su vez un sonido propio.


El concepto

The Eldritch dark es un disco donde confluyen todas las obsesiones musicales y líricas de Sean Kennedy, guitarrista de la banda. Podemos escuchar relatos sobre brujas, entes demoniacos, sacrificios humanos para dioses paganos y misas negras. Sin embargo, las líricas de esta serie de canciones buscan un objetivo muy claro: ser una puerta hacia la obscuridad sobrenatural, un paso hacia lo mágico y una ruta hacia lo fantástico por medio de un ritual de sangre y sacrificios.

La dualidad se encuentra en todo el camino trazado por The Eldritch dark, donde podemos confluir la belleza y la pureza como ofrenda al maligno para obtener favores, poderes y revelaciones místicas. De esta manera el disco queda salpicado de ritos paganos, antiguas deidades, elementos astrológicos y criaturas mitológicas gracias al gusto por los miembros de la banda por las viejas películas de culto y la literatura fantástica.

La obscuridad sobrenatural se posa sobre el ambiente hasta terminar con el brillo de todo lo que existe. Las brujas y los demonios se toman de la mano para hacer un aquelarre, un rito místico en busca de poder y conocimiento de aquello que asusta, una puerta que al atravesarla nos muestra los más profundos secretos del maligno, de lo profano y de la muerte.

Canción por canción

Witchwood: la magia negra se ha postrado sobre aquel solitario pedazo del bosque. Los rituales para antiguos dioses llenan el silencio con cantos, alabanzas olvidadas, gaitas y extrañas palabras. El ritual pagano ha comenzado y no hay escapatoria, no hay a dónde huir… Una guitarra limpia realiza unos cuantos acordes para dar paso a un acompañamiento de instrumentos que logran trasmitirnos que lo que escucharemos a lo largo de la placa. Un tétrico teclado nos trasporta a esas viejas películas de terror y serie B,  para que de manera inesperada, un hard rock de sabor vintage de fácil digestión sature nuestras  bocinas. La voz de Alia O’Brien se escucha con fuerza, segura de sí misma dentro de su papel de maligna bruja. Los cambios de ritmo de la canción nos lleva en un vuelo de escoba sobre el lugar embrujado. Sobresaliente el duelo de solos de guitarra y flauta sobre un acelerado ritmo que recuerda a Black Sabath, el cual se pierde sobre frases del actor Chistopher Lee en su papel de Lord Summerisle en la película The wicker man.

Goodbye Gemini: el ritual de la separación, la bifurcación de los caminos, la obscuridad que separa el día de la noche, la palabra que divide la verdad y la mentira, el paso entre la vida y la muerte. Una invitación a dar el salto definitivo a través de la canción del luto. Sueño, hechicería y sacrificio: todos como rutas para escapar de este plano de la realidad… Poderoso single del The Eldritch dark que muestra todo lo que es Blood Ceremony: el misterioso sonido folk progresivo de la flauta transversal, el agitado ritmo de una guitarra que corre como caballo desbocado, la clara voz de Alia relatando místicas historias paganas y un coro que trae el gancho para llegar al gusto por su recuerdo al pop psicodélico de Jefferson Airplane. El video promocional nos muestra a la banda tocando en una especie de monasterio olvidado mientras se desarrolla un ritual donde dos bellas mujeres serán sacrificadas, haciendo una representación de la separación del día y la noche por medio de las máscaras que portan.

Lord Summerisle: tras las frases sueltas de Chistopher Lee en su papel de Lord Summerisle al final de “Witchwood”, era necesario hacer una rola completa sobre dicho personaje de la película inglesa The wicker man. Basada en la novela de David Pinner llamada Ritual, la película de 1973 dirigida por Robin Hardy se convirtió en un filme de culto gracias a su historia. Ella cuenta el relato del policía Neil Howie, el cual investiga la desaparición de una niña de nombre Rowan Morrison en una remota isla llamada Summerisle donde sus habitantes rinde culto a viejas deidades paganas de origen celta. Poco a poco su investigación lo lleva deducir que la joven fue raptada por la propia población para utilizarla como ofrenda en un rito para lograr buenas cosechas. Lord Summerisle es el líder de la isla y es él quien va envolviendo a Hardy en una serie de intrigas que lo orillan a realizar un acto desesperado: tomar parte de una festividad pagana ha realizarse en el lugar para encontrar a la niña Rowan. El policía forma parte de la procesión que terminaría con un sacrificio bajo una efigie de mimbre, lugar donde encuentra amarrada a la niña extraviada. Al querer salvarla, Robin es atrapado, y Lord Summerisle le dice que todo ha sido una trampa: el candidato ideal para la ofrenda mortal es él, debido a su celibato y devoción ferviente. El final es más que obvio…Rola de enigmáticos arpegios de guitarra eléctrica que mágicamente se transforman en una melancólica balada acústica cantada por Lucas Gadke, bajista de la banda, con el acompañamiento de Alia O’Brein. El sabor folk británico y escoses se respira profundamente, recordándonos a la obra de Fairport Convention, Donovan o hasta algunas canciones acústicas de Led Zeppelin compuestas en Bron-Y-Aur, una pequeña cabaña del siglo XVIII perdida en los bosques de Gales.


Ballad of the weird sisters: inspirada en Macbeth, una obra de William Shakespeare, la canción versa sobre las profecías que hacen las tres brujas o hermanas fatídicas sobre el destino del Rey de Escocia: su llegada al trono, la muerte de su predecesor y el asesinato durante un banquete. Inspiradas por el mismo demonio, los susurros de estas mujeres se dejan escuchar, sembrando la semilla de la ambición y de la codicia por medio de sangre y muerte… Canción de marcada guitarra que lleva el suave ritmo, un vals pensado para amenizar un lujoso banquete. La melodía se desenvuelve gracias a la flauta y un violín (interpretado por Ben Plotnick) para tomarnos de la mano durante el baile y presenciamos los horribles actos que buscan mantener el poder. Innegable la influencia folk de los británicos Fairport Convention y la voz de Sandy Denny, aquella que hizo dúo con Robert Plant en “The battle of evermore” incluida en el legendario Led Zeppelin IV.


Eldritch dark: un órgano se posesiona de todo a nuestro alrededor, anunciando a su paso la llegada de la obscuridad desconocida, sobrenatural, ajena a este plano de la realidad. Todo está preparado para el ritual, para recibir la sagrada sangre de la virgen, el cuchillo está postrado sobre su cuerpo. Una canción que mezcla el paganismo, la brujería y una celebración celta conocida como Imbolc, el cual es conocido en el mundo moderno occidental como el Festival del Fuego: ritual pagano de iniciación, de fertilidad, un bautizo de fuego… La atmósfera creada por Alia por medio de los teclados logra su punto más alto de este disco, donde la energía de la melodía interpretada por la guitarra y el bajo acusan de recibido la herencia de Black Sabbath. El puente medio de la canción se sumerge en una profundidad que merece llamarse doom en toda la extensión del género musical, logrando su explosión con el solo de flauta y su duelo final con el bajo.


Drawing down the moon: esta canción es una oda a Hécate, la antigua diosa que conforme el paso de los años fue asociada con la hechicería gracias a su poder de controlar la maldad entre el mundo de los vivos y el de los espíritus, lo que la relacionaría directamente con la luna, la luz y el brillo sobre la obscuridad de la noche. Esta canción no es otra cosa más que un ritual de iniciación, un bautizo de fuego que nos abre la puerta a lo místico, a lo negativo, a lo prohibido… El bajo marca una figura de notas que giran sobre si misma hasta cambiar la melodía en una escalera descendente.

Faunus: pieza instrumental que nos muestra la capacidad interpretativa de Blood Ceremony y la habilidad de Alia O’Brien en la flauta transversal. Una pequeña suite en honor al Fauno,  aquel personaje parecido a una cabra y que fue adorado como dios según la mitología romana bajo dos ideas: por un lado la naturaleza y por otro lado la profética. Relacionado con el dios Pan de los griegos, Fauno porta un instrumento de viento con el que enamora a las ninfas del bosque, haciendo referencia a un ser lascivo y salvaje. Asimismo, el Fauno está vinculado con las festividades orgiásticas dionisiacas, donde se representa a este ser como un monstruo de carácter alegre y caprichoso que invita al hombre a acercarse a sus instintos naturales.  

The magician: canción hecha a partir de la película muda The magician del director Rex Ingram que fue filmada en 1926, la cual se basó en el libro de W. Somerset Maugham del mismo título. Inspirada en la vida del famoso ocultista Aleister Crowley, la historia nos habla de un médico, mago y alquimista de nombre Oliver Haddo, quien en busca de sangre de una joven virgen para experimentos que dotaran de vida a entes inanimados, encuentra en Margaret Dauncey a la candidata ideal. Una pelea entre el bien y mal donde la mujer como objeto del deseo toma el papel principal…Unos arpegios de guitarras nos dan la bienvenida a un aquelarre donde Oliver Haddo es nuestro anfitrión. Brujas y demonios bailan alrededor de una fogata eterna donde será ofrecida la bella dama. Alia toma la voz del enfermo médico y nos confiesa sus obscuros pensamientos. Quizá está rola sea la que ejemplifique el sonido de Blood Ceremony: riffs de guitarra memorables heredados de Black Sabbath, melodías cercanas al pop psicodélico de los 60 y puentes musicales que tributan a Jethro Tull. Hacia el final de la canción se puede escuchar un tétrico piano que cambia la melodía hacia un maligno vals, símbolo de la sangre que se ofrecerá al demonio.


Les presentamos The Eldritch dark, el tercer disco de Blood Ceremony. Esta es la placa que logra la definición de estos canadienses como banda, donde el concepto se mezcla con la idea musical para lograr un círculo perfecto. Disfrútenlo...