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viernes, 18 de agosto de 2017

Elephant Bell : recuperando el tiempo perdido


El camino para que una banda pueda colocar su nombre dentro de la escena musical en la cual se encuentra su propuesta puede resultar muy larga y sinuosa, dejando durante del trayecto a muchos integrantes, ideas y hasta al propio grupo. Los finlandeses de Elephant Bell no están exentos de esta situación, por lo que aprovechando del re-lanzamiento de su último disco, escribimos unas cuantas palabras con la finalidad de recordar sus inicios al inicio de este siglo y su sorprendente regreso.

A las orillas del lago Saimaa se encuentra la ciudad de Lappeenranta, misma que está al sur de Finlandia y cercana a la frontera con Rusia. Aquí fue donde cuatro chicos en el año 2000 formaron una banda que buscara hacer stoner gracias a su gusto por bandas como Kyuss, Monster Magnet y Fu Manchu; mezclando dicho género al mismo tiempo con el decadente grunge de la década que terminaba. Fue así como Tommi Vaittinen en las vocales y guitarra, Tomi Mykkänen en la guitarra principal, Janne Leskinen en el bajo y Mikko Neuvonen grabaron dos primeros material que los colocaron en el gusto de su país: Sunchaser y Dreamwheel.


Tras un descanso y una reconfiguración de su sonido, la banda publicó en 2005 dos EP titulados Painless y Electric shoes, ambos materiales hechos a partir del renacimiento del stoner con bandas como Greenleaf, Queens of the Stone Age, Lowrider y Dozer. Dejando a un lado aquellos sonidos arenosos, ahora los grupos buscaban dotarle de algunos elementos más pesados nacidos en el seno del metal alternativo. De la insistencia rítmica de la vieja escena de Palm Desert, California, ahora los tiempos eran más flexibles sin perder su potencia característica.

Finalmente, Elephant Bell lanzó otro EP llamado Rip my head off en 2008 donde fácilmente se pueden escuchar la influencia del naciente stoner metal abanderado por Red Fang y The Sword, aunque por momentos se filtran algunas experimentaciones sonoras derivadas del rock alternativo de dicho momento como lo hacían bandas tan distintas entre sí como Muse y The Mars Volta. En tan sólo cuatro temas se podía detectar el nuevo camino que seguirían los finlandeses, pero todo quedó congelado por varios años hasta que en el año de 2011 tienen la oportunidad de meterse a los estudios de grabación para crear un disco completo.


Durante 2010 y parte de 2011 la banda se metió a los estudios The Hertzika Room para grabar su nuevo material, mismo que fue mezclado por la banda en Barrow Studio y masterizado por Aaro Seppovaara para ser lanzado de manera digital a finales de 2011 bajo el nombre homónimo de Elephant bell. El disco tuvo una buena recepción en su momento, pero desde entonces, el grupo se metió en un largo receso que hizo a muchos dudar de su continuidad.

Aprovechando el nuevo interés que ha surgido por el stoner y sus diferentes diversificaciones y mezclas, Elephant Bell decidió lanzar otra vez el disco en abril de 2017 a través de la disquera italiana Argonauta Records, pero ahora con un nuevo trabajo de masterización realizado por Karl Daniel Lidén hecho en los Tri-Lamb Studios. Esta edición del disco cuenta con dos temas inéditos, una nueva e impresionante portada realizada por Jukka Aronen y un nuevo nombre: Gates of down.


A pesar de los seis años que han pasado desde su lanzamiento original, este disco de Elephant Bell se mantiene fresco y directo, permitiendo además que los nuevos puentes que tienden las redes sociales haga llegar su música a muchos más lugares. El disco se debate entre la desconocida "So pure" con sus arrebatadoras figuras y el stoner alternativo que queda claramente de manifiesto en "The sun is going down" con su saborcillo a Queens of the Stone Age. Sin embargo, al escuchar detenidamente el Gates of down podemos escuchar el stoner directo y pegajoso cercano a Monster Magnet de "Straight to hell", el ataque fuzz de "Bug in the soup"  o la francamente trash "Escape" que juega por momentos con los sonidos alternativos del Muse de la época del Black holes and revelations y el Megadeth del Youthanasia.

Como referencia directa de este re-lanzamiento, tomaremos su single "Come to see the show" que aterrizar nuestras ideas. Sus guitarras distorsionadas caen desde galaxias desconocidas con la intención de generar una acelerada caminata por la tierra polvorosa de nuestro planeta. Trazos del stoner del nuevo siglo se mezcla con el rock alternativo directo, logrando de esta manera que el tema se haga infeccioso y viral. Por si fuera poco, su mítico puente sonoro nos arrastra hasta algún paraje abandonado del Medio Oriente gracias a sus místicos acordes y extrañas percusiones, pero todo regresa a la normalidad para alcanzar su velocidad original con la intención de elevarse otras vez hasta las estrellas. En cuatro minutos tenemos la propuesta de una banda que ha decidido regresar para recuperar el tiempo perdido...

¡Ojalá los dioses misericordiosos, si existen efectivamente, protejan esas horas en que ningún poder de la voluntad, ni las drogas inventadas por el ingenio del hombre, pueden mantenerme alejado del abismo del sueño!

En febrero de 2017 fue lanzado el video promocional de "Come to see the show", un trabajo visual creado a partir de algunos extractos del cortometraje Hypnos del director Juho Aittanen, basada en el relato escrito por H.P. Lovecraft en 1923, el cual nos narra la lucha del hombre contra las fuerzas de la naturaleza y la noche por medio de fármacos y drogas sintéticas. El cosmos se posa sobre la humanidad de manera amenazante y voraz, y aunque el uso de sustancias psicoactivas intentan mitigar la angustia, el poder de la mente hace crecer irremediablemente los temores hasta hacerlos insoportables. Sin embargo, una opción se ofrece como la única oportunidad para salir del abismo: la muerte.

Aquí está el regreso de Elephant Bell, mismo que puede ser considerado un aviso de grandes cosas por venir. Que no nos sorprenda que próximamente escuchemos su nombre dentro de los carteles de los grandes festivales europeos, pero antes de que eso ocurra, regresemos los tímpanos a aquella versión mejorada del Gates of down para saborear todo lo que nos puede ofrecer esta excelente banda finlandesa.


miércoles, 16 de agosto de 2017

King Howl : el rumor de los demonios internos


Hace un tiempo apareció por medio de YouTube la presentación de una banda italiana en la edición de 2016 del reconocido Duna Jam que se realiza de manera incógnita para 150 afortunados en alguna hermosa playa.  La intensidad alcanzada por su excelente interpretación despertó la curiosidad por saber un poco más sobre aquellos cuatro chicos armados con salvajes melodías nacidas del viejo blues y revestidas con la electrizante fuerza del fuzz. Así es como llegamos hasta los terrenos dominados por King Howl.

Resguardado bajo los escombros de los antiguos castillos que forman parte de la ciudad de Cagliari, en la isla de Cerdeña, dicho grupo nació a finales de 2009 con la intención de crear música alucinante inspirada en algunos trazos del pasado. En aquel entonces, Diego Pani (vocales y armónica), Ale Cau (bajo), Dam-o Moon (batería) y Marco Antagonista (guitarra) se propusieron no frenar ni un segundo de hacer la música que les gusta hasta lograr crear sus propias composiciones, teniendo como punta de partida el hard blues y como límite al propio firmamento. 


King Howl grabó a principios de 2010 un pequeño EP compuesto por tres versiones a verdaderos clásicos del blues negro como Slim Harpo, Son House y Sonny Boy Williamson II. La edición de dicho material tan sólo constó de 300 copias, hasta que fue relanzado en mayo de 2014 por medio de la disquera Talking About Records. Fue hasta marzo de 2012 que publicaron su primer disco llamado King Howl Quartet donde la banda muestra claramente su estilo propio: música fuerte y emocional basada en el amor por Muddy Wattrs, Howlin' Wolf y Robert Johnson, logrando de esa manera un choque entre dos distintos trenes en el maldito cruce de caminos donde se entrega el alma al demonio: el blues y el stoner.

Sin embargo, la salida de Dam-o Moon llevó a la banda a una reconstrucción, aunque con él todavía grabaron otro EP llamado Truck EP, mismo que fue publicado en junio de 2014. A principios de 2016 se integró a la banda el baterista Aggeo Solinas con quien comenzaron a trabajar en los nuevos temas que conformaría su segundo larga duración, disco que sería grabado hasta agosto de dicho año en los estudios Sonusville con Gabriele Boi en los controles técnicos. Con el título de Rougarou y la publicación por medio de Talking About Records y Electric Valley Records, King Howl regresaría con su nueva producción en julio de 2017.


Rougarou está construido a partir de la grave base de un bajo profundo y preciso que sirve de plataforma a energéticas guitarras que simulan tormentas eléctricas mientras escuchamos de fondo cavernarias baterías sin control alguno. la banda se distingue por su herencia innegable y directa del heavy blues eléctrico de finales de los años 60 y por su gusto por el hard rock intenso que por momentos alcanza el rasposo sonido del stoner desértico. Es por eso que obviamente surgen de sus líricas los fantasmas internos de hombres atormentados por el abandono, demonios que carcomen la mente de individuos arrepentidos y bestias reprimidas que muestran sus fauces a la menor provocación. 

El último disco de King Howl arranca con metálicas guitarras slide y un negro lamento para preparar el terreno a un acelerado blues llamado "Gone", aunque en sus diez temas podemos pasar desde los relampagueantes golpes de "Screeming" hasta el más desenfrenado rock n' roll como en Falling down con todo y su cósmico puente en su parte media. A dichas posibilidades sonoras se suman las entrecortadas figuras de "No money" con aquel ligero sabor setentero, la alocada persecusión de "Pissed off", la onírica magia blusera de "Ride the night" y hasta un cover a Canned Heat a través de "On the road again".


Sin embargo queremos profundizar en el tema que nos inyectó el veneno de la banda en aquel video del Duna Jam. "Demons" es una salvaje melodía que golpea al cuerpo desde su primer instante, una energética confesión que aprovecha los tambores tribales y las guitarras que se deshacen en su paso por las bocinas para expiar el alma. Los riffs encuentran varios cambios con el paso del tiempo hasta que un solo de guitarra surge de los ardientes abismos del infierno para arrancarnos el corazón y explotar hasta las estrellas. La voz de Diego Pani nace de la plegaria para alcanzar la resignación, pero la música creada por King Howl nos regresa al aquelarre de donde surgió y encontró su maligna fuerza. 

Rougarou de King Howl a través de su página de Bandcamp:


Con la playa como fondo y la arena como escenario, King Howl nos adelantó lo que sería su Rougarou desde los últimos días del 2016. Aquella presentación que nos impactó en el Duna Jam fue captada por Elena Cabitza, quien también realizó la maravillosa portada del disco donde observamos la lucha entre las fuerzas naturales y la maldad. Aquí escuchamos una cruda versión de "Demons" sin contemplaciones, un golpe directo a las neuronas que nos muestra a los italianos como una bestia salvaje descontrolada que no requiere del resguardo y refugio del estudio. Gracias a estas imagenes entendemos como la banda ha logrado compartir distintas presentaciones con gente de la talla de Greenleaf, Siena Root, My Sleeping Karma, The Heavy Minds o Dirty Deeps

Aquí tenemos ante nuestro oídos este maravilloso Rougarou, cuarenta minutos que rasgan al alma y permiten que sus demonios salgan despavoridos para estamparse contra el muro de ruido que los instrumentos levantan sin compasión. King Howl está fogueando este material ante el público, pues su juicio lo pondrá en su justo lugar; aunque bien sabemos que toda prueba será superada por que su calidad interpretativa y el poder de sus melodías llevarán a la banda al reconocimiento. Aquí está nuestro pequeño grano de arena para hacer llegar a más oídos lo que nace hoy de las playas del hard blues...


lunes, 14 de agosto de 2017

Kabbalah : cuando las sirenas le cantan a la noche


¿Cuántos cuerpos celestes se encuentran vagando por la inmensidad del obscuro universo? Múltiples pedazos de roca rondando estrellas que algún día fueron habitadas por remotas civilizaciones o que quizá jamás han tenido alguno vestigio de vida. Entidades inertes que en sus planicies se puede observar el golpe del tiempo, espacios desolados que permiten a la imaginación volar sobre lo que ha ocurrido en ellos, lugares olvidados donde podría rondar la esencia de algo que formó parte de ellos. A millones de años luz, la raza humana los observa, los nombra y les dota de una historia, los adora y le aterran, lo maravillan y lo aborrece...

En abril de 2017 fue lanzado el tema "Phantasmal planetoid" como previo al primer disco completo de Kabbalah, trío originario de Pamplona, España que abarca dentro de su horizonte sonoro al occult rock, al proto-doom y a la vieja psicodelia pesada setentera. Por medio de tétricas letras que van desde la brujería y el ocultismo hasta los misterios de otras galaxias o viejos templos olvidados, esta banda ha creado un estilo bien definido que entra fácilmente al oído e infecta a las neuronas. Ahora es momento de saborear detenidamente su proyecto y escribir en unas cuantas líneas su adictiva propuesta...


Kabbalah nace tras la separación de la banda de rock pop Las Culebras cuando su baterista Carmen Espejo y su bajista Marga decidieron crear un nuevo grupo con una tendencia más densa en su música y más obscura en su lírica. Fue así que en 2013 se lanzaron al ruedo con un EP homónimo donde bien podíamos escuchar ácidos pasajes psicodélicos que ya nos daban una orientación a donde dirigirían sus naves. Sin embargo, la publicación de Primitive stone en enero de 2015 sirvió como una declaración de intenciones, pues en el material se pueden escuchar sus melodías infecciosas bajo obscuras atmósferas y etéreos cantos de sirenas.

A finales de 2015, a la banda se integró Alba como guitarrista del grupo, una chica que orientó a Kabbalah hacia parajes más obscuros los cuales quedaron registrados en el EP Revelations de enero de  2015. Bajo la supervisión técnica de Guillermo F. Mutiloa, la banda muestra su sonido definitivo donde podemos escuchar los aletargados ritmos de los primeros momentos del doom junto con suaves voces que envuelven al escucha en una dulce atmósfera. Dentro de dicha contradicción bien podemos escuchar la influencia de bandas como Ghost y Uncle Acid & the deadbeats por un lado y de Coven y The Oath por otro, aunque finalmente este trío de chicas alcanzan a crear un estilo propio.


Lejos de quedarse en este paso, Kabbalah siguió trabajando el resto del 2016 para completar lo que sería su primer álbum completo, disco que vería la luz hasta julio de 2017 a través de Twin Earth Records con el nombre de Spectral ascent. Además de incluir los dos temas que forman parte del Revelations, este material incluye seis temas más que están precedidos por una enigmática introducción que en conjunto crean una obra llena de intriga, magia y sopor. La realidad se funda con el mundo de los sueños hasta derrumbar las fronteras entre ambos, creando al mismo tiempo que las neblinas de las noches se posen sobre el ambiente hasta convertirlo en un lúgubre paraje donde cualquier cosa puede ocurrir.

Los juegos vocales logrados por Carmen y Marga emergen del suelo para llevarnos hasta las estrellas, pero las melodías que las acompañan por momentos pueden ser suaves juegos pop que al siguiente minuto se transforman en tenebrosos monstruos surgidos del doom setentero.  "Resurrected" arranca desde su dulce psicodelia inicial para terminar convertida en un vals obscuro, mientras que los riff de "The darknest end" y "The darkness of time" son hirientes como lo alcanzado por The Oath en su disco debut. Spectral ascent encuentra sus momentos místicos gracias a los aquelarres llamados "The reverend" y "The shadow", alcanzando de esa manera una obscuridad realmente profunda. Finalmente, los temas herederos del viejo hard rock setentero los encontramos en "Dark revelation" y "Presence" gracias a sus guitarras llenas de fuzz y velocidad contagiosa.


Pero es necesario regresar la atención al primer single del Spectral ascent. "Phantasmal planetoid" comienza comienza con una aterradora figura de bajo que repta por el suelo hasta que la guitarra se levanta amenazadora y la batería acepta el reto y juega con los tiempos. Los giros, las pausas y los cambios de ritmo recuerdan algunos momentos del Pronounce this! de los suecos Salem's Pot, alcanzando de esta manera un tema clavado en el heavy psych sin olvidar su esencia de occult rock. Las melódicas voces nos hablan sobre aquellos grandes objetos que vagan por el cosmos y sobre los temores que ciernen sobre ellos gracias a la soledad y el olvido.

Por medio de algunos cortes de viejas películas a blanco y negro, Kabbalah presentó el video promocional de "Phantasmal planetoid" para que sirviera de primera prueba al lanzamiento de Spectral ascent. Entre cohetes espaciales, planetoides abandonados y ciudades en destrucción escuchamos los insistentes acordes del power trio femenino sin que por un instante podamos ver a sus integrantes. Lejanas civilizaciones buscan conquistar a nuestro pequeño planeta azul, pero todo queda en una guerra que deja en la plena obscuridad al universo.


Kabbalah ya nos había amenazado con sus EP desde hacía muchos años, pero no es hasta hoy con su Spectral ascent que realmente sacuden a la escena oculta. La banda no se quedará bajo el resguardo del estudio ya que sabe cómo presentar su sonido en vivo como lo ya lo ha demostrado en pasado, lo que la ha llevado a compartir escenario con los franceses de Doctor Doom o participar en el "The Wizard od the Fuzz Festival" que se realiza en Gotemburgo junto con Vokonis, Yuri Gagarin y Goatess. Estas tres brujas han decidido invitarnos a su ceremonia demoniaca para integrarnos a su aquelarre, un sacrificio nocturno a las fuerzas del mal que nos hace entregar el alma en una danza maldita pero hermosa. Su ritual está en las bocinas y nos ha atrapado... irremediablemente.


viernes, 11 de agosto de 2017

Hair of the Dog : cuando el mundo se transforma


Siempre han sido extraños los distintos métodos que hemos usado los hombre de diversos tiempos y diversos pueblos para combatir los efectos de una larga noche de tragos y alcohol, que tras el paso de las horas evaporándose en el cuerpo, explota bajo una sensación de mareo y malestar. Algunos han encontrado como solución mágica es volver a tomar algunas copas para nivelar el grado etílico en la sangre, aunque dicha receta pueda resultar bastante dudosa. A este curioso proceso se le conoce vulgarmente en Escocia como hair the dog, expresión que fue utilizada por la banda Nazareth en los setentas para titular uno de sus discos, pero que en el siglo XXI hace referencia a una de las mejores promesas del hard rock escoces. 

Hair of the Dog nació del encuentro entre los hermanos  Adam y Jonathan Holt con Iain Thomson en el high school con la intención de hacer algunas versiones de sus bandas favoritas, desde Led Zeppelin y Jimi Hendrix hasta Rage Against the Machine; pero el proyecto termino cuando el trío terminó la escuela. Jon se hizo actor, Iain siguió sus estudios y Adam formó parte de una banda de metal llamada Madman is absolute, aunque el tiempo los volvió a reunir durante 2013 en su natal Edimburgo.


Por medio de largas sesiones de improvisación, la banda comenzó a componer diversos temas hasta que se decidieron grabarlos. En el transcurso de un fin de semana trabajaron en los estudios Chamber de manera autodidacta, logrando la publicación de su álbum debut en febrero de 2014 por medio de su página de Bandcamp. Sin esperarlo, el disco obtuvo mucho reconocimiento al grado de que diversas disqueras independientes buscaron a Hair of the Dog con la intención de editar el disco, siendo la alemana Kozmik Artifactz la ideal para sus intenciones. Fue así que el disco fue presentado de manera física con un trabajo de masterización realizado por el reconocido Tony Reed de Mos Generator.

Gracias al ruido que se hizo alrededor de dicho material y el apoyo del afamado guitarrista, la banda tuvo la oportunidad de tocar con grupos reconocidos como Blues Pills, The Vintage Caravan, Elder, Greenleaf, Lonely Kamel y los propios Mos Generator. Sin embargo, ahora el momento de demostrar que el éxito del grupo no era un golpe de suerte, así que cuando presentaron su The siren's song en julio de 2015, Hair of the Dog tuvo los oídos de mucha gente sobre ellos. 


The siren's song significó un gran avance en el sonido del trío escoces debido a la suma de largos pasajes instrumentales que dotaron a su estilo más variantes y una muestra de su virtuosismo como intérpretes. Sin embargo, Hair of the Dog todavía tenía un paso más que dar hacia adelante, mismo que ha sido alcanzado con la publicación de su tercer disco en julio de 2017 bajo el nombre de This world turns.

Si en el material anterior pudimos disfrutar de excelentes viajes de gran intensidad, este This world turns es una colección de notas interminables que caen en espiral desde el cielo para sacudir a la tierra desde sus cimientos. Sobrevolando los territorios de metal progresivo, el tercer álbum Hair of the Dog nos muestra como la banda ha aprendido a desarrollar sus ideas musicales sobre distintos parajes con la intención de crear verdaderas obras completas que se bastan por sí solas. Cuatro de sus seis temas son de larga duración que oscilan entre los siete y los nueve minutos, lo que nos habla de las extensas odas que puede crear la banda.


This world turns viaje desde el proto-doom nacido en la obscuridad de los años setentas como lo escuchamos en "Ctrl-Alt-Delate" hasta la atmosférica "In death's hands" que poco a poco nos va llevando por ligeros sonidos hasta alcanzar el orgasmo. "4AM" se desarrolla a través de un suave blues que por momentos se arremolina sobre sí mismo a diferencia de "The colours in her skin" donde la intensidad es alcanzada con el juego de riffs directos y descendentes que fácilmente entran al gusto de los amantes del hard rock vintage. La tormenta de acordes que ofrece Hair of the Dog en este material se puede saborear perfectamente en sus dos primeros temas, mismos que bien podrían ser un solo track conceptual. "Keeping watch over the night" es una poderosa melodía de figuras que vuelan hacia todas direcciones, una lluvia de meteoritos que ilumina la noche para convertirla en un hermoso espectáculo.

Sin embargo, el track inicial que le da nombre al disco es una obra de arte. "This world turns" arranca con una metralla de notas que fácilmente deja con la boca abierta a cualquier buscador de tesoros enterrados. Su melodía es fuerte pero que al mismo tiempo se permite diversos cambios para otorgarle distintos intensidades y sentimientos. Su apocalíptica lírica nos habla de cómo el mundo se está transformando al grado de que muy pronto será inhabitable. Sus insistentes escalas que suben y bajan construyen a su alrededor un denso sopor con la intención de mostrarnos los horrores de un planeta que muere. Sus casi diez minutos son una muestra clara de la gran capacidad interpretativa que ha alcanzado el trío escoses, pero al mismo tiempo son una semilla de esperanza hacia todo lo que puede crear una banda con estas maravillosas características: bajo potentes, guitarras de exactitud hiriente y percusiones que ocupan en su totalidad el horizonte auditivo.


"Las montañas caen y se derrumban sobre el suelo. Este bosque se quema y su humo ahoga cualquier esperanza para salir de ahí. La poderosa tierra se sacude, su abundancia se escapa de su núcleo. Aquel río fluye repartiendo la esperanza a través de sus grietas. El mundo está cambiando y tú lo sabes, pero quieres seguir seguro dentro de aquellas mentiras..."

Hair of the Dog ya no es una promesa, es una realidad. Su calidad ya no puede permanecer oculta dentro de su natal Escocia, la tecnología la ha descubierto y la ha difundido por todo el planeta. Sin embargo, la banda no se queda únicamente con su espectacular estilo sino ahora se ha dado la oportunidad de crear un mensaje de crítica contra el mundo actual. "This world turns" es tan sólo una pequeña dosis de lo que guarda el tercer disco del grupo, así que está su primera bomba con toda la intención de enamorar a los que buscan sonidos frescos, fuertes y frontales...


martes, 8 de agosto de 2017

La Iglesia Atómica: la resurrección del primer stoner


Cuando hablamos del stoner como género inmediatamente nos viene a la mente la escena de Palm Desert, Califonia con su rock arenoso en manos de míticas bandas como Kyuss, Queens of the Stone Age o Fu Manchu. Sin embargo, existe otra tendencia sonora más cercana al metal y al doom que llevó a este género hacia otros caminos más densos básicamente instrumentales gracias a la banda de culto Sleep. Es más, si ampliamos aún más nuestros horizontes, encontramos en bandas de la costa oeste norteamericana como Monster Magnet o Clutch una vertiente más dentro de aquel rock rasposo que buscaba rescatar la esencia lisérgica que distinguió a las décadas precedentes.

Si nosotros volteamos hacia nuestra América Latina encontramos como referente dentro de la escena stoner a los argentinos de Los Natas y la emblemática figura de su guitarrista Sergio Ch. Aun así, la historia de este género tan criticado, a veces negado y ahora demasiado recurrido no ha sido contada de manera completa porque varios nombres se nos han quedado olvidados en su largo sinuoso camino. El día de hoy regresa la vista a la última década del siglo XX para recordar a una de las semillas del stoner, una banda seminal que desde el Caribe sentó las primeras bases de aquel sonido que tenía la intención de recuperar el rock pesado de finales de los años sesentas y principios de los setentas para pasarlo por un crudo filtro donde se mezclaría con la magia del cosmos y la fuerza del metal: La Iglesia Atómica.


En agosto de 1990 se integró un power trío desde las cenizas de la incipiente escena punk rock de San Juan, Puerto Rico con la intención de crear nuevas cosas desde el recuerdo del viejo blues ácido y la fuerte psicodelia que sacudió al mundo tras el desencanto del flower power. Esta ecléctica mezcla derivó en la composición de temas densos donde el fuzz y el wah se fusionaban hasta lograr un sueño lisérgico donde se perdían los límites de la realidad y el manto estelar. Algunos años después se le llamaría a este estilo musical como stoner gracias a su relación con el consumo de alucinógenos, pero el nombre de La Increíble Iglesia Atómica quedaría desligado de ello.

Luego del esfuerzo hecho por el bajista Agustín Criollo, el guitarrista Raúl Ortíz y el baterista Otto López, la banda comenzaría a establecer un estilo propio más allá de lo escuchado hasta el momento en otra parte del mundo, pero todo quedaría escondido dentro de su pequeña isla caribeña, los cambios constantes de integrantes y la imposibilidad de grabar de manera profesional un disco. Tras una accidentada carrera, a principios de 1998 es grupo se desintegró para sólo quedar en el recuerdo de quienes tuvieron la suerte de verlos en vivo en sus delirantes presentaciones y en algunas cuantas grabaciones de mala calidad y demos.
Sin embargo, y como sorpresa para todos, Agustín Criollo resucitó a la banda a principios de 2016 bajo el recortado nombre de La Iglesia Atómica con dos nuevos compañeros de batalla: el guitarrista Martin Latimer y el baterista Edwin Solivan. Desde dicho momento, el grupo se concentró en las jam session con el objetivo de recuperar el tiempo perdido y rescatar parte del aquel sonido que los distinguió en el pasado. De la mano de Gaby Vidal, el grupo se metió al Estudio Ongolandia para registrar parte del trabajo conseguido hasta ese instante, aunque para esos momentos, de nuevo la banda se quedaba sin baterista. Parte del material grabado fue enviado hasta Perú para su mezcla y masterización, la cual fue realizada por Diego Cartulin, guitarrista de Ancestro, quien terminaría haciendo las baterías.

El primero de agosto de 2017 ha visto la luz el primer disco oficial de La Iglesia Atómica, material conformado por ochos temas tras el lanzamiento vía Bandcamp de algunas tomas sueltas e improvisaciones en directo. El debut del trío publicado por disquera argentina South American Sludge Records (creada por el ya mencionado Sergio Ch.) arranca con una tétrica introducción llamada "Cadaver exquisito", la cual sirve de preludio al poder del fuzz que distingue a "La resurrección", hipnótico pasaje instrumental que bien podría ser una declaración de intenciones. Sin embargo, La Iglesia Atómica se transforma en un mantra cósmico por el insistente wah de "Superhombres" y su riff aletargado y denso. En seguida cae desde la profundidad del obscuro universo un acelerado meteorito llamado "Stoner ball" con la intención de hacer vibrar el suelo, pero una vez ahí, se levanta ante nosotros una pared estereofónica de sonido imponente llamada "La mala semilla".


Si hasta aquí este disco ha logrado incrustarse en las neuronas, el resto del material provocará una implosión en ellas. "Algo habitual" logra llevarnos al clímax por medio de su áspero riff que nos recuerda al "No quarter" de Led Zeppelin a pesar de gritar a cada estrofa alright now como sólo Ozzy Osbourne podría hacerlo. La canción se transforma en un lisérgico viaje que exorciza todo aquel fantasma del pasado, una liberación y una muestra de poder. Una vez abandonados en la estratósfera, La Iglesia Atómica nos regala un hard blues directo, tema que sirve de confesión al amor por el legendario rock pesado del siglo anterior al puro estilo de Blue Cheer, Cream y The Jimi Hendrix Experience.

Por lo general, cuando tenemos frente a nosotros un disco completo y llegamos a su conclusión, nos encontramos ya familiarizados con el estilo de la banda hasta el grado del hartazgo. Sin embargo, La Iglesia Atómica nos lleva por tan diversos senderos que cada uno de sus temas es una sorpresa. Para cerrar el material, la banda nos hace una advertencia: No estoy muerto, difícil es salir de mí. La magia psicodélica de Hendrix transpira por los poros de "Soy quien soy", tema que demuestra lo que debe ser un power trío y que en su lírica confiesa la convicción de Agustín Criollo por mantener en pie a su Iglesia Atómica. Su melodía es directa gracias a su envenenado riff que sirve de base para la explosión de la guitarra, la batería encuentra un rincón para regalarnos un remate cósmico y el bajo nos envuelve con sus profundas notas. En cinco minutos bien podemos escuchar la ansiedad de una banda por arrancarnos la atención y llevarnos a su galaxia.

El stoner al fin ha encontrado en América Latina un lugar donde pueda alimentarse hasta desarrollar diversos universos. Desde el sonido clásico arenoso de los mexicanos Electric Mountain hasta la fuerza astral de los chilenos Demonauta y desde el áspero hard blues de los argentinos Manthrass hasta la violencia sonora que roza el hard core y el sludge de los Satánicos Marihuanos de Perú, este género ha expandido su manto sobre nuestra tierra. Sin embargo, es necesario recordar a esa banda que en su natal Puerto Rico sembró la mala semilla a finales del siglo pasado y hasta hoy está recogiendo sus primeros frutos.

Así como el impávido astronauta observa la inmensidad del mar rivalizar con el universo, hoy tenemos frente a nosotros un disco hermoso que nos muestra el trabajo de tantos años, un material que requiere ser desmenuzado hasta sus últimas consecuencias. Por si esto fuera poco, la banda ha incluido de nuevo entre sus líneas al baterista Herb Pérez (uno de los primeros integrantes que formará parte del grupo), lo que ofrece de nuevo la oportunidad para que La Iglesia Atómica termine de recuperar aquel sonido que tuvo en la última década del siglo XX  y con él construya nuevo viajes auditivos bajo la estética de la nueva era y la improvisación de tres músicos experimentados que desean tomar esta revancha que les ha dado la vida...


miércoles, 2 de agosto de 2017

The Weight : mientras el vinil gira en la consola


Un ligero scratch se escapa por las bocinas y ponemos atención hacia el tocadiscos. Mientras la aguja gira sobre el vinil, una suave figura sobre las seis cuerdas de una Gibson Les Paul entona una melodía que poco a poco va invitando al resto de los instrumentos a sumarse a su canto. Sacudimos el polvo que ha juntado el tiempo para disfrutar un tema clavado en la estética setentera y regresar las manecillas del reloj hacia atrás. Como un dulce sueño, nuestros pies despegan del suelo para volar junto con la imaginación hasta aquel hermoso momento donde la música derrumbaba fronteras y lo único permitido era el deleite estético y el amor por lo bello, instantes de libertad que buscaban romper las cadenas de los prejuicios y atravesar las nubes obscuras del pesimismo...

Aprovechando el lanzamiento de la edición de lujo del primer EP de la banda austriaca The Weight, hoy escribimos unas cuantas lineas sobre el tema que le da nombre al disco: Keep turning. Han pasado ya tres años desde la publicación original de este material, pero apenas en enero de 2017 fue presentado esta versión especial que cuenta con los cinto temas que originalmente forman al disco, sus versiones grabadas en vivo y dos nuevos temas que nunca han sido grabado en estudio.


Formados en abril de 2012 en Viena, The Weight es una banda inspirada en los viejos sonidos de finales de los años sesenta y principios de los setentas para crear un combo que mezcla el pop, el hard rock y el blues eléctrico sin temor alguno. Gracias a lo anterior, en los temas que conforman su debut discográfico podemos escuchar algunos rasgos de sus mayores influencias como son The Beatles, Creedence Clearwater Revival, The Allman Brothers, Deep Purple, Led Zeppelin, Thin Lizzy y Grand Funk Railroad.

¿Podríamos considerar nostálgico el sonido de los austriacos? Luego de saborear detenidamente el Keep turning bien podríamos escribir que The Weight recupera lo mejor del pasado para dirigirlo a sus terrenos y expandirlo hacia nuevos horizontes. Teclados profundos en manos de Tobias Jussel, las rítmicas baterías de Andreas Vetter que nos obligan a marcar el ritmo, las hipnótica figuras de guitarra creadas por Michael Boebel y concretas líneas de bajo hechas por Patrick Moosbrugger que soportan las estructuras melódicas... así está construida "la contundencia" del rock vintage.


Sin embargo, para condensar ese estilo retro, la banda se metió a los estudios Far Beyond Recording bajo la supervisión técnica de Matthias Reithofer para crear su EP debut por medio de una definición sonora muy concreta, misma que logró ser publicada en mayo de 2014 de  forma independiente. En cada uno de sus temas se puede escuchar la claridad de cada instrumento sin que ello reste a la fuerza natural de la interpretación. Keep turning es un tesoro enterrado en el siglo pasado y rescatado en la nueva era para alimentarlo, un viaje en el tiempo hasta aquel momento en que el rock y el pop no se encontraban en la encarnizada lucha que hoy tienen gracias al prejuicio, las tendencias musicales y los tentáculos de lo comercial.

Ahora tenemos entre las manos la versión deluxe de este disco que sirve para demostrar que The Weight no es un producto de estudio ya que tiene todo el potencial para explotar sobre los escenarios. Con grabaciones realizadas durante la gira promocional del EP a lo largo del año 2015, podemos escuchar sus cinco temas de manera integra con el inigualable sabor del en vivo y en directo; pero si éso fuera todavía poco, la banda nos ofrece dos nuevos temas inéditos como advertencia de lo que podría ser un próximo material.


Pero para quienes de este lado del Atlántico aun no conocen a The Weight, es necesario regresar al referente de estudio para poder valorar su nuevo trabajo publicado en vivo. De manera más que obvia, tenemos que volver a bajar la aguja sobre "Keep turning", tema que le da nombre al material y que sirvió de single hace tres años. La canción comienza de manera aletargada a través de un ligero riff de guitarra, pero una vez que la introducción sirvió para atrapar nuestra atención y poner a cada instrumento a tono, la guitarra marca una serie de acordes entrecortados para crear la tarima perfecta para una melodía infecciosa ideal para que la voz de Tobias Jussel no deje de pedirnos que sigamos girando. Vale la pena resaltar el penetrante sonido de los teclados que recuerda al viejo Hammond y el pequeño pero alucinante solo de guitarra...


Con un video realizado por Simon Anhorn y Tillmann Eisinger de la casa productora 2-tape, The Weight promocionó visualmente a "Keep turning". Con la obvia caída de la aguja sobre el vinil, vemos a un señor escuchando plácidamente ante su ventana el sonido que sale por las bocinas. Muy cerca de ahí y en medio de la naturaleza, observamos a la banda rodeada de amplificadores Orange y Ampeg necesario para recrear aquel sonido vintage exigido por el tema. Mientras los dedos marcan el ritmo, bajo una vieja estética a blanco y negro disfrutamos al cuarteto austriaco gozando de la interpretación de su tema mientras vemos diversos escenarios como cuartos abandonados, estrechos cubos de escaleras rodeados por ventanas y obscuros espacios interiores ahogados en neblina.


Los planes de The Weight para todo el 2017 han sido estar sobre los escenarios, ya sea de manera estelar o como soporte de varias bandas importantes como Blues Pills, Rival Sons, Siena Root, Uriah Heep y Foreigner. Suiza, Alemania y Austria son los países que tiene la suerte de disfrutar sus entregadas presentaciones, así que tendremos que conformarnos con la nueva edición del Keep turning para que nuestra imaginación vuele junto con su reproducción. Sudor, luces y alto volumen se unen para crear una excelente colección de temas concretos y sencillos orientados al placer de hacer simplemente rock n' roll...

Página de bandcamp de The Weight:
https://theweightrock.bandcamp.com/album/keep-turning-deluxe-edition-cd-download


lunes, 31 de julio de 2017

Snowchild : los profetas que miran al pasado


Un golpe distorsionado que revienta las bocinas sirve para arrancar los motores, acordes lentos que poco a poco van tomando fuerza para levantar el vuelo y dejarnos suspendidos en la nada. Los instrumentos aprovechan la reverberación de la caverna que hay en nuestra mente para dejar las notas sueltas mientras se estrellan contra las pocas neuronas que sobrevivieron a la impresión del primer momento. Suspendidos en el aire, todo se transforma en un denso paseo por los abismos internos hasta que todo queda derruido ante el ruido y la magia, irónica combinación difícil de alcanzar pero que el primer material de Snowchild logra construir de manera excepcional.

Originarios de Wichita, Kansas, tres tipos se juntaron desde finales de 2012 con la intención de hacer música que lograra fusionar sus más grandes gustos: el proto-doom, el stoner y la psicodelia. Fue ahí en la llamada Air Capital donde Larry Donaldson en la vocales y bajo, Dustin Roberts en la guitarra y Chad Duncan en la batería trabajaron arduamente hasta crear una pequeña colección de temas propios que beben directamente del Black Sabbath setentero pero que al mismo tiempo suelta las amarras para flotar en dirección de vientos distintos hasta alcanzar la estratósfera con su sonido.


Luego de dos años de trabajo en los estudios bajo la supervisión técnica e ingeniería de sonido de Glenn Baughman, Snowchild publicó a finales de noviembre de 2016 a través de su página de Bandcamp cinco temas que conformaría su primer EP titulado Age of change, un disco poderoso que sorprendería a todos por su inesperada aparición y por su gran calidad tanto sonora como interpretativa. Teniendo a las consolas de grabación como un gran aliado, este álbum llegaría directamente al enamoramiento y embeleso de quienes aman al pesado sonido vintage del primer doom; algo que terminaría de ser logrado gracias al esfuerzo de Eric Harrison en la mezcla y la masterización del material.

Luego de estar rodando durante varios meses por los océanos electrónicos de las redes sociales, Age of change será editado de manera física por las disqueras Kozmik Artifactz y The Company, saliendo a la venta hasta el próximo 25 de agosto de 2017. Así que aprovechamos este lanzamiento para escribir de esta pequeña maravilla que realmente puede ser calificada como un "parte-aguas" en el resurgimiento de los antiguos sonidos del hard rock en el inicio de este siglo, una grabación que marca el sendero que deberán seguir aquellas bandas que desean crear nuevas cosas a partir del puerto seguro que construyó el cuarteto de Birmingham hace más de 45 años.


Snowchild son una muestra de lo que es perseverancia y paciencia, pues tras años de cuidar cada composición y buscar la mejor manera de plasmarlas en el estudio de grabación, han cosechado un excelente material que requiere ser escuchado, saboreado y disfrutado poco a poco, más allá del deseo por devorarlo de una sola mordida. El simple hecho de decir que tenemos frente a nosotros a otra banda que toma como ejemplo al Black Sabbath bien nos puede arrancar una mueca del rostro por el lugar común en que se han convertido en los últimos años, pero realmente existen pocas bandas que logran despegar por medio de este referente para lograr cosas increíbles y novedosas... y los norteamericanos forman parte de este pequeño y selecto grupo.

El álbum está conformado por largos temas que desarrollan universos propios, un disco que sirve como punto de fuga a diversas ideas que toman su rumbo para jamás volver a su lugar de origen. Las guitarras distorsionadas que se deshacen en millones de pedazos, un bajo que momentos se ahoga en un pantano envolvente y una batería paciente que sabe en qué momento tan sólo marcar los aletargados tiempos y cuando explotar en salvajes danzas apocalípticas. Si aplicamos a estos sonidos temas bien estructurados que saben jugar con las melodías y los aderezamos con una pequeña pizca de teclados, obtenemos la fórmula perfecta para crear un disco memorable.


Age of change arranca con el tema que le da su nombre, mismo que se distingue por sus acordes lentos y sostenidos como si tuviera un grillete amarrado al tobillo, lo que hace entender porque la voz de Larry se parece más a un lamento que a un canto. Hay pocas bandas que saben trabajar con los silencios para lograr intensidad en sus composiciones, y Snowchild lo logra con este track inicial; aunque luego de su orgasmo instrumental, la canción encuentra algunos cortes eléctricos que nos recuerdan los efectos sonoros que sólo Tom Morello podría hacer. "Born in flames" nos regala un tiempo suave para mostrarnos como las guitarras más desgarradoras se pueden mezclar con los teclados, creando así un melancólico blues que demuestra cómo de dicho género surgió el sonido de Black Sabbath. Pero si se trata de retomar la enseñanza de dichos dioses, "King of Koch" es un tributo directo a través de su introducción  de bajo a la Geezer Butler en NIB y la línea melódica más clásica de Ozzy Osbourne que versa sobre una promesa de mejor futuro que jamás será cumplida. Finalmente escuchamos los más de 16 míticos minutos de "Boudica", la cual se debate entre los tambores tribales y los teclados cósmicos hasta convertirla en una oda mágica que pasea por todas las posibilidades sonoras del proto-doom, la psicodelia y el krautrock.


Sin embargo, uno de los temas que destaca por su acelerado ritmo más que pegajoso es "Evil little things", track que se encuentra separado del EP y que fue pensado como single, por lo que terminó siendo lanzado de manera digital unas semanas antes que Age of change. Esta canción está clavada en el hard rock setentero donde las voces lisérgicas se conjugan para arrancarnos la tranquilidad y sumergirnos en obscuros terrenos. Las figuras de la guitarra son hirientes pero su melodía es más que hipnótica, logrando de manera inmediata que quedemos prendidos a ellas. El corte de cada acorde resuena en las bocinas mientras el bajo trata de profundizar la sensación sonora, creando un ambiente envolvente donde quedamos encerrados frente la salvaje interpretación de la banda y un solo de guitarra galáctico. Quizá este tema sea el menos "doomy" de lo hecho hasta el momento por Snowchild, pero es buena una muestra de que ellos también están preparados para hacer cosas directas, desgarradoras e infecciosas.


Por el momento, Snowchild está llevando su Age of change a los escenarios donde ha compartido espacio junto con Youngblood Supercult, Jucifer, Bison Machine, Hossferatu, Merlin y Lord Fowl; excelentes bandas que llevan ya un tiempo en el circuito americano de las que pronto estaremos escribiendo de ellas. Con el grato sabor de boca que nos deja este material que pronto saldrá a la venta en formato físico, ahora sólo nos queda esperar para que el trío entre nuevamente a los estudios para regalarnos otra joya como ésta que han logrado...